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sábado, 26 de marzo de 2011

Roca - Saasgaz - DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


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Reino de Navarra


Yacentes

13 fotos

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Alemania

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Palacio Nuevo de Sanssouci

Fachada oeste del Palacio Nuevo de Sanssouci de Postdam (Alemania). Con los años, varios otros edificios fueron agregados a la base del parque de Sanssouci. El más impresionante de todo es el Neues Palais, un palacio barroco de gran tamaño. Fue encargado por el rey Federico el Grande en 1750 pero la construcción no comenzó en 1763 después de la Guerra del Año 7, que consolidó el estado de Prusia como una nación poderosa.
El Neues Palais es uno de los palacios más impresionantes de Alemania, en contraste con el Palacio de Sanssouci, que es bastante modesto, el imponente palacio suntuoso contiene más de 200 habitaciones lujosamente decoradas, repartidas en dos plantas. El salón central coronado por una gran cúpula.
Postdam (Alemania) 7/3/2011

Ciudad Autónoma de Ceuta

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Palacio de la Asamblea

En el solar de las antiguas Casas Consistoriales comienza a construirse en 1914 el edificio del Ayuntamiento de Ceuta, con proyecto de José Romero Barrero, inaugurándose en 1927 por los Reyes de España D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia. En su interior destacan la escalera imperial, con cerámicas de inspiración lusa de Ruiz de Luna, el Salón del Trono de estilo francés, el de sesiones en renacimiento español y la rotonda de estilo imperio, en cuya decoración intervinieron el pintor Mariano Bertuchi Nieto y el escultor Cándido Mata Cañamaque.
En la década de los 80 se realiza la ampliación por los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz, que dotan a la nueva construcción de espacios funcionales y diáfanos en perfecta conjunción con el Palacio antiguo.
Ceuta 30/12/2010

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Cúpula con medallones en relieve

Cúpula de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Ceuta. Los cuatro pilares maestros, en forma de L, apean sendos arcos formeros sobre los que descansa la media naranja rematada en cupulín con linterna. El crucero se cubre con media naranja, como ya ha sido dicho, apoyada sobre pechinas adornadas con medallones en relieve representando a los cuatro Evangelistas, obra de Bonifacio López Torvizco. Su intradós se divide por medio de gallones en los que se representan los Padres de la Iglesia, obra de José Martín Ocaña.
Ceuta 30/1272010







Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


S



Roca - Saasgaz


Roca


(heb. generalmente sela{, "despeñadero", "roca", distinguida por su tamaño o altura; tsûr, "roca", "trozo grande de roca"; sela{ y tsûr se usan a menudo como sinónimos Nm. 20:8-11; cf Dt. 8:5]; gr. generalmente pétra, "roca", "piedra").


Con excepción de afloramientos locales de basalto y alguno de arenisca calcárea a lo largo de la costa, lo único que hay en Palestina occidental son rocas calcáreas. Hay numerosos despeñaderos o barrancos (sela{), algunos de los cuales tenían nombres (Jue. 15:11; 21:13). Esta abundancia de rocas proveyeron a los escritores bíblicos de imágenes sorprendentes y hermosas. Así, la Roca llegó a ser un nombre de Dios, porque expresa confianza en él y dependencia de él (Dt. 32:4; cf 1 Co. 10:4).


El salmista habla de Dios como "la roca de mi salvación" (Sal. 89:26; cf 62:2, 7: etc.), "roca de refugio" (Sal. 71:3) y "la roca que es más alta que yo" (Sal. 61:2). A veces se elegían formaciones rocosas elevadas 992 como ubicación de ciudades y fortalezas. Las rocas a menudo proporcionaban refugio (Jue. 20:47; 1 S. 13:6; Jer. 48:28; etc.). Nuestro Señor comparó a un hombre que obedece sus instrucciones con uno que construye su casa sobre un fundamento sólido de roca (Mt. 7:24). Pablo habla de Cristo como de una "piedra de tropiezo y roca de caída" (Ro. 9:33), pero en quien pueden confiar todos los que creen. Véase Palestina (VI).


Rocío


(heb. tal, "rocío", "llovizna").


Humedad del aire que se condensa sobre objetos fríos. En Palestina aparece en cantidad suficiente como para ser importante en la agricultura durante la estación seca. Tanto el rocío como la lluvia son símbolos de las bendiciones de Dios (Os. 14:5), y su ausencia se consideraba una pérdida (2 S. 1:21).


Rodas


(gr. Rhódos, "rosa [rosal]").


Fértil isla cercana a la costa sudoeste de Asia Menor; su capital tenía el mismo nombre. La ciudad (fig 430), que estaba convenientemente situada y poseía un buen puerto, fue un centro naviero; en los ss III y II a.C. alcanzó prosperidad y considerable poder marítimo. El rasgo más notable de su puerto era el Coloso de Rodas, una estatua de bronce de unos 30 ó 31 m de alto del dios sol Helios, o Apolo, que los griegos consideraban una de las 7 maravillas del mundo. Cuando en el s II a.C. la región oriental del Mediterráneo cayó bajo la influencia romana, el comercio de Rodas se arruinó, pero siguió siendo una ciudad libre hasta el tiempo de Claudio, que estableció en ella una guarnición romana y la ocupó por varios años.


En el 53 d.C. Nerón indujo al senado a devolverle su libertad, pero Vespasiano finalmente la incorporó a la provincia de Asia. Herodes el Grande favoreció a Rodas y embelleció la ciudad con edificios. Pablo pasó por ella al regresar de su 3er viaje misionero, en camino a Jerusalén, quizás en el 58 d.C. (Hch. 21:1).


Mapa XX, B-4.


430. Entrada al puerto de Rodas, lugar donde estaba el Coloso en tiempos antiguos.




431. La fuente de Rogel (en primer plano) en la confluencia de los valles del Cedrón e Hinom en Jerusalén.




Rode


(gr. Rhód', "rosa [rosal]"; un nombre gr. frecuente).


Muchacha que estaba en la casa de María, la madre de Marcos, y fue a ver quién llamaba a la puerta cuando Pedro, liberado de la prisión por un ángel, estaba allí (Hch. 12:12-16). No se sabe si pertenecía a la casa de María o si era una esclava cristiana de otra familia que había venido para orar en favor de Pedro con la iglesia reunida.


Rodillo.



Véase Viga.


Rogel


(heb. {Ên Rôgêl, tal vez "manantial del espía" o "batanero [lavandero]").


Fuente o pozo de cerca de 38 m de profundidad, al sur de Jerusalén, donde se unen el valle del Cedrón con el de Hinom. Estaba en la frontera entre Judá y Benjamín (Jos. 15:7; 18:16). Se lo menciona en el relato de la rebelión de Absalón contra David (2 S. 17:17), y en el intento fracasado de Adonías de usurpar el trono (1 R. 1:9). Ahora se lo identifica generalmente con Bîr{Ayyûb, aunque esta fuente de agua es un pozo y no un manantial, como exigiría la interpretación literal del heb. {ayin. Sin embargo, {ayin no siempre se usa con el significado estricto de "manantial" (cf Gn. 16:7 con el v 14; figs 278, 431). Mapa XVIII.


Rogelim


(heb. Rôgelîm, "espías" o "bataneros [lavanderos]").


Hogar de Barzilai, en Galaad (2 S. 17:27; 19:31). Algunos lo identifican provisorianiente con Bersîny~, a unos 25,5 km al sudeste del Mar de Galilea, aunque otros creen que estaba más al sur, cerca del 993 lugar donde David cruzó el Jordán al regresar de la fracasada rebelión de Absalón.


Rohga


(heb. Rôhagâh, "clamor"; Q Rohgâh; significado incierto).


Descendiente de Aser (1 Cr. 7:34).


Rollo


(heb. megillâh, sêfer; gr. biblíon, biblarídion).


En la antigüedad, las composiciones literarias se escribían en trozos de cuero, pergarmino* u papiro.* Una sola hoja bastaba para una corta comunicación, pero cuando se trataba de una obra más extensa se necesitaba un rollo hecho mediante la unión de varias hojas de cuero o papiro, que de ese modo constituían una larga tira. Para manejar mejor los rollos, se les adosaban trozos de madera redondeados en los extremos de la tira, y alrededor de ellos se la envolvía. La longitud promedio de un rollo de papiro era de unos 9 m, pero hay algunos mucho más largos. El de mayor extensión que se conoce, el gran papiro denominado Harris, que se encuentra actualmente en el Museo Británico, tiene más de 40 m.


Generalmente se escribían de un solo lado. Esto explica las observaciones de Ezequiel y Juan, que se refieren a rollos escritos en ambas superficies (Ez. 2: 10; Ap. 5:1). La escritura se ordenaba en columnas más o menos cortas, de acuerdo con el ancho del rollo (fig 267).


Tanto en los tiempos, del AT como en los del NT la forma más común de conservar documentos escrito era el rollo. Los códices, o libros cuyas hojas estaban pegadas en un extremo, no se conocieron antes del s II d. C. En Jer. 36:2 se lee la frase heb. megillath-sêfer, "rollo de un libro", lo que equivale a decir "libro en forma de rollo". Véanse Escribir, Materiales para escribir; Libro.


432. Sumo sacerdote samaritano que sostiene un antiguo rollo del Pentateuco en la Pascua anual celebrada en el monte Gerizím.




Rollos del Mar Muerto.



Nombre con que se conocen los diversos Mss descubiertos en varios lugares al oeste del Mar Muerto. La mayor parte se encontraron en cuevas cercanas a Khirbet Qumrân, ruinas ubicadas en la desembocadura del Wâd§ Qumrân, que llega al Mar Muerto a unos 15 km al sur de la moderna Jericó. Pero también se han hallado en otros lugares, de manera que la designación genérica Rollos del Mar Muerto (RMM) es preferible a Rollos de Qumrán, que en rigor de verdad se refiere sólo a los Mss provenientes de las cuevas de ese lugar.



I. Descubrimiento.


No es necesario repetir detalladamente aquí la historia, contada tantas veces, acerca del descubrimiento de la 1ª cueva que contenía Mss por parte de un muchachito beduino que buscaba una cabra perdida. El hallazgo de ella, catalogada hoy como Qumrán-Cueva 1, posiblemente ocurrió en la primavera de 1947 (aunque algunos suponen que sucedió 2 años antes).


En ella se encotraron 7 rollos de cuero -6 en hebreo y uno en arameo-: algunos en buenas condiciones: otros, bastante deteriorados. Mar Atanasio V. Samuel, el metropolitano sirio del monasterio de San Marcos, en la ciudad vieja de Jerusalén, compró 4 de los rollos: el libro de Isaía (1Qlsa; fig 267), un Comentario de Habacuc (fig 245), una lista de Reglas de la secta y una legendaria paráfrasis de Gn. en arameo. Los tuvo en junio de 1947 pero por muchos meses resultaron infructuosos sus esfuerzos por convencer de su antigüedad a los eruditos. En noviembre de 1947 el Prof. Sukenik, de la Universidad Hebrea, adquirió de algunos comerciantes de Belén los otros 3 rollos hebreos: un manuscrito de Isaías en muy malas condiciones (1Qlsb), otro relativo a las Reglas de una guerra, y el 3º que contiene diversos salmos y acciones de gracias.


Sukenik reconoció su valor, pero no hizo anuncios públicos hasta varios meses después.


La existencia de los rollos del monasterio sirio llegaron a oídos de J. C. Trever, de la Facultad Norteamericana de Investigaciones Orientales de Jerusalén, en febrero de 1948. Supuso que eran sumamente valiosos, y le envío muestras impresas Dr. W. F. Albright, de la Universidad Johns Hopkins, quien declaró que se trataba de genuinos documentos antiguos.


En abril de 1948 apareció en los diarios las primeras noticias acerca del descubrimiento de estos Mss. En enero de 1949, después de un cuidadoso estudio, los miembros de la Legión Árabe volvieron a descubrir 994 la cueva. R. de Vaux y G. L. Harding la excavaron científicamente en febrero y marzo de ese mismo año. Se encontraron cientos de fragmentos de muchos Mss adicionales, como asimismo de una cantidad de jarrones que habían servido para guardar los rollos, y trozos del lino en que se los había envuelto. En enero de 1949, el metropolitano sirio llevó a los Estados Unidos los 4 rollos que se encontraban en el monasterio de San Marcos, pero en 1954 el Estado de Israel los compró por U$S 250.000. Los 7 de la Cueva 1, junto con la mayor parte de los descubiertos en otras cerca de Qumrân y en otros diversos lugares en el desierto de Judea, se encuentran ahora en el "Santuario del Libro", que se ha levantado en los terrenos del Museo y junto a él, en la parte occidental de Jerusalén (fig 433). La mayor parte de los fragmentos de la Cueva 1 se hallan en el Museo Arqueológico de Amán, en Jordania. Todos los Mss de la Cueva 1 han sido publicados y están disponibles.


433. El Santuario del Libro.


Después que los beduinos que vivían en el desierto de Judea se dieron cuenta del valor de los rollos descubiertos en la Cueva 1, comenzaron una búsqueda sistemática en todas las otras cuevas de las inmediaciones, siendo responsables de la mayoría de los descubrimientos posteriores.


En 1951 encontraron fragmentos de Mss en cuevas cercanas al Wâd§ Murabba{ât, un valle que corre en dirección del Mar Muerto y c 18 km al sur del Wâd§ Qumrân. Luego de que este nuevo hallazgo llegara a oídos de los arqueólogos, a comienzos de 1952 se practicaron excavaciones científicas en 4 cuevas del valle y se hicieron descubrimientos importantes, en su mayoría de material del s II d.C. Algunos beduinos encontraron la Cueva 2, de la zona de Qumrán, a comienzos de 1952; cuando se supo esto, se practicó una exploración científica de toda esa región. Como resultado se halló la Cueva 3 en marzo de 1952, con 2 rollos de cobre bastante oxidados. Durante el verano siguiente los beduinos descubrieron otros Mss en Khirbet Mird, las ruinas de un monasterio cristiano a unos 10 km al sudoeste de las cuevas de Qumrán; también una expedición belga exploró sistemáticamente aquéllas en 1953. Entre julio y agosto de 1952 aparecieron en el mercado varios Mss procedentes de cavernas ubicadas más al sur, en Nahal Hever, que más tarde exploraron algunos eruditos israelíes, quienes encontraron muchos otros fragmentos de esos Mss del s II d.C. En septiembre de 1952, de nuevo los beduinos descubrieron la Cueva 4 de Qumrán, sumamente importante. Los arqueólogos se enteraron de su existencia antes que los beduinos tuvieran tiempo de limpiarla del todo; en conjunto, de la Cueva 4 salieron unos 35.000 fragmentos de Mss. Poco después se hallaron las denominadas 5 y 6, y en 1955 los excavadores de Khirbet Qumrân descubrieron 4 más (Cuevas 7-10), que contenían sólo unos pocos fragmentos de Mss. En enero de 1956, los incansables beduinos hicieron otro descubrimiento sensacional: la Cueva 11, que contenía, además de fragmentos, algunos rollos completos o casi completos. En enero de 1960 se informó que se había producido el 1º descubrimiento de Mss en el desierto de Judea que le pertenece a Israel. Entre las cosas halladas había partes de filacterias y otros materiales. Durante las excavaciones en Masada, llevadas a cabo entre 1963 y 1965, aparecieron algunos fragmentos de rollos provenientes del s. I d. C. En 1967, Yadin adquirió el "Rollo del Templo", el mayor de los que han sobrevivido, de casi 9 m de largo y con 66 columnas escritas. No se sabe con seguridad en qué cueva lo encontraron los beduinos.



II. Excavaciones.


El descubrimiento de la Cueva 1, próxima a las ruinas de Khirbet Qumrân, e inmediatamente suscitó la pregunta acerca de la relación que podría existir entre los 2 lugares. Las excavaciones practicadas en ambos probaron que los Mss hallados en las cuevas de Qumrán pertenecían a la comunidad cuyos miembros vivieron en el Khirbet. Las exploraciones en este sitio fueron llevadas a cabo por R. de Vaux, de L'Ecole Biblique de Jérusalem, desde 1951 hasta 1956. Se encontraron suficientes estructuras como para que los arqueólogos pudieran reconstruir la historia del Khirbet. También se halló una gran cantidad de objetos entre las ruinas -muchos jarrones de arcilla (fig 527), un escritorio largo y un banco (fig 195), 3 tinteros (fig 510), varias herramientas y cientos de monedas-, que resultaron muy útiles para fijar fechas. El lugar estaba formado por varios 995 edificios protegidos por un muro circundante provisto de una poderosa torre al norte. Algunas de las habitaciones que se pudieron identificar incluyen: una cocina, una despensa, almacenes, una sala de reuniones, una especie de oficina y tal vez una biblioteca, un lavatorio, un molino, un taller de alfarería y una de herrería, y quizá también establos. El agua llegaba al lugar por un acueducto y se la almacenaba en estanques grandes y pequeños, mayormente rectangulares.


Los restos arqueológicos ponen de manifiesto que el lugar estuvo habitado en tiempos de los reyes hebreos. Algunos creen que se trata de la Ciudad de la Sal mencionada en Jue. 15:62. Luego que el sitio estuvo abandonado por siglos, se comenzaron a levantar algunas modestas construcciones bajo los primeros macabeos, a mediados del s II a.C.


Hacia fines de ese mismo siglo se agrandaron los edificios, pero fueron consumidos totalmente por el fuego unos 60 años más tarde, quizá durante la invasión de los partos (40-38 a.C.). Nuevamente fueron dañados por el terremoto del 31 a.C. (fig 504), mencionado por Josefo.


Después de esto los edificios quedaron abandonados por más de 25 años, pero se los reconstruyó en los días de Herodes Arquelao, y permanecieron habitados hasta más o menos el 68 d.C., cuando los destruyeron los romanos durante la guerra judía. Parece que por unas pocas décadas el lugar sirvió de cuartel a una pequeña guarnición romana, pero de nuevo lo ocuparon los judíos durante la rebelión de Barcoquebas (132-135 d.C.).


Fuera del recinto de la comunidad hay unas 1.000 tumbas, de las cuales se han excavado una cantidad representativa. Con muy pocas excepciones eran de hombres, de no más de 50 años en el momento de fallecer, y no aparecen objetos en sus sepulcros.


En 1958 R. de Vaux también exploró en {Ain Feshja, a unos 3 km al sur de Khirbet Qumrân. Entonces quedó en evidencia que este lugar había sido la granja de la comunidad de Qumrán, y que un gran edificio que se encontró allí no sólo servía para almacenar productos agrícolas sino también para curtir cueros. Tal vez proveía la materia prima necesaria para producir los numerosos rollos descubiertos en las diversas cuevas de la región.


Bib.: FJ-AJ xv.5.2.



III. La comunidad de Qumrán.


Se ha escrito mucho acerca de la identidad de la comunidad cuyos miembros vivieron en Qumrán y eran los dueños de los Mss descubiertos allí. No hay unanimidad absoluta entre los eruditos, pero el peso de la evidencia apunta a los esenios, una secta monástico judía que existía en los días de Cristo, a quienes se refiere Filón de Alejandría (Every Good Man is Free [Todo hombre bueno es libre; Loeb, Biblioteca Clásica, t IX], pp xii, xiii). La información proporcionada por antiguos autores se asemeja mucho a la que aparece en los documentos extrabíblicos descubiertos en Qumrán, especialmente las Reglas de la secta, que consigna sus costumbres y ritos, pero también en el Comentario de Habacuc y otros fragmentos de comentarios, que de algún modo se refieren a su historia.


Si a esta evidencia literaria se le añaden los descubrimientos arqueológicos, se logra un cuadro razonablemente completo acerca de cómo vivían los antiguos habitantes de Qumrán.


Los miembros de la comunidad se apartaban del mundo y vivían en medio de la pureza de vida y ritual (estricta observancia de la Torá y elevadas normas de ética) en un desierto inhóspito, a la espera del fin del mundo.


Tenían granja y talleres propios, y al perecer eran económicamente independientes. Mantenían muy pocas relaciones con el mundo exterior, aunque el hallazgo de monedas en las ruinas indicaría que existía un cierto grado de comercio. Los miembros de la secta trabajaban juntos, comían juntos y adoraban juntos a Dios, pero vivían separados en cuevas o refugios fuera del recinto de la comunidad. Sus deberes religiosos consistían en abluciones diarias y un riguroso estudio de la Ley; rehuían el templo y sus sacrificios. Practicaban la pobreza y evidentemente entregaban a la administración de la comunidad todo el dinero que poseían, pues en las cuevas donde vivían se han hallado peines, platos, zapatos y Mss, pero no monedas; en cambio se ha encontrado cierta cantidad en el centro comunitario, donde quizá se guardaban los fondos del grupo. Tenían un calendario que era algo diferente del de los judíos ortodoxos. En varios puntos, las creencias y enseñanzas de la comunidad de Qunirán tenían estrechas semejanzas con las de Juan el Bautista y Cristo. Pretendían ser la "voz que clama en el desierto" de Is. 40:3-5, y enfatizaban la venida del Mesías. En tiempos de Jesús estos esenios, conservadores en extremo, posiblemente no eran más de 3.000.


La información acerca de la historia de la secta es más bien vaga. Su dirigente espiritual, quizá también su fundador, recibía el título de "Maestro de Justicia". Fue perseguido y sufrió como consecuencia de algunos actos de violencia, pero el registro hallado no establece con claridad si murió de muerte natural 996 o si lo asesinaron. Su identidad es un enigma: los eruditos no están de acuerdo en si se trataba o no de algún judío conocido por la historia. La misma incertidumbre existe con respecto a un personaje al que se le daba el título de "Sacerdote Malvado", un borracho sacrílego, asesino y depredador que tuvo mal fin junto con el "Hombre de Mentira " y el "Predicador de la Mentira". Parece que el origen y las primeras etapas de la secta se remontan a la época de los macabeos, a partir de la mension de los reyes sirios Antíoco IV (?; 'ntykws: 175-164/63 a.C.) y Demetrio III (?; [Dm]trys: 95-78 a.C.), de la reina judía Alejandra (Shlmsyw; 76-67 a.C.) y del gobernador romano de Siria Emilio ('mlyws) Escauro (62 a.C.). En cierto momento, ya sea a comienzos del s 1 o en la 2a parte del mismo, al parecer la secta pasó un tiempo en Damasco (quizá como consecuencia de las persecuciones), de lo cual habría regresado a Qumrán. donde sin duda sus adeptos vivieron durante los últimos 70 años de existencia. Se unieron a sus compatriotas judíos en su guerra contra los romanos (66-70 d.C.), y perecieron como consecuencia de ello. Antes de huir de Qumrán delante de las avanzadas enemigas, envolvieron en lino algunos de sus Mss, los pusieron en jarrones y los guardaron en la Cueva 1. pero apresuradamente pusieron unos cuantos más en la Cueva 4. Otros Mss sencillamente quedaron en las cuevas donde vivían los miembros de la comunidad.


Una carta siria, escrita c 800 d.C.. se refieren al descubrimiento de una cueva cerca de Jericó, en la que algunos judíos encontraron muchos Mss que después llevaron a Jerusalén. Se ha sugerido que ésta habría sido la cueva 1 de Qumrán, porque existen evidencias de que habría contenido una mayor cantidad de Mss de los que allí se encontraron finalmente en 1947. Estos últimos serían los restos de un hallazgo anterior, dejados allí, porque quienes los descubrieron los consideraron sin importancia. Los judíos cairotas de la Edad Media, que como los de la comunidad de Qumrán no seguían el calendario rabínico, habrían sufrido la influencia de los escritos encontrados en la cercana cueva de Jericó. Copiaron y conservaron Mss que se originaron los antes entre los esenios, tal como el Documento de Damasco, del cual se hallaron 2 copias incompletas en la Genizah de El Cairo y varios fragmentos en las cuevas de Qumrán. De esa manera algunas enseñanzas esenias se perpetuaron por medio de los cairotas hasta épocas más o menos recientes.



IV. Estudios y Publicación.


Unos cuantos rollos que se encontraron en las cuevas 1al 11 estaban en buenas condiciones. Su lectura es comparativamente fácil y su publicación presenta muy pocos problemas. Todos los demás están bastante deteriorados, razón por la cual se necesito aplicarles un tratamiento especial, o solo eran fragmentos. En esta última categoría se encuentra la mayor parte del material: decenas de miles, cuyo tamaño varía desde pedacitos en los cuales cabe sólo una letra, hasta grandes trozos que pueden abarcar una columna entera de escritura. Hubo que limpiarlos, descifrarlos y clasificarlos, y de ser posible unirlos a otros fragmentos del mismo Mss. Este trabajo sólo lo pudieron hacer expertos especializados y sometidos previamente además a un entrenamiento muy riguroso. Fue un proceso muy lento, que requío mucho tiempo y paciencia. Un equipo internacional compuesto por eruditos provenientes de Inglaterra Francia, Alemania, Ponia, los Estados Unidos o Israel se dedicaron por años a esta tarea. Los resultados de su trabajo están apareciendo lentamente en un juego de tomos monumentales publicados por la Editorial Clarendon, en Oxford, bajo el título Discoveries in the Judean Desert (Descubrimientos en el desierto de Judea). De esta serie ya aparecieron 6 tomos hasta 1977.


Pero material de estos Mss, al margen de esta serie, se dio a conocer al público en los Estados Unidos, Inglaterra Holanda e Israel. Y a fines de 1994, en Jerusalen, se comenzó a vender disquetes para computadoras personales con el texto de los rollos.


Como se podía esperar, no resulto fácil aceptar como antiguos estos documentos cuando aparecieron las noticias de su hallazgo. No es extraño que los eruditos manifestaran dudas, porque durante muchas décadas de exploración arqueológica en las tierras bíblicas no había aparecido un solo Ms hebreo. Se cree que la causa de este hecho fue su destrución sistemática durante las persecuciones y las guerras, y la costumbre judía de quemar todo Ms hebreo usado, por temor de que el nombre de Dios, que podía encontrarse en ellos, fuera mal empleado y llegara a ser motivo de blasfemia. Si bien entre los eruditos se escucharon muchas opiniones que reflejaban escepticismo y consejos de prevención, especialmente durante los primeros años que siguieron al hallazgo de estos documentos, el peso de la evidencia acumulada demostró que son genuinamente antiguos. Hoy prácticamente todos están de acuerdo con esto. 997


Que los primeros rollos, los más importantes, fueran hallados por beduinos y no por sabios, dificultó la demostración de que en efecto se trataba de documentos genuinamente antiguos. Pero las excavaciones hechas por arqueólogos en la Cueva 1, y el descubrimiento por parte de eruditos de fragmentos de rollos en las cuevas 3, 4 y 7-10 en Nahal Hever y en Masada, demuestran la falsedad de cualquier opinión en el sentido de que estos doctimentos sean el producto de falsificadores modernos.


Además, las excavaciones practicadas en Khirbet Qumrân demostraron que los dueños de los rollos vivieron en esa zona sólo hasta el 68 d.C., usaban la misma clase de alfarería que la encontrada en las cuevas y empleaban escritura igual a la de los Mss descubiertos en ellas. Por otra parte, cuando el lino hallado en la Cueva 1 se sometió a la prueba del carbono 14, su contenido de radio-carbón fue fechado hasta el 33 d.C., con un margen de error de más o menos 200 años, lo que quiere decir que el material se produjo entre el 168 a.C. y el 233 d.C. A esta evidencia hay que añadir la de la paleografía, es decir, el estudio y la fijación de las fechas de los Mss antiguos por la forma de la escritura. S. A. Birnbaum, W. F. Albriht, J. C. Trever y F. M. Cross, hijo, Son pioneros en el campo de la paleografía hebrea, y las fechas que le han fijado a cada Ms gozan actualmente de la aceptación de un número creciente de eruditos. Hay en la actualidad un consenso más o menos uniforme en el sentido de que: 1. Todos los manuscritos de la zona de Qumrán provienen de los últimos 3 s a.C., y del s I d.C. 2. Los Mss del Wâd§ Murabba{ât y de la zona israelí del desierto de Judea datan del s II d.C. 3. Los del Khirbet Mird se originaron en siglos posteriores. 4. Los Mss de Masada son del s I d.C.



V. Los documentos bíblicos y su importancia para el estudio de los textos bíblicos.


Los descubrimientos hechos en el desierto de Judea generalmente se consideran sensacionales por causa de la gran cantidad de Mss bíblicos en hebreo que aparecieron en las diferentes cuevas -1.000 años anteriores a los códices hebreos más antiguos en existencia-, lo que proporcionan abundantes ejemplos de la Biblia que usaron Cristo y los apóstoles.


En la Cueva 1 se halló un rollo completo del libro de Isaías (1QIsa) y otro que contiene 1/3 del mismo libro (1QIsb). En la Cueva 11 se encontró uno casi completo de Sal., y otro bastante bien conservado de Lv. En la Cueva 4 había suficientes fragmentos de un rollo de S., al punto que F. M. Cross, hijo, pudo recomponer más de 2/3 del mismo. Están representados todos los otros libros del AT(excepto Est., del cual nada se descubrió hasta ahora); pero sólo en forma de fragmentos. En algunos casos (Pr., Cr., y Esd.-Neh.) se han encontrado partes que pertenecen sólo a un Ms; en otros, a varios Mss. Los libros más populares habrían sido Dt., Is., los profetas menores y Sal., porque se hallaron más de 10 Mss de cada uno de esos libros. También se descubrieron 10 Mss de Gn., 8 de Ex., 7 de Nm. y 6 de Dan y Lv. Estas cifras demuestran que les miembros de la comunidad de Qumrán tenían en al estima las Escrituras.


De interés para los expertos en Biblia son los comentarios de los diversos libros de las Escrituras -a los que se refiere mas extensamente la sección 6 de este artículo-, y ciertos Mss griegos de ella, de gran importancia para el estudio de la LXX.


Un análisis de los documentos bíblicos pone de manifiesto que el texto masorético se remonta por lo menos a los comienzos de la era cristiana.


Esto fue una sorpresa para muchos eruditos que creían que el texto hebreo de la Biblia había sido sometido a una serie de modificaciones durante los períodos talmúdico y, masorético (entre los SS. II y X d.C.). El rollo denominado 1QIsb, por ejemplo, contiene un texto que es virtualmente igual al masorético de las Biblias hebreas impresas en la actualidad. Lo mismo se puede decir de muchos otros textos provenientes de Qumrán, y del Wâd§ Murabba{ât. Incluso el 1QIsa, que si bien contiene muchos errores de copia, variantes ortográfias, omisiones, adiciones y correcciones, en su conjunto refleja el texto masorético. Véase Isaías, libro de.


Por otra parte, ciertos Mss bíblicos de Qumrán manifiestan una gran afinidad con la LXX y demuestran que los traductores de esa versión siguieron, en muchos lugares, una recensión hebrea existente en sus días que difería de la preservada por los masoretas. Por ejemplo, en Hch. 7:14 se dice que quienes fueron con Jacob a Egipto eran 75 personas. Este número concuerda con el de Gn. 46:27 de la LXX, pero no con el texto masorético de ese pasaje, que dice 70. Un Ms hebreo, de los que se encontraron en Qumrán, concuerda con la LXX en esto, y demuestra que en el discurso que Esteban pronunció ante el Sanedrín en Jerusalén no citó de la LXX, sino un texto hebreo cuya redacción concordaba con el de la LXX.


Las peculiaridades ortográficas y gramáticas que se encuentran en algunos de los rollos son de gran importancia para el estudiante 998 de la lengua hebrea, y las formas de la escritua para el paleógrafo. Hasta el presente ya se editó una gran cantidad de publicaciones eruditas basadas en estos Mss bíblicos, y se predijo que los expertos en Sagrada Escritura van a trabajar con estos textos por generaciones enteras antes de poder extraer de ellos toda la información importante que contienen.



VI. Mss extrabíblicos.


La gran cantidad de Mss de libros extrabíblicos que han aparecido en las diversas cuevas del Mar Muerto son importantes para comprender correctamente las enseñanzas y creencias de la secta de Qumrán, y arrojan luz sobre el pensamiento religioso de los judíos de los días de Cristo. A continuación sigue una lista somera de algunos de dichos Mss.


1. COMENTARIOS SOBRE LOS LIBROS DE LA BIBLIA.


En la Cueva 1 apareció un comentario casi completo de los cps 1 y 2 de Hab. También se encontraron fragmentos de comentarios acerca de Sal., Is., Nah. y Mi. Estas obras presentan una tendencia especial de interpretación bíblica, que consiste en aplicar las palabras de los profetas a la secta y al tiempo en que estaban viviendo. Se refieren a menudo a su jefe como el "Maestro de Justicia", y a su archienemigo como el "Sacerdote Malvado". Se dice que los caldeos, mencionados en Hab., son los Quitim,* quizá los romanos. En íntima relación con estos trabajos hay colecciones de pasajes bíblicos (florilegios), con sus correspondientes comentarios.


2. REGLAS DE LA SECTA.


Un Ms bastante bien preservado, al que el escritor original lo denominó Manual de disciplina. Contiene las reglas por las que se debían regir los miembros de la comunidad, las que claramente les exigía que se conformaran estrictamente a la ley de Moisés; menciona varios pecados y sus correspondientes castigos, y termina con un himno. Un fragmento de 2 columnas de un Ms similar menciona a mujeres y a niños, lo que demuestra que a lo menos algunos esenios eran casados.


3. DOCUMENTO SADOQUITA.


Varios Mss contienen las reglas a las que debían ajustarse los miembros de la secta mientras se encontraban en Damasco, donde parece que vivieron por un tiempo. Los 2 primeros ejemplares de esta obra aparecieron en 1896/97 en la Genizah de la sinagoga caraíta; es decir, de El Cairo. Ahora que se han descubierto en las cuevas de Qumrán otros fragmentos de ella, resulta evidente que se trata de un documento que perteneció originalmente a la gente de Qumrán, y que parece que llegó a manos de los caraítas gracias al hallazgo de una de las cuevas de Qumrán c 800 d.C. (véase sección III, más arriba).


4. REGLAS DE UNA GUERRA.


Obra a la cual Sukenik denominó Una guerra entre los hijos de la luz y los hijos de las tinieblas. Describe una batalla que los miembros de la comunidad de Qumrán librarían alguna vez contra todo el mundo impío, y que establece las reglas para esta contienda imaginaria. El Ms también contiene los himnos que se cantarían después de lograr la victoria final.


5. CANTICOS DE ACCIÓN DE GRACIAS.


Colección de unas 40 canciones espirituales, con frases de Is., Jer. y Job.


Es evidente que tienen una relación bastante estrecha con los salmos canónicos. Su autor quizá fuera el "Maestro de Justicia", que aparece en ellos como un hombre perseguido, consciente de sus pecados pero confiado en que se encuentra lleno del Espíritu Santo, y a quien se le han revelado los secretos de Dios a fin de capacitarlo para que sea el guía de sus seguidores.


6. LIBROS APÓCRIFOS Y PSEUDOEPIGRAFICOS.


De los primeros se encontraron ejemplares de Tob., Eclo. y la Carta de Jeremías; de los segundos, ejemplares del Libro del jubileo, de Enoc y del Testamento de los doce patriarcas. A esta clase te corresponde también un manuscrito muy mal conservado, descubierto en la Cueva 1, al que sus editores modernos designaron como un Gn. apócrifo; es una versión legendaria y embellecida de las historias de los patriarcal. Otra obra, de la cual han aparecido los fragmentos de diversos Mss, describe la Jerusalén celestial. Hay también una que contiene los salmos de Josué; otra que narra una visión de Amram, el padre de Moisés; y una oración de Nabonido para dar gracias al Altísimo por la curación de una enfermedad de 7 años de duración.


7. FILACTERIAS.*




8. CARTAS Y OSTRACAS.


Se han encontrado cartas en las cuevas de Wâd§ Murabba{ât, y de Nahal Hever, entre las cuales hay una escrita por Barcoquebas, el jefe de la 2ª guerra judía (132-135 d.C.). También se encontraron varias ostracas, una de ellas en Khirbet Qumrân.


9. CONTRATO.


Un contrato de matrimonio, con fecha.


10. ROLLOS DE COBRE.


Tiras de cobre cuya larga inscripción registra datos acerca del escondite de un gran tesoro de metales preciosos e incienso. Los eruditos están divididos en sus conclusiones acerca de su contenido. Algunos creen que es un documento histórico, y otros que es ficción. 999


11. ROLLO DEL TEMPLO.


Este manuscrito se divide en 4 secciones. La 1ª tiene que ver con la pureza y la impureza desde el punto de vista de la liturgia; la 2ª, con las fiestas; la 3ª, con la construcción del templo-de allí su nombre-; y el tema de la 4ª es el rey y el ejército.


12. MISCELANEA.


A este grupo pertenecen obras de carácter litúrgico, como asimismo algunas que contienen proverbios y expresiones de sabiduría, uno relativo a la rotación de las familias de los levitas en su servicio, y varios horóscopos.


VII. Qumrán y el NT.


Los eruditos difieren en su interpretación de la evidencia literaria y arqueológica obtenida en Qumrán, en especial con respecto a la influencia de los RMM sobre el NT. Se reconoce generalmente que hay muchos puntos de contacto entre las 2 clases de escritos. Pero algunos ponen demasiado énfasis en esto e ignoran o reducen la importancia de las diferencias que existen entre ellos. El análisis, para ser objetivo, debe tener en cuenta tanto las semejanzas como las diferencias. Hace 100 años, Ernest renan (escritor, filólogo e historiador francés [1823-1892]) adelantó la idea de que el "cristianismo es sólo un esenismo que en gran medida tuvo éxito". Algunos eruditos han seguido esta línea de razonamiento, y ven en Jesús a un personaje nada original que se limitó a imitar al "Maestro de Justicia". Un estudio objetivo de las evidencias que nos proporcionan los rollos nos conduce a rechazar esta conclusión, porque la obra, la vida y la muerte del "Maestro de Justicia" no se parecen en nada a la obra, la vida y la muerte de Jesucristo; ni tampoco que la secta esperara al Mesías (en realidad aguardaban a 2 Mesías) se parece a Cristo y su ministerio. Nada indica que el cristianismo haya nacido en el seno del esenismo.


Sin embargo, es necesario admitir que la ideología religiosa del mundo en medio del cual vivían los esenios ejerció cierta influencia sobre el cristianismo. Se ha descubierto que algunos términos que aparecen en el NT, que antes se creía eran de origen helenístico o puramente cristiano, ya existían en la literatura judía de los días de Cristo Jesús y sus discípulos habrían sabido de la existencia de la secta de Qumrán, y habrían estado familiarizados con algo de su producción literaria, pero no hay absolutamente nada en las obras de Qumrán que se parezca, aunque sea remotamente, a las enseñanzas de Cristo acerca de la salvación, algo que anuncie su vida y su muerte expiatorias, o que se acerque a la doctrina de la gracia y la justificación por la fe, expuestas con tanto vigor por Pablo.


Algunos han sugerido que había cierta relación entre la gente de Qumrán y Juan* el Bautista. Véase Jesucristo II.


Bib.: Las publicaciones relativas a los documentos de Qumrán son tan numerosas que sólo se mencionarán las más importantes. Algunas bibliografías han sido publicadas por C. Burchard, Bibliographie zu den Handschriften vom Toten Meer [Bibliografía acerca de los manuscritos del Mar Muerto], 2 ts (Berlín, 1957, 1965); W. S. LaSor, Bibliography of the Dead Sea Scrolls [Bibliografía de los rollos del Mar Muerto], 1948-1957 (Pasadena, California, 1958). Desde 1958 aparece, en forma regular, una bibliografía permanente de las publicaciones en la Revue de Qumran [Revista de Qumrán] (París, Ediciones Letouzey y Ané). Es una publicación dedicada exclusivamente al estudio de los documentos de Qumrán.


OBRAS DE TIPO GENERAL:


Millar Burrows, The Dead Sea Scrolls [Los Rollos del Mar Muerto] (Nueva York, 1955); More Light on the Dead Sea Scrolls [Más luz acerca de los Rollos del Mar Muerto] (Nueva York, 1958); Frank M. Cross, hijo, The Ancient Library of Qumran and Modern Biblical Studies [La antigua biblioteca de Qumrán y los estudios bíblicos modernos] (Garden City, NY, 1958); J. T. Milik, Ten Years of Discoveries in the Wilderness of Judaea [Diez años de descubrimientos en el desierto de Judea] (Londres, 1959); también artículos (a partir de 1948) en BA, BASOR, JEOL y PEQ.


INFORMES ACERCA DE LAS EXCAVACIONES


en Khirbet Qumrân y {Ain Feshja: Roland de Vaux, RB 60 (1953): 83-106; 61(1954): 206-236; 63 (1956): 533-577; 66 (1959): 225-255; Archeology and the Dead Sea Scrolls [La arqueología y los Rollos del Mar Muerto] (Londres, 1973).


PUBLICACION DE TEXTOS.


1. Cueva 1: Millar Burrows y otros, The Dead Sea Scrolls of St. Mark's Monastery [Los Rollos del Mar Muerto del Monasterio de San Marcos]. 2 ts (Nueva Haven, 1950, 1951); E. L. Sukenik, The Dead Sea Scrolls of the Hebrew University [Los Rollos del Mar Muerto de la Universidad Hebrea] (Jerusalén, 1955); D. Barthélemy y J. T. Milik. Discoveries in the Judaean Desert I, Qumran Cave [Descubrimientos en el desierto de Judea, Cueva 1 de Qumrán (Oxford, 1955); Nahman Avigad y Yigael Yadin, A Genesis Apocryphon [Un Génesis apócrifo] (Jerusalén, 1956). 2. De otras cuevas, principalmente de la Cueva 4, artículos 1000 (desde 1948) en BASOR, JBL, PEQ, RB, Semitica y ZAW. 3. La última publicación del Documento sadoquita se encuentra en la obra de Chaim Rabin, The Sadokite Documents [Los documentos sadoquitas] (2ª ed., Oxford, 1958).


TRADUCCIONES: Las traducciones al inglés de los textos extrabíblicos se pueden encontrar en las obras de Millar Burrows, The Dead Sea Scrolls [Los Rollos del Mar Muerto] y More Light on the Dead Sea Scrolls [Más luz acerca de los Rollos del Mar Muerto] (véase más arriba), y en la obra de T. H. Gaster, The Scriptures of the Dead Sea Sect [Las escrituras de la secta del Mar Muerto] (Londres, 1957).


Roma


(gr. Rhom', "fuerza"; lat. Roma).


Ciudad capital del Imperio Romano hasta el reinado de Constantino y actual capital de Italia. Estaba situada en el centro de la Península Itálica, a unos 24 km de la costa, sobre el río Tíber, lo que permitía que los barcos de ultramar llegaran hasta ella, dándole también un fácil acceso al mar. Al mismo tiempo, estaba lo suficientemente distante tierra adentro como para estar protegida contra ataques marítimos directos. Roma ocupaba, así, una posición geográfica favorable. Mapa XIX, C-8.


434. Mapa de la Roma antigua.



I. Historia.




A. Roma antes de Augusto.


La leyenda atribuye su fundación a los mellizos Rómulo y Remo. La fecha, de acuerdo con una cierta tradición predominante, fue el 21 de abril del 753 a.C. Sin embargo, la investigación arqueológica parece indicar que el lugar habría sido ocupado mucho antes por grupos de pueblos itálicos, llamados lacios, con mezcla de sabeos, que descendieron de las montañas por el valle del Tíber. Ocuparon varias de las 7 colinas donde más tarde se edificó Roma, principalmente las Palatina, Esquilina, Quirinal y Viminal. Las habitantes de la aldea sobre la colina Palatina habrían llegado a dominar a las otras bajo un líder que por tradición fue Rómulo.


En cualquier caso, las diversas 1001 poblaciones se unieron para formar una ciudad llamada Roma. El valle al norte de la colina Palatina llegó a ser el lugar del mercado (lat. forum). También se usó como centro político y religioso de la nueva ciudad. El Forum Romanum siguió con este último carácter por muchos siglos. Incluía en sus límites el asiento del Senado, los principales templos de la ciudad, el hito de oro desde el cual partían todos los caminos, e importantes basílicas (salas de justicia o lugares de reunión). A medida que Roma establecía su supremacía sobre las tribus vecinas, más y más gente se mudaba a la ciudad, hasta que cubrió las 7 colinas tradicionales, todas al este del Tíber: Palatina, Capitolina, Quirinal, viminal, Esquilina, Celia y Aventina (fig 434). Tal vez, por varios siglos la ciudad-estado fue un reino, pero poco se sabe de él. Hubo 7 reyes legendarios desde Rómulo hasta Tarquino el Soberbio; por lo menos los últimos reyes fueron etruscos, del otro lado del Tíber. Durante este período, Roma habría establecido su poder sobre los latinos de la zona.


Alrededor del 500 a.C. una revuelta de la nobleza produjo la expulsión del último rey, y posteriormente los etruscos fueron arrojados al otro lado del Tiber. El resultado fue una república que duró 5 siglos, La República estaba gobernada por un Senado y 2 magistrados elegidos anualmente, llamados cónsules. El 1º, período de la República estuvo marcado por luchas entre los plebeyos y los patricios -la clase inferior y la aristocracia-, que terminó con la reconciliación y el otorgamiento de plenos derechos civiles a los plebeyos, y la conquista y unificación de Italia. El saqueo de Roma por los galos en el 390 a.C. fue un obstáculo temporario, sin consecuencias adversas permanente en el poder constantemente creciente de la próspera ciudad-estado.


Después que casi toda Italia fue incorporada a Roma, ésta avanzó paulatinamente hacia la supremacía de todo el Mediterráneo. En el oeste fue reconocida como la principal competidora y opositora de Cartago, una fuerte ciudad-estado y un poder marítimo en el norte de África, fundada por los fenicios. La lucha duró un siglo, durante el cual se pelearon 3 guerras (264-146 a.C.). Roma estuvo cerca de una derrota total y final, pero después de la 2ª guerra púnica (201 a.C.) emergió como vencedora indiscutida sobre Cartago y dueña de todos los países del Mediterráneo occidental, lo que la llevó a su participación en los asuntos orientales.


Desde entonces encontramos a los ejércitos romanos peleando durante los ss II y I a.C. contra Macedonia, los Seléucidas, los Tolomeos y otros gobernantes menores. Al principio, la meta de Roma era sólo establecer su autoridad y mantener el orden, aunque poco a poco, el Africa del noreste, Egipto, Siria, Macedonia y Grecia fueron absorbidos por el imperio.


Pero la acumulación de riquezas y el aumento de poder produjo tensiones sociales y políticas en la misma capital, lo que causó mucho derramamiento de sangre. Las dictaduras de Mario y Sila, y luego la de César, dieron por resultado que se viera que la forma republicana de gobierno, diseñada para un estado pequeño, no era adecuada para afrontar los problemas de un imperio. El asesinato de César en el 44 a.C. fue causado por el resentimiento de quienes temían que estaba queriendo eliminar la república y erigirse en rey. Pero un retorno al estilo antiguo de vida y de gobierno ya no era practicable. y el imperio de Augusto fue finalmente la respuesta natural a las demandas de la época. Entretanto, el imperio había continuado su expansión. Pompeyo había conquistado Siria y Palestina, y César había conquistado la Galia (ahora Francia) y había entrado en Bretaña y Alemania. En la lucha final por el poder, después de la muerte de César, Octavio (Augusto) tomó Egipto y la anexó en el 30 a.C.


B. El Imperio desde Augusto hasta Trajano.


Aunque el Imperio duró 5 siglos, sólo los siglos 1º y 2º constituyen la edad de oro de Roma; como sólo 1ª la mitad de este período cubre la historia del NT, no se incluirá el resto en este breve esbozo histórico. Cuando Octavio venció a sus oponentes y quedó como único victorioso, estabilizó el gobierno romano. El 13 de enero del 27 a.C. la Asamblea y el Senado le otorgaron el poder supremo como emperador y fue hecho "Augusto" el 16 de enero. El poder de Augusto (fig 54) y el de sus sucesores se basaba legalmente en el ejercicio de la autoridad constitucional de varias magistraturas simultáneas, pero su control del ejército los transformaba en monarcas de hecho, si no de nombre. El emperador controlaba la legislación y prácticamente todo el servicio civil del imperio. Aunque compartía sus poderes con el Senado, este augusto cuerpo con el tiempo llegó a ser sólo una entidad que aprobaba todo lo que aquél hacía.


El reinado de Augusto estuvo señalado por la virtual reconstrucción de Roma. Se levantaron muchos edificios magníficos en la capital y en numerosas otras ciudades. Estimuló el gobierno local y aseguró las fronteras del imperio. La meta de sus conquistas era más bien proteger sus provincias y someter a los países 1002


DOMINIO DE ROMA SOBRE PALESTINA HASTA LA PRIMERA GUERRA JUDAICA1


1003 que expandir su poder y su territorio. Tiberio (14-37 d.C.) siguió los pasos de su padre adoptivo. Aunque su reinado no estuvo libre de actos de terror, su gobierno fue concienzudo y buena su administración de las provincias. No hizo nuevas conquistas, pero concentró todos sus esfuerzos en conservar y fomentar la paz, y en mantener fuerte y sano el imperio. Gayo, apodado Calígula (37-41 d.C.), fue un monarca extravagante y autoritario, pero su reinado no duró lo suficiente como para dañar seriamente la sólida estructura de Roma.


En el reinado de Claudio (41-54 d.C.) se vio una mayor influencia de los libertos, muchos de los cuales llegaron a ser administradores en el servicio civil. Se añadieron varias nuevas provincias (2 Mauritanias, Bretaña, Licia y Tracia). Bajo Nerón (54-68 d.C.) terminó temporariamente el tiempo de paz del imperio. Fue extravagante, tiránico y cruel; incluso, fue acusado de incendiar roma (64 d.C.). Tuvo que luchar contra los partos y los armenios, y suprimir conspiraciones en casa y revueltas en Bretaña, España, Galia y Judea. Algunas de esas rebeliones fueron dirigidas por nacionales que se levantaban contra el gobierno opresivo de los romanos, mientras que otras fueron dirigidas por administradores o generales romanos que se levantaron contra el emperador. Cuando el hombre odiado fue finalmente derribado, se suicidó (68 d.C.), y las llamas de la rebelión parecieron ahogar el imperio. En el año que siguió, con 4 emperadores (68-69 d.C.), el estado logró sobrevivir al desastre, al caos y a la guerra civil sólo por obra de los anteriores constructores del imperio, en especial Augusto y Claudio. Galba, Otón y Vitelio llegaron al trono en rápida sucesión, pero salieron del escenario tan pronto como llegaron a él. Sólo el último de los 4, Vespasiano, después de llegar al trono con el respaldo de su ejército, obtuvo el apoyo general (69-79 d,C.). Terminó con los levantamientos civiles y concluyó con éxito las guerras extranjeras, especialmente la sangrienta judía, que resultó en la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. Así comenzó otra era de paz y prosperidad, que se extendió más allá de los 27 años de su dinastía.


Vespasiano ejerció su autoridad independientemente del Senado, y su economía restauró las finanzas del estado, que siguieron bien durante el reinado de su hijo Tito (79-81 d.C.), y soportó el gasto de su hijo Domiciano (81-96 d.C.). Nerva (96-98 d.C.) es el primero de los "5 buenos emperadores" cuyo reinado combinado duró 84 años (96-180 d.C.). Fue elegido por el Senado como el "primer ciudadano", y no impuesto por el ejército. Como encontró difícil controlarlo, nombró a su general Trajano como su sucesor y lo hizo virtualmente su corregente. Este ejemplo fue seguido por los siguientes 3 gobernantes, y el sistema pareció funcionar.


Trajano fue un gobernante firme, pero tolerante; trabajó en armonía con el Senado y el imperio alcanzó su mayor extensión y prosperidad. Durante su reinado (97-117 d.C.) terminó la era apostólica, por lo que se dejará aquí este repaso de la historia de Roma.



II. Roma en tiempos de Pablo.


La capital del imperio en tiempos del apóstol ya no era la ciudad comparativamente pequeña de la República. La estimación de su población varía ampliamente: desde 800.000 hasta 1.600.000 habitantes bajo el reinado de Augusto. Hay demasiados factores desconocidos para poder tener certeza al respecto, pero la cifra de 1.000.000 parece razonable.


El antiguo Muro de Servio, construido durante la República, sólo había encerrado las 7 colinas enumeradas antes, y la población hacía mucho que había sobrepasado los límites de la antigua ciudad. Recién en el 271-275 d.C. Aurelio construyó el Muro Aureliano, cuyo trazado todavía puede seguirse en grandes extensiones a través de la Roma actual (fig 434).


El centro de la ciudad en tiempos de Pablo era el Foro Romano, con su Vía Sacra bordeada de estatuas de hombres famosos y dioses. Allí estaba la tumba tradicional de Rómulo, el legendario fundador de Roma, la casa del Senado (fig 437) y el templo de Saturno, usado como la tesorería del estado, en la que se almacenaban los tributos de los países extranjeros y los fondos en reserva del imperio; también el templo de Cástor* y Pólux, donde se verificaban las pesas y medidas y se ensayaban los metales para las monedas, y varios otros templos. Cerca del Capitolio estaba el hito de oro grabado con las distancias desde Roma hacia diversos lugares sobre los principales caminos romanos. Sobre el Palatino (fig 119) se hallaban los palacios de Augusto y de Tiberio. Allí también vivió Nerón hasta que, después del incendio de 64 d.C., extendió su nueva Casa de Oro en la parte sur del Esquilino. En el valle de Murcia, entre el Palatino y el Aventino, estaba el Circo Máximo, que había sido construido en tiempos de la República y reconstruido por Julio César. Este gran estadio tenía capacidad para 320.000 espectadores (o 150.000 según otra estimación).


El agua se traía a la ciudad mediante acueductos, incluyendo 2 que construyó Claudio (completados 1004 en el 52 a.C.), grandes secciones de los cuales todavía están en pie. Sin embargo, muchos majestuosos edificios, cuyas impresionantes ruinas son notables todavía hoy, no existían en tiempos de Pablo: el Coliseo (fig 435), construido por los emperadores Flavios (72-80 d.C.); los arcos de triunfo de Tito (fig 436), de Septimio Severo y de Constantino; la gran basílica de Constantino, el Foro de Trajano, con la elevada columna de ese emperador; y las magníficas Termas (baños públicos) de Diocleciano y Caracalla.


435. El coliseo en Roma.





III. Roma y Judea.


Cuando los judíos oyeron por 1ª vez, durante el período de los macabeos, acerca de las conquistas de los romanos, quedaron tan impresionados que comenzaron a pensar en hacer un trato con ellos para sacarse de encima el yugo seléucida (1 Mac. 1:10; 7:1; 8:1-20). Es muy dudoso que los romanos dieran los primeros pasos en esta dirección, como lo asevera 2 Mac. 11:34-38. La iniciativa fue tomada por Judas Macabeo (1 Mac. 8:17-32) y sus hermanos Jonatán (12:1- 4, 16) y Simón (14:16-24). Pero fue Juan Hircano quien tuvo éxito en interesar a los romanos en su causa, y en hacer un tratado con ellos para obtener su protección y ayuda en caso de necesidad (cf 15:15-24). Sin embargo, la amistad romana pronto se cambió en tutela. Cuando Hircano II y Aristóbulo II, los 2 hermanos, se pelearon por el trono y el cargo de sumo sacerdote, el caso fuce puesto a consideración de Seauro, a quien Pompeyo había enviado a Siria (65 a.C.), y más tarde de Pompeyo (63 a.C.). Como resultado, los romanos interfirieron, conquistaron Judea y Jerusalén, y pusieron el país bajo su propio control.


En el 40 a.C. designaron a Herodes como rey vasallo sobre el país, y después de su muerte (4 a.C.) lo dividieron en 3 regiones entre sus 3 hijos.


Nueve años más tarde, Augusto destituyó a uno de ellos, Arquelao, y puso procuradores* sobre su territorio: Judea y Samaria. De allí en adelante hasta el inicio de la Guerra Judeo-romana en el 66 d.C., excepto el período en que HerodesAgripa I fue rey de Judea (41-44 d.C.), este territorio fue administrado por procuradores romanos. Cuando la rebelión judía resistió con éxito los primeros esfuerzos del ejército romano de Siria de aplastarla, Roma envió a Vespasiano para continuar la campaña. Antes de alcanzar la victoria completa se lo llamó a Roma, y en el 69 d.C. fue nombrado emperador. Su hijo Tito (más tarde su sucesor) dirigió el sitio de Jerusalén y tomó la ciudad en el 70 d.C., aunque hubo pequeños focos de resistencia hasta el 73. Celebró su conquista de Judea acuñando monedas conmemorativas (fig 169, Nº 12); su arco de triunfe en Roma (fig 436) muestra un relieve del candelabro de 7 brazos tomado del templo (fig 110).



IV. Judíos en Roma.


Pompeyo envió judíos a Roma como prisioneros después de conquistar Jerusalén (63 a.C.). Sin embargo, no fueron los primeros judíos en llegar a la ciudad, porque Cicerón dice en su defensa de Valerio Flaco (59 a.C.) que tenía que hablar suavemente para no incitar a los judíos a la rebelión, y también menciona que en repetidas ocasiones se había enviado oro de Roma a Jerusalén. Los judíos eran especialmente numerosos en el Transteverino (el moderno Trastevere), un distrito de la ciudad de Roma que está al oeste del río y sobre la isla del mismo. César los favoreció y les permitió retener su propia organización cuando muchos otros grupos extranjeros fueron disueltos. Augusto también estaba favorablemente dispuesto hacia ellos y confirmó sus privilegios.


El tamaño de la colonia judía en Roma en ese tiempo se pone de manifiesto por el hecho de que 8.000 judíos se unieron a los enviados de Jerusalén para pedir la anulación del testamento de Herodes después de su muerte. En el 19 d.C., durante el reinado de Tiberio, los judíos fueron expulsados de Roma por un escándalo financiero, pero esta orden fue anulada 12 años más tarde, y hay indicios de que no todos los judíos fueron obligados a abandonar Roma durante esos años. Un 2º edicto de expulsión fue proclamado por Claudio (cf Hch. 18:2), quien primero los había favorecido cuando llegó al trono. Cuando Pablo llegó a Roma por el 61 d.C., invitó a los dirigentes judíos a su casa para explicarles por qué había llegado a esa ciudad (Hch. 28:17-20). Esto muestra que habían regresado una vez más a Roma. De Hch. 28:21 y 2:10 resulta evidente que los judíos en Roma tenían buenas conexiones con Jerusalén. Cuando se desató la guerra del 66 d.C., también comenzó un período de gran sufrimiento para los judíos en el 1005 extranjero, entre los cuales se contaban los de Roma.


Bib.: C-PF 28; FJ-AJ xiv. 10.8,17, S-LCIJ 84: FJ-AJ xviii. 11.1


436. El Arco de Tito en Roma.





V. Origen de la iglesia cristiana en Roma.


Nada seguro se sabe sobre el origen de la iglesia cristiana de Roma. También carece de fundamento la tradición que afirma que Pedro o Pablo, o ambos, la fundaron; en realidad, es improbable que alguno de ellos tuviera algo que ver con el inicio de esa iglesia. Sin embargo, es posible que el evangelio llegara a Roma por medio de algunos judíos que aceptaron el cristianismo durante la fiesta de Pentecostés en Jerusalén, cuando se convirtieron muchos extranjeros (Hch. 2:10, 41). Por otra parte, que la iglesia era grande y estaba en una condición espiritual excelente (Ro. 1:8; 15:14), parece indicar que fue fundada por algún misionero cristiano destacado. Cuando Claudio expulsó a los judíos (48/49 d.C.), sólo pudieron permanecer los cristianos de origen gentil. Esto habría resultado en una ruptura de las conexiones entre la iglesia cristiana de Roma y la comunidad judía. Cuando Pablo llegó en el 61 d.C., los dirigentes de los judíos sólo sabían "de esta secta" que "en todas partes se habla contra ella" (Hch. 28:22). Además, revelaron que no tenían conocimiento de la iglesia cristiana local o de hostilidad existente contra ella.


El apóstol Pablo por mucho tiempo había tenido el deseo de visitar Roma, y c 58 d.C. escribió a los cristianos de allí que los visitaría cuando pasara por Italia en un viaje planificado para España (Hch. 19:21; Ro. 15:24, 28).


Sin embargo, sólo 3 años más tarde pudo llegar a la capital, no como misionero de paso hacia España, de acuerdo con sus planes, sino como preso que había apelado a Nerón (Hch. 28:16). Su 1ª, estadía en Roma duró unos 2 años (c 61-63 d.C.). Como era su costumbre, trató de ganar conversos entre los judíos, pero tuvo poco éxito (vs 23-29).


Aparentemente desde ese momento en adelante -y ciertamente después del 64 d.C.- hubo un distanciamiento entre los cristianos y los judíos en la capital. Como la iglesia cristiana ya no era reconocida como una secta judía, perdió los privilegios que había tenido mientras se la había considerado parte de los judíos. En realidad, 1006 llegó a ser una sociedad ilegal. Esto abrió la puerta a la persecución, la 1ª de las cuales se realizó en forma oficial y organizada en Roma bajo Nerón (64 d.C.), cuando acusó a los cristianos por el incendio de la ciudad. Véase Pablo (IV, 3-6.)


Durante su 1º encarcelamiento, Pablo escribió las siguientes epístolas: Ef., Col., Flm. y Fil. Después de un período de libertad fue arrestado nuevamente y llevado otra vez a Roma. Durante su 2ª prisión escribió 2 Ti. Una tradición unánime afirma que sufrió el martirio en esa ciudad. Pedro también habría llegado a Roma en algún momento del reinado de Nerón, y allí también perdió la vida bajo la mano cruel de ese insano (esto también es atestiguado por la tradición).



VI. Religión romana.


Para el observador superficial, la religión romana del tiempo del imperio parece sólo ligeramente diferente de la de los griegos. Esta impresión nace del hecho de que los romanos no tuvieron originalidad en asuntos religiosos, y de que tomaron muchos dioses del panteón griego. No crearon mitología, ni poesía religiosa, ni filosofía como los griegos. Los romanos primitivos no tenían dioses personificados; creían en espíritus divinos, poderes u operaciones providenciales (numina), que ni eran masculinos ni femeninos; pero estos espíritus o poderes de la naturaleza con el tiempo desarrollaron atributos de deidades personales. Tenían dioses familiares, Lares y Penates, los espíritus de la granja, la casa y la familia, de quienes se pensaba que protegían los hogares, los campos y el suministro de alimentos. Pusieron mucho énfasis en la magia, especialmente la magia simpática natural.


Al principio, el culto de los romanos primitivos no tenía necesidad de templos ni de estatuas. El rey era originalmente el sacerdote, y no fue sino hasta el s VI a.C. cuando se construyó un templo para una tríada de dioses del estado romano -Júpiter, Juno y Minerva-, que más tarde llegaron a identificarse con las deidades griegas Zeus,* Hera y Atenea. La religión también llegó a ser función del estado. En tiempos de la República los romanos experimentaron un gran cambio religioso. Al ponerse cada vez más en contacto con otros pueblos, en Italia y fuera de ella adoptaron las ideas y las formas de adoración extranjeras. Por eso se encuentran templos en honor de Demeter, Dionisio y Perséfone, que fueron adorados bajo los nombres latinos de Ceres, Liber y Proserpina. Más tarde, Diana* fue tomada como representante de la diosa griega Artemisa, y Venus como Afrodita. Luego entró Apolo, el dios sol. Finalmente, se introdujeron varias deidades orientales y sus cultos, como el de la Cibele Frigia -la Magna Mater de Anatolia-, Baco con sus orgías, Isis de Egipto (en el s II a.C.) y Mitra (s I a.C.).


437. Parte de la curia antigua, la casa del Senado en Roma, tal como fue reconstruida c 300 d.C. se preservó porque la convirtieron en iglesia.


Durante el período de Augusto se hicieron esfuerzos para volver a la religión romana primitiva y su sencillez. Estos esfuerzos revelan que los mejores niveles de la sociedad no estaban satisfechos con la compleja mitología griega y los ritos sensuales de las religiones orientales que habían invadido el Occidente. Este sentimiento de frustración religiosa fue en parte responsable por la rápida aceptación del cristianismo por gran número de personas cuando entró en el mundo romano a mediados del s I d.C. Otro culto nuevo influido por conceptos orientales se introdujo en el período imperial: el culto al emperador. Dos años después de su muerte en el 44 a.C., Julio César fue deificado; Augusto, aunque rehusó aceptar honores divinos en forma oficial durante su vida, no tenía objeciones de que lo llamaran "dios" en las provincias orientales, donde diversos pueblos por siglos habían considerado que sus reyes eran dioses. Del mismo modo, Tiberio rehusó honores divinos en su tierra, pero los estimuló en las provincias. Calígula exigió ser tratado como dios, y Nerón fue el 1º emperador que realmente usó la corona con rayos que representaba el Sol, probablemente para indicar que quería ser considerado como protegido del dios Sol: Apolo. Domiciano se hizo llamar "señor y dios". Nada fue más difícil para el cristiano que la exigencia estatal de adorar al emperador como a un dios; la mayoría de las crueles persecuciones 1007 posteriores se debieron a que los cristianos entraron en conflicto con la Roma oficial por no aceptar esta exigencia.



VII. Estilo de vida en las ciudades romanas.


Los apóstoles realizaron la mayor parte de su obra en las ciudades; por eso resulta de interés al lector de la Biblia saber cómo era la vida en una ciudad romana del período imperial. Las excavaciones en Pompeya, Ostia y otros centros nos dan un cuadro vívido de la interesante vida de un ciudadano romano en el período apostólico. El centro cultural y económico era el foro o mercado, que cortes- ponde a la actual plaza central, En el foro, o en sus vecindades, estaban las oficinas de los magistrados, los principales templos y muchos comercios, aunque había negocios por toda la ciudad. En el centro de la ciudad estaba el tribunal de justicia y los principales baños públicos, a donde la gente iba no sólo para asearse sino para entretenerse, realizar ejercicios atléticos y encontrarse con amigos y conocidos. El teatro proporcionaba espectáculos musicales y dramáticos; en el anfiteatro, o a veces, en el circo o el estadio, se veía los sangrientos juegos de animales y de gladiadores contra animales salvajes y feroces.


Prácticamente toda industria y artesanía se limitaba a los pequeños talleres, con frecuencia alojados en las casas donde vivían los artesanos, los profesionales o los dueños de las fábricas. Los negocios generalmente ocupaban la planta baja de los edificios de departamentos o, en las casas más pequeñas, las habitaciones que daban hacia la calle.


Los esclavos domésticos vivían en la misma casa que sus amos. Todas las calles estaban pavimentadas con piedras, y la mayoría tenía aceras más altas a ambos lados, con senderos elevados para que los peatones pudieran cruzarlas. No tenían sistemas de drenaje. Los carros no podían usar las calles durante el día en la ciudad de Roma. El agua se obtenía de pozos particulares o de fuentes en las esquinas, hacia donde se la canalizaba por medio de acueductos y caños de plomo por debajo de las calzadas (fig 439).


Había casas de todo tamaño y forma. En la Roma más antigua, como en los pueblos más pequeños, las unidades eran para una sola familia, donde las habitaciones se abrían hacia el interior y eran iluminadas por aberturas en el techo o el patio interior. Si embargo, en días de Pablo sólo los pocos ricos en la capital podían tener casas individuales como las típicas conocidas (domus, "casa") de las ciudades menores, como Pompeya y Herculano, de 1 ó 2 pisos, con las habitaciones construidas alrededor de un patio interior llamado atrio y alrededor de un espacio abierto llamado peristilo.


438. Plano de la "Casa del Cirujano" en Pompeya, una típica casa privada romana de la clase adinerada.


La descripción de una casa particular, la "Casa del Cirujano" en Pompeya, nos dará una idea de las que habitaban los romanos ricos en tiempos de los apóstoles (fig 438). La puerta de calle (A) se abría hacia un vestíbulo angosto (B) que conducía a una recepción (D, atrio). El techo del atrio estaba inclinado hacia una abertura en el centro que llevaba el agua de lluvia a un tanque (E) puesto en medio del piso (de dicho tanque el agua generalmente era llevada a una cisterna para su uso posterior). A ambos lados del atrio había pequeños dormitorios (F, cubículos), y detrás de ellos 2 habitaciones abiertas hacia el atrio, llamadas alas (G), que se usaban como lugares para guardar ropa, instrumentos o útiles en cajas o armarios. Aquí se exhibían las máscaras mortuorias de los antepasados.


Frente a la puerta de entrada principal y entre el atrio y el peristilo o patio abierto estaba el tablinum (H). Este era el lugar donde el dueño de casa se reunía con sus visitantes, y se podría llamar una sala de estar, ya que las reuniones de la familia se realizaban allí. El tablinum de la Casa del Cirujano (generalmente separada del atrio por una cortina) se abría hacia el atrio interior, aunque en algunas casas había allí una pared, con ventanas o sin ellas. Junto a esta habitación estaba el comedor (I), que se usaba durante la temporada 1008 fría, unida al atrio por medio de una puerta. Del otro lado del tablinum central había un corredor angosto (J) que unía el atrio con el peristilo. Junto al corredor había un cuarto de almacenaje cerrado (K), también usado como bodega de vinos (apotheca). El patio abierto (M, peristilo) estaba rodeado de columnas.


439. Reconstrucción artística, basada en la evidencia arqueológica, de una casa de departamentos romana con comercio en la planta baja. Bien podría ser que "una casa alquilada", donde el apóstol Pablo vivió durante 2 años enteros, fuera similar a ésta


Este era una característica que los romanos habían adoptado de las casas griegas; generalmente tenían estatuas, flores y arbustos en el centro, por lo tanto, era un pequeño jardín bien cuidado. En uno de los lados del peristilo había más dormitorios, y en las esquinas, 2 cuartos para los esclavos y la cocina, y entre ellos una sala (N), abierta hacia el peristilo, la exedra, donde se comía o se recibía a los huéspedes durante la estación más calurosa.


Aunque esta casa era típica del período imperial, otras estaban construidas de acuerdo con una eran variedad de planos diferentes. Algunas tenían más de un atrio, en otras no había peristilo, y no faltaban las de varios comedores y más habitaciones para la servidumbre, y muchas tenían comedores y dormitorios en una 2ª planta. A menudo, las habitaciones abiertas hacia afuera eran usadas como negocios.


Las casas romanas tenían menos muebles que las modernas. Las camas eran marcos rectangulares apoyados en 4 patas, sobre los que se estiraban cuerdas entrelazadas que sostenían un colchón; había mesas, armarios, estantes, cajas, ollas y vajilla de alfarería, ollas y vajillas de metal, candeleros, lámparas y sofás (reclinatorios) sobre los que los romanos se reclinaban para comer, para escribir, para descansar, ya que no se sentaban en sillas para esos menesteres sino que se reclinaban alrededor de una mesa baja. Las paredes de casas como éstas estaban pintadas con motivos arquitectónicos, paisajes o acontecimientos de la mitología griega. Véase Comida.


Los que no podían darse el lujo de tales moradas vivían en departamentos de diversos tamaños, precios y niveles de comodidad. La gente pobre, en 1 ó 2 habitaciones, tal vez detrás o sobre un negocio, que serían los cuarto para vivir y trabajar al mismo tiempo. La gente de estatus moderado a medio vivía en departamentos de los pisos superiores de los mismos edificios. Un complejo de departamentos así era llamado "ínsula" (isla), porque, estaba completamente rodeado por calles estrechas. En la Roma densamente poblada, la mayor parte de la gente habitaba en construcciones como la ilustrada en la fig 439, que se elevaba varios pisos por sobre el nivel de los negocios que daban a la calle. Se han encontrado restos de edificios que tenían hasta 6 ó 7 pisos. Tal vez fuera una ínsula la "casa alquilada" donde vivió Pablo -que no era rico y tenía que trabajar para su sustento- mientras estuvo encarcelado por 1ª vez en Roma.1009


Romanos/as


(gr. rhÇmáios).



1.


Termino general para designar a la gente que representaba al gobierno romano en Palestina (Jn. 11:48; Hch. 25:16; 28:17).



2.


Habitantes de Roma (Hch. 2:10). En este caso se emplea el término para denotar a los judíos residentes en tal ciudad.



3.


Ciudadanos de Roma. En la Roma primitiva las 2 clases de personas que componían el "pueblo romano" eran los patricios (nobles) y los plebeyos (gente común). Los libertos gozaban de una ciudadanía de 2º grado, pero sus hijos tenían plena ciudadanía si nacían después que el padre había sido libertado. Los ciudadanos tenían el derecho de votar, de ejercer cargos (los libertos no podían ser magistrados ni ocupar altos puestos), a apelar al pueblo en casos extremos (más tarde, al emperador), a estar exentos de castigos vergonzosos, a poseer propiedades y a portar armas.


Se podía reconocer a un ciudadano romano por su nombre y por la toga blanca que vestía. Al principio, sólo la gente de la ciudad de Roma era ciudadana; con el tiempo se incluyeron también pueblos vecinos; más tarde toda la gente de Italia; y luego, los residentes de diversas colonias fuera de la península. La ciudadanía también se podía obtener con dinero, o ser otorgada como reconocimiento por servicios valiosos en favor del estado. Finalmente, en el 212 d.C., Caracalla decretó que todas las personas libres, del imperio fueran ciudadanas.


El apóstol Pablo había nacido como ciudadano romano con plenos derechos (Hch. 22:28), categoría civil que en las provincias del imperio equivalía a pertenecer a la aristocracia. No se sabe cómo su familia había obtenido esa civitas, pero poseerla le resultó útil. Puso en aprietos a los magistrados de Filipos cuando hizo valer este derecho por haber sido azotado, sin juicio previo, junto con Silas aunque eran ciudadanos romanos; aparentemente ninguno había prestado atención a sus declaraciones en medio de la excitación del día anterior (16:37-39). En Jerusalén se negó a ser sometido a interrogatorio bajo tortura por ser romano (22:25). Pablo también apeló como tal al emperador cuando vio que no tendría un tratamiento justo en Judea (25:11). Esta apelación lo llevó a Roma para su juicio final (28:17-19).


Romanos, Epístola a los.



Carta escrita a la iglesia de Roma. En los manuscritos griegos más antiguos el título dice simplemente: "Prós RhÇmaíous", "A los romanos".



1. Autor.


Que Pablo es el autor de esta epístola nunca ha sido puesto en duda seriamente, aunque algunos eruditos han sugerido que el cp 16 habría sido una carta separada, enviada a Efeso, en vez de una parte de la epístola original. Sin embargo, todos los manuscritos más antiguos que nos han llegado incluyen el cp 16 como parte de la epístola original.



II. Ambientación.


La carta aparentemente fue escrita desde Corinto, durante su breve estancia allí en su 3er viaje misionero (tal vez en el invierno del 57/58 d.C.) como sugieren los saludos (Ro. 16:23; cf 1 Co. 1:14; 2 Ti. 4:20) y Ro. 16:1, donde Pablo felicita a Febe por su servicio especial a la iglesia de Cencreas, el puerto oriental de Corinto. Habiendo casi completado su ministerio en Grecia (15:19, 23), con el establecimiento de iglesias cristianas en las principales ciudades, Pablo estaba por regresar a Palestina llevando la ayuda de las iglesias gentiles para los creyentes pobres de Jerusalén (Ro. 15:25, 26; cf Hch. 19:21; 20:3; 24:17; 1 Co. 16:1-5; 2 Co.8:1-4; 9:1, 2). Al completar su misión, tenía el propósito de extender sus labores a España y de paso visitar Roma (Hch. 19:21; Ro. 15:24, 28).


Ya otros habían establecido la fe cristiana en la capital del Imperio Romano, y Pablo tenía el deseo ardiente de visitar a los creyentes de la metrópoli (Ro. 1:13; 15:22).



III. Tema.


La Epístola a los Romanos y la dirigida a los Gálatas* tratan el mismo tema general: la justificación por la fe en Cristo. Pero mientras la última fue compuesta en un tiempo de crisis —cuando las iglesias de Galacia estaban afrontando las enseñanzas de los judaizantes, y por ello escrita para atender una amenaza específica— , la primera se ocupa del tema en forma más ordenada, razonada y completa. No hay evidencias de ninguna crisis en la ciudad de Roma que se pueda comparar con la que hubo en Galacia. Se ha sugerido que Pablo escribió a los romanos poco después de haber escrito a los gálatas. La epístola a los Gálatas ha sido llamada la Carta Magna del cristianismo, y la epístola a los Romanos su Constitución.


En cualquier caso, es obvio que la mente del apóstol estaba muy ocupada con los problemas que habían surgido en sus muchas controversias con los judaizantes, ya que plantea las preguntas básicas y las analiza contra el trasfondo de todo el problema del pecado y del plan de Dios para afrontar la emergencia que originó el mal. De acuerdo con esto, el tema de la epístola es la pecaminosidad universal del hombre y la gracia de Dios, infinita y abierta para todos. Pablo demuestra primero que todos los hombres, judíos y gentiles por igual, han pecado y están destituidos de la gloria de Dios (Ro. 3:23), 1010 y que es totalmente imposible que ellos, en su estado carnal, obedezcan la voluntad de Dios (8:7, 8). Luego muestra que la justificación se puede obtener sólo por fe en Jesucristo (3:22, 24; 8:1-4). Los intentos legalistas para lograrla están destinados al fracaso, ya que en el hombre "no mora el bien" (7:18).



IV. Contenido.


Después de los saludos (Ro. 1:1-7). Pablo expresa su interés por los creyentes de Roma y les expresa su vivo deseo de visitarlos (vs 8-15).


Como "deudor" a todos los gentiles -ya que él en un sentido especial es su apóstol (cf Gá. 2:7, 9)- siente el peso de proclamar el evangelio "también... en Roma" (Ro. 1:14, 15). En 1:16-5:21 presenta la doctrina de la justificación por la fe, el tópico anunciado en 1:16, 17. Primero plantea el total fracaso de los gentiles por obtener la justicia, y les demuestra que son culpables ante Dios (vs 18-23). Luego se ocupa de los judíos, que habían gozado de grandes ventajas al ser custodios de "la palabra de Dios" (3:1, 2), mostrando que también son culpables; es decir, que ambos, judíos y gentiles por igual, "están bajo pecado" (v 9). A pesar de su posición más favorable, los judíos no habían guardado la ley (vs 10 -24); por tanto, "todo el mundo" está "bajo el juicio de Dios" (v 19). Ni la posesión del registro escrito de la voluntad de Dios ni la observancia puntilloso y mecánica de sus demandas da a los judíos una razón para jactarse, porque el hombre es "justificado por fe sin las obras de la ley" (v 28). No hay justificación fuera de la que da Jesucristo (vs 21-31).


Después, gracias al análisis de la experiencia de Abrahán, Pablo prueba que el patriarca obtuvo la justificación por la fe: "Creyó Abrahán a Dios, y le fue contado por justicia" (Ro. 4:3; cf v 22). Luego Pablo pregunta: Si Abrahán fue justificado por la fe, ¿cuánto más nosotros, por cuyas transgresiones Cristo murió y por cuya justificación resucitó (vs 24, 25)?


Pablo enfatiza la fe como la base de la experiencia cristiana, ya que por medio de ella recibimos justificación y encontramos paz con Dios (5:1).


Mientras antes éramos sus "enemigos", ahora por la fe "fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo" (vs 10, 11). En los vs 12-14 el apóstol atribuye la presencia del pecado en el mundo a Adán, pero muestra un paralelismo de razonamiento: que así como el pecado de un hombre produjo la condenación al mundo, así la obediencia de uno -Cristotrae la justificación (5:15-19).


Desarrolla el tema de que la persona que ha experimentado la justificación por la fe ha de servir a Dios "en vida nueva" (6:1-7:6); el pecado no reina en ella, es decir, no tiene dominio sobre el cristiano (6:1, 12,14), como lo muestra el rito del bautismo, que representa no sólo la muerte al pecado sino también la resurrección para que "andemos en vida nueva" (vs 3-6).


A continuación, Pablo señala el aparente conflicto entre la intención de hacer el bien y el grave hecho de que el hombre no tiene el poder de hacerlo (7:7-25), situación que lo confronta con un dilema del que parece no tener escapatoria (v 24). Pero "gracias a Dios" hay una salida (v 25). En el cp 8 Pablo la explica diciendo que "la ley del Espíritu de vida" libera al hombre "de la ley del pecado y de la muerte" (v 2). En virtud de que el Hijo de Dios vino al mundo como Salvador del hombre y murió por sus pecados, "la justicia de la ley" se puede cumplir "en nosotros" si "no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu" (v 4). Los que son "guiados por el Espíritu de Dios" son "hijos de Dios" (v 14), y por ello "herederos de Dios y coherederos con Cristo" (v 17). Como "Dios es por nosotros" (v 31), "en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó" (v 37), y nada puede separamos del amor infinito de Dios (vs 35, 38, 39).


En vista de que la justificación viene por la fe, y no por la observancia puntilloso de exigencias legales, como pensaban los judíos, naturalmente surge la pregunta acerca del papel de Israel como pueblo escogido de Dios (Ro. 9-11). Dios lo había adoptado y entró en un pacto con él (9:4), pero más tarde lo rechazó. Su elección del pueblo escogido en la antigüedad puede parecer arbitraria (vs 6- 23), pero "no todos los que descienden de Israel son israelitas" (v 6); en realidad, "sólo el remanente será salvo" (v 27). Israel como nación no alcanzó la justificación por medio de la ley, sencillamente porque no la buscó por la fe; intentó alcanzarla por medio de las "obras de la ley" (vs 30-32). En consecuencia, como nación rechazó la salvación que Pablo ya había mostrado que se podía obtener sólo por Cristo (vs 32, 33). Dando la espalda a Cristo, procuraron "establecer la [justicia] suya propia" y rechazaron la generosa provisión puesta a su disposición por medio de él (10:3,4). Tenían "celo" por Dios, "pero no conforme a ciencia" (10:2). Como Israel fue "un pueblo rebelde y contradictor" (v 21), Dios no tuvo otra opción que rechazarlo.


Surge entonces la pregunta: ¿Significa esto que Dios ha privado total y definitivamente 1011 de la salvación a los judíos? En el cp 11 el apóstol contesta explicando que, como las ramas improductivas de un olivo, habían sido "desgajados" y en su lugar fueron injertadas ramas gentiles (vs 17-22); así, para encontrar la salvación, el pueblo de Israel debe ser injertado de nuevo en el tronco del olivo (v 23). Sólo de esta manera "todo Israel" puede ser "salvo" (v 26). Dios "sujetó a todos", judíos y gentiles, "en desobediencia, para tener misericordia de todos" (v 32).


En Ro. 12:1-15:13, Pablo hace aplicaciones prácticas de la doctrina de la justificación por la fe, la que ha desarrollado en los cps 1:16-11:36.


Significa una transformación para el cristiano individual (12:1, 2), unidad y compañerismo entre los creyentes (vs 3-8) y un trato considerado a todos los hombres (vs 9-21). Significa sumisión a "las autoridades superiores" (13:1-7), una vida sobria, en vista de que "ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos" (vs 11-14), y paciencia y consideración entre los cristianos (14:1-15:13). En su conclusión (15:14-16:27) Pablo repite su intención de visitar a los creyentes de Roma (15:31, 32), y les envía saludos (16:1-16). Les aconseja no escuchar a ciertos falsos maestros (vs 17-20) y añade saludos de sus compañeros (vs 21-23). Los vs 24-27 constituyen una bendición apostólica y una doxología (véase CBA 6:463-465).


Romanti-ezer


(heb. Rômamtî{ezer, "tengo ayuda exaltada", "he levantado una ayuda" o "ensalzamieno [ayuda]").


Levita, hijo de Hemán y cabeza ancestral del último de los 24 grupos en que David organizó a los cantores (1 Cr. 25:4, 31).


Ropa.



Vestido u otro material que se lleva sobre el cuerpo para cubrirse o protegerse (Job 22:6; Pr. 27:26).



I. Orígenes.


La primera ropa de Adán fue de pieles (Gn. 3:21). Más tarde, el arte de tejer empleó materiales de lana (Lv. 13:47), lino (16:4; cf Jos. 2:6) y pelo (Zac. 13:4) para hacer telas. La prenda de vestir casi universal de los pueblos primitivos fue el taparrabos. Su uso en el Cercano Oriente está atestiguado ampliamente por las figuras pictóricas de monumentos provenientes de Asiria y Egipto. Se lo encontró muy a menudo en cautivos de guerra, quienes, por lo general, estaban escasamente cubiertos. Otras representaciones muestran que el taparrabos en tierras bíblicas fue, primariamente, una ropa interior sobre la cual se llevaba o ponía un manto u otro atavío. La palabra "taparrabos" no aparece en la Biblia; sin embargo, esta vestimenta estaría designada a veces por el heb. 'êzôr, "cinto", "cinturón" (Job 12:18; Jer. 13:1, 7; etc .)



II. Indumentaria masculina.


(estúdiense los vocablos genéricos y/o ambiguos: heb. beged, malbûsh, ke, kesûth, tilbôsheth, lebûsh).


La camisa o túnica (heb. kuttôneth; gr. jiton), provista de mangas largas o cortas y de un escote (heb. peh, que a veces llegaba hasta los pies (Gn. 3:21; Is. 22:21). Una variante de ésta era la pieza de vestir larga (heb. kethôneth), multicolor, que usaba José y dejaba al descubierto un brazo a partir del hombro. Sobre el kethôneth o jiton a veces se usaba un cinturón de cuero (heb. jagôr, jagôrâh, 'êzôr, mêzîaj, mêzaj; gr. zone; 2 R. 1:8; Mt. 3:4), alrededor del cual se doblaba o sujetaba el extremo de la túnica cuando se necesitaba el máximo de movilidad corporal (1 R. 18:46).


Otro tipo de "túnica" es la que describe el heb. sâdîn, "prenda de vestir", "manta" (Jue. 14:12, 13). Posiblemente una larga pieza rectangular de lino enrollada sueltamente alrededor del cuerpo durante el día, y usada como manta durante la noche. Treinta de tales túnicas de lino figuraban como recompensa por descifrar el acertijo que Sansón propuso a sus invitados en una fiesta nupcial. En el NT se corresponde con el gr. othón'', "paño o género de lino", "sábana", "lienzo". En visión Pedro vio este "gran lienzo" que contenía toda clase de animales inmundos (Hch. 10:11; 11:5).


En la Biblia se habla del "manto" (heb. metsîl. gr. peribólaion, stole [Mr. 16:5; Ap. 6:11; 7:9]), parecida a una capa -a veces con mangas; la mayoría de la veces sin mangas- que era llevada por personas de rango o cierta importancia, como sumos sacerdotes (Ex. 28:4, 31), príncipes (1 S. 18:4; Ez. 26:16), princesas (2 S. 13, 18, BJ, DHH, NBE, LPD), reyes (1 S. 24:11; 1 Cr. 15:27), etc. El término hebreo también designaba la vestimenta exterior suelta, colgante y ondeante típica de las tierras orientales; ésta tenía adicionada una "falda" (heb. kânâf, literalmente "ala", "flanco [costado]"), que se podía cortar o arrancar. En Dt. 23:1 y 27:20 (BJ, LPD) se usa en sentido eufemístico. Otro término afín a metsîl era simlâh (gr. himátion, himatismós), "capa [manto]" (Gn. 9:23; Is. 3:6, 7; Jn. 19:24; etc.). El manto escarlata colocado sobre Cristo por los soldados se llamaba jlamús, "vestimenta exterior del hombre" (Mt. 27:28, 31).


La distinción entre himátion (prenda exterior suelta) y jiton (que se llevaba debajo de aquél) se puede notar en Mt. 5:40 donde se registran las palabras del Señor: "Y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica [jiton], déjale también la capa [himátion]". 1012 Aquí Jesús está hablando de un acto legal. Se suponía que el demandante no pretendería pedir la prenda exterior, sino la menos costosa, la interior. En Lc. 6:29 se presenta el caso inverso, pero se trata de robo en un camino, por lo que es natural que primero se tome la prenda exterior. De esto se desprende que himátion se usa a menudo para vestimenta en general, la usualmente llevada al caminar por las calles (Mt. 27:35; Mr. 5:28; Lc. 8:27). La "capa" de Cristo (Jn. 19:23; gr. jiton) era sin costura; de aquí que en el momento de la crucifixión los soldados romanos decidieran echar suertes sobre ella antes que dividirla en partes.


Los pies estaban típicamente protegidos por sandalias (heb. na{ al, na{aIayim; gr. hupód'ma) de fabricación y material variados, generalmente de cuero (Ez. 16:10). Juan el Bautista declaró de sí mismo que era indigno de desatar las correas del calzado de Jesús (Mr. 1:7). Quitárselo de los pies también servía como un signo de humildad y reverencia en la presencia de Dios (Ex. 3:5). En Jos. 9:5 se mencionan los zapatos "recosidos" (heb. tâla', "remendar").


Los tocados eran variados. En tiempos del AT se usaba una especie de turbante (heb. pe'êr; gr. mítra; Is. 61:3, 10; Ez. 24:17, donde se relaciona con el verbo jâbash, "envolver"). En tiempos del NT tanto hombres como mujeres se cubrían la cabeza con un sombrero de paja o fieltro, y a veces usaban una especie de pañuelo o chalina, semejante a las bufandas que hoy se ven en las sinagogas.



III. Indumentaria femenina.


Si bien las Escrituras hablan poco de las vestiduras de las mujeres, se sabe que tanto el kuttôneth como el kethôneth eran prendas de vestir comunes para ambos sexos (Gn. 37:3; 2 S. 13:18; etc.). La "capa" para ella también era la Ñimlâh; en términos generales, el vestido femenino se denominaba simlâh 'ishshâh (Dt. 22:5). En Cnt. 7:2 se presupone la existencia de zapatos femeninos especiales para la danza. Algunas usaban y/o tenían -a veces como adorno- un "espejo" (heb. gilyônîm), y también se hacían "tocados" (heb. tsenîfôth, "turbantes"; Is. 3:23). Dicho tocado a veces sólo consistía en un velo* o pañuelo. En Is. 3:18 se mencionan las "redecillas" (heb. shâbîs) para la cabeza.


Por lo general, las ropas de ambos sexos eran de buena calidad; algunas de seda. La seda se menciona 2 veces en el AT (Ez. 16:10, 13; en estos pasajes, el heb. meshî tiene un doble significado: lino fino y seda). El hilado y tejido de ropas de diversos materiales eran tareas hogareñas, como lo indican Pr. 31:13,19, 21-24. Los israelitas tenían prohibido vestir prendas confeccionadas con lino y lana a la vez (Lv. 19:19), y la ley mosaica prohibía el uso de ropas de un sexo por parte del otro (Dt. 22:5). Véanse Calzoncillos; Cinto; Efod; Manto; Sacerdote; Vestimenta (para referencias a ilustraciones).


Ros


(heb. Rô'sh, "cabeza [cúspide, principio]" o "jefe [caudillo]").


Hijo de Benjamín, que fue con su padre y familia a Egipto (Gn. 46:21) pero habría muerto sin dejar hijos, ya que no se mencionan descendientes suyos en la lista de Nm. 26:38.


Rosal; Rosa


(heb. jabatstseleth).


Arbusto con tallos espinosos y flores de 5 pétalos, o dobles, de fragancia delicada, apreciada por su belleza y su perfume. Si los escritores bíblicos usaron la palabra hebrea para algún miembro del género Rosa no se puede determinar. El término aparece sólo 2 veces (Cnt. 2:1; Is. 35:1), y en ambos casos la RVR lo traduce como "rosa" (la BJ, "narciso" en el 1º, texto y "flor" en el 2º). Aunque tradicionalmente se ha considerado la expresión "rosa de Sarón" uno de los títulos de Cristo, la construcción del pasaje de Cnt. indica que este versículo es una declaración para la novia. En Is. Jabatstseleth se usa para describir una tierra que florece después de haber sido redimida de sus enemigos.


Se han sugerido diversas plantas para la palabra hebrea: 1. Una variedad del narciso que florece en la primavera en la llanura de Sarón y en las colinas circundantes. Su fragancia la hace muy popular. 2. Una de las más de 15 variedades de azafrán conocidas en Palestina, o una planta parecida, el cólquico.


3. El camón, una liliácea. 4. La primavera. Pero Moldenke señala que "las 'rosas' de las Escrituras... están entre las plantas más controvertidas de todas las de la Biblia. No hay unanimidad entre los comentadores con respecto a ninguna de ellas". Véase Lirio.


Bib.: PB 147, 148, 205, 206, 234, 235.


Rostro


(heb. pâneh, "cara", "rostro"; en algunos casos se usa el heb. {ayin, "ojo", sugiriendo "lo que está delante", "aspecto"; gr. prósÇpon).


En la mayoría de los pasajes que usan "faz" se encuentra el heb. pâneh. Por extensión, se refiere a la "cara" o superficie de la Tierra (por ejemplo, Gn. 1:2; 11:4, 8, 9; etc.).


La RVR prefiere usar la palabra "rostro" cuando se refiere a la cara humana.


Rubén


(heb. Re'ûbén, "he aquí [ved, mirad] un hijo" o "mi aflicción"; gr. Rhouben).



1.


Hijo mayor jacob y Lea (Gn. 29:31. 32; 35:23; 46:8; 1 Cr.2:1; 5:1). 1013 La primera mención de un hecho de su vida tiene que ver con unas mandrágoras que encontró en el campo y que Raquel deseó (Gn. 30:14); luego se registra su inmoralidad con Bilha (35:22), por la que más tarde perdió la bendición paterna que le hubiera correspondido por ser el primogénito (49:3,4); más tarde, su esfuerzo por salvar a José del intento criminal de sus hermanos, al sugerir que lo echaran a una cisterna (37:21-29). Aunque no traicionó a sus hermanos ante su padre, no fue participante de su complot contra José (42:22). Posteriormente, cuando Jacob temía enviar a Benjamín a Egipto, Rubén ofreció 2 de sus propios hijos como garantía por su seguridad (v 37), En su lecho de muerte Jacob expresó el chasco que la conducta de su hijo mayor le había causado, y describió su carácter tan inestable como el agua (49:3, 4). Los hijos de Rubén fueron Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi (Gn. 46:8, 9; Ex. 6:14; 1 Cr. 5:3).



2.


Tribu que descendió del hijo mayor de Jacob, Rubén, compuesta por 4 familias tribales, los descendientes de sus 4 hijos (Nm. 26:5). El príncipe tribal durante la 1ª parte de la peregrinación por el desierto fue Elizur, que también era la cabeza del sector del campamento donde rubenitas, simeonitas y gaditas levantaban sus tiendas (1:5; 2:10-16; 7:30-35; 10:18).


La tribu de Rubén estaba representada entre los 12 espías por Samúa, hijo de Zacur (13:4). Algunos miembros prominentes de esta tribu -Datán, Abiram y On- se unieron en la rebelión de Coré contra Moisés y Aarón y en consecuencia perdieron la vida (Nm. 16:1-50; 26:9, 10; Dt. 11:6). Luego de la conquista del territorio de los reyes amorreos Sehón de Hesbón y Og de Basán, las tribus de Rubén y Gad y la media de Manasés pidieron que se les asignaran estas áreas, va que tenían mucho ganado y esa tierra era adecuada para la ganadería. Moisés les otorgó lo que pedían con la condición de que ayudaran a sus hermanos en la conquista de Canaán, al oeste del Jordán. Después que se completaron las campañas militares bajo la conducción de Josué, estas 21/2 tribus regresaron a su territorio en Transjordania (Nm. 32:1-42; Jos. 4:12; 18:7; 22:1-6). Cuando levantaron un monumento con la forma de un altar junto al Jordán, las otras tribus entendieron mal su significado y creyeron que era una separación de la confederación, y a duras penas pudo evitarse una guerra civil (Jos. 22:1-34).


El territorio de los rubenitas tenía como límites al sur el río Arnón, que lo separaba de Moab; al este, los amonitas; y al oeste el Mar Muerto y el curso inferior del río Jordán. El límite norte iba desde el Jordán, al sur de Betnimra, hasta Hesbón (Nm. 32:36, 37; Jos.13:15-21). Cuatro ciudades de su territorio -Beser, Jahaza, Cademot y Mefaat, con sus suburbiosfueron asignadas como residencias para los levitas meraritas (Jos. 21:7, 36, 37; 1 Cr. 6:63, 78, 79), y la primera de ellas, Beser, era al mismo tiempo una ciudad de refugio (Jos. 20:8; 1 Cr. 6:78).


La proximidad de los rubenitas con los moabitas y los amonitas habría influido sobre ellos, porque no ejercieron un papel importante en la historia posterior de Israel. Se los menciona en el período de los jueces sólo una vez, en el canto de Débora y Barac, donde se los reprende por no haber acudido en ayuda de las tribus occidentales en su lucha contra Jabín y Sísara (Jue. 5:15, 16; cf 4:2). En una ocasión, con sus tribus hermanas de Transjordania libraron una guerra exitosa contra los agarenos y ocuparon su territorio hasta la cautividad asiria (1 Cr. 5:18-22). Este éxito habría compensado las pérdidas que habían sufrido a manos de los moabitas, porque es bien obvio (de los pueblos mencionados en Is. 15, 16, Jer. 48 y la Piedra Moabita*) que todo el territorio de Rubén fue ocupado por los moabitas desde s IX a.C. en adelante. Nada se sabe de la suerte de los rubenitas después de haber perdido su tierra, aunque 1 Cr. 5:22 indica que siguieron viviendo en el territorio que había pertenecido a los agarenos hasta el exilio, de modo que retuvieron su identidad tribal por lo menos hasta mediados del s VIII a.C. Fue Tiglat-pileser III (745-727 a.C.) quien llevó al resto de los rubenitas en cautividad (v 26). Desde ese tiempo en adelante no se los menciona más. Ezequiel asignó a Rubén un lugar en la Canaán ideal que él veía para el futuro (Ez. 48:6, 7), y Rubén es una de las 12 tribus que Juan dice que el ángel de Ap. 7 selló (v 5). Mapas VI, IX,X, E-4.


Rubenitas


(heb. re'ûbênî).


Descendientes de Rubén* 1 (Nm. 26:7; etc.). Véase Rubén 2.


Rubí


(heb. plural penînîm; penîyîm).


Piedra preciosa. Pero la identificación exacta de los nombres hebreos es incierta; a veces se traducen por "perlas", "joyas", "piedras costosas" y "corales". El rubí oriental es una variedad roja de corindón,* transparente y brillante. Sin embargo, el rubí no era conocido por los antiguos egipcios, y probablemente tampoco lo conocieron las otras naciones del Antiguo Cercano Oriente. Las Escrituras dicen que la sabiduría o el conocimiento de una mujer virtuosa es de más valor que los penînîm (Job 28:18; Pr. 3:15; 8:11; 20:15; 31:10), y que los 1014 de Tiro comerciaban con los edomitas con rubíes (Ez. 27:16). Algunos eruditos consideran que rubí sería la traducción del heb. kadkôd; otros, del heb. nôfek. Para una consideración de estas posibilidades, véanse ágata; Esmeralda.


Bib.: A. Lucas, Ancient Egypt Materials and Industries [Materiales e industrias del antiguo Egipto] (4ª ed., Londres, 1962), p 386.


Rucio


(heb. plural 'amutstsîm, de significado incierto).


Color de unos caballos que aparecen en Zac. 6:3. Se ha sugerido que puede ser un rojo vivo, pero otros piensan que tal vez sea un pardo claro o hasta un gris. Véase Overo.


Ruda


(gr. peganon).


Planta cultivada y altamente apreciada en la antigüedad por su valor medicinal. Su penetrante olor sin duda le dio la reputación de poseer valor terapéutico. Este arbusto perenne crece hasta unos 60 ó 90 cm de altura, y tiene flores amarillas y hojas verdes azuladas. De acuerdo con la Mishná (Shebe{ ith 9:1), no estaba sujeta al diezmo, pero en tiempos de Cristo los fariseos la diezmaban meticulosamente, mientras pasaban por alto asuntos más importantes de la ley (Lc. 11:42).


Bib.: PB 208.


Rudimento.



Véase Elemento.


Rueca.



Varilla de madera que se usa en el proceso de hilar y alrededor del cual se liga el copo de material con que se hará el hilo. La palabra heb. fâlek aparece en Pr. 31:19, donde también está el "huso" (traducción del heb. kîshôr); algunos creen que ambas palabras originales son sinónimos.


Rueda


(heb. generalmente 'ôfân y gâlgâl).


Estaba formada por el gab,"aro" o "cincho"; los jishshuqîm, "rayos"; el jishshur,"cubo"; y el yad, "eje" (1 R. 7:33). Al principio, la rueda fue simplemente un disco de madera que giraba alrededor de un eje. Desde Sumer, donde parece que fue inventada, se difundió por todo el mundo antiguo y encontró diversos usos. 1. Ruedas para carros (Ex. 14:25).


Cuando los hicsos introdujeron el carro en Egipto, aquí se fabricaron ruedas livianas de 6 rayos (fig 115). Las de los carros de cananeos y hebreos quizá no fueran muy diferentes. Algunas tenían 8 rayos (fig 30). 2. Ruedas para las fuentes del templo de Salomón, hechas de bronce con ejes del mismo metal (1 R. 7:30-33). 3. Ruedas de carreta usadas en la trilla; figuradamente, las dificultades (ls. 28:27; cf Pr. 20:26). 4. Rueda del alfarero,* un disco de madera sobre el que se formaban las vasijas de barro (Jer. 18:3; etc.; fig 13). 5. Ruedas en relación con cisternas (Ec. 12:6) evidentemente servían para levantar los baldes mediante sogas. 6. Ruedas simbólicas, las que vieron Ezequiel y Daniel en visión (Ez. 10:9-17; Dn. 7:9). Véase Carro.


Rufo


(gr. Rhóufos, transliteración del lat. Rufus,"rojo" o "pelirrojo", un nombre que aparece con frecuencia en inscripciones).



1.


Hijo de Simón que llevó la cruz de Jesús (Mr. 15:21). El pasaje de las Escrituras implica que él y su hermano Alejandro eran conocidos por los lectores de Marcos y que, por tanto, eran cristianos. Por esta razón, algunos lo han identificado con Rufo 2, aunque no hay pruebas de ello.



2.


Miembro de la iglesia cristiana de Roma. Pablo le envió saludos a él y a su madre en su epístola a los Romanos (Ro. 16:13). Algunos creen que es Rufo 1.


Ruhama


(heb. Rujâmâh [del verbo râjam, "ser compasivo"], "ella ha recibido compasión" o "compadecida").


Nombre, o expresión, críptico/a que aparece en Os. 2:1, un juego de palabras con el nombre Lo-ruhama* (1:6). El término refleja la compasión de Oseas por su casa y, en un sentido más amplio, la compasión de Dios por su pueblo Israel.


Ruma


(heb. Rûmâh, "lugar alto [ensalzado, sublime]" o "altura").


Hogar de Pedaías, el abuelo materno del rey Joacim (2 R. 23:36).


Josefo lo llama Aboumas, lo que sugiere que pudo haber sido Aruma* (Jue. 9:41), en las proximidades de Siquem. O bien, Ruma en Galilea, identificada con Khirbet Rûmeh, a unos 9,5 km al norte de Nazaret.


Bib.: FJ- AJ x.5.2; FJ-GJ iii.7.21.


Rut


(heb. Rûth, tal vez "amiga [amistad]"; gr. Rhóuth).


Moabita, nuera de Noemí. Se casó con Mahlón, el hijo de Elimelec y Noemí, mientras estaba refugiado con su familia en la tierra de Moab por una severa hambruna en Judá, su tierra natal (Rt. 1:1,2; 4:10). Luego de la muerte de Elimelec -Mahlón y Quelión- Noemí y sus nueras viudas (Rut y Orfa) salieron para regresar a Belén, en la tierra de Judá (1:6,7). Orfa fue persuadida a quedarse en Moab, pero Rut, en un supremo acto de lealtad y devoción a su suegra, se fue con Noemí a Belén (vs 11-18).


Llegaron a Belén en el momento de la cosecha de la cebada (v 22), quizás a comienzos de abril, y Rut salió a espigar en los campos (de acuerdo con la ley de Moisés, lo que los cosechadores pasaban por alto se destinaba a los pobres; 2:2,3; Lv. 19:9,10; 23:22). Providencialmente, fue a un campo que pertenecía a Booz, un pariente de Elimelec, quien tomó nota especial de ella y le extendió favores especiales 1015al saber que era nuera de Noemí, por causa de su fidelidad a su suegra y, sin duda, también por sus modales agradables. Una costumbre, basada en la ley del levirato (Dt. 5:5-10; cf Rt. 1:11-13), exigía que el pariente más cercano de Mahlón se casara con Rut, se transformara en su heredero legal y perpetuara la herencia familiar del muerto (cp 4:3,4,9). Sin embargo, tenía el derecho de excusarse (Dt. 25:7-10), lo que sucedió en este caso. Al rehusar aceptar la responsabilidad el familiar más próximo (Rt. 4:6), ésta recayó en Booz (vs 7, 8), quien asumió formalmente los privilegios y los deberes que le competían como heredero legal de Elimelec, incluso el casamiento con Rut (vs 9,10). De esta unión nació Obed, el abuelo de David y uno de los progenitores de Cristo (vs 13,21,22). De esta manera, Rut es honrada con la inclusión de su nombre en la genealogía de Jesucristo que registra Mateo (Mt. 1:5).


Rut, Libro de.



Narración épica e idilica de acontecimientos transcurridos durante el período de los jueces. En el canon* hebreo, Rut* aparece en los Megîllôth, "Cinco Rollos", junto con Cantares, Eclesiastés, Lamentaciones y Ester.


Los Megîllôth formaban parte de la 3ª división del canon, los Hagiógrafos o Escritos.



I. Autor.


Según la tradición judía, registrada en el Talmud, el libro fue escrito por el profeta Samuel.



II. Ambientación.


Las palabras iniciales del libro -"En los días que gobernaban los jueces" (Rt. 1:1)- implicarían que se escribió después del fin de ese período de la historia hebrea. Los eruditos críticos, tanto judíos como cristianos, fechan su redacción en los tiempos postexílicos, principalmente en vista de que aparece en la 3ª sección del canon hebreo -lo que supondría una composición tardía-, y porque contiene algunas expresiones arameas postexílicas. Estos argumentos no son definitivos. Se debe recordar que el canon hebreo en su forma actual es de origen comparativamente tardío, por lo que la posición asignada a Rut no es una indicación concluyente del tiempo de su composición. La presencia de ciertas palabras de origen arameo también en documentos preexílicos, es una irrefutable demostración de la invalidez de la pretensión de que esas palabras demuestran una datación postexílica.


Las expresiones gemelas "en los días que gobernaban los jueces" (1:1) y "desde hacía tiempo" (4:7) no pueden ser manipuladas como una indicación de origen postexílico, ya que no indican más que algún momento después del fin del período de los jueces sin especificar cuánto después. Puesto que la genealogía con que concluye el libro (vs 18-22) termina con David, es muy razonable suponer que el libro fue escrito más o menos cuando comenzaba su reinado. Si ciertas expresiones arameas realmente demuestran que pertenecen exclusivamente a un tiempo posterior, puede indicar sólo que el libro no adquirió su forma literaria final hasta más tarde. Las aseveraciones cronológicas de 1:1 y 4:7 también se pudieron haber añadido después para ayudar a los lectores posteriores a entender algunas costumbres ya obsoletas que se mencionan en el libro.


El cuadro de costumbres, sociedad y gobierno reflejado en el libro corresponde exactamente con lo que sabemos por otras fuentes acerca del período de los jueces.



III. Tema y Contenido.


Aunque arraigada en la historia, la narración de Rut es de calidad esencialmente idílica, emocional e inspiradora. El insuperable espíritu de devoción de Rut hizo que la historia registrada en el libro que lleva su nombre fuera digna de ser conservada, y, sin duda, la razón de su inclusión en el canon sagrado. Como una historia de afecto humano de la mejor clase, el relato de Rut no ha sido sobrepasado en la literatura. Su devoción a su suegra es más impresionante en vista de que ella era moabita, y que su decisión de permanecer con Noemí y regresar a Belén significaba abandonar su propia familia, su gente, sus costumbres y su anterior religión por otra nueva y, sin duda, en gran medida extraña para ella. Al registrar la conversión de una gentil a la fe hebrea y mostrar cómo alguien que no era de la descendencia de Israel llegó a ser antepasado de David, el mayor rey de Israel, se puede considerar que el libro era un llamado a la visión misionera de Israel como un estímulo para fomentar otras conversiones similares. La narración de cómo Noemí y Rut se sobrepusieron a la tragedia en su hogar, también ofrece ánimo a quienes hoy pasan por experiencias semejantes.


El relato comienza con una explicación de las circunstancias que llevaron a Noemí y a su familia a la tierra de Moab, continúa con un breve informe de su vida allí, y describe la elección de Rut de volver a Belén (Rt. 1). De regreso al lugar, el narrador explica cómo Rut conoció a Booz (cp 2), preparando el escenario para su propuesta de matrimonio (cp 3) y el matrimonio mismo (4:1-17). Los versículos finales del libro (vs 18-22) muestran la relación de Rut con los antepasados del rey David (véase CBA 2:423-428). 1016







S




Saaf


(heb. Sha{af , "bálsamo" o "división").



1.


Descendiente de Caleb, hijo de Hezrón (1 Cr. 2:47).



2.


Hijo de "Caleb, el hijo de Hezrón", con su concubina Maaca. Llegó a ser antepasado de (los habitantes de) Madmana (1 Cr. 2:49; cf v 18).


Saalabín


(heb. Sha{alabbîn, "zorro/a" o "zorrera [cueva o lugar de zorros/as]").


Otro nombre para Saalbim* (Jue. 1:35; 1 R. 4:9).


Saalbim


(heb. Sha{albîm, "zorro/a" o "zorrera [cueva o lugar de zorros/as]").


Ciudad cananea asignada a la tribu de Dan (Jos. 19:42). Pasó mucho tiempo antes que los israelitas la ocuparan (Jue. 1:35; 1 R. 4:9). Se la identifica con Selbit, a 13 km al sudoeste de Lida.


Saalbonitas


(heb. Sha{albônî).


Habitantes de Saalbón, un lugar no identificado, o más probablemente de la ciudad de Saalbim* (2 S.23:32: 1 Cr. 11:33).


Saalim


(heb. Sha{alîm "manos huecas [vacías]" o [tierra de] "zorras").


Lugar por donde pasó Saúl cuando buscaba los asnos de su padre (1 S. 9:4). Hay quienes creen que es una abreviatura de Sha{albîm, Saalbim; mientras que otros la identifican con Sual* (1 S. 13:17), al norte de Micmas.


Saaraim


(heb. Sha{arayim, "dos puertas").



1.


Ciudad ubicada en la Sefela de Judá (Jos. 15:36), cerca del territorio de los filisteos (1 S. 17:52); no identificada.



2.


Ciudad ubicada en el territorio de Simeón (1 Cr. 4:31), probablemente idéntica con la Saruhén* de Jos. 19:6.


Saasgaz


(heb. Sha{ashga5, tal vez "siervo del hermoso [bello]" o "siervo de la belleza").


Nombre persa del eunuco a cuya custodia quedó Ester (Est. 2:14).




















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  12. Natanael - Nezib
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