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lunes, 21 de febrero de 2011

Leche - Libro. DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 




Francesco Lay Martínez
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Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA



Leche - Libro


Leche


(heb. jâlâb; gr. gála).


Elemento de la dieta de la gente de las tierras bíblicas, pero que no ocupa un lugar tan importante como en nuestra alimentación actual. La palabra aparece con frecuencia en la expresión "tierra que fluye leche Y miel" (heb. jâlâb û- debâsh; Ex. 3:8, 17; etc. Las cabras (Pr. 27:27), y tal vez también las ovejas (Dt. 32:14), así como el ganado vacuno suministraban la leche (aunque la palabra "oveja", en la frase "leche de oveja" de este pasaje, es una traducción del heb. tsô'n, "ganado pequeño", es decir, ovejas y cabras).


En Is. 7:14-22 se habla, aparte de la miel,* de la/del "leche cuajada [requesón]" (heb. jem'âh) como parte de la alimentación del niño Emanuel.


Hablando figuradamente, "leche" representa los primeros alimentos de la Palabra para los recién nacidos en la fe (1 P. 2:2), en contraste con la comida sólida de doctrinas que nutre a los cristianos experimentados (1 Co. 3:2; He. 5:12).


Lecho


(heb. yâtsûa', 'eres; gr. kóit', klinídion [más los términos heb. y gr. usados para en cama*]).


Es difícil distinguir entre camas y lechos en los pasajes bíblicos que tratan de los muebles que se usaban para dormir o descansar (Gn. 49:4; Cnt. 1:16; Lc. 5:19, 24; Hch. 5:15). Un lecho o diván asirio aparece en una famosa escultura en piedra, de Nínive, ahora en el Museo Británico.
Muestra al rey Asurbanipal descansando sobre un diván, que parece que está en el jardín del palacio, mientras la reina, sentada sobre una silla, le ofrece una copa de vino (fig 48).


Lechuza.



La Biblia, según los eruditos judíos, contiene por lo menos 11 nombres para lechuzas y búhos. La lista lo compondrían el hebreo. 1. Tinshemeth, "calamón"* (RVR). 2. Qâ'ath, "pelícano"* (RVR). 3. Kôs y kâ'âth, "búho" (Lv. 11:18; Dt. 14:16; Sal.102:6, 7). 704 4. Yanshûƒ, "ibis" (RVR; véase Búho). 5. Shâlâk, "somormujo"* (RVR). 6. Bath haya'anâh, "avestruz"* (RVR; para algunos la lechuza águila). 7. Tannîm, "chacal"* (RVR). 8. Ô'aj, "avestruz"* (RVR). 9. Qippô5 (Is. 34:11, 15). Quizá sea una serpiente pequeña. El rollo 1QIsª dice qippôd, que se podría traducir "erizo", o tal vez significar la lechuza de orejas cortas o avutarda. 10. Lîlîth (ls. 34:14), un pájaro que no puede ser identificado fehacientemente con alguno en particular, a pesar de que tal ave tendría su hogar en construcciones destruidas y abandonadas (lo que daría lugar a que sea la lechuza o el búho); Driver sugiere la chotacabras. 11. Ðâ' îr (Lv. 17:7; 2 Cr. 11:15). De ellos, tinshemeth, kôs, kâ'âth, yânshûƒ, shâlâk, y bath ha-ya' anâh son inmundos.


A propósito de las chotacabras (NBE; "lechuza" en la RVR, BJ, DHH; "golondrina" en la LPD), el término heb. tajmâs no identifica con certeza algún pájaro en particular; chotacabras (Caprimulgus europaeus) es una traducción conjetural. El vocablo aparece sólo en las listas de aves inmundas (Lv. 11:16; Dt. 14:15). Algunos piensan que se trata de alguna especie de lechuza o búho; Driver sugiere la lechuza de orejas pequeñas.


Véase Animales mitológicos (Lilit).


Bib.: PEQ 87 (1955):20; 91 (1959):55-58.


Legado


(lat. Legatus Augusti pro praetore).


Esta clase de gobernador, cuya duración en el cargo era indefinido, era el administrador de una provincia imperial. En contraste con las provincias senatoriales, estaba bajo el control del emperador mediante su legado o enviado y requería la presencia de una fuerza militar romana. El legado, responsable sólo ante el emperador, tenía el cargo por tiempo indefinido.


Sólo se menciona un legado de esta clase en el NT: Cirenio de Siria, quien tenía su asiento en Antioquía, sobre el Orontes (Lc. 2:2). El término griego para este cargo es hegùemoneuÇ, "funcionar como un heguemon ("dirigente", "gobernador")".


Legión


(gr. leguion o legueon, ambas formas aparecen en los manuscritos; del lat. legio).



1.


En un sentido no militar y secundario -que había entrado no sólo al griego sino también al hebreo rabínico- se refiere a una gran compañía. Así se la utiliza en el NT con referencia a una hueste de ángeles (Mt. 26:53) y a una hueste de espíritus inmundos (probablemente llamada de esa manera para enfatizar su número o su poder), una de cuyas víctimas fue sanada por Jesús (Mr. 5:9, 15; Lc. 8:30).



2.


En el uso romano no bíblico, un término militar para la principal división del ejército romano en tiempos del NT, compuesta de unos 6.000 hombres, con una unidad menor de caballería (unos 120 jinetes). Los soldados regulares eran ciudadanos romanos, pero a cada legión se añadía un número más o menos similar de fuerzas auxiliares, compuesto por provincianos. La legión estaba bajo el comando de un legatus (en Egipto, un praefectus), y se dividía en 10 compañías; cada compañía* o cohorte se subdividía en 3 manípulos, y cada manípulo en 2 centurias, al mando de un centurión (Mr. 15:39, 44, 45).


311. Inscripción sobre roca en el Nahr el-Kelb, Líbano, que registra la reparación del camino por parte de la Tercera Legión Gálica. Sin embargo, el nombre de la legión fue borrado poco después de un motín.




Legumbres


(heb. Zerô'îm, "plantas", "verduras"; yârâq, "verdes", "legumbres"; gr. lájanon, "hierbas de jardín", "hortalizas").


Términos que aparece en la RVR: 1. Con referencia al cultivo y a los métodos de riego de Egipto comparados con la verdura natural de Palestina (Dt. 11:10). 2. En el relato del intento de Acab de adquirir la viña de Nabot para hacerse una huerta (1 R. 21:2). 3. En el informe que cuenta acerca del pedido de los 4 hebreos de una dieta de legumbres y hortalizas (Dn. 1:12, 16). 4. Al especificar la dieta de ciertos cristianos en días de Pablo (Ro. 14:2).


Lehabim


(heb. Lehâbîm, "llamas" o "Lubin", "Libios"; egip. Rbw [quizá pronunciado Lebu]).


Hijo de Mizraim o descendiente de él (Gn. 10:13; 1 Cr. 1:11), de quien presumiblemente descendieron los libios del norte de África. Mapa IV, B-4. Véase Libia.


Lehem


(heb. Lejem, "pan").


Lugar no identificado, aparentemente en Palestina occidental, al que ciertos hombres de Judá, en el tiempo de los, primeros reyes, volvieron después de haber gobernado en Moab (1 Cr. 4:22). Otros traducen la frase heb. yâshubî lâjem, el "pan retornará", como el nombre (Jasubi-lehem) de un hombre de la tribu de Judá, de la familia de Sela.


Lehi


(heb. Le jî, "mandíbula [quijada]").


Escenario de una de las famosas hazañas de Sansón, donde mató a muchos filisteos con la quijada 705 de un asno (Jue. 15:9-19). Entonces se llamaba Ramat-lehi.* En Lehi, Sama ganó una gran victoria sobre los filisteos en tiempos de David (2 S. 23:11). El sitio permanece sin identificar, pero evidentemente estaba sobre una colina, probablemente en la Sefela, en territorio invadido por los filisteos cuando desearon vengarse de su enemigo Sansón.


Lejía.



Traducción del hebreo: 1. Bôr (Job 9:30, BJ; Is. 1:25), "potasa", "lejía". El bôr se obtiene macerando las cenizas de diversas maderas o plantas. 2. Nether (ac, nitiru; y un extranjerismo del egip. nÛry, que es el antepasado del término lat. natrum, nuestro "nitro", que en realidad significa salitre, nitrato de potasio o de sodio). Sin embargo, nether probablemente describe un álcali mineral conocido como natrón, que se encuentran en abundancia en Egipto. Está compuesto principalmente de bicarbonato de sodio y se usaba para lavar (Jer. 2:22, "lejía"). El uso del natrón junto con vinagre es tan inapropiado e inútil como el cantar cantos festivos a los de corazón triste, porque la reacción química entre los 2 productos resulta en una sal que no tiene las cualidades de ninguno de los dos componentes originales (Pr. 25:20).


Lemuel


(heb. Lemû'êl y Lemô'êl, [perteneciente, consagrado] "a [por] Dios").


Nombre de un rey que compuso el poema que se encuentra en Pr. 31.
Algunos toman la palabra heb. maÑÑa', traducida "profecía" (Pr. 31:1), como el nombre de un país, y así consideran a Lemuel rey de Massa (cƒ v 4). Antes, por lo general, se identificaba a Lemuel con Salomón, pero no existen evidencias en favor o en contra de tal suposición.


Lengua


(heb. generalmente lâshôn, "lengua"; aram. lishshân; gr. generalmente glossa).


Organo muscular en la boca que en el hombre sirve para hablar; un idioma hablado. Usando la lengua como metonimia para el hablar, la Biblia tiene mucho que decir de su poder para el bien o para el mal (Job 5:21; Sal. 10:7; 35:28; 51:14; 57:4; Ro, 3:13; Stg. 3:2-13; etc.). El don de lenguas, uno de las gracias milagrosas del Espíritu Santo prometidas a la iglesia primitiva (Mr. 16:17), fue otorgada en Pentecostés en la forma de lenguas de fuego (Hch. 2:1-4). Este don permitió a los apóstoles dar el evangelio a la gente de idioma extranjero (2:6-12; cƒ 10:46). Cuando le fue otorgado a los creyentes corintios, funcionaba para la edificación personal. Pero se lo usó para exhibición pública, y a Pablo le fue necesario aconsejar y reprobar a los miembros de iglesia de Corinto por el mal uso de ese don (1 Co.
12;14). Para "lengua" con el sentido de idioma, véanse Aramea, Lengua; Griega, Lengua; Hebrea, Lengua; Latina, Lengua.


Lentejas


(heb. 'adâshîm).


Legumbre que tiene hojas oblongas dispuestas en pares, flores blancas con franjas violáceas, y semillas con forma de lente, muy sanas. Se la cultiva en toda Palestina (2 S. 17:28; 23:11). Cuando se las hervía, producían un potaje o guiso (Gn. 25:34) y las semillas podían servir incluso como componente del pan de los pobres (Ez. 4:9). Preparado y sazonado adecuadamente, las lentejas son un plato muy sabroso.


Bib.: PB 128, 129.


León; Leona


(heb. 'a, 'aryêh, lâbî', lebî', lebiyyâ', layish y shajal [para leones adultos]; ke fîr, shajats [para leones jóvenes]; gr. léÇn).


El león, mencionado con mucha frecuencia en la Biblia, se encontraba por toda Palestina: cerca de la región costera (Jue. 14:5); en el territorio montañoso que rodeaba Belén (1 S. 17:34), Betel (1 R. 13:24) y Samaria (1 R. 20:36; 2 R. 17:25); en el valle del Jordán (Jer. 49:19; 50:44; Zac. 11:3); y en los montes Líbano y Hermón (Cnt. 4:8). El león de Palestina era más pequeño que el africano, ahora tan conocido. Koehler cree que 'a y 'aryêh designan al león africano y que lâbî', lebî' y lebiyyâ' al asiático. Durante las excavaciones en Palestina han surgido a la luz excelentes representaciones antiguas de leones palestinos, siendo las mejores un relieve en basalto de la 2ª mitad del 2º milenio a.C. encontrado en Bet-seán, que muestra a 2 leones en pelea mortal con perros salvajes (fig 406). El sello de Sema encontrado en Meguido, tiene una buena representación de un león rugiente (fig. 277). Estos animales aparentemente aumentaron en número cuando la población del Israel del norte disminuyó después de la destrucción de Samaria (2 R. 17:25, 26), pero en tiempos romanos sólo quedaban unos pocos en el país, y desde los días de los cruzados se extinguieron. Muchos pasajes muestran que el león era bien conocido y muy temido en la antigüedad; repetidas veces se mencionan sus ataques a seres humanos (1 R. 13:24; 20:36; cƒ Pr. 22:13; 26:13; Am. 5:19; Jer. 5:6; Ez. 19:2, 6). Pero su presa ordinaria eran los animales domésticos o silvestres (1 S. 17:34; Am. 3:4, 12; Mi. 5:8; Nah. 2:12). Se lo describe escondido en la espesura (Job 38:39, 40; Jer. 4:7; 12:8) durante el día (Sal. 104:21, 22), atacando a su presa con un rugido (Jue. 14:5; Am. 3:4, 8; Is. 5:29; 1 P. 5:8) y llevándola a su cueva (Nab. 2:12).
Los leones eran cazados en fosos (Ez. 19:6-8). Una de las hazañas de Sansón fue matar a un león con manos limpias 706 (Jue. 14:5-18), lo que era una proeza de valor (1 S. 17:34-37; 2 S. 23:20). El león es bien conocido como un símbolo de fortaleza y valentía, ya sea humano (Gn. 49:9; 2 S. 1:23) o divino (Job 10:16; Os. 5:14; 11:10; 13:7; Jer. 25:38; Ap. 5:5).


Bib.: L, Koehler, ZDPV 62 (1939):122-125.


312. Relieve del rey Asurbanipal cazando leones.


Leoncillo.



Véase León.


Leopardo


(heb. nâmêr; aram. nemar; gr. párdalis).


La palabra española "leopardo" viene del gr. leópardos, una combinación de léÇn ("león") y párdos ("pantera"), puesto que los antiguos creían que el leopardo era un híbrido de león y pantera.


Animal felino, grande, feroz y de manchas negras, perteneciente a la familia del gato, que vive en África y el sur de Asia. También se lo encontraba en Palestina, pero ahora está casi extinto. Este felino con manchas (Jer. 13:23), notable por su rapidez (Hab. 1:8), aparentemente en tiempos antiguos vivía en los montes Antilíbano (Cnt. 4:8). De acuerdo con Isaías, este animal estará en el reino del Mesías, pero, por supuesto, sin su ferocidad (ls. 11:6). En las visiones de Daniel y del Apocalipsis los leopardos aparecen como representantes de poderes mundiales (Dn. 7:6; Ap. 13:2).


Lepra


(heb. tsâra'ath; gr. lépra).


Enfermedad infecciosa crónica del hombre, también llamada enfermedad de Hansen, que prevalece en ciertas partes del mundo y afecta hoy a unos 20 millones de personas. Aunque ha sido reconocida por más de 2.000 años, recién en 1871 Gerhard Hansen descubrió que es producida por el Microbacterium leprae; todavía no se conoce bien la enfermedad. Los síntomas enumerados en Lv. 13 incluyen hinchazón, llaga y/o mancha blanca (v 2); en términos médicos modernos, esto sería una pápula, una úlcera y una mancha sin pigmentación. Los diversos síntomas descriptos en Lv. 13 dan a entender que el término lepra se usaba evidentemente en un sentido más general que hoy. Algunos han sugerido que Lv. 13 abarca 7 enfermedades diferentes bajo el vocablo "lepra". Ciertos síntomas se parecerían a condiciones que incluyen infecciones micóticas (hongos) psoriasis o vitiligo en vez de lepra, aunque ciertamente está incluida. La lepra de la ropa (Lv. 13:47-59) y de las casas (Lv. 14:34-48), que aparecen como franjas rojo verdosas, probablemente eran una forma de mildiú o de hongos, que las convertían en insalubres.


Los principios de atención de las enfermedades infecciosas de la piel, por su sencillez y eficacia (como están descriptas en Lv. 13), no han sido superados desde que Moisés los dio: 1. Inspección visual de la piel para el diagnóstico. 2. Criterios definidos de evaluación: nivel de la piel, pelo, pigmento e integridad de la superficie. 3. Período de cuarentena y nuevos exámenes seriados; dar tiempo al desarrollo de las características de la enfermedad. 4. Precauciones sanitarias: lavarse, quemar, aislamiento. 5. Cubrirse la boca para minimizar la difusión de las gotitas de saliva. 6. Notificación obligatoria y una inspección de las enfermedades infecciosas por una autoridad central.


La clasificación de la lepra depende de la diversidad de respuestas del cuerpo al mismo agente. Estas forman un espectro que refleja el estado del poder entre las defensas del cuerpo y el ataque de las bacterias. Tres segmentos de este espectro son clasificados como lepra lepromatosa en un extremo, y lepra tuberculoide en el otro, con una franja en el medio. Una cuarta clasificación se llama lepra indeterminada, en la que ninguna de las características definitorias se ha desarrollado aún. La lepra lepromatosa está en un extremo del espectro donde el Cuerpo tiene poca resistencia aparente contra las bacterias: la tuberculoide está en el otro extremo, donde es evidente 707 una resistencia muy fuerte del cuerpo.


313. Leprosos al costado de un camino en Palestina.


Hay 3 características de la lepra que la separan de otras enfermedades: 1. Período de incubación, excepcionalmente largo: de 2 a 20 años. con un promedio de 2 a 3 años. Esto se debe a la larga vida de cada generación de bacterias que en promedio es de 3 semanas (comparado con minutos para muchas otras bacterias). 2. Esto oscurece el método de dispersión de la enfermedad por causa del largo período de silencio entre el contagio y la eclosión de la infección. Hoy se cree que la lepra se difunde primariamente por infección, vía gotitas en el aire. 3. Su característica más notable es lo anestésico, la pérdida de la sensibilidad. El resultado es la destrucción de las manos, la cara y los pies por desgaste y atrición. Esto da lugar a una creencia incorrecta de que las partes se caen y que la enfermedad no es curable. La infección bacteriana puede ser detenida; con las medicinas y la terapia modernas, los terribles resultados arriba mencionados no son inevitables y no se necesita aislamiento en una leprosería. Una vez desarrollada la falta de sensibilidad, ésta no se recupera. Si bien la infección se puede curar, las cicatrices derivadas de la pérdida de sensibilidad permanecen toda la vida.


Leproso.



Véase Lepra.


Lesem


(heb. Leshem, "joya [piedra preciosa]").


Otro nombre para Dan* 3 (Jos. 19:47). Véase Lais 1.


Lesna


(heb. martsêa' [de la raíz verbal rts', "taladrar"]).


Instrumento de punta aguda para hacer pequeños orificios. En las Escrituras aparece 2 veces para describir el instrumento que se usaba para perforar el lóbulo de la oreja de un esclavo hebreo si, después de 7 años de esclavitud, escogía servir para siempre al amo en lugar de recuperar la libertad (Ex. 21:6; Dt. 15:17).


Letrina


(heb. majarâ'ôth, Q môtsâ'ôth: ambas son formas plurales y significan "letrina").


Retrete. Uno de los primeros actos del rey Jehú de Israel cuando ascendió al trono fue convertir el templo de Baal, en Samaria, en una letrina pública (2 R. 10:27), para que fuera totalmente inmundo y despreciable. Se han excavado letrinas públicas en varias ciudades antiguas; generalmente consistían en un edificio sencillo, con una hilera de agujeros en losas de piedra que cubría una canaleta de drenaje por la que corría agua.


Letusim


(heb. Letûshîm, "artífices" o "martillado [oprimido]").


Descendiente o descendientes de Abrahán por medio de Cetura, su esposa, de la línea de Dedán (Gn. 25:3). Todavía no se ha identificado una tribu con este nombre.


Leumim


(heb. Le'ummîm, "gente" o "pueblos [naciones]").


Descendiente o descendientes de Abrahán por medio de Cetura, su esposa, de la línea de Dedán (Gn. 25:3). Todavía no se ha identificado una tribu con este nombre.


Leva


(heb. generalmente mas, "trabajo forzado" o "reclutado para trabajos forzados").


En 1 R. 5:13, 14 y 9:15 se menciona que Salomón reclutó gente para trabajos forzados en la construcción del templo. Parece ser la primera ocasión en que los israelitas fueron reclutados para tales servicios obligatorios, lo que aparentemente fue causa de mucho descontento (1 R. 12:4). 45 En 1 R. 9:21 y 2 Cr. 8:8 se hace referencia al reclutamiento de no israelitas que estaban bajo el dominio de Salomón.


Levadura


(heb. jâmêts y Ñe'ôr; gr. zúm').


Sustancia productora de fermentación que se usaba/usa para levantar diversos tipos de masa. La primera referencia bíblica a la levadura está relacionada con la institución de la fiesta de los Panes* sin Levadura, en vísperas de la partida de los hebreos de Egipto. Durante esta fiesta no se la debía hallar en los hogares (Ex. 12:15-20; 13:3-7). No se había de presentar ninguna ofrenda de cereales hecha con ella (Lv. 2:11); debía ser comida sin este fermento en un lugar santo (6:15-17). El profeta Amós, irónicamente, invitaba a los israelitas apóstatas a ofrecer sacrificios que contuvieran levadura (Am. 4:5), una práctica prohibida. Sin embargo, se debían ofrecer panes leudados con ciertas ofrendas (Lv. 7:13; 23:17).


Jesús comparó la cualidad penetrante de sus enseñanzas con la acción de la levadura sobre la masa (Mt. 13:33; Lc. 13:20, 21). Lo mismo hizo para ilustrar la influencia persuasiva de las doctrinas de los fariseos y saduceos, y la mala de Herodes (Mt. 16:6, 12; Mr. 8:15). Pablo, al referirse a la de los judaizantes en su medio, advirtió a los cristianos gálatas que "un poco de levadura leuda toda la masa" (Gá. 5:9), y aconsejó a los corintios a limpiarse de la vieja levadura y llegar a ser una masa nueva (1 Co. 5:6, 7).


Leví


(heb. Lêwî; gr. Leuí y Leuís, "unido [juntado]" o "apegado [adherido, pareado, asociado]").


En Mari se encontró un nombre estrechamente vinculado, Lawi-ilu, "uno apegado al dios". En inscripciones sudar, los términos lw ' y lw 't significan "sacerdote" y "sacerdotisa", respectivamente.



1.


Tercer hijo de Jacob y Lea (Gn. 29:34). El único acontecimiento registrado de la vida de Leví es su participación en la masacre de 708 Hamor, Siquem y el resto de la población masculina de Siquem, como venganza por la humillación de Dina, la hermana de Leví, a manos del príncipe Siquem
(34:25-31). Jacob recordó en su lecho de muerte este acto criminal de Leví y su hermano Simeón. Su fuerte desaprobación fue probablemente la razón por la que pasó por alto a estos 2 hermanos y entregó a Judá, el 4º
hijo (29:35), la primogenitura a la que Rubén se excluyó por su conducta.


Leví tuvo 3 hijos: Gersón, Coat y Merari (46:11). Murió a la edad de 137 años (Ex. 6:16). Fue antepasado de la tribu de los levitas,* quienes fueron elegidos para servir en el santuario.



2.


Tribu que descendió de Leví* 1. Véase Levitas.



3.


Otro nombre del apóstol Mateo* (Mt. 9:9-13; 10:3; Mr. 2:13-17; Lc. 5:27-32).



4 y 5..


Dos descendientes de Judá, desconocidos por otra parte, que aparecen en la genealogía de Jesús que registra Lucas (Lc. 3:24, 29, 30).


Leviatán.



Véase Animales mitológicos (Leviatán).


Levitas


(heb. Lewîyîm, benê Lêwî; aram. Lewaye', Q Lewa'ê).


Descendientes de Leví mediante sus 3 hijos (Gersón, Coat y Merari), quienes fundaron las 3 familias tribales (Gn. 46:11; Ex. 6:16; Nm. 3:17; 1 Cr. 6:16-48). Moisés y Aarón, levitas muy conocidos, pertenecían a la familia de Coat (Ex. 6:16-26). A la tribu de Leví se le confió el cuidado y el servicio del tabernáculo, y más tarde del templo. Se les concedió este privilegio por la posición que asumieron en relación con la apostasía de los israelitas en el Sinaí. en la que todas las tribus se habían unido. Cuando Moisés descendió del monte e hizo un llamado a ponerse del lado correcto, voluntariamente los levitas retornaron a su lealtad a Dios mostrando celo por su causa (32:26-29). El resultado fue que Dios escogió esta tribu como sus siervos especiales para realizar los deberes religiosos que hasta entonces correspondían a los primogénitos, quienes, de acuerdo con la costumbre patriarcal, habían sido considerados los sacerdotes* de cada familia (Nm. 3:9, 11-13, 40, 41, 45). En el primer censo en el desierto se encontró que había 22.000 levitas (v 39), pero 22.273 primogénitos de las demás tribus (v 43). Los 273 primogénitos que sobrepasaban el número de levitas fueron redimidos con el pago de 5 siclos por cada uno, y así fueron liberados del servicio en el tabernáculo (vs 46-51).


Como servidores del santuario, los descendientes de Leví se dividieron en 2 clases principales para desempeñar funciones diferentes: 1. Los sacerdotes, descendientes de Aarón (Dt. 33:8-11; Jos. 21:1, 4) que actuaban como mediadores entre Dios y los hombres, realizaban los sacrificios y los servicios en el santuario. 2. El resto de los levitas estaba encargado, durante la peregrinación, del transporte del tabernáculo: levantarlo y cuidarlo mientras estaba en pie, y ayudar a los sacerdotes en el cumplimiento de sus deberes (Nm. 1:50-53; 3:6-9, 25-27; 4:1-33; 1 S. 6:15; 2 S. 15:24). Cuando los levitas recién habían sido designados como ayudantes en el tabernáculo, se decidió que servirían desde los 30 años hasta los 50 (Nm. 4:3). Fue Jehová, por intermedio de Moisés, quien más tarde bajó la edad del inicio a 25 años (8:24); pero se la subió a 30 otra vez antes del tiempo de David (1 Cr. 23:3-5), aunque en sus días se la rebajó a 20 años (vs 24, 27; probablemente por causa de los servicios más complicados en el futuro templo, que requerirían más personal que el grupo desde los 30 años podía proveer). La edad de 20 años parece haber continuado durante el tiempo del AT como la edad legal para que los sacerdotes y levitas comenzaran sus labores (2 Cr. 31:17; Esd. 3:8). Los levitas que oficiaban vestían ropas de lino blanco en ocasiones especiales (1 Cr. 15:27; 2 Cr. 5:12), pero parece que no en todos los servicios, porque no fue hasta tiempos de Agripa II cuando los levitas recibieron permiso para vestir ropa blanca de lino durante todo su servicio como sacerdotes.


En tiempos de David se realizó una gran reorganización del personal eclesiástico, y los levitas fueron divididos en 4 clases: 1. Los ayudantes de los sacerdotes en sus tareas en el santuario. 2. Los cantores y músicos. 3. Los porteros. 4. Los jueces y escribas. Cada una de las primeras 3
clases, y tal vez también la 4ª estaban divididas en 24 grupos que debían realizar sus tareas en forma rotativa (1 Cr. 24-26).


Cuando la monarquía unida llegó a su fin con la fundación del reino norteño de Israel, la mayoría de los levitas se encontraron separados del templo de Jerusalén. Probablemente, un gran número se mudó a Judá, al sur (2 Cr. 11:13-15); pero, sin duda, muchos permanecieron en sus ciudades, y quizá fueron absorbidos por la gente que los rodeaba.


Después del exilio babilónico, sorprende que la cantidad de levitas que regresó fuera muy reducida en comparación con la de sacerdotes que volvieron de Babilonia con Zorobabel. Mientras 4.289 pudieron demostrar su derecho al sacerdocio (Esd. 2:36-39), además de 709 otros que no estuvieron en condición de probarlo (vs 61, 62), sólo se encontraron 341 levitas, cantores y porteros entre la gran compañía de los exiliados que retornaron a su tierra (vs 40-42). Y en tiempos de Esdras sólo 38 levitas más pudieron ser inducidos a regresar a Judea después de esfuerzos especiales (Esd. 8:15-19; cƒ Ez. 44:10-14).


Los levitas reanudaron sus tareas eclesiásticas después del exilio (Esd.
3:8-12
; 6:16-20); algunos compartieron una apostasía ocasional con parte del pueblo (10:23, 24); otros hicieron una doble obra en favor del Señor al ayudar a Esdras en la lectura y explicación de la Ley de Dios (Neh. 8:7-13; 9:4, 5). También ayudaron a Nehemías a reconstruir parte del muro de la ciudad (3:17). Durante el tiempo de la ausencia de Nehemías de Jerusalén, cuando los judíos dejaron de contribuir con el diezmo, los levitas fueron obligados a descuidar el servicio del templo y a ganarse la vida realizando trabajos agrícolas. Nehemías los trajo de nuevo a Jerusalén y proveyó para su sostén (13:10-13).


En el NT rara vez se menciona a los levitas; esto puede indicar que todavía eran pocos en número, o no. Cristo incluye a un levita en su parábola del buen samaritano (Lc. 10:32), y se menciona que los judíos de Jerusalén enviaron a algunos de ellos para investigar la obra de Juan el Bautista (Jn. 1:19). El registro bíblico, aunque declara que "muchos de los sacerdotes obedecían a la fe" (Hch. 6:7), menciona sólo a un levita que se hizo cristiano: Bernabé (4:36). Véase Herodes 7; Leví 1, 2.


Bib.: FJ-AJ xx.9.6.


Levitas, Ciudades de los.



Las asignadas como residencia para los levitas* en los territorios de las distintas tribus de Israel (Nm. 35:1-8; Lv. 25:32-34). Dado que los levitas se debían consagrar al servicio del tabernáculo, y más tarde del templo, no recibieron territorio en Canaán como las demás tribus, sino que vivían de los diezmos que todos los israelitas debían dar de sus ingresos (Nm. 18:24). Sin embargo, se los ubicó por todo el país en ciudades que les fueron asignadas especialmente a ellos: 13 ciudades para los sacerdotes en los territorios de Judá, Simeón y Benjamín, y 35 a los levitas entre las otras tribus (48 ciudades [6 de refugio + 42 para vivir]; Jos. 21:4-8; con variantes en 1 Cr. 6:54-81).


Levítico, Libro de.



Tercer libro del Pentateuco. Es un manual de ceremonias religiosas que consiste mayormente de reglamentos relacionados con el santuario, las funciones sacerdotales y el sistema de sacrificios. Su título hebreo proviene de la palabra inicial, Wayyigrâ' "Y llamó". El Talmud se refiere al libro con "La ley de los sacerdotes" o "La ley de los sacrificios". La LXX lo llama Leuitikón [Sacerdocio o servicio] "Levítico", [Perteneciente o que se refiere a los] "Levitas". La Vulgata dice Leviticus, de donde viene nuestro nombre español.


314. Fragmentos de Levítico, de los Rollos del Mar Muerto, provenientes de la Cueva 1.





I. Autor.


Desde tiempos remotos, judíos y cristianos han sido unánimes en atribuir el libro a Moisés, cuya autoría no había sido discutida hasta la era moderna de la alta crítica. Los argumentos que le niegan a Moisés la autoría del Pentateuco se basan sólo en conjeturas y presentan tantos problemas que son indignos de la atención seria de los eruditos bíblicos conservadores.


Levítico pertenece, tal vez, al período de unos 30 días inmediatamente posteriores a la erección del tabernáculo junto al monte Sinaí (Ex. 40:17 cƒ Nm. 1:1). Este período comprende la dedicación del servicio del santuario y la realización de las instrucciones contenidas en Levítico, que sin duda fueron comunicados por Dios a Moisés durante ese tiempo.



II. tema.


El libro trata principalmente del sacerdocio y del servicio del santuario. No contiene todas las instrucciones que Dios le dio a Israel sobre estos temas (Nm. 3:1-9:23; 15:1-41; 18:1-19:22; 28:1-30:16), pero constituye el cuerpo fundamental de la revelación y de los reglamentos que tienen que ver con ellos. Dios ordenó los servicios y cultos del santuario para que fueran una lección objetiva del gran plan de salvación y del ministerio de Cristo en favor de los pecadores. Estas ceremonias ilustraban los medios por los que el pecador puede hallar liberación de la culpabilidad del pecado por medio del arrepentimiento. Al fin de cada año, las ceremonias del Día de la Expiación eran un símbolo de la eliminación del pecado del campamento (Lv. 16).


Fundamental para el sistema de los sacrificios era el concepto de tabernáculo como morada de Dios, y el de la realidad de su presencia 710 en medio de los israelitas. En el centro de las ceremonias del santuario estaba la verdad-símbolo de que la "sangre hará expiación de la persona" (17:11) y que "sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (He. 9:22). Esta realidad estaba implícita en todos los sacrificios con sangre, que prefiguraban a Cristo como el Cordero de Dios (véase Is. 53:7; Jn. 1:29; 1 Co. 5:7) y reflejaban la naturaleza vicaria de su gran ofrenda en la cruz (ls. 53:4, 5).


Explícito e implícito en todo el sistema de ritos judíos estaba el concepto de la diferencia entre "común" y "santo". El pecador era totalmente inmundo y no era digno de acercarse a Dios, pero el Creador bondadosamente había provisto un medio para limpiar toda "impureza", lo que le permitía al pecador contrito entrar a la divina presencia y obtener su bendición.


Diariamente, los diversos sacrificios ordenados "cubrían" el pecado y, por lo tanto, liberaban al pecador de la culpa (Lv. 1:1-7:38), y el rito anual del Día de la Expiación* "limpiaba" el santuario de los pecados simbólicamente acumulados durante el año (Lv. 16).



III. Contenido.


Los primeros 7 capítulos de Levítico detallan los reglamentos básicos con respecto a los diferentes sacrificios. Los cps 8 y 9 tienen que ver con la consagración del tabernáculo y del sacerdocio. El breve interludio histórico del cp 10 cuenta cómo 2 de los hijos de Aarón desobedecieron la instrucción acerca de hacer diferencia entre lo sagrado y lo común, por lo que sufrieron la muerte. Todos los tipos de impureza personal se detallan en los cps 11-15, con los ritos establecidos para la purificación. El cp 16 trata de la purificación del santuario, y el cp 17 de ciertas reglas relacionadas con ella. Leyes morales y civiles ocupan los cps 18-20, y los cps 21-27 se dedican a diversas otras leyes con respecto a los sacerdotes, al sábado, a las fiestas especiales, al santuario y a la adoración, junto con ciertas leyes que protegían a las personas y la propiedad (véase CBA 1: 705-723).


Ley


(heb. tôrâh, "dirección", "instrucción" [ley]"; dâth, "ley", "reglamento"; gr. nómos, "regla", "principio", "ley": entole, "mandamiento", "orden").


En la Biblia, un conjunto de principios o normas de conducta. El término usual hebreo traducido "ley" es tôrâh, palabra que significa toda la voluntad revelada de Dios, o cualquier parte de ella. A menos que el contexto indique otra cosa, "ley" en el AT generalmente denota la "instrucción" divina que Dios dio a su pueblo (Gn. 26:5; Ex. 16:4, 28; Sal. 1:2; 19:7; 119:1, 165; Is. 1:10; 8:16, 20; etc.). Esta "ley", o revelación escrita de la voluntad de Dios, daba a conocer el propósito divino para el pueblo hebreo en los tiempos del AT. Para el judío devoto, la "ley" de Dios era equivalente a su plan de salvación para el mundo. En este sentido, Isaías dice que "las costas [islas] esperarán tu ley" (ls. 42:4). Las instrucciones que Dios impartió a Moisés se conocieron como "la ley de Moisés"; es decir, dadas a través de Moisés (Jos. 8:31; Neh. 8:1; Lc. 2:22; 24:44; Hch. 28:23; etc.). En vista de que la instrucción impartida por Moisés ocupa la mayor parte de los 5 primeros libros de la Biblia, comúnmente conocidos como el Pentateuco, los judíos a menudo se referían a éste como a "la ley de Moisés" (Lc. 24:44; Jn. 1:17; cƒ Mt. 5:17, 18).


De acuerdo con antiguas tradiciones judías, las leyes contenidas en el Pentateuco son 613-365 mandatos negativos y 248 positivos que corresponden al valor numérico de la palabra tôrâh (también se corresponden con el número de letras de los Diez Mandamientos). Son de varias clases, pero los judíos corrientemente no hacían distinción entre las morales, ceremoniales, civiles y de salud, porque todas por igual eran mandatos de Dios y obligaciones religiosas. Sin embargo, es posible hacer distinciones legítimas entre ellas sobre la base de la forma y la terminología aplicadas.



I. Leyes apodícticas:


Imperativos o prohibiciones categóricas que declaran "Harás" o "No harás".
Normalmente, no hay un castigo explícito unido a ellas, excepto en los casos mixtos. El contexto de estas leyes es el pacto, y su modelo formal son las estipulaciones de los antiguos tratados de soberanía.



II. Leyes casuísticas:


Describen un problema u ofensa y luego declaran lo que se debe hacer o su castigo (cƒ Ex. 21:6). El trasfondo de tales leyes es la corte. Cuando una ley apodíctica es transformada en ley casuística por declarar un castigo, un pecado se convierte en un crimen (así el 5° mandamiento en Ex. 20:12, que es apodíctico, se transforma en ley casuística en Ex. 21:15, 17).


Las leyes mosaicas también se pueden distinguir por los términos aplicados a ellas (cƒ Dt. 26:17; Neh. 9:13). Las siguientes 3 categorías constituyen la tôrâh hebrea: 1. Mishpât, "juicio", es el término corriente para una ley casuística en general. 2. Mitswâh, "mandamiento [precepto]", es cualquier clase de mandato, incluyendo los que no eran de obligación permanente y que se podían cumplir de una vez por todas, como la orden de destruir los santuarios paganos (Dt. 12:2); podían ser casuísticos o apodícticos. 3. Jôq, "estatuto [ley]", incluye la mayoría de las leyes 711comúnmente llamadas "ceremoniales"; normalmente son de forma apodíctica. Pero no todas son ceremoniales, porque en Dt; en particular, este término se aplica a reglas apodícticas de conducta en las que se apela a la conciencia o a Dios, en contraste con los "juicios", en los que se apela al juez. No tratan sólo de fiestas (Dt. 16:1-17) y de ofrendas (12:5-28), sino también de la justicia y la pureza (16:19; 23:17) y de la bondad y la misericordia (23:15, 24). Las leyes alimentarias también están en la categoría de jôq.


315. Parte superior del Código de Hamurabi. Se describe al rey como estando delante de su dios para recibir la ley de su mano.


En Sal. 119 tenemos un catálogo de términos, con diversos matices de significación, con que el autor tejió el elogio de la ley y que servían para indicar las variadas formulaciones jurídicas: 1. Dâbâr, "palabra" (vocablo más bien genérico para definir las comunicaciones divinas [Dt. 4:2]; pero el plural también sirvió para definir el conjunto de cláusulas jurídicas [Ex. 24: 3]). 2. 'lmrâh, "palabra [discurso]" (declaración divina más solemne; Dt. 32:2). 3. Juqqîm, "estatutos" (de categoría breve; Dt. 4: 5). 4. Derek, "norma" ("camino". RVR; Ex. 18:20; Dt. 8:6). 5. Mishpâtîm, "juicios" (el matiz dominante es el de una sentencia o prescripción judicial [Lv. 19:15]). 6. Mitswâh, "orden", "mandato". 7. Piqqûdîm, "preceptos" (del verbo pâqad, "visitar", "gobernar"). 8. ' Êdôth, "testimonios" (las atestaciones aseverativas de Dios [Sal. 25: 10]). 9. Tôrâh, "ley" (en general y/o particular).


En el NT el término "ley" se usa con diversos matices de significación, y a menos que se tengan en mente sus diferentes aspectos -y se discrimine rectamente y se examine el contexto para determinar qué matiz está mencionando el autor -, el lector moderno del NT casi con seguridad distorsionará lo que se dice acerca de "la ley". Pero para el lector judío, o quien estaba familiarizado con el sistema religioso judío, los diferentes significados de la alabra "ley" eran claros, y un orador o escritor podía pasar rápidamente de uno a otro sin ser mal entendido. En realidad, para el judío devoto los diferentes matices de significación implícitos en la palabra eran, en la práctica, sólo uno, y cada uno se enlazaba imperceptiblemente en el otro.


Por tanto, en el NT la palabra "ley" se usa en 2 sentidos diferentes pero estrechamente relacionados: 1. La Escritura como revelación de la voluntad divina (Jn. 12:34; 15:24, 25; etc.). En la terminología judía, "ley" se podía referir al Pentateuco (los 5 libros de Moisés) en contraste con los Profetas y los Escritos (o Hagiógrafos), las 3 divisiones del AT de acuerdo con el canon hebreo (Lc. 24:44). De manera ocasional usaban la expresión "ley de Moisés" cuando se referían al Pentateuco, pero más a menudo usaban "ley" (Mt. 7:12; 11:13; 12:5; 22:40; 23:23; Lc. 10:26; 16:16, 17; Jn. 1:45; 7:19; 15:25; Ro. 5:13, 20; 7; etc.). A veces la palabra "ley" se usa en relación con el Decálogo, aunque en algunos casos "ley" se puede referir específicamente al Pentateuco, del cual el Decálogo es parte integral (Mt. 22:36-40; Ro. 7:7; Stg. 2:10-12). 2. El sistema religioso judío como un todo, o alguna parte específica de él (Jn. 1:17; Hch. 18:13, 15; 22:3; Ro. 6:14, 15; Gá. 3:19-25; etc.). Por supuesto, se basaba en la revelación de la voluntad de Dios contenida en las Escrituras del AT, más particularmente en el Pentateuco. A veces el término "ley" se refiere en especial a la ley ritual, el rasgo exterior característico del sistema religioso judío (Lc. 2:22-24; Hch. 15:5, 24; etc.). La expresión "obras de la ley" se refiere generalmente a las exigencias de la ley ritual, aunque tal ley también se menciona como "la ley del Señor" 712 (Lc. 2:23). En He. 7:12 "ley" se refiere a la parte de la ley de Moisés que trata del sacerdocio.


Ley ceremonial.



Véase Ley.


Libación.



Véase Sacrificios y Ofrendas.


Líbano


(heb. Lebânôn, [montaña, monte] "blanca/o", llamada así porque está parcialmente cubierta de nieve la mayor parte del año; ugar. y fen. Lebanôn; ac. Labnana; hit. Lablana).



1.


Cadena occidental de un cordón montañoso doble. Los montes Líbano corren paralelos a la costa del Mediterráneo por unos 240 km, desde el río Litani (o Leontes) cerca de Tiro, en el sur, hasta el Nahr el-Kebîr cerca de Lataquia, en el norte. Los 2 cordones paralelos están separados por una valle elevado llamado "llanura del Líbano" en la Biblia (Jos. 11:17; 12:7); en los tiempos clásicos, Celesiria ("Siria hueca"), y en los modernos, Beq~', Por ese valle corren los 2 principales ríos de Siria: el Orontes, hacia el norte, y el Litani hacia el sur.


316. Un valle entre los montes Líbano.


La Biblia parece aplicar el término Líbano a ambos cordones montañosos cuando habla de los "heveos que habitaban en el monte Líbano"; sin embargo los describe como viviendo en un territorio que es el cordón oriental o el valle intermedio ("desde el monte Baalhermón hasta llegar a Hamat"; Jue. 3:3; cf 1 Cr. 5:23). Por otro lado, otros pasajes del AT dan el nombre de Hermón* (también Sirión, Senir) al sector sur del cordón oriental, y aplican Amana a los montes adyacentes (Dt. 3:8, 9; Cnt. 4:8).


Los autores griegos llamaban Líbano al cordón occidental, y Antilíbano al 713 oriental, nombres que todavía se les aplican. Mapa XIV, A-4/5.


Las montañas del cordón occidental son más pintorescas que las otras, y las alturas de sus cumbres oscilan entre 2.500 y 3.000 m s.n.m., con pasos de 1.500 m s.n.m. o más entre ellas. Las laderas occidentales del Líbano son fértiles, y en tiempos antiguos estaban cubiertas por cedros y abetos o cipreses de fama mundial. Además, había pinos y robles, como también almendros, moreras, higueras, olivos, nogales, damascos (albaricoqueros), perales, granados y pistachos o alfóncigos. Los cedros eran exportados a Egipto ya en el 3º milenio a.C., y más tarde también a Mesopotamia, Palestina y otros países. Después de la conquista árabe se dio tan poco cuidado a estos bosques que los cedros prácticamente han desaparecido del Líbano, y extensas regiones han perdido su capa de suelo fértil. Las montañas son calcáreas y de arenisca, y tienen muchos manantiales que dan fertilidad a sus laderas. La mayor altura del cordón oriental, el Antilíbano, está en su extremo sur, donde el monte Hermón eleva su cumbre hasta los 2.814 m s.n.m. Los montes Antilíbano, que reciben menos lluvia que los del cordón occidental, son más desolados y menos pintorescos. Las laderas orientales descienden hasta la meseta siria, que es una estepa en su parte occidental y un desierto en la oriental.


La Biblia menciona con frecuencia al Líbano, en primer lugar como límite noroeste de la tierra prometida (Dt. 1:7; 11:24; Jos. 1:4; 11:17; 12:7; 13:5), y en segundo lugar como país productor de madera de cedro. Salomón obtuvo del Líbano las vigas para el templo y su palacio por medio de Tiro (1 R. 5:6-10; 2 Cr. 2:8-16), y Zorobabel hizo lo mismo al reconstruir el templo después del exilio (Esd. 3:7). Los poetas y los profetas mencionan el Líbano por la nieve (Jer. 18:14), por sus animales silvestres ( como leopardos y leones; 2 R. 14:9; Cnt. 4:8), y por sus imponentes cedros y otros árboles (2 R. 19:23; Is. 60:13; Zac. 11:1, 2) con que los fenicios armaban sus embarcaciones y labraban sus mástiles (Ez. 27:5: fig 120).


317. Inscripción griega de Teodosio, que había construido la sinagoga en Jerusalén para los judíos de la dispersión.



2.


Torre (heb. migdal ha-Lebânôn) mencionada en Cnt. 7:4. No se sabe si en realidad existió una con ese nombre en los montes Líbano o en alguna otra parte. Puesto que se la menciona sólo en un contexto poético, posiblemente era un edificio imaginario, cuyo nombre sugería belleza, elevación y prominencia, y que le sirvió al poeta para comparar la nariz de su amada.


Liberto/s


(gr. libertínos [1], literalmente "hombres libres [libertados, libertinos]"; apeléutheros [2]).



1.


Nombre de un grupo de judíos que, con otros judíos de Alejandría y de Cirene, tenía una sinagoga en Jerusalén (Hch. 6:9). Estos libertos habrían sido descendientes de los judíos llevados cautivos por Pompeyo en el 63 a.C. y que habían recuperado su libertad. Como habían crecido en países extranjeros, pertenecían a los judíos helenísticos, y por lo tanto se habían unido a los de Alejandría y de Cirene en Jerusalén. Por otro lado, Hch. 6:9 puede dar la idea de que los mismos alejandrinos y los cirenios eran los libertos mencionados. Durante las excavaciones de 1914 en Jerusalén, R. Weill descubrió una inscripción que pudo haber estado en esta sinagoga: mencionaba que el lugar había sido construido para que lo usaran los judíos de la dispersión (fig 317). La inscripción, que todavía es casi completamente legible, dice: "Teodosio, el hijo de Veteno, sacerdote y dirigente de la sinagoga, hijo de un dirigente de sinagoga, hijo del hijo 714 de un dirigente de la sinagoga, construyó la sinagoga para la lectura de la ley y para la enseñanza de los mandamientos, y también para el alojamiento y las cámaras y comodidades de agua de una posada para quien la necesite viniendo de afuera, de la cual (la sinagoga) sus padres y ancianos y Simónides pusieron el fundamento".


Bib.: Adolph Deissmann, Light From the Ancient East [Luz del antiguo Oriente] (Nueva York, 1927), p 440.



2.


El esclavo que recuperaba la libertad. Los textos legales aluden explícitamente a los emancipados israelitas que no podían quedar en esclavitud perpetua sino por propia decisión, decisión que sin duda estaba motivada por el miedo a la vida de miseria que les había llevado a venderse como esclavos. En el NT se refieren sobre todo a la emancipación espiritual del pecado, de la muerte, etc., que nos otorga Cristo (1 Co. 7:18-24).


Libia


(heb. Pût y Lûbîm; gibbôrîm Pût, "valientes... de Put" [Jer. 46:9]; gr. Libú').


En Ez. 30:5 (BJ, DHH) se menciona un tal Kub o Cub (heb. Kûb) como el de un pueblo cuya identidad es desconocida. La RVR, la NBE y la LPD siguen la LXX, la Siríaca y la Vulgata y leen Lûb, "Libia".


País que estaba al occidente de Egipto y aparece en los textos egipcios bajo el nombre de Rbw, que era el equivalente lingüístico de Libia. Los libios, que vivían en el borde del desierto, continuamente miraban con deseos de poseer el fértil valle del Nilo, y con frecuencia intentaron invadir Egipto. Los esfuerzos más enérgicos los realizaron en los ss XIII y XII a.C., cuando Merneptah y Ramsés III tuvieron que afrontar esfuerzos decididos de invasión. Derrotaron a los libios, y los empujaron de vuelta a su país desértico. Sin embargo, cuando Egipto cayó en una declinación política y militar, los libios fueron llevados a Egipto en grandes cantidades, y a mucho de ellos se los empleó como soldados en las unidades auxiliares del ejército. Sisac I, un libio, después de haber sido general por un tiempo, usurpó el trono y llegó a ser el primer rey de la dinastía 22ª, y así fundó la dinastía libia de Egipto.


Los griegos llamaron Libia, por un tiempo, a toda la región al oeste de Egipto, en el norte de África, pero el nombre se aplicó más tarde sólo a la porción oriental que estaba entre Egipto y la provincia romana de África, y se extendía hasta la mitad de la Gran Sirte. Cuando los romanos tomaron el país, lo dividieron en 2 partes: la "Libia inferior" al este, y la "Libia superior" al oeste. La 1ª también se llamó "Marmarica", y la 2ª, "Cirenaica".


Sólo Cirenaica tenía importancia política y económica, puesto que Marmarica era casi totalmente un desierto. En el 67 a.C., Cirenaica fue unida a Creta para formar una provincia, con Cirene como su capital y Apolonia por puerto. Tenía otras ciudades importantes, como Barca (con su puerto Tolemaida) y Berenice. Hubo representantes de esta provincia el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre los apóstoles (Hch. 2:10). También de Cirene era Simón, a quien los soldados romanos obligaron a cargar la cruz de Cristo hasta el lugar de la crucifixión (Mt. 27:32), como también lo fueron algunos de los primeros cristianos de Antioquía (Hch. 11:20; 13:1) y algunos de los que se oponían a Esteban (6:9). Mapa XIX, E-10/ 11.


Libios/as


(heb. lûbîm, tal vez "pueblo de tierra seca").


Habitantes de Libia* (2 Cr. 12:3; 16:8).


Libna


(heb. Libnâh, "blancura").



1.


Lugar donde acamparon los israelitas durante su peregrinación por el desierto (Nm. 33:20, 21), que algunos identifican con el Labán de Dt. 1:1.



2.


Antigua ciudad cananea, situada en la Sefela, capturada por Josué (Jos.
10:29-31; 12:15). Fue asignada a Judá y dada a los sacerdotes como ciudad para su residencia (Jos. 15:42; 21:13; 1 Cr. 6:57). En tiempos de Joram, hijo de Josafat, se rebeló contra el reino de Judá (2 R. 8:22; 2 Cr. 21:10), pero debió haberla recuperado más tarde puesto que fue una de las ciudades del rey Ezequías, y se la menciona como uno de los principales centros de resistencia de Judá contra Senaquerib de Asiria que estaba invadiendo el país (2 R. 19:8; Is. 37:8). Libna fue el lugar de nacimiento de Hamutal, esposa del rey Josías (2 R. 23:31; 24:18; Jer. 52:1).


Probablemente estuvo situada a unos 34 km al oeste de Belén, y ahora es conocida como Tell ets-Tsâfî. Mapa VI, E-2.


Libni


(heb. Libnî, "blanco").



1.


Hijo de Gersón y nieto de Leví. Fue el antepasado de la familia tribal de los libnitas* (Ex. 6:17; Nm. 3:18-21; 1 Cr. 6:17, 20).



2.


Otro levita, nieto de Merari (1 Cr. 6:29).


Libnitas


(heb. libnî).


Descendientes de Libni* 1 (Nm. 26:58); o posiblemente de Libna* 2.


Libra


(gr. lítra y lat. libra [1]; gr. jóinix [2]). 1. La libra romana, unidad de peso dividida en 12 unciae, que pesaba 327,45 g (por lo general se considera un peso aproximado de 326 g).


Aparece 2 veces en el NT (Jn. 12:3; 19:39; 715 lo que llevó Nicodemo para sepultar a Jesús sería unos 32 kg de perfume). 2. Medida de capacidad que equivalía a 2 sextarios, aproximadamente a 1,09 litro (Ap. 6:6; 1,10 litro más exactamente). Véase Mina.


Libro


(heb. sefêr [Ex. 17:14; Jer. 25:13; etc.] y sifrâh [Sal. 56:8]; aram. sefar [Esd. 4:15; etc.], palabras todas que significan "escritura"* o "rollo"; gr. bîblos, "rollo", y sus formas diminutivos biblîon y biblarídion, "rollito").


También se usa el heb. dâbâr, "palabra" en forma oral o escrita y, por transferencia, un documento que contiene palabras (1 Cr. 29:29; etc.).


Los libros, en el sentido de composiciones escritas de cierta extensión, fueron producidos en la antigüedad en varias formas y sobre diversos materiales. En la Mesopotamia escribían sobre tabletas de arcilla o de madera cubiertas de cera y atadas como las hojas de un biombo japonés.


Egipto empleó los rollos de papiro temprano en su historia, y de allí se extendió su uso por todo el mundo antiguo. Un poco más tarde también se hicieron de cuero, y después de pergamino. Consistían de hojas de más o menos 30 cm de ancho unidas para formar largas tiras, generalmente de no más de 9 m de largo. No fue hasta los tiempos del cristianismo cuando los rollos cedieron su lugar a los códices, o libros armados con las hojas puestas a la par y cosidas como los nuestros en la actualidad. El códice más antiguo que se conoce proviene del s II d.C. Hay evidencias de que habrían sido los cristianos quienes popularizaron los códices en el mundo romano.


Los libros escritos por los hebreos se mencionan por 1ª vez después del éxodo (Ex. 17:14), aunque el arte de escribir ya era conocido muchos siglos antes. Desde el tiempo de Moisés, por unos 1.000 años, una corriente de libros surgieron de la versátil pluma de los profetas o historiadores hebreos y otras personas. No todos encontraron lugar en el canon del AT.


Muchos títulos que aparecen mencionados en el AT se han perdido (Nm. 21:14; 1 Cr. 29:29; etc.). El canon de escritos inspirados en hebreo se cerró hacia el 400 a.C. Los libros religiosos judíos del período siguiente están mayormente relegados al ámbito de los apócrifos* o seudoepigráficos.* La iglesia cristiana aceptó como inspirados también los libros del NT, escritos durante unos 50 años por autores reconocidos de la edad apostólica. En el transcurso de ese mismo período y más tarde, los cristianos escribieron muchos otros libros, que no hallaron lugar en el canon del NT. Sin embargo, aparte del NT y con excepción de la Primera epístola de Clemente, ningún libro escrito por un autor cristiano hasta el año 100 d.C. se ha conservado hasta nuestros días.


Los manuscritos de las Escrituras hebreas que se usaban en los cultos públicos judíos y cristianos eran producidos por escribas especializados que escribían con tinta sobre cuero y pergamino. Los Rollos del Mar Muerto son los ejemplos más antiguos que han sobrevivido de estos libros (figs 245, 267, 314, 447). El común del pueblo no podía darse el lujo de tener esos libros, y si poseían alguno de la Biblia sin duda estaba escrito en papiro, del tipo muy difundido en tiempos griegos y romanos y producidos por copistas profesionales para los negocios comerciales de publicaciones. Los escritos del NT también circularon en papiro; en realidad, todas las copias de libros del NT de los 3 primeros siglos de la era cristiana están escritos sobre rollos o códices de papiro (fig 249). Pero cuando la iglesia comenzó a prosperar, hacia el s IV d.C., se produjeron costosas copias de la Biblia en códices de pergamino, de los cuales son ejemplos destacados los códices Vaticano y Sinaítico (figs 84, 85). Véanse Apócrifos del NT; Materiales para escribir.


Bib.: D. Diringer, The Hand-Produced Book [El libro producido a mano]
(Londres, 1953); C. C. McCown, BA 6 (1943):20-31; Iraq 17 (1955):3-20.



















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