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viernes, 25 de febrero de 2011

Maquir - Matatía. DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 



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Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Maquir - Matatía

Maquir


(heb. Mâkîr, "vendido").



1.


Hijo mayor de Manasés (Gn. 50:23; Jos. 17:1), de madre aramea (1 Cr. 7:14). Fue el fundador de la familia de los maquiritas* (Nm. 26:29). Moisés asignó a esta familia la tierra que conquistaron de los amorreos y que se llegó a conocer como Galaad, el nombre de un hijo de Maquir (Nm. 32:39, 40; Jos. 17:1). En el canto de Débora y Barac se emplea este nombre como sinónimo de la tribu de Manasés (Jue. 5:14).



2.


Hijo de Amiel, que vivía en Lo-debar, al este del Jordán. En su casa vivió Mefi-boset, hijo de Jonatán, antes que David lo llamara para vivir consigo en Jerusalén (2 S. 9:4, 5). Maquir llevó provisiones a David y a sus fuerzas durante la rebelión de Absalón (17:27-29).


Maquiritas


(heb. makîrî).


Descendientes de Maquir* 1 (Nm. 26:29).


Mar


(heb. yâm "mar", "lago"; gr. thálassa "mar", y límn', "lago").


Término que se usa para describir: 1. Las grandes masas de agua para distinguirlas de la tierra seca (Gn. 1:22; Sal. 72:8). 2. Las masas específicas de agua: a. Mar Mediterráneo, llamado en la Biblia el "Mar Grande" (Nm. 34:6; Jos. 9:1) o "mar occidental" (Dt. 11:24). b. Mar Muerto, llamado en la Biblia el "mar salado" o "mar oriental" (Nm. 34:3; Jl. 2:20; Dt. 3:17). c. Mar Rojo (Ex. 10:19); d. Mar de Galilea, también llamado Mar de Tiberias y Mar de Cincret (Mt. 4:18; Jn. 6:1; Nm. 34:11); etc. 3. Los ríos grandes o importantes: a. Nilo (ls. 19:5; cf Nah. 3:8); b. Eufrates (Jer. 51:36, 63). 4. El "mar de fundición" (véase Bronce, Mar de). 747 5. En las profecías simbólicas, la gente y las multitudes (Ap. 17:15; cf Dn. 7:2-7, 17).


En este Diccionario se mencionan los siguientes mares (véase bajo los nombres las explicaciones correspondientes; agréguese "Mar"): Adriático (agréguese "Mar de/del/de los"), Arabá, Cineret, Egipto, Galilea y Tiberias. A continuación de esta entrada véanse los siguientes: Grande, Muerto y Rojo.


Mar de los Filisteos.



Véase Mar Grande.


Mar Grande.



Ahora conocido como Mar Mediterráneo (Nm. 34:6; Jos. 1:4; 15:12); también era llamado "mar occidental" (Dt. 11:24; Jl. 2:20; Zac. 14:8), "mar de los filisteos" (Ex. 23:31) o simplemente "el mar" (Nm. 13:29; Hch. 10:6), ya que era el principal para los hebreos. Se encuentra entre Europa, el Asia occidental y el norte de Africa, y tiene unos 3.700 km de largo y una anchura de 160 a 960 km. Durante gran parte del tiempo del AT este mar era la vía principal de los fenicios, que tenían conexiones con todas las regiones del mundo Mediterráneo. Los hebreos, que vivían en un país desprovisto de puertos naturales, no fueron un pueblo marino. Obtenían los productos extranjeros por medio de los fenicios, como muchas otras naciones de entonces. Mapas VI, A-1, etc.; XIX, D-5, etc.


En tiempos de Jesús, sin embargo, Palestina estaba en comunicación directa con el resto del mundo antiguo. Tenía instalaciones de puertos artificiales en Cesarea y Tolemaida, y el Mediterráneo había llegado a ser virtualmente un lago romano, puesto que servía al doble propósito de conectar todas las partes del dilatado imperio y proveer a la capital con los elementos esenciales de alimentos y otros productos de las provincias.


Por causa de las terribles tempestades del noreste que a menudo barrían el mar durante el invierno, y por el gran temor de los marinos antiguos a las partes poco profundas cerca de las costas del Africa, así como a los estrechos de Mesina entre Sicilia e Italia y al cabo Malia en el extremo sur de Grecia, el tráfico marítimo se detenía prácticamente durante esos meses.


Véase Sirte.


Mar Mediterráneo.



Véase Mar Grande.


Mar Muerto.



Nombre moderno del mayor lago de Palestina. En la Biblia se lo llama "Mar Salado" (Gn. 14:3; Nm. 34:3, 12; Dt. 3:17; Jos. 3:16; 12:3; etc.), "mar del Arabá" o "mar de la llanura" (Dt. 3:17; Jos. 3:16; etc.), y "mar oriental" (Ez. 47:18; Jl. 2:20; etc.).


El Mar Muerto es el cuerpo de agua más bajo del mundo, pues su nivel, no recalculado desde 1837, está a unos 396 m b.n.m. El lago recibe un promedio diario de unas 6,5 millones de toneladas de agua del río Jordán y otros tributarios. Sin embargo, la evaporación es tan grande que el nivel del lago permanece más bien constante, elevándose sólo de 3 a 4,5 m sobre su nivel normal después de una temporada de fuertes lluvias. La entrada de agua es levemente mayor que la evaporación, con lo que su nivel sube lentamente, de modo que el lago es ahora considerablemente mayor que hace 2.000 años (fig 393).


Como el Mar Muerto no tiene salida, retiene todos los minerales que ingresan a él, y por lo tanto es tan salado que un ser humano o un animal no pueden hundirse (fig 335); por ello recibe el nombre de "Mar Salado" (Gn. 14:3; etc.). Los escritores griegos lo llamaron Lago Asfaltites porque, ocasionalmente, en el sector sur surgen a la superficie y llegan a la orilla algunos bloques de asfalto. Y también en el s II d.C. comenzaron a nombrarlo Mar Muerto, un nombre apropiado, aunque no totalmente literal.


Prácticamente nada vive en sus aguas saladas, excepto unos pocos peces cerca de la desembocadura de los arroyos que fluyen hacia él. Desde el s XI d.C. los árabes lo llaman Ba1r Lût "Lago de Lot", en memoria de Lot, que una vez vivió allí. Véase Sodoma.


El Mar Muerto tiene aproximadamente unos 75 km de largo por unos 9 a 16 km de ancho, y una superficie de unos 945 km2. Josefo está equivocado, entonces, al afirmar que su tamaño era de 580 x 150 estadios, lo que sería unos 106 x 18.5 km. En realidad, tenía una superficie menor en tiempos de Josefo que ahora. La mayor profundidad medida es de 405 m, en el sector norte. La profundidad disminuye hacia el sur, y es de 200 m un poco al norte de el-Lis~n, "la lengua", la península plana que se proyecta desde el este. En el estrecho que hay entre el-Lis~n y la orilla occidental, la profundidad es de sólo 5 m, y al sur de ese punto varía de 1 a 6 m.


Contiene un 28% de sales, comparado con el agua de los océanos, que tiene entre el 4 y el 6% de sales. Esta situación es provocada por los depósitos naturales de sal en la orilla sudoeste (fig 478) y por la ausencia de una salida. Más o menos la mitad de las sales es sal común de mesa (cloruro de sodio). Otras sales que se encuentran en cantidades apreciables son el cloruro de magnesio (que le da al agua su gusto desagradable) y el cloruro de calcio (que lo hace sentir aceitoso).


La orilla occidental está formada por los grandes barrancos montañosos del desierto de Judá. Los pocos lugares habitados que existieron 748 en la región -como el de la comunidad esenia de Qumrán, donde se escribieron los Rollos del Mar Muerto; o Masada, el último foco de resistencia judía en la guerra judeo-romana antes de caer ante Tito- no estaban directamente en la orilla, sino en cercanas planicies elevadas. De la misma manera, la meseta oriental se levanta abruptamente a partir de la orilla del agua, pero los arroyos han cortado profundos cañones en la meseta y han provisto pequeños lugares donde hay tierra cultivable y donde hubo aldeas en tiempos antiguos (fig 396). Mapa II, C/D-3.


335. Flotando en el Mar Muerto.




Bib.: FJ-GJ iv.8.4.


Mar Muerto, Rollos del.



Véase Rollos del Mar Muerto.


Mar Occidental.



Véase Mar Grande.


Mar Oriental.



Véase Mar Muerto.


Mar Rojo


(heb. Yâm Sûf, "mar de cañas").


Nuestro nombre "Mar Rojo" es traducción literal del término gr. Eruthrán Thálassan que se usa en escritos griegos; en la LXX y el NT es traducción de la frase hebrea.


Angosto mar que separa la Península Arábiga del Africa, y que se divide en el norte en 2 golfos separados por la península de Sinaí (Ex. 15:4, 22; etc.).


El Mar Rojo, desde Suez hasta el estrecho de Bab el-Mandeb, tiene unos 2,100 km de largo y unos 240 km de ancho, pero sólo sus 2 golfos del norte desempeñan un papel en la historia bíblica. El brazo occidental, también conocido con el nombre de Golfo de Heroopolis, y ahora llamado Golfo de Suez, tiene unos 290 km de larco y un ancho promedio de 32 km.


El brazo oriental, conocido como el Golfo de Aqaba, tiene unos 175 km de largo y un ancho promedio de 24 km. La navegación por el Mar Rojo fue peligrosa en la antigüedad por causa de tormentas repentinas que se levantan allí, y por muchos bancos de corales ocultos que hay en él. En Is. 11:15 se lo llama "Mar de Egipto". Mapa IV, C/D-5/6.


El origen de los nombres del mar no es claro. Puede provenir de un rey mitológico, Erythras, que reinó en la región; del color de los corales que tapizan el fondo; de las montañas rojizas que lo bordean; o del pueblo edomita que vivió en los territorios aledaños (la palabra Edom significa "rojo"). El término hebreo "mar de juncos [cañas]" es igualmente difícil de explicar, porque no tiene juncos ni cañas. Algunos, por tanto, han pensado que este nombre se aplicó originalmente al Lago Timsa o a los Lagos Amargos, al norte del Golfo de Suez, en el que se los encuentra, y que por extensión el nombre se transfirió luego al Mar Rojo. Otros sugieren que en tiempos muy antiguos los Lagos Amargos estaban conectados con el Golfo de Suez, y que éste recibió el nombre de "mar de juncos" cuando en los extremos norteños los había. Cualquiera fuese la explicación correcta de los nombres, es claro que el término heb. Yâm Sûf y el gr. Eruthrán Thálassan se refieren a lo que ahora se conoce como el Mar Rojo, y no al Lago Timsa o uno de los Lagos Amargos como sugieren algunos eruditos. Mapa V, B-4.


El Mar Rojo es muy conocido por su relación con la historia del éxodo,* el cual los israelitas cruzaron a pie en seco después que las aguas se dividieron milagrosamente. Esta vía de escape para los perseguidos fue a la vez la tumba de los perseguidores egipcios (Ex. 13:18; 14:21-31; 15:4; etc.: cf Is. 11:15). Parece que este cruce se efectuó cerca del extremo norte del Golfo de Suez, aunque es difícil ubicar el lugar exacto. Por otra parte, el Golfo de Aqaba es obviamente el otro brazo del Mar Rojo que se relaciona con el relato de la peregrinación por el desierto, después que dejaron el monte Sinaí (Nm. 21:4; Dt. 1:40; etc.). Los israelitas estuvieron en Ezión-geber* y Elat, 2 lugares en el extremo norte de este golfo (figs 183, 217), en su camino a la Transjordania (Dt. 2:8; etc.). En tiempos de Salomón, Ezión-geber fue un importante puerto del cual salían expediciones navales del reino hacia el país de Ofir (1 R. 9:26-28).


Bib.: Herodoto ii.8; FJ-AJ ii. 11.1; 15.1; EGS xvi.3.5; 4.20; P-NH vi.23.


Mar Salado.



Véase Mar Muerto.


Mara


(heb. Mârâh [1], "amargo/or [amargura]"; heb. Mârâ' [2], "amarga").



1.


Nombre de un manantial amargo en el desierto de Sur, en la ruta al Sinaí, donde los israelitas acamparon unos 3 días después de cruzar el Mar Rojo. Sus aguas amargas y desagradables fueron milagrosamente endulzadas por Moisés para calmar las murmuraciones del pueblo (Ex. 15:23-26; Nm. 33:8, 9). De acuerdo con la ruta tradicional al Sinaí, por lo general se lo identifica con 'Ain Hawárah, 749 a unos 75 km al sudeste de Suez, y a unos 11 km de la orilla del Mar Rojo. Como el suelo en la región es rico en carbonato de sodio, el agua del manantial es amarga. Mapa V, C-4.


336. El oasis de {Ain 2awârah, el probable sitio de Mara, sobre la Península del Sinaí.



2.


Sobrenombre que eligió Noemí para sí misma por causa de su experiencia (Rt: 1:20).


Marala


(heb. Mar' alâh, "temblor [temblando]").


Lugar en la frontera de Zabulón (Jos. 19:10, 11); no identificado.


Maran-ata


(gr. marán athá; transliteración del aram. mâran 'athâ, "[nuestro] Señor ha venido [viene]" o "[nuestro] Señor es el signo").


También es posible dividirla así: mâranâ 'thâ ', lo que transforma la frase en imperativo: "(nuestro) Señor, ¡ven!"


Expresión que aparece sólo en 1 Co. 16:22, BJ (véase la nota en la RVR).


Como muchos otros judíos de su época. Pablo era bilingüe o, más probablemente multilingüe. Hablaba tanto el arameo, el idioma de la gente de Palestina, y el griego. Sus cartas a los corintios, como en realidad todas sus epístolas, fueron escritas en griego, pero su propia familiaridad (y la de algunos de sus lectores) con el arameo, sin duda explican la presencia de esta frase extranjera. Por la transliteración sola no se puede decir cuál de las diversas traducciones posibles de la cláusula aramea es la correcta.


Se han sugerido las siguientes: "Nuestro Señor ha venido", "Oh, Señor nuestro, ven", Nuestro Señor viene". Parece que los cristianos usa la expresión como un saludo recordativo de la 2ª venida de Cristo (Fil. 4:5; Stg. 5:8; Ap. 1:7; 3:11). Por tanto, el saludo final del apóstol a los corintios, "Maranata", se puede comparar con la expresión de absoluta confianza en el regreso del señor de Juan el Revelador al final de su mensaje profético: "El que da testimonio de estas cosa dice: Ciertamente vengo en breve.
Amén; sí, ven, Señor Jesús" (Ap. 22:20).


Marca.



Traducción del: 1. Heb. jôthâm, "sello", "anillo de sellar"; por extensión, la marca que deja el sello (Cnt. 8:6; cf 1 R. 21:8; Job. 38:14). 2. Gr. járagma, marca o señal grabada, cortada o impresa sobre documentos, monedas, animales y esclavos para indicar autoridad o dueño (Ap. 13:15-17; 14:9, 11; 15:2; 16:2; 19:20; 20:4). 3. Gr. stígma, marca puesta sobre los esclavos para indicar quién era su dueño (Gá. 6:17). Véase Tatuaje.


Marcos


(gr. Márkos, "varonil [viril]").


Otro nombre, o sobrenombre, para Juan* 3 (Hch. 12:12, 25; 15:37, 39; Col. 4:10; etc.).


Marcos, Evangelio de.



Segundo Evangelio y posiblemente el que primero se escribió. Los manuscritos más antiguos que nos llegan tienen como título: "Según Marcos".



I. Autor.


El testimonio unánime de los primeros escritores cristianos señala a Juan Marcos como su autor. El derecho de ocupar un lugar en el canon de los Evangelios nunca fue puesto en duda. Que lleve el nombre de un hombre poco notable como Juan Marcos certifica indirectamente su autoría, ya que si el libro fuera una falsificación sin duda quien lo escribió habría elegido el nombre de uno de los apóstoles, como lo hicieron los autores de evangelios y epístolas espurios posteriores. Alrededor del 140 d.C., Papías (obispo de Hierápolis, Asia Menor, y supuesto discípulo de Juan el apóstol) identifica a Marcos como el autor y afirma que su Evangelio es un registro exacto de la vida y las enseñanzas de Jesús, tal como lo recibió de Pedro y como éste lo proclamaba. Aunque Marcos no fue uno de los Doce, de acuerdo con los escritores cristianos primitivos fue compañero e intérprete de Simón Pedro; según una tradición muy temprana, Marcos obtuvo mucha información para su Evangelio de las observaciones y los recuerdos de Simón Pedro. Esto está en armonía con la afirmación de Pedro de que Marcos era su "hijo" (1 P. 5:13). La narración especialmente vívida de los incidentes que involucran a Pedro tiende a confirmar lo dicho por Papías (Mr. 1:36, 40; 2:1-4; 3:5; 5:4-6; 6:39, 40; 7:34; 8:33; 10:21; 11:20; etc.).


Aunque los Padres de la Iglesia concuerdan en que Marcos es el autor del 2º Evangelio, están divididos en cuanto a si lo escribió antes de la muerte de Pedro (c 65 d.C.) o después de ella. lreneo de Lyons (c 185 d.C.) toma la 2ª posición, y Clemente de Alejandría (c 190 d.C.) la 1ª, que parece la más probable. De esta manera, se la puede fechar en algún momento entre el 55 y el 70 d.C. Véase Juan 3.



II. Ambientación.


Según una antigua tradición, 750 el Evangelio se escribió en Roma y estaba en uso general entre los cristianos antes de la mitad del s II d.C. Taciano lo empleó en su Diatessaron o Armonía de los cuatro evangelios (c 170 d.C.). Lucas, que compuso su Evangelio c 63 d.C., afirma que en sus días había en existencia muchos informes, orales y escritos, e implica que usó esas fuentes para escribir el suyo (Lc. 1:1-3). Una comparación cuidadosa de Marcos con Lucas revela extensos pasajes donde las palabras son prácticamente idénticas (cf Mr. 2:10, 11 con Lc. 5:24 y Mt. 9:6).


La misma situación se observa en una cantidad de pasajes extensos del AT verbalmente idénticos (cf 2 S. 22 con Sal. 18; 2 R. 18:13-20:19 con Is. 36-39; 2 R. 24:18-25:21, 27-30 con Jer. 52:1-27, 31-34). Estos pasajes en los Evangelios sinópticos testifican de algún tipo de interrelación documental bajo la conducción del Espíritu Santo.



III. Fuente


Sólo 24 versículos de todo Marcos, o sea c 1 % del total, no tienen paralelos en Mateo y Lucas. Si, como informa Papías, el registro de Marcos está basado en los recuerdos de Pedro, entonces no los tomó de aquéllos.


Y que sea el más breve, aunque registra muchos eventos con mayores detalles que Mateo o Lucas, apunta a que fue base para éstos y no una condensación de los dos. En consecuencia, parece razonable suponer que Marcos fue una de las fuentes escritas de las que obtuvieron información Mateo y Lucas, lo que evidencia que fue escrito antes.


Semejanzas adicionales en materiales comunes en Mateo y Lucas y que no se encuentran en Marcos indican que usaron, además, otra fuente, a la que comúnmente se llama "Q" (abreviatura de Quelle, palabra alemana que significa "fuente"). Es notable que donde Mateo y Lucas tienen materiales en común con Marcos, los escritores concuerdan en el orden en que se los presenta, lo que no sucede con los que no comparten.
Cualquiera sea la relación documental de los Evangelios sinópticos entre sí, constituyen un registro divinamente inspirado de la vida y del mensaje de Jesucristo. El Espíritu Santo guió la selección de los materiales, protegió su manipulación y los suplementó con revelaciones directas donde fue necesario.



IV. Aspectos literarios y Destinatarios.


Marcos relata 79 de unos 179 incidentes de la vida de Cristo que se registran en los 4 Evangelios; o casi tantos como Mateo, pero en menos de unos 2/3 del espacio. Sigue un orden más cronológico que Mateo o Lucas, y dedica atención especial a lo que Jesús hizo antes que a lo que dijo.


Dedica casi 2/3 de su Evangelio a la narración; o sea, la mitad de Mateo.


Por ejemplo, registra sólo un discurso importante de Jesús (Mr. 13; comparado con los 5 en Mt.) y sólo 6 de unas 40 parábolas. El vocabulario marcano revela que escribió a lectores no judíos, como cuando translitera al griego palabras latinas como centurio. "centurión" (15:39), denarius, "denario" (6:37), y speculator, "verdugo", "uno de la guardia" (6:27), en lugar de usar las palabras griegas corrientes; esto también sugiere que el Evangelio estaba destinado a lectores romanos. Que Marcos escribió su Evangelio fuera de Palestina, para lectores no palestinos, es evidente por la explicación que da para cosas como las monedas palestinas (12:42), la Pascua (14:12), las costumbres de los fariseos (7:3.4) y varias palabras y expresiones arameas (5:41; 7:34; 15:34), todas innecesarias para lectores judíos, en particular si eran palestinos. Al mismo tiempo, es obvio que el autor era un judío que conocía el arameo y estaba familiarizado con el AT, aunque lo cita generalmente de la traducción griega. Está escrito en un lenguaje comparativamente sencillo, como si fuera para lectores no literarios. Aunque es el Evangelio más breve, en ciertos aspectos es el más vigoroso y colorido, incisivo, vívido y pintoresco, y a menudo proporciona detalles significativos no mencionados por ningún otro evangelista.



V. Contenido.


Como los demás escritores sinópticos, Marcos repetidamente registra incidentes en que se presenta a Jesús como procurando ocultar su identidad mesiánica. En varias ocasiones prohibió a quienes habían recibido su poder sanador que contaran a otros lo que había hecho por ellos (Mr. 1:43-45; 5:43; 7:36, 37; etc.; cf Mt. 12:16; 17:9). Esta renuencia a revelar su calidad de Mesías o permitir la publicidad con respecto a ella -que se observa en los Evangelios sinópticos- se llama hoy el "secreto mesiánico".


Como resultado, algunos eruditos críticos han señalado esta diferencia de énfasis como una evidencia de opiniones en conflicto acerca de la misión de Jesús sobre la tierra. Incuestionablemente, las hay entre Juan y los sinópticos, particularmente en las áreas que describen la 1a parte del ministerio de Jesús. Sin embargo, se debería recordar que en su obra diaria demostró su calidad de Mesías al vivir una vida sin faltas como hombre entre los hombres, y también al ejercer su divino poder en favor de las necesidades humanas. Fue su propósito presentar a los hombres evidencias visibles de su naturaleza divina y permitirles formarse sus propias conclusiones con respecto a su 751 identidad (Mt. 11:2-5; 13:53-58; Jn. 5:36; 10:25; 15:24). Una demostración de su mesianidad sería más convincente para la mayoría de las personas que una pretensión directa de su parte. Es evidente, sin embargo, que en ciertas ocasiones, como se registran en Juan, Jesús hizo afirmaciones específicas de su divinidad y de ser el Mesías (Jn. 3:11-16; 4:26; 5:17-30, 39-46; 6:35-58; 7:26-30; 8:21-56; 10:30; etc.). Pero se notará que no fue sino en los últimos meses de su ministerio cuando Jesús declaró abiertamente que era el Mesías, lo que ocurrió en ocasión en que "afirmó su rostro para ir a Jerusalén", fue rechazado y terminó su obra pública en Galilea (Lc. 9:51; Jn. 6:1, 2). Al presentar las evidencias, Jesús ahora desafiaba a los dirigentes judíos y al pueblo a tomar una decisión con respecto a ellas.


Marcos muestra a Cristo como un hombre de acción, y se interesa especialmente en sus milagros como evidencia del poder divino en operación en favor de los hombres (mientras que Mateo dedica su atención principal a las enseñanzas de Jesús). A diferencia de Mateo y Lucas, no dice nada de la infancia y la juventud de Cristo. Después de una breve introducción donde menciona el bautismo de Jesús y el comienzo de su ministerio público (Mr. 1:1-13), pasa por alto el primer año y medio del mismo, y describe su obra en Galilea con bastantes detalles (1:14-7:23).


Menciona diversos incidentes durante el retiro de Jesús de la acción pública por 6 meses después del fin del trabajo en Galilea (7:24-9:50), y luego da un breve informe de su actuación en Samaria y Perea (cp 10).


Después dedica casi 1/3 de su Evangelio al ministerio final de Jesús en Jerusalén y a los acontecimientos relacionados con su crucifixión, muerte y resurrección (11:1-15:47). También menciona ciertas apariciones del Señor a sus discípulos con posterioridad a esto último cp 16; véase CBA 5:551-553). Para un bosquejo cronológico detallado de los acontecimientos de libro, véase Evangelios, Armonía de los.


Bib.: EC-HE iii.39.15; Ireneo, Against Heresies iii. 1.1; EC-HE vi. 1 4.5-7.


Mardoqueo


(heb. Mordekay y Mordekây, "hombre pequeño [hombrecito]" o "siervo de Merodac"; de un nombre bab., Mardukâ , que llevaron varios judíos que vivieron en tiempos de Artajerjes, de acuerdo con los registros cun. bab.).



1.


Dirigente judío que regresó con Zorobabel (Esd. 2:2; Neh. 7:7).



2.


Benjamita, hijo o descendiente de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis (Est. 2:5).


Se presenta a Mardoqueo como un oficial a la puerta del palacio en Susa (vs 5, 21) que había criado a Hadasa,* o Ester,* hija de su tío (v 7). Cuando el rey Asuero (Jerjes) depuso a la reina Vasti y se buscaba alguien que la sustituyera, Ester fue elegida para la vacante (vs 8-20).


Cuando Mardoqueo supo de un complot contra la vida del rey, le avisó por medio de Ester, y los conspiradores fueron ejecutados (Est. 2:21-23). Por rehusar inclinarse ante Amán,* el Primer Ministro, incurrió en la enemistad de éste. Algunos creen que posiblemente fuera el hecho de que Aman era descendiente de antiguos reyes amalecitas lo que indujo a Mardoqueo a observar esa conducta. Como venganza, Aman hizo planes para destruirlo, no sólo a él, sino también a toda la nación judía, y obtuvo permiso del rey para llevar adelante su proyecto (3:1-15).


Cuando Mardoqueo lo supo, le pidió a Ester que hablara al rey, lo que ella prometió hacer después de un período de ayuno (4:1-17). Cuando fue a ver al rey lo invitó a un banquete junto con Aman, y en el banquete Ester repitió la invitación para el día siguiente, postergando su pedido hasta entonces (5:1-8). Al salir del palacio para regresar a casa después del 1º banquete, con sentimientos de importancia por el alto honor que se le había otorgado, Aman se enfureció el ver que Mardoqueo rehusó honrarlo. Inmediatamente se puso a preparar un gran mástil para empalarlo al día siguiente (vs 9-14).


Esa noche el rey, no pudiendo dormirse, para entretenerse pidió a un oficial que le leyera las crónicas reales. Allí se encontró el registro de la conspiración contra su vida, que había fracasado por el informe de Mardoqueo. El monarca descubrió que este fiel siervo no había recibido ninguna recompensa. A la mañana siguiente le preguntó a Amán qué debería hacerse con quien el rey deseaba honrar. Pensando que se trataba de él mismo, sugirió que la persona fuera vestido con ropas regias, se lo paseara por las calles en el caballo del rey y se proclaman delante de él que así se hacía a quien este quería honrar. El rey aceptó la sugerencia y ordenó a Aman que él mismo se encargara de hacerlo con Mardoqueo, sin omitir detalles (6:1 -14). Durante el 2º banquete, Ester reveló al rey la conspiración de Amán que pretendía eliminar a su propia nación, y el plan recibió de él una decisión favorable: Amán fue ejecutado, Mardoque fue nombrado en su lugar y el rey firmó un decreto que permitía que los judíos se defendieran de quienes deseaban destruirlos (7:1-9:16).


Durante la Segunda Guerra Mundial, el Prof. A. Ungnad encontró una tableta cuneiforme 752 en el Museo de Berlín en la que cierto hombre, de nombre Mardukâ, el equivalente de Mardoqueo, aparece como uno de los oficiales del estado en Susa durante el reinado de Jerjes. Su título, sipîr, indica que era un consejero influyente. El descubrimiento de este texto ha sido aceptado como una prueba de que Mardoqueo fue una figura histórica, lo que muchos eruditos habían puesto en duda. Que Mardoqueo llegó a ser muy popular y honrado por su pueblo en sus días (Est. 10:3) está corroborado por el hecho de que muchos judíos de la generación siguiente llevaron su nombre, como lo revelan los archivos de la antigua empresa de negocios "Hijos de Murashu" de Nippur. Véase Agagueo.


337. El supuesto sarcófago de la reina Ester y Mardoqueo en la tradicional tumba de Ester, en Hamadán (véase también la fig. 212).


Maresa


(heb. Mârê'shâh y Mârêshâh, "temblor", "a la cabeza [cumbre]" o "posesión [capital]").



1.


Pueblo en la Sefela (Jos. 15:44) fortificado por Roboam (2 Cr. 11:8). En su vecindad se debe buscar el campo de batalla de la guerra entre Asa y "Zera etíope" (14:9, 10). Llegó a ser una ciudad importante (llamada Marissa) en el período helenístico y la habitaban los edomitas. Fue saqueada por Judas Macabeo, repoblada con judíos por Juan Hircano y designada como ciudad libre por Pompeyo en el 63 a.C. Finalmente los partos la destruyeron en el 40 a.C. El sitio ha sido identificado como Tell Sanda1annah, a unos 2,5 km al sur de Beit Jibrîn (Eleuterópolis) y a unos 21 km al noroeste de Hebrón. F. J. Bliss y R. A. S. Macalister excavaron el lugar en 1900 y descubrieron buena parte de restos de la ciudad helenística. También se descubrieron tumbas ricamente decoradas de ese período en el antiguo cementerio. Mapa XIV, E-2.


Bib.: M. Avi-Yonah y A. Kloner, EAEHL III:782-791; FJ-AJ xii.8.6; xiii.9.1; 10.2; x iv.4.4; xiv. 13.9.



2.


Habitante de Judá, padre de Hebrón (1 Cr. 2:42) e hijo de Laada (4:21 ).


Marfil


(heb. shên, "diente"; shenhabbîm [generalrnente se piensa que habbim significa "elefante", aunque no está documentado aún]; gr. elefántinos).


Los colmillos de elefante eran muy codiciados en el mundo antiguo para hacer artículos de lujo. El animal no es mencionado en la Biblia, pero se hace referencia a ellos en los libros de los Macabeos. Allí se los describe como bestias de guerra de los reyes sitios. En tales condiciones los animales eran conducidos por hindúes y tenían sobre sus lomos torres de madera en las que había arqueros (1 Mac. 1:17; 6:30-46; 8:6; 11:56; 2 Mac. 13:2-15). En tiempos antiguos, había elefantes en el norte de Siria y el norte de la Mesopotamia. Tutmosis III (c-1486-c, 1450 a.C.) pretende haber cazado 120 en Ni, al sudeste de Alepo, y los reyes asirios Tiglat-pileser I (1113-1074 a.C.) y Adad-nirari II (910-889 a.C.) nos cuentan que cazaron estos animales en la región de Harán y sobre el río Khabur.


Un elefante recibido como tributo por Tutmosis III de Egipto está representado en la tumba de su visir Rekh-mi-Re, y otro recibido en esa ciudad por Salmanasar III de Asiria (859-824 a.C.) se observa en su Obelisco Negro. Eran de la India, y no africanos. Los numerosos objetos de marfil que se encontraron en todo el Cercano Oriente demuestran que, en la antigüedad, los elefantes habrían sido comunes en esas regiones.


338. Un panel de marfil procedente de Samaria, probablemente una pieza decorativa de la "casa de marfil" de Acab.


Los egipcios importaban marfil de Punt (Somalía) vía Mar Rojo, o lo comerciaban en Elefantina en la frontera sur de Egipto. Salomón obtenía el marfil del exterior (1 R.10:22; 2 Cr. 9:21) por el puerto de Ezión-geber, sobre el Mar Rojo, y pudo haberlo recibido 753 de las mismos lugares que los egipcios. El marfil que éstos comerciaban y el que se usaba en la Mesopotania pudieron haber provenido de los elefantes sirios, o de las caravanas procedentes de Africa. El AT menciona el marfil en relación con el trono de Salornón (1 R. 10:18), camas (Am. 6:4), un palacio (1 R. 22:39; Sal. 45:8; Am. 3:15) y una torre (Cnt. 7:4). Es evidente que en estos casos no era un material de construcción, sino un elemento destacado de adorno.


El autor del Cantar de los Cantares compara el cuerpo del novio (Cnt. 5:14) y el cuello de la novia (7:4) con marfil blanco.


339. Un panel de marfil con diseño egipcio proveniente de Samaria; en él se ve al niño Horus. Probablemente una pieza decorativa de la "casa de marfil" de Acab.


Las excavaciones de muchos sitios del Cercano Oriente, incluyendo los de Palestina, han sacado a luz diversos objetos de este material: pequeñas figuras de dioses y animales, amuletos, placas, relieves, peines, balanzas, elementos para jugar, utensilios para ungir y tiras que una vez estuvieron incrustadas en cajas de madera (ya descompuesta). Las piezas más finas de Palestina se encontraron en el Tell el-Fâr'ah del sur, en Meguido y en Samaria. Los de esta ciudad sin duda procedían del "palacio de marfil" de Acab. Objetos similares se han encontrado en Arslan Tash en el norte de la Mesopotamia, entre los que había piezas inscriptas de una cama del rey Hazael de Damasco. En Nimrûd (la Cala bíblica) se encontraron objetos de marfil, algunos de los cuales son tan similares a los de Samaria que se puede suponer que vinieron del palacio de Acab o fueron hechos por los mismos artífices en Asiria. En Ap. 18:12 se mencionan objetos de marfil entre los tesoros que posee la Babilonia mística (figs 247, 338-340).


340. Un panel de marfil, procedente de Nimrûd (la Cala bíblica), donde se ve a una mujer mirando a través de una ventana.


Bib.: J. W. y G. M. Crowfoot, Early Ivories From Samaria [Marfiles primitivos provenientes de Samaria] (Londres, 1938); R. D. Barnett, PEQ 71 (1939):4-19; G. Loud, The Megiddo Ivories [Los marfiles de Meguido] (Chicago, 1939); Barnett, The Nimrud Ivories [Los marfiles de Nimrud] (Londres, 1957); ANET 240; ARAB I, párrafos 247, 375, 392.


Mari.



Destacada ciudad mesopotámica durante la última parte del 3º, milenio a.C. y la mitad del 2º a.C., situada en el Eufrates Medio, a unos 370 km al noroeste de Babilonia. El sitio está ahora apenas dentro de los límites de Siria, cerca de la frontera con Iraq. Después que fuera conquistada por reyes tan ilustres como Eannatum de Lagash y Sargón de Acad, y cambiara de manos repetidas veces, c 1800 a.C. cayó en poder de los amorreos, que gobernaron la ciudad hasta que fue conquistada por Hamurabi de Babilonia e incorporada a su reino. Poco después de esto, Mari perdió su importancia y cayó en el abandono.


Mari fue descubierta por accidente en 1933, y desde entonces se han hecho excavaciones, sólo interrumpidas por guerras y problemas políticos, bajo la dirección de A. Parrot, que dirigió 21 campañas arqueológicas en el lugar hasta 1974. Aparte de otros edificios, excavó 2 templos, la torre templo de la ciudad y el gran palacio real, que tenía 300 habitaciones. El descubrimiento de los archivos reales con unas 20.000 tabletas cuneiformes es una de los hallazgos más importantes de la expedición.


Estos textos datan, en su mayoría, del último siglo de la existencia de Mari, cuando la ciudad fue gobernada por amorreos. La mayoría de los documentos son de índole administrativa, pero los archivos también contienen muchos textos jurídicos y cartas oficiales.


Aunque los textos no tienen relación directa con la historia bíblica, son de importancia para el estudioso de la Biblia porque proporcionan material de trasfondo para el período patriarcal, 754 y arrojan luz sobre la cultura y la religión de los amorreos, un pueblo con quienes los patriarcas tuvieron trato (Gn. 14:13; 15:16). Los eruditos han quedado muy intrigados por la actividad de los profetas de Mari, como también de Alepo, como surge de cartas recibidas en Mari desde Alepo.


Bib.: G. E. Mendenhall, BA 11 (1948): 1-19; H. B. Huffmon, BA 31 (1968):101-124-; A. Malamat, BA 34 (1971): 2-22; D. Pardee, AUSS 15 (1977):189-203.


María


(heb. Miryâm y aram. Maryâm [1, 2], "fuerte" o "rebelión"; quizás una adaptación heb. del egip. Mryt, "la amada"; más tarde este nombre llegó a ser común y se encuentra, en su forma gr., como el nombre de varias mujeres del NT; gr. María y Mariám [3-10]).



1.


Hermana de Aarón y de Moisés (Ex. 15:20; Nm. 26:59). Vigiló el arca que contenía al niñito Moisés, puesta a orillas del río, y sugirió una ama hebrea para que lo cuidara (Ex. 2:4-9). Después del cruce del Mar Rojo, María, ahora llamada profetisa, dirigió a las mujeres de Israel en un canto de alabanza a Dios por su milagrosa liberación (Ex. 15:20, 21; Mi. 6:4). Más tarde, con su hermano Aarón, aparece como celosa del lugar de liderazgo de Moisés. Ambos expresaron su molestia a Moisés, usando su casamiento con una mujer cusita,* probablemente Séfora,* la mujer madianita, como pretexto por su malestar. También reclamaron la igualdad con él, afirmando que Dios les había hablado a ellos igual que a Moisés. Por su rebelión contra la voluntad de Dios y su instrumento, María fue castigada con lepra, pero fue sanada después que Moisés intercediera por ella (Nm. 12:1-16; Dt. 24:9). Murió en Cades, y allí fue sepultada (Nm. 20:1).


341. Arriba, osario judío (receptáculo de huesos) con la inscripción (abajo): "María, la hija de Simeón".



2.


Descendiente de Judá (1 Cr. 4:17); no es claro si era hombre o mujer.



3.


Madre de Jesús (Mt. 1:18). Que ella provenía de la descendencia de David está sugerido en Ro. 1:3 (cƒ Hch. 2:30; 13:23; 2 Ti. 2:8). María, como también José, su prometido, vivía en Nazaret* (Lc. 1:26; 2:39), y allí se le apareció el ángel Gabriel y le reveló que sería bendecida por sobre todas las rnujeres, porque sobre ella recaería el supremo privilegio codiciado por las madres de Israel durante generaciones: sería la progenitora del "Hijo del Altísimo", "el Hijo de Dios" (Lc. 1:26-35). María aceptó este honor con humildad. Parecería que fue inmediatamente a una ciudad en la región montañosa de Judá para visitar a su parienta, Elisabet, que sería la madre de Juan el Bautista (vs 39, 40). En Lc. 1:36 se llama a Elisabet "parienta" de María. "Parienta" es la traducción del gr. sunguenís, que es un término general para "pariente".


Tres meses más tarde, poco antes del nacimiento de Juan el Bautista, María regresó a Nazaret (Lc. 1:56). Su casamiento con José pudo haber ocurrido en esta época (véase Mt. 1:18-25). Cuando se acercaba el tiempo para el nacimiento de Jesús, María y José tuvieron que viajar a su ciudad natal, Belén, para un "censo" (Lc. 2:1-5). En el pueblo, lleno de gente, no pudieron encontrar lugar para alojarse, a no ser un establo, y allí nació Jesús (vs 6, 7).


Cuarenta días después del nacimiento, María llevó a su primogénito al templo de Jerusalén, como lo requería la ley ceremonial (Lc. 2:22-24; cƒ Lv. 12:1-8; véase CBA 5:685). En ocasión se le reveló algo de sus conmovedoras experiencias futuras cuando Simeón profetizó que "una espada traspasará tu misma alma" (Lc 2:34, 35). Poco después de esto, María y José recibieron el aviso de un ángel de que debían huir a Egipto para proteger la vida del niño de los sanguinarios designios de Herodes (Mt. 2:1-18). Luego de algún tiempo, se les informó en un sueño de la muerte del rey, regresaron y se establecieron en Nazaret de Galilea (vs 19-23). Cuando Jesús cumplió 12 años, María y José lo llevaron a Jerusalén para participar de la Pascua (Lc. 2:41, 42). En esa ocasión, perdieron a Jesús. Cuando lo reprendieron después de hallarlo, les explicó sus actos con palabras que María en ese momento no pudo comprender (vs 43-51), pero "guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón", como lo había hecho en una ocasión anterior (vs 8-19). 755


María estuvo presente en una fiesta de bodas en Caná de Galilea poco después que Jesús comenzó su ministerio. Cuando surgió la necesidad de vino, apeló a Jesús, quien, como respuesta, realizó su 1º milagro público transformando el agua en vino (Jn. 2:1-11). Después, ella con los discípulos y otros lo acompañaron a Capernaum (v 12). En Mt. 12:46, Mr. 3:31, 32 y Lc. 8:19, 20 se menciona a la madre de Jesús sin nombrarla.


También estuvo cerca cuando Jesús colgaba de la cruz, y el Señor la encomendó al cuidado de su discípulo Juan, que "desde aquella hora . . . la recibió en su casa" (Jn. 19:25-27).


Las Escrituras no dicen nada más de María, excepto que estuvo presente con otros discípulos de Jesús que se habían reunido y "perseveraban unánimes en oración y ruego" antes del día de Pentecostés (Hch. 1:14). La tradición cuenta que María acompañó a Juan a Efeso muchos años después de la crucifixión, y murió en esa ciudad.


En ningún lugar la Biblia justifica una exaltación de María como lo hace la Iglesia Católica Romana. No la llama Madre de Dios, ni se la muestra como dispensadora de gracia, sino sólo como receptora de ella junto con todos los demás. La mayoría de las enseñanzas católicas con respecto a María están basadas sobre conceptos paganos y leyendas apócrifas (véase CBA 5: 665, 666).



4.


"La otra María" (Mt. 27:61; 28:1). Se la describe "sentada delante del sepulcro" con María Magdalena inmediatamente después de que se sepultara a Cristo (27:60, 61), y acompañándola a la tumba antes del amanecer el día de la resurrección (28:1). Es imposible identificar a esta María con algún grado de certeza, a menos que sea María 7; se ha sugerido también que "la otra María" podría ser la misma que María 8.



5.


"Madre de Jacobo el menor y de José" (Mr. 15:40; cƒ 15:47 y 16:1, donde parece que se la nombra por separado como "María madre de José" y "María la madre de Jacobo"). Mateo también menciona a "María la madre de Jacobo y de José" (Mt. 27:56). Sobre la suposición de que "la otra María" y "María la madre de Jacobo y de José" son la misma persona, se podría hacer la siguiente comparación de sus actos: 1) María la madre de (Jacobo y de) José se quedó con María Magdalena cerca de la tumba después que sepultaron a Cristo (Mr. 15:47), como también lo hizo "la otra María" (Mt. 27:61). 2) María la madre de Jacobo (y de José) acompañó a María Magdalena al sepulcro muy temprano en la mañana de la resurrección (Mr. 16:1, 2), como también lo hizo "la otra María" (Mt. 28:1). 3) María la madre de Jacobo (y de José) y María Magdalena fueron informadas por un ángel que Jesús había resucitado, y se les indicó que lo dijeran a los discípulos (Mr. 16:1-7; Lc. 24:1-10); "la otra María" también tuvo una experiencia idéntica a la de María Magdalena (Mt. 28:1-8).



6.


Magdalena. Se la describe acompañando a Jesús, con otras mujeres y sus discípulos, en una gira de predicación (Lc. 8:1, 2). Anteriormente Jesús había echado de ella 7 demonios (Lc. 8:2; cƒ Mr. 16:9). El nombre Magdalena posiblemente indica que había vivido en un pueblo llamado Magdala (Mt. 15:39), en la orilla occidental del Mar de Galilea, cuando Jesús expulsó los demonios de ella. El apodo se usó aparentemente para distinguirla de otras Marías mencionadas en los Evangelios. El único contexto adicional al viaje mencionado, en el que aparece su nombre completo, tiene relación con la crucifixión y resurrección de Jesús. Durante esos eventos se la describe con otras mujeres contemplando la escena del martirio de Cristo (Mt. 27:56; Mr. 15:40; Jn. 19:25); luego, verificando, con otra María, dónde pusieron a Jesús (Mr. 15:47); vigilando cerca de la tumba con la misma mujer (Mt. 27:61); como la 1ª en llegar a la tumba antes de la salida del sol en la mañana de la resurrección (Mt. 28:1; Mr. 16:1, 2; Jn. 20:1); como una de las primeras en informar a los discípulos acerca de ella (Mt. 28:7, 8; Mr. 16:9; Lc. 24:1-10; Jn. 20:18); y como la 1ª, o entre las primeras, a quienes Jesús apareció después de resucitar (Mt. 28:1, 5, 6, 9; Mr. 16:9; Jn. 20:1, 11-17).


Generalmente se la identifica con la "mujer... pecadora" que ungió los pies de Jesús (Lc. 7:37-50). Con menos frecuencia se la ha identificado con María 3, la hermana de Marta y Lázaro, de quien también se dice que ungió los pies de Jesús (Jn. 11:1,2; 2:1-8). La base para esta identificación es la semejanza de las 2 narraciones de ungimiento (véase CBA 5:745-747).



7.


"De Betania". Con su hermana, Marta, vivían "en una aldea" (Lc. 10:38).


Juan (Jn. 11:1) la identifica como Betania,* un lugar a unos 2,5 km de Jerusalén sobre el camino a Jericó. Del relato de Juan se puede concluir que Lázaro también vivía con ellas, Lucas registra el siguiente incidente relacionado con una visita de Jesús a su hogar: María sentada a los pies de Jesús mientras conversan; Marta, por otra parte, prepara una comida.


Molesta por tener que trabajar sola, Marta regaña a Jesús por permitir que su hermana esté ociosa, 756 Jesús suavemente la defiende diciendo que ha elegido algo de un valor mucho más permanente que la mera preparación de alimentos (Lc. 10:38-42). Cuando su hermano Lázaro murió, María expresó su convicción de que no habría muerto si Jesús hubiera estado allí (Jn. 11:32). Después de la resurrección de Lázaro hubo una fiesta en honor de Jesús, durante la cual María ungió sus pies (Jn. 12:1-8; cƒ Mt. 26:6; Mr. 14:3). Por ello fue duramente criticada por el avaro Judas, que afirmó que el perfume de nardo que se usó para ungir a Cristo se podría haber vendido por 300 denarios y dado a los pobres. "Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella" (Jn. 12:4-6). Jesús respondió que lo había ungido para el día de su sepultura (v 7). Sobre la identificación de esta María con la Magdalena, que algunos hacen, véase María 6.



8.


"Mujer de Cleofas". Juan la describe (Jn. 19:25) con María Magdalena y la madre de Jesús cerca de la cruz. Si era María 5, ella y Cleofas eran los padres de "Jacobo el menor y de José" que se mencionan en conexión con este hecho.



9.


Madre de Juan Marcos (Hch. 12:12). De acuerdo con Col. 4:10, era "hermana" de Bernabé. La palabra griega traducida "sobrino" sería mejor traducirla "primo". En Hch. 12:12 se afirma que los creyentes cristianos de Jerusalén se reunían en su casa, donde oraban por la liberación de Pedro de la cárcel. Por cuanto no se menciona a su esposo, se llega a la conclusión de que habría sido viuda. Parece que estaba bien económicamente.



10.


Mujer desconocida (Ro. 16:6). Nada se sabe de ella, excepto que parece haber sido una celosa misionera cristiana en la iglesia de Roma (la evidencia textual favorece la lectura "vosotros" en vez de "nosotros", con lo que los cristianos de Roma serían el grupo entre quienes ella trabajaba).


Marido.



Véase Esposo.


Mármol


(heb. shêsh, shayish; un extranjerismo del egip. shÑ, "alabastro"; gr. mármaros).


Forma cristalina de piedra calcárea que puede recibir mucho lustre.
Aunque no se lo usó ampliamente en el antiguo Egipto, el mármol llegó a ser cada vez más popular como material estructural en las eras griega y romana, como lo es hoy. Del Líbano procedían el mármol rojo, amarillo y blanco, y de las canteras de Arabia provenían piedras de la más alta calidad. Sin embargo, shêsh y shayish más probablemente se refieren a una forma no cristalina de caliza o al alabastro, antes que a lo que nosotros conocemos como mármol. Este material fue reunido por David para la construcción del templo (1 Cr. 29:2), y de él se hicieron las columnas del palacio de Susa (Est. 1:6). En la descripción del novio que se da en Cnt.
5:15
, la BJ traduce shêsh como "alabastro".


Marot


(heb. Mârôth, probablemente [fuentes] "amargas" o "amargura").


Pueblo de Judá (Miq. 1:12), que algunos creen es idéntico a Maarat (Jos.
15:59), mientras otros lo identifican con Khirbet el-Murrân, que está a unos 4 km al sudoeste de Tell Beit Mirsim; ambas identificaciones son dudosas.


Marsena


(heb. Marsenâ', tal vez "digno"; probablemente un nombre persa).


Príncipe del Imperio Persa (Est. 1:14): uno de los 7 y jefe de consejeros de Asuero (Jerjes).


Marta


(gr. Mártha; del aram. Martâ',"dama" y "señora").


Hermana de María y de Lázaro de Betania (Jn. 11:1, 2). Probablemente era la mayor de los 3, pues su casa, adonde Jesús iba con frecuencia como amigo íntimo de la familia, es llamada la casa de Marta (Lc. 10:38). Como buena dueña de casa, estaba muy preocupada por el bienestar físico del Maestro y sus necesidades materiales, y le pidió que le dijera a su hermana María que la ayudara. Jesús, sin embargo, aunque apreciaba su diligencia, le contestó con palabras bondadosas que María en su afán por el alimento espiritual había hecho una decisión sabia (vs 38-42). Ambas hermanas eran fervientes creyentes en Cristo (Jn. 11:21-32). Cuando Jesús asistió al banquete en casa de Simón el leproso en Betania (Mt. 26:6; Mr. 14:3), Marta servía (Jn. 12:2): ya sea como servidora doméstica, como algunos opinan, o como la esposa de Simón, como creen otros, pero no hay ninguna indicación en un sentido u otro en la narración bíblica.


Martillo.



Traducción del: 1. Heb. maqqebeth y maqqâbâh, el martillo de carpintero, herrero o albañil (1 R. 6:7; Is. 44:12; Jer. 10:4), así como la maza para clavar estacas en el suelo (Jue. 4:21). 2. Heb. halmûth (Jue. 5:26, "mazo", RVR; "martillo de carpintero", BJ). 3. Heb. pattîsh, el martillo del herrero (ls. 41:7) o del picapedrero (Jer. 23:29), usado en forma figurada para los caldeos bajo Nabucodonosor (50:23). 4. Heb. kêlappôth (tomado del ac. kalapâti), que designa una barra o barrote más bien que un martillo (Sal. 74:6). 5. Heb. mappêts, un "garrote" o cachiporra antes que un martillo (Jer. 51:20). Era un arma de guerra muy común entre los egipcios primitivos y las naciones mesopotámicas. 6. Heb. mêƒits, emparentada 757 con la anterior (Pr. 25:18). 7. Heb. sâgar, traducido en la RVR como "cerrar" ("pica", en la BJ; Sal. 35:3), pero que se compara mejor con el hacha doble de los escitas y los persas, llamada sagaris por Herodoto. El martillo como instrumento de guerra, un arma muy importante entre las naciones antiguas (como los hititas), no fue de gran importancia entre los israelitas y, por tanto, rara vez lo mencionan.


Bib.: AWBL 11-13, 40-43, 59, 60, 77, 78; Herodoto i.215.


342. Cabeza de un martillo-hacha de guerra encontrado en Palestina.


Mártir


(gr. mártus o márturos, generalmente "testigo").


Palabra que aparece en la RVR una sola vez (Ap. 17:6), aunque el vocablo gr. mártus aparece 34 veces como "testigo" (el significado básico de la palabra que, con el tiempo. llegó a significar quien es "testigo hasta la muerte"). Los traductores no están seguros de cuáles casos se deberían traducir por "mártires" en lugar de "testigos". Algunos sugieren que, con el sentido de mártir, también se debería incluir Ap. 1:5 y 3:14; los primeros cristianos consideraban que la muerte de Jesús fue un martirio.


Mas


(heb. Mâsh, de significado incierto).


Hijo de Aram (Gn. 10:23) y cabeza ancestral de una tribu aramea. Probablemente por causa de un error de un escriba, 1 Cr. 1:17 tiene Mesec en lugar de Mas, nombre que aparece en otras partes como hijo de Jafet (Gn. 10:2). Algunos buscan la tribu aramea de Mas en el Mons Masius, el moderno Tur 'Abdîn, en la Mesopotamia del norte; mientras que otros, que creen que ese lugar está demasiado al norte, identifican la tribu con un pueblo que vivía en el desierto de Mas, en el sector oriental del desierto sirio-árabe (según lo mencionan las inscripciones asirias). Mapa IV, B-5/6.


Masa.



Traducción del: 1. Heb. bâtsêq, que se usa para la masa no leudada que los israelitas llevaron consigo cuando salieron de Egipto (Ex. 12:33, 34), y en otros pasajes para masa en general (2 S. 13:8; Jer. 7:18; Os. 7:4). 2. Heb. 'arîsâh (Nm.15:20, 21; Neh. 10:37; Ez. 44:30). 'Arîsâh parece designar la masa en su primera etapa de preparación; así, la BJ traduce la palabra por "molienda". 3. Gr. ƒúrama (1 Co. 5:6, 7).


Masada.



Fortaleza inexpugnable enclavada en la roca sobre la orilla occidental del Mar Muerto, a unos 25 km al sur de En-gadi. La cumbre de la roca es una meseta de unas 8 ha de superficie, cuyo lado oriental se eleva unos 250 m y el occidental unos 180 m sobre la superficie de los valles circundantes.
Se puede llegar a la meseta sólo por un abrupto sendero del lado oriental, llamado por Josefo "senda de serpiente", y del lado occidental por una senda más fácil, sobre la rampa romana.


Aunque Masada no se menciona en la Biblia, desempeñó un papel tan importante en la primera guerra judeo-romana que se debe dar un breve resumen de su historia y sus ruinas. Josefo es la principal fuente de nuestro conocimiento de la fortaleza. La primera fortificación de la roca la realizó Jonatán, el líder macabeo de los patriotas judíos que pelearon contra los sitios en el s II a.C. Sin embargo, llegó a ser importante en tiempos de Herodes el Grande, que, en ocasión de la invasión de los partos, dejó a su familia en la fortaleza mientras él huía a Roma en el 40 a.C. Cuando regresó como rey encontró a su familia sin haber sufrido daños, porque Masada había resistido con éxito el sitio y los ataques de su enemigo Antígono. Como había demostrado que era inexpugnable como refugio natural, Herodes comenzó a gastar mucho dinero y energías en hacer de ella una fortaleza aún más formidable para refugiarse en caso de rebelión o guerra. Rodeó la meseta con un muro que seguía su cresta, construyó grandes cisternas para almacenar agua, hileras de depósitos, una sinagoga, un baño y 2 palacios. Uno de ellos, construido sobre 3 terrazas, estaba, por decirlo así, pegado a la pared rocosa del norte -una atrevida hazaña arquitectónica-; el otro se levantó sobre la meseta más al sur.


Cuando Palestina se convirtió en una provincia romana (6 d.C.), en la fortaleza de Masada se estacionó en forma permanente una guarnición romana. Sin embargo, al comienzo de la rebelión judía (66 d.C.) un grupo de revolucionarios fanáticos tuvieron éxito en tomar la fortaleza con una artimaña. Cuando Jerusalén cayó finalmente ante Tito (70 d.C.), quedaban 3 fortalezas sin conquistar: Maqueronte, Herodium y Masada. Las primeras 2 pronto cayeron en manos romanas, pero Masada se sostuvo por 3 años.


Flavio Silvia, el comandante romano, construyó una muralla de circunvalación y 8 campamentos alrededor de la base de la roca para que fuera imposible que 758 los defensores escaparan, y para impedir que se los pudiera surtir con Provisiones del exterior. Después construyó una enorme rampa de tierra del lado occidental, para acercar sus arietes al muro y abrir en él una brecha. Habiendo hecho esto, los defensores reconocieron que nada podría salvarlos de ser capturados y enviados como esclavos por los romanos, y prefiriendo la muerte antes que la esclavitud, se suicidaron después de incendiar los edificios. Cuando los romanos penetraron en la fortaleza al día siguiente, sólo encontraron ruinas humeantes y los cuerpos sin vida de 960 defensores, y 2 mujeres y 5 niños todavía con vida.


Las obras realizadas por los romanos para el sitio todavía se pueden observar claramente, y fueron estudiadas por A. Schulten en 1932. En 1953 y 1955-1956 los eruditos israelíes hicieron un levantamiento de los restos en la meseta, y se realizaron excavaciones completas en 3 campañas bajo la dirección de Y. Yadin, desde 1963 hasta 1965. Encontraron que muchas de las estructuras en ruinas estaban todavía en un sorprendente buen estado de conservación por causa de la inaccesibilidad de la fortaleza y del clima seco del desierto de Judea en el que se encuentra. Entre las piezas que se hallaron había fragmentos de rollos bíblicos y otros documentos (como ser, partes del texto hebreo del Eclesiástico), las piezas inscriptas con que echaron suertes (para ver quién tendría la dolorosa tarea de matar a sus compatriotas y luego suicidarse antes que los soldados romanos llegaran), monedas, utensilios, muchas armas y una mujer defensora tal como había caído en la noche de la conquista de la fortaleza.


Masada ha llegado a ser una de las atracciones más famosas de Palestina occidental, donde mejor que en ninguna otra parte el que visita Tierra Santa se confronta con los vestigios de la heroica lucha de los judíos contra los romanos sólo 4 décadas después de la crucifixión de Jesús, y donde se puede apreciar las palabras de Jesús que habló a las mujeres de Jerusalén que lloraban mientras lo seguían al Gólgota: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron" (Lc. 23:27-29).


Bib.: Y. Yadin, Masada, Herod 's Fortress and the Zealots ' Last Stand [Masada. La fortaleza de Herodes y el último bastión de los zelotes] (Nueva York, 1966); EAEHL III: 793-815; FJ-GJ vii.8.1-9.2.


Masah


(heb. Massâh, "prueba" o "tentación").


Lugar cerca de Horeb donde los hijos de Israel tentaron a Dios al dudar de su presencia con ellos cuando necesitaban agua, y donde surgió el agua cuando Moisés golpeó la roca (Ex. 17:7; Sal. 95:8. 9; cf Dt. 6:16; 9:22; 33:8).


En Ex. 17:7, Dt. 33:8 y Sal. 95:8, 9 el nombre Meriba aparece junto con el de Masah. Sin embargo, no es claro si los autores de estos pasajes dieron ambos nombres al mismo lugar, o señalaban otro lugar más cerca de Masah, Tal vez se referían a Meriba en Cades.


Véase Meriba 2.


Masai


(heb. Ma 'say, "obra de Yahweh"; una forma acortada de Ma 'aÑêyâh, Maasías).


Sacerdote del tiempo de Nehemías (1 Cr. 9:12); presumiblemente el llamado Amasai en Neh. 11:13.


Masal


(heb. Mâshâl, "súplica").


Otro nombre para un pueblo en el territorio de Aser (1 Cr. 6:74). Véase Miseal.


Mas Allá del Río.



Véase Judá, Tribu/Reino/Provincia de (III).


Masquil.



Véase Salmos, Los (III.B. 13).


Masreca


(heb. MahÑrêqâh. "viña").


Ciudad edomita donde reinaba el rey Samla (Gn. 36:36; 1 Cr. 1:47). El sitio no ha sido identificado con certeza.


Massa


(heb. MaÑÑâ', "carga" o "alzamiento").


Hijo de Ismael y cabeza ancestral de una tribu árabe (Gn. 25:14; 1 Cr. 1:30).


Su ubicación exacta es desconocida, pero una inscripción asiria menciona a la tribu de Mas'u en conflicto con el pueblo de Nebaiot. Estos vivían no lejos de la Palestina oriental y también eran descendientes de Ismael. Se han encontrado inscripciones antiguas escritas en norarábigo del norte en el oasis de el-'Ula, la antigua Dedán, en Arabia Saudita, a unos 450 km al sudeste de Aqaba. En varias de ellas se mencionan guerras contra Massa.


Esta evidencia permite ubicar a esa tribu en la vecindad de Dedán.


También es posible que el Agur, de Pr. 30:1, y el rey Lemuel, de 31:1, pertenecieran a Massa. Los traductores de la BJ tomaron el sentido del heb. MaÑÑ' en esta forma, mientras que en la RVR aparece como "profecía" (otro de sus significados), como un pronunciamiento o un oráculo.


Mata.



Véase Arbusto espinoso.


Matán


(heb. Mattân [1, 2], "don [dádiva]"; el nombre está documentado como nombres personales masculino y femenino en fen.: gr. Maththán o Matthán [3]; aparece en un antiguo sello heb. y en inscripciones fen.).



1.


Sacerdote del templo de Baal en Jerusalén, muerto delante del altar del dios cuando 759 Joiada, el sumo sacerdote, dirigió la rebelión durante la cual fue muerta la idólatra reina Atalía y el niño Joás fue puesto como rey en el trono (2 R. 11:18; 2 Cr. 23:17). Como la adoración de Baal había entrado en Israel y Judá desde Fenicia por medio de Jezabel y Atalía, es muy posible que Matán viniera también de Fenicia, donde ese nombre aparece en diversas inscripciones.



2.


Hombre cuyo hijo Sefatías, junto con otros, pidió al rey Sedequías que matara a Jeremías (Jer. 38:1-4).



3.


Descendiente de Judá; aparece en la genealogía de Cristo registrada por Mateo (Mt.1:15).


Matana


(heb. Mattânâh, "don [dádiva]").


Lugar donde acamparon los israelitas en su peregrinación por el desierto, entre Amón y los campos de Moab (Nm. 21:18, 19); provisoriamente se lo ha identificado con Khirbet el-Medeiyineh, a unos 17.5 km al noreste de Dibón.


Matanías


(heb. Mattanyâh [û], "don de Yahweh"; cun. Mattannu-Yâma; aparece en las Cartas de Laquis y en antiguos sellos heb. con la ortografía bíblica).



1.


Rey de Judá, cuyo nombre original fue cambiado a Sedequías cuando fue nombrado rey por Nabucodonosor (2 R. 24:17). Véase Sedequías.



2.


Descendiente de Asaf y dirigente de los cantores en tiempos postexílicos (1
Cr. 9:15
; Neh. 11:17, 22; 12:8). Posiblemente idéntico a Matanías 10 u 11.



3.


Cantor, hijo de Hemán, a cargo del 9º de los 24 grupos en que David organizó a los músicos del templo (1 Cr. 25:4, 16).



4.


Levita de la familia de Asaf y contemporáneo del rey Josafat (2 Cr. 20:14).



5.


Levita, también de la familia de Asaf, que ayudó al rey Ezequías en su reforma (2 Cr. 29:13).



6, 7, 8 y 9.


Cuatro judíos: uno de la familia de Elam, uno de la familia de Zatu, uno de la familia de Pahat-moab y uno de la familia de Bani; todos tenían esposas extranjeras en tiempos de Esdras (Esd. 10:26, 27, 30, 37).



10.


Portero en el templo postexílico (Neh. 12:25); tal vez sea Matanías 2.



11.


Descendiente de Asaf (Neh. 12:35). Posiblemente sea Matanías 2.



12.


Tesorero del templo postexílico (Neh. 13:13).


Algunos de las personas mencionadas arriba pueden ser idénticas entre sí.


Matat


(gr. Matthát, Maththát o Maththáth; del heb. Mattattâh, "don [dádiva]" o "el que da").



1 y 2.


Dos descendientes de Judá que aparecen en la genealogía de Cristo que registra Lucas (Lc. 3:24, 29).


Matata


(heb. Mattattâh, "don [dádiva]"; aparece en un contrato entre los Rollos del Mar Muerto; en un antiguo sello heb., Mtt; gr. Mattathá).



1.


Miembro de la familia de Hasum; se había casado con una mujer extranjera en tiempos de Esdras (Esd. 10:33).



2.


Nieto de David mediante Natán, en la genealogía de Jesucristo que registra Lucas (Lc. 3:31).


Matatía


(heb. Mattithyâh [û], "don [dádiva] de Yahweh"; gr. Mattathías, Matthathías).



1.


Levita coreíta a cargo de las ofrendas que se hacían en sartén (1 Cr. 9:31).



2.


Músico levita (1 Cr. 15:18, 21; 16:5).



3.


Levita, de la casa de Jedutún, que estaba a cargo del 14º de los 24 grupos en que David organizó a los músicos del templo (1 Cr. 25:3, 21).



4.


Miembro de la familia de Nebo. Tenía una esposa extranjera en tiempos de Esdras (Esd.10:43).



5.


Levita o sacerdote que estuvo a la mano derecha de Esdras cuando leía la Ley de Dios (Neh. 8:4).



6 y 7.


Dos descendientes de Judá que aparecen en la genealogía de Jesucristo que registra Lucas (Lc. 3:25, 26).



















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