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martes, 8 de marzo de 2011

Nibhaz - Obolo - DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 




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EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA



Nibhaz - Obolo


Nibhaz


(heb. Nibjaz, "que ladra").


Dios de los aveos, gente establecida por los asirios en el territorio de Samaria, después que las 10 tribus fueron llevadas en cautiverio (2 R. 17:31). Las sugerencias para identificar a Nibhaz con alguno de los dioses conocidos no son concluyentes.


Nibsán


(heb. Nibshân, "suelo fértil" o "tierra liviana").


Pueblo en el desierto de Judá (Jos. 15:62), probablemente el actual Khirbet el-Maqâr§ en el Buqê{ah, a unos 8 km al sudoeste de Khirbet Qumrân.


Bib.: Cross-Milik, BASOR 142 (1956):16.


Nicanor


(gr. NikánÇr, "victorioso [conquistador]"; nombre común entre los gr.)


Uno de los 7 hombres designados por la iglesia de Jerusalén para cuidar de las viudas griegas y de los pobres (Hch. 6:5).


Nicodemo


(gr. Nikód'mos, "victorioso [conquistador] sobre el [del] pueblo"; heb. Naqdêmôn; el nombre aparece con frecuencia entre gr. y judíos).


Fariseo, miembro del Sanedrín, que visitó a Jesús de noche para analizar sus enseñanzas (Jn. 3:1-21). Escogió las horas nocturnas por temor a que si lo vieran sus colegas fariseos lo ridiculizaran, entre quienes Jesús decididamente no contaba con simpatías. Aunque era un maestro en Israel y había estado interesado en el mensaje de Cristo, ignoraba algunos principios elementales del reino de Dios como los predicaba Jesús. Sin embargo, la entrevista debió haberle hecho una profunda impresión.


Aunque no llegó a ser un discípulo de Jesús, la semilla sembrada aquella noche llevó frutos con el transcurso del tiempo. Unos pocos meses antes de la crucifixión, cuando los miembros del Sanedrín, en una de sus reuniones, denunció a Jesús como un impostor, Nicodemo levantó su voz en defensa de él, preguntando si era permitido que se condenara a un hombre antes de haberlo escuchado (Jn. 7:50-52). Después de la muerte de Cristo en la cruz, echó su suerte del lado del menospreciado maestro de Nazaret.


Junto con José de Arimatea, otro miembro del Sanedrín, tomaron el cuerpo del Maestro y le dieron una sepultura decente, aunque temporaria (19:39-42). La leyenda cristiana lo hace autor de la obra apócrifa de un período tardío: Los Hechos de Pilato.


Nicolaítas


(gr. nikolaítes, "seguidores [secuaces] de Nicolás").


Secta herética en la iglesia apostólica. Se la menciona sólo en las cartas de Juan el revelador a las "siete iglesias que están en Asia". Cristo alabó a la iglesia de Efeso por "odiar" las obras de los nicolaítas (Ap. 2:6), y censuró a la de Pérgamo por aceptar algunas de sus enseñanzas (v 15).


El autor cristiano extrabíblico más temprano que los menciona es Ireneo (c
185 d.C.), que los identifica como una secta gnóstica: "Juan, el discípulo del Señor, predica esta fe [la divinidad de Cristo], y procura, por la proclamación del evangelio, eliminar ese error que Cerinto ha diseminado entre los hombres, y mucho antes los llamados nicolaítas, que son una rama del falsamente llamado 'conocimiento', para confundirlos, y persuadirlos de que hay sólo un Dios que hizo todas las cosas por su Palabra". Hay también evidencias de una secta gnóstica en el s III d.C. que lleva el mismo nombre. Pero Ireneo -seguido por Hipólito y otros-, presenta la teoría de que esta secta se originó en las enseñanzas de Nicolás, uno de los 7 primeros diáconos ordenados por los apóstoles, un "prosélito de Antioquía" (Hch. 6:1-3, 5). No hay evidencia de que esta tradición sea digna de confianza.


Se ha postulado la teoría, basada en parte en la supuesta semejanza de significado de los nombres Nicolás ("conquistador del pueblo") y Balaam (probablemente "devorador"), que la "doctrina de Balaam" (Ap. 2:14) sea idéntica a la de los nicolaítas (v 15; sin embargo, la estructura de los pasajes se opone a esta idea). La enseñanza de éstos parece haber sido una forma de antinomianismo (véase CBA 7:968). Los nicolaítas del s II d.C. aparentemente continuaron y extendieron los conceptos de sus adherentes del s I: aferrarse a la libertad de la carne y enseñar que las obras de ella no tienen efecto sobre la salud del alma y, en consecuencia, ninguna relación con la salvación.


Bib.: I-AH iii.11.1; ANF 1:426; I-AH i.26.3; Hipólito, La refutación de todas las herejías, vii.24.


Nicolás


(gr. Nikólaos, "conquistador [victorioso] del [sobre el] pueblo"; nombre gr. que aparece con frecuencia en las inscripciones).


Uno de los 7 hombres designados por la iglesia de Jerusalén para cuidar de las viudas de habla griega y los pobres (Hch. 6:5). Se lo llama un prosélito de Antioquía, y es el único 839 hombre en el NT específicamente designado como "prosélito".


Nicópolis


(gr. Nikópolis, "ciudad de victoria"; nombre de ciudades gr.).


La Nicópolis del NT es probablemente la ciudad de Epiro, cerca de Accio, que fundó Augusto para conmemorar su victoria sobre Antonio en Accio (31 a.C.). Bajo el patrocinio del emperador llegó a ser un magnífico centro cultural con muchos edificios hermosos, algunos de ellos construidos por Herodes el Grande. Los juegos atléticos que se realizaban cada 4 años en honor del Apolo de Accio rivalizaban con los otros 4 festivales atléticos de Grecia. En su epístola a Tito (Tit. 3:12) Pablo afirma que hacía planes de pasar el invierno en Nicópolis, y solicitó a su ayudante más joven que viniera para encontrarse con él allí. Aparentemente, consideró que Nicópolis era un buen centro desde el cual evangelizar Grecia occidental.


Por lo general se cree que las cartas pastorales, a la que pertenece la epístola a Tito, fueron escritas después del 1º encarcelamiento de Pablo; por ello su paso por Nicópolis se debe ubicar en uno de los inviernos entre el 63 y el 66 d.C. (esta última, fecha probable de su arresto final). La postdata a la epístola a Tito en algunas versiones, que afirma que la carta fue escrita desde Nicópolis, en Macedonia, no tiene valor histórico, y no es parte de la carta original, ya que no se la encuentra en ninguno de los manuscritos griegos tempranos. Mapa XX, B-3.


El lugar de la antigua Nicópolis está a unos 6 km al norte del moderno pueblo griego de Preveza. Muchas antiguas estructuras, incluyendo un Odeón, todavía están en pie o han sido restauradas. También está en pie el muro de la ciudad, construido por Justiniano, que encierra una superficie de unas 250 ha.


Bib.: FJ-AJ xvi.5.3.


Nieve


(heb. sheleg; aram. telag; gr. jion).


Forma de precipitación, más frecuente en las regiones polares y templadas que en las tierras bíblicas. La nieve cae ocasionalmente en la región montañosa de Palestina, aunque en la mayoría de los lugares permanece en el suelo por sólo unas pocas horas. La nieve cayó 2 veces en Jerusalén (1870 y 1940), tan tardíamente como abril. El 9 de febrero de 1920, Jerusalén soportó una nevada sumamente fuerte, unos 90 cm en 24 horas.


En febrero de 1950 permaneció sobre el suelo de Jerusalén durante una semana. En las montañas del Líbano llega a una altura apreciable en las quebradas, donde queda hasta casi el fin del verano. El monte Hermón tiene su cumbre continuamente cubierta de nieve. Está entre los misterios de Dios (Job 38:22). Pocas veces se hace referencia a ella en sentido histórico (2 S. 23:20; 1 Cr. 11:22). Se la utiliza como símbolo de pureza y blancura (Sal. 51:7; Lm. 4:7; Dn. 7:9; Mt. 28:3).


Niger


(gr. Níguer; del lat. niger, "negro").


Sobrenombre de Simeón, un dirigente en la iglesia cristiana de Antioquía (Hch. 13:1). Nada se sabe de él, excepto que estaba presente cuando el Espíritu Santo encargó a Pablo y a Bernabé que salieran como misioneros al extranjero (vs 2-4).


Nigromancia.



Véase Nigromante.


Nigromante


(heb. yidde{ônî [de] verbo yâda{, "conocer", "observar"; de aquí, "alguien que conoce"]).


Hombre reputado por tener un conocimiento especial concerniente al mundo invisible por medio de una supuesta consulta a los muertos (Is. 8:19); los nigromantes surgieron y se encontraban en Egipto (19:3). Dios abominaba a los hombres que practicaban estas artes diabólicas (Lv. 19:31; 20:6; Dt. 18:11), y a la nación hebrea se le prohibió tolerarlos y debía matarlos (Lv. 20:27). Los reyes Saúl y Josias quitaron de su reino a los nigromantes (1 S. 28:3; 2 R. 23:24), pero Manasés los toleró y consultó (2 R. 21:6; 2 Cr. 33:6). Véanse Adivinación; Adivino; Encantador; Magia; Mago l.


Nilo


(heb. Ye'ôr; shîjôr. "negro [turbiol"; transliteración del egip. itrw [más tarde irw], que significa "río" por excelencia).


El gran río de Egipto, de unos 6.400 km de longitud, uno de los más largos del mundo. Sus fuentes, conformadas por varias corrientes (de las cuales el Kagera es la más importante), están en el África central. Fluyen hacia el norte y forman el Lago Victoria. Después de salir del lago, el río, que ahora se llama Nilo Blanco (de unos 2.500 km de largo), recibe las aguas de varios otros afluentes antes de llegar a la confluencia con otro de los ríos principales, en Jartum, el Nilo Azul, que hasta ese punto ya recorrió unos 1.785 km desde sus fuentes en la Meseta de Abisinia. El último tributario del Nilo es el Atbara, también llamado el Nilo Negro, de unos 1.265 km de largo. Se une al río principal a unos 320 km al norte de Jartum. Mapa IV, D-5.


Entre Jartum y Asuán, el límite sur del antiguo Egipto, el Nilo fluye 1.865 km y cae por 6 cataratas que, durante toda su historia fueron formidables barreras protectores contra las invasiones desde el sur. La catarata que está más al norte, llamada la 1ª catarata, está formada por un lecho de granito de unos 290 km de longitud, en dirección este-oeste. que atraviesa 840 el río en Asuán. De esta región, los egipcios han extraído granitos rojo y gris desde los tiempos más remotos para obeliscos, estelas, columnas y estatuas.


381. El río Nilo.


En Asuán, el Nilo entra en Egipto propiamente dicho, y fluye otros 1.200 km más a todo lo largo del país, de sur a norte (fig 381). Su ancho varía de 450 a 900 m. Al norte de El Cairo, el río se divide en varios brazos formando un fértil delta. En los tiempos antiguos había 7 principales, pero ahora hay sólo 2, los que desembocan en el Mediterráneo: Rosetta y Damietta. Mapas IV, B/C-5; V. A-2/3.


El Nilo era y es todavía la fuente de toda la vida de Egipto, un país que pertenece al desierto de Sahara y que prácticamente no tiene lluvias. El río inunda sus riberas durante los meses de verano, y al bajar deja una fértil capa de limo. De ese modo, se ha ido formando, desde tiempos inmemoriales, una franja de tierra fértil a cada lado del Nilo (que aparece con un verde más oscuro en el Mapa V), que renovada cada año permitía la vida para la densa población de Egipto. Antes de construirse los diques de Asuán, las inundaciones comenzaban allí hacia fines de junio, y en la región de El Cairo a mediados de julio, llegando a su nivel máximo en octubre. Desde ese momento, el agua descendía hasta su nivel más bajo en marzo. Desde marzo el nivel se mantenía constante hasta el comienzo de una nueva inundación. Estas eran el resultado de las siguientes circunstancias: el Nilo Blanco mantenía una cantidad constante de agua todo el año, ya que casi diariamente llovía en la región de sus nacientes.


Por otra parte, el Nilo Azul y el Atbara llevaban una gran cantidad de agua sólo durante las épocas en que las mesetas de Abisinia soportaban la estación de lluvias. En esas épocas los ríos llegan a ser torrentes, cuyas aguas bajan de las montañas con gran velocidad, arrastrando consigo mucho del suelo que contiene minerales desde las regiones montañosas que atraviesan. Cuando este Nilo Azul violento llegaba a Jartum, tenía tanta fuerza que el agua lenta y serena del Nilo Blanco era retenida, de modo que inundaba sus riberas hasta muy al sur de la ciudad. Después de unas pocas semanas, la fuerza del Nilo Azul se reducía, y para entonces el Nilo Blanco constituía una corriente poderosa que empujaba sus aguas por el cauce del río con la misma fuerza con que antes la arrojaba el Nilo Azul, y durante varias semanas más la inundación de Egipto continuaba.


Por causa de su importancia desde tiempos remotos, los egipcios llevaban registros muy minuciosos de la altura de cada inundación anual. Tenían también varios nilómetros en diversos lugares del país, y un sistema de alarma para avisar a los agricultores de la altura esperada del Nilo, para que pudieran tomar las medidas preventivas necesarias por si la inundación llegara a niveles que pusieran en peligro sus diques, aldeas y cosechas; y para que se pudieran preparar si descendieran demasiado bajas, en cuyo caso necesitarían mano de obra adicional para bombear el agua hasta sus campos más alejados del río. Si el Nilo no crecía, había hambre y escasez, y varios períodos de esta naturaleza han quedado registrados. El período de 7 años de hambre que ocurrió en tiempos de José (Gn. 41:54) tiene un paralelo histórico, pues una época de 7 años del mismo azote sufrió Egipto en la dinastía 3ª, algunos siglos antes.


Nimra


(heb. Nimrâh, "agua cristalina [dulce]" o "leopardo").


Otro nombre para Bet-nimra* (Nm. 32:3).


Nimrim


(heb. Nimrîm, "aguas cristalinas [dulces]" o "leopardos").


Lugar de Moab, bien regado y fértil (Is. 15:6; Jer. 48:34). El nombre todavía existe en el del Wâd§ en- Numeirah, que fluye hacia el extremo sudoriental del Mar Muerto y corre paralelo con el Arroyo Zered, a unos 8 km al norte de éste. En la cabecera de este wadi hay unas ruinas llamadas Numeirah, posiblemente el sitio del antiguo pueblo moabita.


Nimrod


(heb. Nimrôd, "valiente [poderoso]" o "rebelión"; que generalmente se explica que deriva del nombre del dios asir. Ninurta).


Líder notable del período entre Noé y Abrahán. Fue hijo o descendiente de Cus, pero se distinguió más que los otros hijos que se mencionan en Gn. 10:7 y 8, que aparecen sólo como cabezas ancestrales de tribus. A Nimrod se lo describe como un poderoso cazador, un monarca, el fundador del 1º, reino de la tierra y el constructor de varias ciudades famosas: 841 Babel, Erec (Uruk), Acad, Nínive y Cala (vs 8-12). En Mi. 5:6 a Asiria se la llama la tierra de Nimrod, y hasta hoy su nombre ronda las ruinas de la región; por ejemplo, el sitio de la antigua Cala, en Asiria, se llama ahora Nimrûd, y el de la ancestral Borsipa, en Babilonia, Birs Nimrûd. Todavía no tiene explicación cómo Nimrod, siendo cusita, pudo tener tanta influencia y poder en el valle de la Mesopotamia, el hogar de los semitas (fig 382). Mapa XI, B/C-5/6.


382. Ruinas de Birs Nimrûd. Permanece la torre del templo de la antigua ciudad de Borsipa.




Nimsi


(heb. Nimshî, "icneumón" [especie de civeta o mangosta] o "sacado [rescatado]"; ac. Numushum ; ugar. Nmsh).


Padre, es decir abuelo, de Jehú, rey de Israel (1 R. 19:16; 2 R. 9:2, 14, 20; 2 Cr. 22:7). Acerca del frecuente uso de "padre" por "abuelo", véase Hijo.


Ninfas


(gr. Numfás o Númfa, [sagrado para el/la] "novio/a [esposo/a]").


Como este nombre sólo aparece en la Biblia en la forma acusativa (Nûmfan), no es seguro si representa el nombre femenino Ninfa o el nombre masculino Ninfas. Ambas formas están documentadas en antiguas inscripciones y otros textos.


Cristiano/a (si es hombre o mujer es incierto) de Laodicea o de Colosas, a quien Pablo envió saludos. La iglesia usaba su casa para las reuniones.


En antiguos manuscritos aparecen tanto el pronombre masculino como el femenino en la frase "y a la iglesia que está en su casa" (Col. 4:15).


Nínive


(heb. Nînewêh; asir. Ninua y Ninâ; hit. Ninuwa; gr. Nineue, Ninéui; la etimología y el significado son inciertos).


Ciudad en la orilla oriental del Tigris, junto a la desembocadura de un pequeño tributario ahora conocido como Khosr (frente a la actual ciudad de Mosul; (fig 383), fundada por Nimrod (Gn. 10:11). Mapa XI, B-5.


Las excavaciones han mostrado restos que llegan hasta épocas muy antiguas. Sin embargo, su historia temprana es oscura, porque durante el 1º milenio de Asiria parece haber desempeñado sólo un papel secundario, mientras que otras ciudades, como Assur y Cala, fueron importantes como capitales del país. La patrona de Nínive fue Ishtar, a quien Manishtusu de Acad construyó un templo en el s XXIII a.C. El culto a esta diosa llegó a ser muy popular entre los horeos y los hititas; incluso llegó a Egipto. Salmanasar I (c 1274-c 1244 a.C.) construyó el 1º palacio en Nínive, aunque mantuvo a la ciudad de Asur como sede de su gobierno, a unos 80 km al sur. Reyes posteriores le añadieron edificios públicos y, algunos, como Asurnasirpal II (884-859 a.C.) y Salmanasar III (850-824 a.C.), fijaron en ella su residencia durante partes de su reinado.


Probablemente fue en tiempos de Adad-nirari III (810-782 a.C.) que Jonás predicara su mensaje de advertencia en las calles de Nínive, y como resultado del arrepentimiento temporario de sus habitantes se pospusiera la destrucción predicha de la malvada ciudad (Jon. 1-4; cf 2 R. 14:25).


El período más glorioso de Nínive comenzó con Senaquerib (705-681 a.C.). Desde ese tiempo fue la indiscutida capital del país hasta su destrucción en el 612 a.C. Construyó una gran plataforma dentro de la ciudad y edificó su palacio sobre ella. Levantó un 2º palacio en otra parte de la misma, reconstruyó el sistema de fortificaciones y hermoseó las 15 puertas de acceso, cuyos nombres conocemos por un texto cuneiforme.


Su hijo Esar-hadón (681-669 a.C.) añadió un nuevo palacio, y también lo hizo Asurbanipal (669-627? a.C.), el gran amante de los libros, que instaló en su palacio la 1ª gran biblioteca privada de la que tenemos registro (ahora conservada en el Museo Británico), y que nos dio más información acerca del mundo antiguo que cualquier otro descubrimiento individual hecho alguna vez en las tierras bíblicas.


Los sucesores de Asurbanipal, Asur-etililani y Sin-shar-ishkun (aunque es posible que los 2 nombres pertenecieron a la misma persona), no fueron lo suficientemente fuertes como para mantener intacto el imperio, y pronto pasaron a la defensiva por el ataque de Nabopolasar, que se estableció como rey de Babilonia (626 a.C.) y de los medos. En el 614 a.C., Asur cayó ante estos, como probablemente también Cala, y 2 años más tarde (612 a.C.) las fuerzas combinadas de Babilonia y de los medos sitiaron Nínive, que no había visto ejércitos hostiles por siglos. Después de 3 meses, la ciudad cayó, y Sin-shar-ishkun murió con todo su séquito en las llamas de su propio palacio, al que, de acuerdo con las fuentes griegas, él mismo prendió fuego.


Así comenzaron a cumplirse las profecías 842


383. Mapa de la Nínive antigua.


843 de Nahum (Nah. 2 y 3) y la de Sofonías (Sof. 2:13-15), quienes váticinaron la suerte de Nínive. La gran ciudad no sólo fue totalmente destruida, sino que en poco tiempo fue completamente olvidada. Cuando Jenofonte con sus fuerzas armadas pasó cerca de sus ruinas 2 siglos más tarde, ni siquiera pudo saber el nombre de la gran metrópoli que había florecido allí. Por muchos siglos nadie supo dónde había estado Nínive, aun cuando, con el paso del tiempo, algunos visitantes de Asiria hicieron sugerencias correctas cuando vieron los enormes montones de ruinas frente a Mosul, del otro lado del río.


Las excavaciones modernas han solucionado el misterio de la ubicación de Nínive. En un esfuerzo por descubrir el lugar, el francés Émile Botta comenzó excavaciones en 1842 en el montículo de la antigua ciudad, pero cuando vio pocos resultados de sus esfuerzos, se fue a Khorsabad, la antigua Dur-Sharrukin, y descubrió el palacio de Sargón, pensando que había hallado Nínive. Austen Henry Layard comenzó a excavar Nimrûd, la antigua Cala, en 1845, también pensando que estaba sobre la antigua capital asiria. Ambos hombres estaban equivocados. Sólo más tarde, cuando Layard dirigió su atención a Kuyunjik, uno de los montículos de ruinas dentro de los confines de la histórica ciudad, empezaron a aparecer los templos y palacios de Senaquerib y Asurbanipal de la verdadera Nínive.


Layard y Hormuzd Rassam fueron los arqueólogos de mayor éxito, desenterrando incontables tesoros de los montículos de escombros y tierra.


Más tarde, Ross, Loftus y George Smith trabajaron en el lugar, y en el s XX, Budge, King, Thompson, Hutchinson y Mallowan hicieron posible la publicación de un libro que lleva por título Un siglo de exploración en Nínive (por R. Campbell Thompson y R. W. Hutchinson [Londres, 1929]). Sin embargo, todo el trabajo se limitó a Kuyunjik, uno de los 2 montículos de la antigua ciudad; el otro, la colina de Neb§ Yunus (fig 287), sobre la cual hay una aldea moderna con una mezquita que los musulmanes creen que es la tumba del profeta Jonás (por tanto, inviolable), apenas ha sido tocada por los arqueólogos. Se sabe que debajo están las ruinas del palacio de Esar-hadón pero son inaccesibles para ellos. Varias de las puertas originales de la ciudad antigua han sido recientemente restauradas y, junto con partes de uno de los palacios excavados, son las únicas estructuras antiguas que todavía quedan en Nínive. Los que desean ver los objetos que antiguamente hermoseaban esta maravillosa ciudad deben ir a los museos de Europa, pero los que quieren ver con sus propios ojos el cumplimiento literal de las profecías del AT con respecto a esta metrópolis pueden hacerlo sencillamente vagando por sobre los montones cubiertos de polvo de esa antigua capital.


El tamaño de Nínive se conoce fuera de toda duda, porque los muros de la ciudad son claramente visibles todavía. Sus ruinas forman largas y bajas colinas, con depresiones donde una vez estuvieron las puertas (fig 384).


La longitud total de las antiguas murallas era de unos 12 km. La superficie encerrada por ellas, más bien triangular, era de unas 664 ha (fig 383). Si concedemos unos 42 m2 por persona, la antigua población dentro de los muros se puede estimar en unos 160.000 habitantes; muchos también habrían vivido fuera de la ciudad. Algunos consideran que el número de 120.000 personas que "no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda" (Jon. 4:11) es una referencia a los niños que no podían diferenciar entre ambas manos, y han calculado que la población de la ciudad era de por lo menos 600.000 habitantes. Este número parece demasiado grande para el tamaño de la ciudad que conocemos. Parece mejor pensar que la expresión del v 11 es metafórica, indicando que toda la población poseía sólo un conocimiento imperfecto de la diferencia entre el bien y del mal.


La afirmación de Jon. 3:3, de que Nínive era "ciudad grande en extremo, de tres días de camino", probablemente significa que a un hombre le llevaría 3 días recorrer todas las calles y detener se a predicar en suficientes lugares como para alcanzar a toda la población dentro de sus muros. También el pasaje que afirma que "comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba" (v 4), difícilmente pueda significar que anduvo todo un día antes de empezar a dar su mensaje de advertencia. Sencillamente puede señalar su primer día del trabajo. Por ello, no es necesario recurrir a la suposición de que la antigua Nínive incluía las ciudades de Dur-sharrukin (ahora Khorsabad), a unos 19 km al noreste de Nínive, y Cala (ahora Nimrûd), a unos 32 km al sur. Estas nunca formaron parte de la capital, hasta donde se sepa; cada una tenía su propia administración y su propio muro de protección, y estaban separadas una de otra por muchos kilómetros de campos cultivados. 844 Pero Nínive, de todos modos, era una ciudad muy grande de acuerdo con los cánones de la época.


Bib.: A. Parrot, Nineveh and the Old Testament [Nínive y el Antiguo Testamento] (Nueva York, 1955).


384. Ruinas de los muros de la ciudad de Nínive antigua como se las ve desde el este.




Ninivitas


(gr. nineuít's).


Habitantes de Nínive* (Lc. 11:30).


Niña del ojo


(heb. 'îshôn, "hombrecito" o "pequeño"; bath, "hija"; bâbâh, "niñita").


Los vocablos hebreos aparecen en expresiones traducidas como "niña del ojo", refiriéndose a la pupila o al ojo mismo. 'lshôn probablemente se refiera a la pequeña imagen de sí mismo que un hombre ve en la pupila de otra persona (Dt. 32:10; Sal. 17:8; Pr. 7:2; Zac. 2:8).


Nisán


(heb. Nîsân, "nuevo día" o "de flores"; extranjerismo tomado del ac. Nisânu).


Primer mes* del año* religioso judío (Neh. 2:1; Est. 3:7), llamado Abib* antes del exilio babilónico. Constaba de 30 días y comenzaba con la luna nueva de marzo o de abril.


Nisroc


(heb. Nisrôk, tal vez "águila grande" o "tabla de Noé").


Dios asirio en cuyo templo Senaquerib fue asesinado por sus hijos (2 R. 19:37; Is. 37:38). No se ha encontrado aún una explicación plausible del nombre. Algunos ven en él un compuesto de Asur y otro nombre divino; otros, una corrupción intencional del nombre Marduk.


Nivel.



Véase Plomada.


Noa


(heb. Nô{âh, quizá "movimiento"; está documentado en antiguos trozos de tiesto escritos de Samaria).


Hija de Zelofehad de la tribu de Manasés. Ella y sus hermanas obtuvieron el derecho de heredar los bienes de su padre, ya que este no tenía heredero varón (Nm. 26:33; 27:1; 36:11; Jos. 17:3).


Noadías


(heb. Nô{adyâh, "Yahweh [me] ha encontrado", "Yahweh convoca" o "a quien Yahweh encuentra").



1.


Levita, hijo de Binúi. Fue uno de los oficiales del templo a quienes Esdras entregó los tesoros que había traído desde Babilonia (Esd. 8:33).



2.


Profetisa que intentó intimidar a Nehemías (Neh. 6:14).


Nob


(heb. Nôb, tal vez "altura [buena morada]" o "profecía [prospecto]").


Pueblo de sacerdotes (1 S. 22:19), en el territorio de Benjamín (Neh. 11:32), situado, de acuerdo con Is. 10:32, inmediatamente al norte de Jerusalén.


Ahora generalmente se cree que debió haber estado en el monte Scopus, la cumbre de más al norte del monte de los Olivos, a unos 3 km al noreste de Jerusalén; algunos lo ubican en el-Qu{meh, a 1,6 km al norte de Scopus. Por un tiempo, durante el reinado de Saúl y después de la destrucción de Silo, el tabernáculo estuvo allí. Ahimelec, un descendiente de Elí, era sumo sacerdote cuando David, huyendo de Saúl, fue a Nob y le pidió provisiones y una espada. Ahimelec, que ignoraba la situación del fugitivo, le dio algunos panes de la proposición y también la espada de Goliat. Cuando se informó de esto a Saúl, el rey se puso tan furioso que ordenó a Doeg, su oficial edomita, que matara a todos los sacerdotes de Nob y a sus familias (1 S. 21: 22). Sólo Abiatar, hijo de Ahimelec, escapó.


Nob fue habitada otra vez después del exilio, como puede verse por la lista de ciudades, vueltas a ocupar (Neh. 11:32).


Noba


(heb. Nôbaj, "ladrido" o "que ladra").



1.


Natural de Manasés que capturó el pueblo de Kenat* sobre la ladera occidental del Jebel Haurán, y que la llamó según su propio nombre (Nm. 32:42).



2.


Nombre que Noba 1, el hombre de Manasés, dio al pueblo de Kenat* después de haberlo capturado (Nm. 32:42). No se lo usó por mucho tiempo. Mapa VI, C 6.



3.


Pueblo en la Transjordania mencionado en relación con Jogbeha (Jue. 8:11), en el territorio de Gad. Algunos identifican a este Noba, con poca justificación, con Noba 2. El lugar todavía se debe considerar no establecido.


Noble.



Traducción del: 1. Gr. anthÇpós tis auguenes, literalmente "hombre bien nacido" (Lc. 19:12), una persona de familia rica o de la nobleza. 2. Gr. basilikós, "persona real", "oficial del rey" (Jn. 4:46, 47), un oficial del palacio real o una persona con sangre azul.


Noche


(heb. layil, layelâh; gr. núx).


Período de oscuridad entre los días (noche natural: más o menos desde las 18 hasta las 6; es decir, desde el ocaso del sol hasta el amanecer). En tiempos del AT la noche estaba dividida en 3 "velas" o vigilias: la 1ª se llamaba "al comenzar las vigilias" (Lm. 2:19; desde las 18 hasta las 22); la 2ª, "guardia de la medianoche" (Jue. 7:19; desde las 22:01 hasta las 2); y la 3ª, "la vigilia de la mañana" (Ex. 14:24; 1 S. 11:11; desde las 2:01 hasta las 6). En tiempos del NT 845 se usaba el sistema romano de 4 vigilias nocturnas: Anochecer (Mr. 13:35; Jn. 6:16, 17; desde las 18 hasta las 21), Medianoche (Mt. 25:6; Mr. 13:35; Lc. 11:5; Hch. 16:25; desde las 21:01 hasta las 24), Canto del gallo (Mr. 13:35; 14:72; Jn. 13:38, etc.; desde las 24:01 hasta las 3) y Amanecer (Mr. 13:35, NBE; "madrugada", BJ; Mt. 14:25; Mr. 6:48; desde las 3:01 hasta las 6). A veces el período de la noche se identificaba por horas (Hch. 23:23). Antiguamente algunos comentadores creyeron que Mr. 13:35 se refería a las antiguas 3 vigilias judías (el amanecer sería la "mañana"; es decir, una parte del día) y no a las 4 romanas.


Nod


(heb. Nôd, "peregrinación", "huida [fuga]", "exilio" o "errante").


Tierra o región al este del Edén, en el período antediluviano, a la cual huyó Caín de la presencia de Dios (Gn. 4:16).


Nodab


(heb. Nôdâb, "voluntario" o "nobleza [noble]").


Tribu en el desierto de Siria, aparentemente árabe (ya que se la menciona junto con 2 tribus de ismaelitas al este del Jordán), con quien Rubén, Gad y Manasés tuvieron guerra (1 Cr. 5:19).


Nodriza.



Traducción del: 1. Heb. mêneqeth (una forma del verbo yânaq, "amamantar [alimentar, dar de mamar]"), mujer empleada por los hogares ricos o los de la nobleza para dar el pecho a una criatura (Ex. 2:7; 2 R. 11:2, BJ; Is. 49:23).


A menudo permanecía en la familia aun cuando el niño llegaba a su madurez (Gn. 24:59; 35:8, BJ). 2. Heb. 'ômên (masculino) y 'omnâh (femenino), "los que cuidan" (2 S. 4:4; en Nm. 11:12, "la que cría"; en Rt. 4:16, "aya"). 3. Gr. trofós, "nodriza" (1 Ts. 2:7), de significado similar a 'omnâh.


Noé


(heb. Nôaj, "descanso [reposo]" o "consuelo [consolación]"; gr. Noé).


En Gn. 5:29 se explica el nombre como si en hebreo estuviera relacionado con una palabra que suena parecida, nâjam, "consolar"; probablemente un juego de palabras que gustaba mucho a los antiguos.


Antiguo patriarca, el 10º desde Adán (Gn. 5:3-29; 1 Cr. 1:1-4). Sus hijos pertenecieron a la última generación del período antediluviano, y, por medio de ellos, llegó a ser el padre de toda la raza humana que vivió y vive en la tierra después del diluvio. Fue hijo de Lamec, de la descendencia de Set, y, como su antepasado Enoc, fue un hombre que "caminó con Dios" (Gn. 6:9).


Tenía unos 480 años cuando el Señor le anunció el diluvio venidero (6:3; cf 7:6) y le dio instrucciones de construir un barco en el que con su familia se pudiera salvar (6:13-21). Unos pocos años más tarde le nacieron 3 hijos (5:32), que con sus esposas fueron salvados en él (Gn. 7:7, 13; 1 P. 3:20).


Pero Noé hizo más que sólo armar el arca para la salvación de su familia: fue "pregonero de justicia" (2 P. 2:5). Debió advertir a sus conciudadanos de la catástrofe pendiente, pero ninguno de los habitantes de esa perversa generación respondió con fe (cf 1 P. 3:20). Cuando la nave estuvo terminada, Dios ordenó a Noé que se embarcara en ella (Gn. 6:22,7:5).


También entraron animales limpios e inmundos por parejas (7:2-4, 8, 9, 14-16). El Señor mismo cerró la única puerta (v 16). Siete días más tarde (v 10) comenzó el diluvio* que destruyó a todos los seres humanos y a todos los animales que había sobre la tierra, excepto los del arca. Esta flotó sobre las aguas del diluvio durante 5 meses, y luego descansó "sobre los montes de Ararat" (Gn. 8:4). Luego de casi 2 1/2 meses más, las aguas habían bajado lo suficiente como para que se pudieran ver las cumbres de las montañas (v 5). Más de un mes después, por medio de aves exploradoras enviadas con intervalos de 7 días, Noé pudo descubrir cuándo la tierra ya estaba lo suficientemente seca como para poder salir del arca. Sin embargo, no salió de ella hasta que recibió la orden divina de hacerlo (vs 6-19). Una vez afuera, expresó su gratitud a Jehová por la salvación construyendo un altar y ofreciendo sacrificios sobre él. Dios aceptó su ofrenda e hizo un pacto con él (8:20-9:17).


Algún tiempo más tarde, Noé plantó una viña, la 1ª después del diluvio, y se embriagó con su producto, un hecho que aparece en marcado contraste con su vida ejemplar registrada en otras partes. Mientras estaba en ese estado de estupor, se descubrió su desnudez, y Cam, el hijo menor (y probablemente también Canaán, su hijo), viéndolo así mostró falta de respeto, aparentemente con la publicación del hecho. Los otros 2 hijos cubrieron respetuosamente a su padre. Por esta acción de Cam, Noé más tarde pronunció una maldición profética sobre los descendientes de este hijo, por medio de Canaán, y una bendición para Jafet y Sem (Gn. 9:20-27).


Nada más se sabe de la vida del patriarca, excepto que vivió otros 3 1/2 siglos después del diluvio, llegando a la edad de 950 años (vs 28, 29).


Ezequiel menciona a Noé con Job y Daniel como ejemplos de justicia (Ez. 14:14, 20; véase la p 846 para un cuadro genealógico de los descendientes de Noé y una distribución geográfica de sus hijos según Gn. 10 y 11). 846


CUADRO GENEALÓGICO DE LOS DESCENDIENTES DE NOÉ

Según Génesis 10 y 11.




Noemí


(heb. No{o, "mi agrado [deleite]" o "agradable [dulzura, delicia]").


Esposa de Elimelec y madre de 2 hijos. Durante una severa hambruna la familia se mudó de Belén a Moab, donde sus hijos se casaron y más tarde su esposo y sus 2 hijos murieron. Después de la muerte de ellos, Noemí regresó a Belén, llevando consigo a Rut, una de sus nueras moabitas. Por medio de Rut, que llegó a ser famosa, el nombre de Noemí tuvo un lugar en la narración bíblica (Rt. 1-4).


Nofa


(heb. Nôfaj, "incendiar" o "golpe de viento").


Pueblo en Moab (Nm. 21:30); no identificado.


Noga


(heb. Nôgah, "brillo" [brillantez, resplandeciente]").


Hijo de David, nacido en Jerusalén (1 Cr. 3:7; 14:6).


Nogal


(heb. zegôz y plural botnîm).


Fruto de ciertos arbustos y árboles. Tiene una cubierta y la parte comestible en su interior. Por lo general, todos concuerdan en que 'egôz (Cnt. 6:11) es el nogal del que se han encontrado ejemplares carbonizados en las excavaciones de Meirón, en Galilea. Botnâh es el pistacho, un árbol de 3 a 9 m de altura, con gran copa. La nuez mantiene su color amarillo-verdoso aun cuando está madura, y se la come cruda o frita con saborizantes; constituye un postre popular en el Cercano Oriente y el Oriente Medio (Gn. 43:11).


Noha


(heb. Nôjâh, "descanso").


Cuarto hijo de Benjamin, de acuerdo con 1 Cr. 8:2. No se lo menciona en la lista de los hijos de éste en Gn. 46:21, a menos que aparezca bajo otro nombre.


Nombre


(heb. shêm; gr. ónoma).


Los hebreos, como otros pueblos antiguos del Cercano Oriente, daban gran importancia a los nombres personales. Tenían significados literales, y eran símbolos del carácter y la personalidad de la persona; a veces reflejaban el talante o los sentimientos de quien daba el nombre. Los apellidos hereditarios eran prácticamente inexistentes en tiempos bíblicos.


Cuando era necesario distinguir a 2 personas del mismo nombre, a menudo se añadía un adjetivo que identificara al individuo, como en los siguientes ejemplos: Saulo de Tarso, José de Arimatea, Jesús de Nazaret, 847 Elías tisbita, Jacobo hijo de Alfeo, Judas hermano de Jacobo, etc.


Algunos tenían uno adicional o alternativo, que se menciona en la Biblia como "sobrenombre" (Hch. 10:5; cf Mr. 3:16, 17). Los de Abrahán, Israel y Josué son ejemplos de nombres adicionales o reemplazantes de los anteriores de las personas indicadas.


En cuanto a la forma y la estructura, los nombres hebreos bíblicos seguían un esquema que parece extraño para la mente moderna. Con frecuencia, están formados por 2 o más palabras que podían expresar una frase abreviada, como en los siguientes ejemplos: Abidán, "mi padre es juez"; Icabod, "la gloria se ha apartado". Ocasionalmente consistían de una sola palabra, como en el caso de Débora, "abeja"; Barac, "relámpago"; Caleb, "perro"; Jonás, "paloma"; etc. A menudo tienen forma verbal: Saúl, "pedido (a Dios)" o "prestado (a Dios)"; Natán, "El (es decir, Dios) ha dado"; Baruc, "bendecido"; etc. Otros nombres bíblicos sencillamente reflejan diversos términos de afecto, como Noemí, "mi agrado"; Tabita, "gacela"; y Sansón, posiblemente "pequeño sol".


Tal vez la clase más popular de nombres entre los israelitas era el que contenía alguna referencia al Dios verdadero y a menudo expresaba piadosas declaraciones de fe (por ejemplo, Elías significa "Yahweh es mi Dios"); otros reconocían alguna bendición especial recibida del Señor, como el nacimiento de un niño (algunos ejemplos son: Natanael, "Dios ha dado"; Berequías, "Yahweh ha bendecido"; Ezequías, "Yahweh ha fortalecido"; etc.). Los nombres teofóricos, es decir, los que contienen el de Dios, generalmente se pueden reconocer en la Biblia por los prefijos ja-, je-, Jeho- (transliteraciones de formas abreviadas del nombre divino; véase Jehová); por los prefijos El-* o El-i; por el sufijo -el (transliteraciones de la palabra que significa Dios); y por los sufijos -ía, -ías (también formas del nombre divino).


En el NT, el nombre Jesús recibe constante énfasis. Sus padres recibieron instrucciones acerca de la elección del nombre (Mt. 1:21, 23); sus seguidores recibieron la invitación de orar en su nombre (Jn. 16:23, 24); por causa de su sacrificio se le dio un nombre que es sobre todo nombre (Fil. 2:9, 10); la salvación se obtiene por medio de su nombre (Hch. 2:21; 4:12); todo lo que sus seguidores hagan debe ser hecho por medio su nombre (Col. 3:17); y los primeros cristianos estuvieron dispuestos a sufrir cualquier humillación por causa de ese nombre (cf Hch. 5:41). "Nombre "en algunos de éstos y de otros pasajes asume un significado más amplio que el de identificar a un individuo; significa "persona", "carácter", "autoridad", "reputación", etc. (Ex. 5:23; 34:5, 6; Dt. 7:24; Hch. 1:15, DHH; Ap. 3:4; etc.).


Nordeste.



Véase Euroclidón.


Norte


(heb. sem{ôl y sâfôn; gr. borrás).


Punto cardinal (Gn. 13: 4; Jue. 7:1; Lc. 13:29; Ap. 21:13). El vocablo hebreo es más abstracto que los usados para otros puntos cardinales, y parece tener la connotación de "región oscura"; el término griego hace alusión al "viento norte", característico por sus efectos sobre la agricultura y la navegación. Véase Sur.


Novillo/a.



Véase Ganado.


Nube


(heb. {ânân, {âb, nâsî, shajaq; gr. nefél', néfos, homíjl').


En los países donde las lluvias son escasas, como en las tierras bíblicas, se observan ansiosamente las nubes de lluvia. Los escritores bíblicos las mencionan con frecuencia (Jue. 5:4; Job 26:8; 37:11; Sal. 77:17; Ec. 11:3; etc.), y en forma notable en figuras de lenguaje (Pr. 16:15; Is. 18:4; 25:5; Jud. 12). Por ejemplo, su cualidad vaporosa se usa para ilustrar las vicisitudes de la vida (Job 30:15; Os. 6:4). Para Israel, durante la peregrinación por el desierto, la presencia de Dios fue señalada por la nube que se transformaba en columna de fuego de noche (Ex. 13:21; etc.).


En circunstancias especiales, su gloria llenó el templo como una nube (1 R. 8:10, 11; 2 Cr. 5:14; cf Ez. 10:4).


Nuevo Testamento.



Colección de 27 escritos religiosos cortos que constituyen la 2ª parte, y la más breve, de las 2 grandes divisiones de la Biblia cristiana. El NT tiene menos de 1/3 del contenido del AT. Consiste de los 4 Evangelios, Hechos de los Apóstoles, una cantidad de cartas de Pablo, algunas epístolas generales y el Apocalipsis. Los Evangelios son libros de fe, o testimonio, que contienen las buenas noticias de la provisión de Dios para la salvación del hombre mediante Jesucristo. Hechos de los Apóstoles presentan un informe de los comienzos de la iglesia cristiana. Las cartas de Pablo fueron originalmente escritas a iglesias y personas específicas para atender necesidades religiosas definidas, pero bajo la inspiración de Dios han tenido un valor permanente para los cristianos de todas las épocas.


Lo mismo se puede decir de las epístolas generales de Pedro, Santiago, Juan y Judas. El libro del Apocalipsis, con su simbolismo, presenta la victoria final de Cristo y su reino sobre las fuerzas del mal. Estos libros, aunque fueron escritos en el s I d.C., han 848 tenido un mensaje para los cristianos de todos los siglos, y hoy hablan con fuerza especial.


El nombre "Testamento" se deriva del lat. testamentum, que fue adoptado erróneamente en la versión Latina Antigua como traducción del gr. diathek', empleado en la LXX como "pacto" (del heb. berîth). El germen de la idea de un pacto antiguo y uno nuevo -según la nomenclatura moderna- parece tomada de la referencia de Pablo, "cuando leen el pacto antiguo", en 2 Co. 3:14. Hasta donde se sepa, el 1º escritor cristiano que usa la designación Novum Testamentum, "Nuevo Testamento", fue Tertuliano (160-230 d.C.), pero su uso pronto se generalizó.


La mayoría de los eruditos cristianos están de acuerdo en que la lengua original en que fue redactado el NT fue el griego. Sin embargo, para muchos de sus escritores este idioma era una lengua secundaria; así, algunos pocos eruditos sostienen que los 4 Evangelios y parte de Hechos se escribieron originalmente en arameo, la lengua materna de Jesús y los apóstoles. Pero no sobrevivieron copias del NT en este idioma, y el sabor semítico que contienen estos libros se puede explicar, en parte por lo menos, por el trasfondo semítico de los escritores y por una imitación consciente, particularmente de parte de Lucas, del lenguaje de la LXX.


Fue sin duda la providencia de Dios que hizo que los diversos libros del NT fueran redactados en griego, la lengua internacional de la época.


La clase de griego en el que se escribió nuestro NT fue tema de considerable debate en el s XVII d.C. Algunos eruditos de esa época argumentaron que era el griego ático puro de la época clásica. Los hebraístas afirmaron que era hebreo-griego, una especie de jerga judeo-griega. Otros, que era una lengua especial del Espíritu Santo. Hoy sabemos que todos estos puntos de vista son incorrectos, y que el NT se escribió en griego popular, koiné (s I d.C.). Este griego común o helenístico había llegado a ser la lingua franca del mundo greco-romano y se usaba ampliamente aun en Palestina. Estaba basado en el ático popular tardío, pero con elementos derivados de otros dialectos griegos.


La prueba para esto se encontró en el estudio de las inscripciones y los papiros griegos del período del NT.


Los autógrafos, es decir, los documentos originales de puño y letra de los autores, han desaparecido. Probablemente fueron escritos en papiro, una sustancia frágil que no podía sobrevivir mucho tiempo en climas húmedos.


De las copias de estos autógrafos sólo han sobrevivido unos pocos de los primeros 3 siglos. Antes de la imprenta, se hacían laboriosamente a mano y se las llama "manuscritos" (del lat. manuscriptum, "escritos a mano").


Pero como no existen copistas perfectos, no hay 2 manuscritos que sean idénticos. Gradualmente, al pasar por sucesivas copias, diversos errores se deslizaron en el texto; sin embargo, ninguno es de naturaleza tan seria como para afectar alguna doctrina importante. Es la tarea del erudito moderno determinar, si es posible, cuál fue el texto original, auténtico, donde existen variantes. Esta es la ciencia de la crítica textual. Véase Escribir, Materiales para.


El NT griego impreso más antiguo es el que se incorporó a la Políglota Complutense, cuya porción del NT fue impresa en 1514 pero no publicada hasta antes de 1522. La obra fue hecha en Alcalá (lat. Complutum), España, bajo la dirección del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, arzobispo de Toledo, que es más popularmente conocido como el Cardenal Cisneros. El 1º NT griego fue publicado el 1º de marzo de 1516 y editado por Desiderio Erasmo. Esta edición se basó en sólo unos pocos manuscritos del tiempo medieval, por lo que contenía una forma tardía del texto griego. Sin embargo, revisado por él mismo y por Robert Stephanus, Beza y los hermanos Elzevir, llegó a ser el Textus Receptus, "texto recibido", del NT griego hasta el s XIX d.C. Sobre él se basan las traducciones antiguas de la Europa moderna, como la de Lutero y la del Rey Jacobo (KJV).


Desde entonces se han descubierto muchísimas copias más tempranas del texto griego, por medio de las cuales podemos aproximarnos mucho más al texto de los autógrafos originales de lo que era posible en el s XVI d.C.


Los papiros son los manuscritos griegos más antiguos. Entre ellos están el Papiro Chester Beatty: consiste en porciones de 3 códices (P45, P46, P47) que contienen partes de 15 libros del NT y datan del s III d.C. (fig 249).


El manuscrito griego del NT más antiguo que existe hoy es el Papiro Rylands 457 (P52), un trocito (fig 293) que contiene partes de Jn. 18:31-33, 37, 38, y que data de la 1ª mitad del s II d.C. En 1957 y 1958 el Prof. Víctor Martín, de Ginebra, publicó un papiro recientemente descubierto del Evangelio de Juan que data aproximadamente del 200 d.C. (P66), también conocido como Bodmer II. El códice Bodmer VII-VIII, del s III, además de varios escritos no canónicos, contiene las copias más antiguas que se conocen de 2 epístolas de Pedro y Judas (P72); se publicaron en 1959. En un códice voluminoso del s VII, 849 Bodmer XVII, publicado en 1961, hay porciones de Hch., Stg., 1 y 2 P., 1, 2 y 3 Jn. y Jud. (P74). La copia más temprana que se conoce de Lc. y una de las más antiguas de Jn. están contenidas en el Bodmer XIV-XV, un códice de los ss II y III publicado en 1961 (P75).


Los manuscritos unciales fueron escritos con letras mayúsculas, sin separación entre palabras, y generalmente sin acentos ni marcas para respirar. Los grandes unciales son todavía nuestra fuente básica para la reconstrucción del texto del NT. Sólo podemos mencionar aquí algunos de los más importantes.



1. Codex Vaticanus (B),


de la 1ª mitad del s IV, es considerado por los eruditos como probablemente la copia de la Biblia relativamente completa más antigua y la más valiosa (fig 84). Ha estado en la Biblioteca del Vaticano, en Roma, desde antes de 1481.



2. Codex Sinaiticus (!),


del s IV, es un manuscrito que Tischendorf descubrió en el monasterio de Santa Catalina, en el Sinaí (1844-1859). Fue comprado por el gobierno británico a la Rusia soviética y transferido al Museo Británico en 1933.


Contiene todo el NT (fig 85), la Epistola de Bernabé, más o menos 1/3 del Pastor de Hermas y más o menos la mitad del AT.



3. Codex Alexandrinus (A),


de comienzos del s V, fue copiado en Egipto. En 1624 fue ofrecido como regalo al rey Jacobo I, de Inglaterra, por el patriarca de Constantinopla, pero en realidad no llegó al país hasta 1627 como un obsequio para su sucesor Carlos I. Originalmente contuvo la Biblia entera (fig 86) y las 2 epístolas de Clemente, pero ha sufrido diversas mutilaciones, incluyendo la pérdida de la mayor parte del Evangelio de Mt. y mucho de 2 Co.



4. Codex Ephraemi (C),


del s V, que ahora está en la Bibliotèque Nationale de París. Es un palimpsesto (un manuscrito vuelto a usar) del cual se borró el texto bíblico y sobre el que se copiaron los sermones de Efraín, en siriaco. Sin embargo se alcanza a leer, en parte, el texto bíblico.



5. Codex Bezae (D),


de los ss V o VI, es un manuscrito bilingüe -griego y latín- que está en la Biblioteca de la Universidad de Cambridge. Contiene los Evangelios y Hechos en el curioso tipo occidental de texto.


Además de estos documentos más importantes, están el manuscrito bilingüe del s VI de las epístolas de Pablo en el Codex Claromontanus (D2), con un tipo de texto occidental; los Evangelios de Freer, de Washington, D.C. (W); y el Codex Koridethianus (Q) de los Evangelios, probablemente del s IX. Los manuscritos cursivos datan desde c s IX. De ellos, el Minúsculo 33 se conoce como la "Reina de los cursivos", y la Familia 1 (1-118-131-209) y la Familia 13 (13-69-124-346) han sido incluidos en el texto de Cesarea.


Originalmente los libros de la Biblia no estaban divididos en capítulos y versículos. Las divisiones de los libros del NT en diversas secciones datan del s IV d.C. La presentación moderna en capítulos fue hecha a comienzos del s XIII por Stephen Langton, entonces de la Universidad de París, pero más tarde arzobispo de Canterbury. Las divisiones en versículos no se hicieron hasta la época de la imprenta. Ningún manuscrito griego las tiene. En 1551, Robert Stephanus, mientras viajaba a caballo desde París hasta Lyon, dividió su NT latino en 7.959 versículos.


Su objetivo aparentemente era doble: a. Estaba preparando una concordancia del NT que finalmente publicó su hijo Henri en 1594, y para ello deseaba tener divisiones menores y así disponer de referencias rápidas. b. Tenía la intención de publicar un NT con el griego en el centro y con la traducción latina de Erasmo de un lado, y la de Jerónimo del otro, con lo que la división en versículos permitiría una fácil comparación entre las palabras exactas. Henri Stephanus dice que su padre hizo el trabajo inter equitandam, "mientras cabalgaba", lo que tal vez signifique durante los intervalos de su viaje. Si los versículos fueron divididos mientras montaba, algunas divisiones desafortunadas se deberían a algún movimiento del caballo que hizo poner la raya en el lugar equivocado. La 4ª edición del NT griego de Stephanus, que apareció en Ginebra en 1551, en 2 pequeños volúmenes, fue el 1º que señalaba la división en versículos. El NT en inglés más antiguo con esta característica fue la traducción de William Whittingham, de 1557, publicada en Ginebra.


El principio elemental del NT está contenido en la promesa de Jesús de que el Espíritu Santo vendría para dar testimonio de él, para que los apóstoles pudieran recordar sus enseñanzas, para conducir a los creyentes a toda la verdad y para declarar cosas que habrían de venir (Jn. 14:26; 15:26, 27; 16:12, 13). El Espíritu Santo daría testimonio de Cristo, pero Jesús dijo a sus apóstoles: "Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio" (Jn. 15:27). La larga y estrecha intimidad de los discípulos con él, los hizo testigos contables de la vida y las enseñanzas de Jesús, particularmente 850 cuando sus mentes se vitalizaban con el Espíritu para recordar y comprender sus palabras y obras. Según Hechos, una de las funciones específicas de los Doce fue dar testimonio de Cristo y de su resurrección (Hch. 1:8, 21, 22; 2:32; 3:15; 4:33; 5:32; 10; 39-42; 13:30, 31).


Nuez.



Véase Nogal.


Números, Libro de.



Cuarto libro del Pentateuco, llamado en hebreo Bemidbar, "En el desierto", vocablo que integra la frase inicial del texto hebreo. "Números" viene del latín Numen, "Enumeración", su nombre en la Vulgata, que a su vez traduce el título de la LXX, Arithmóis.



I. Autor


Como uno de los 5 libros del Pentateuco, ha sido atribuido tradicionalmente a Moisés. Números sigue la histórica narración hebrea en el desierto de Sinaí desde el 1º día del 2º mes del 2º año del éxodo (Nm. 1:1), un mes después del informe de Éxodo (que se cerró con la erección del tabernáculo; Ex. 40:2, 16). El mes intermedio parece que fue dedicado a la inauguración de los cultos en el santuario, como los bosqueja Levítico. Números relata las experiencias de los hijos de Israel durante los restantes 38 años de peregrinación hasta el último campamento en los campos de Moab, frente a Jericó (Nm. 33:49, 50).



II. Contenido


El libro se inicia con un censo del pueblo en Sinaí, una descripción de la disposición del campamento y el orden de marcha (cps 1 y 2). La organización de los levitas y sus deberes durante la peregrinación se describen con detalles en los cps 3 y 4. Los cps 5 y 6 se ocupan de la exclusión del campamento de las personas impuras, de ciertas ofrendas y de las reglas del voto de los nazareos. La inauguración de los cultos del santuario (cps 7 y 8), y la celebración de la Pascua (9:1-14) son partes significativas de su información. La partida del monte Sinaí y el primer día de camino se describen en los cps 9:15-10:36. El cp 11 relata la murmuración y la rebelión del pueblo en Tabera y en Kibrothataava. El cp 12 informa de la rebelión de María y Aarón contra Moisés, pero Dios lo justifica notablemente como líder de Israel. Luego relata que, al llegar a Cades-barnea, se envían 12 espías para explorar la tierra de Canaán como preparación para la invasión (cp 13), pero el informe desfavorable induce a la rebelión y a la decisión de regresar a Egipto (cp 14). Esta era la 10ª ocasión en que el pueblo se rebelaba, y Dios decidió que esa generación muriera en el desierto, por el que deambularon los siguientes 38 años. En el cp 15 se exponen diversas ofrendas y reglamentos. En los cps 16 y 17 se describe la rebelión dirigida por Coré y sus asociados contra el sacerdocio aarónico, y también el milagro del retoño de la vara de Aarón como afirmación de su liderazgo en su ministerio. Los cps 18 y 19 contienen reglas religiosas adicionales. Hacia el fin de los 40 años en el desierto, el pueblo abandona Cades-barnea, uno de sus principales lugares de campamento durante los 38 años. Rodean la tierra de Edom antes de entrar en Canaán desde el este. El cp 20 registra la insolencia de Edom al rehusar el permiso a Israel para cruzar por su territorio, y relata la muerte de Aarón. La liberación de la plaga de serpientes venenosas y la conquista del territorio al este del Jordán figuran en el cp 21. Después Israel acampa en las estepas de Moab, al este del Jordán; los cps 22-24 cuentan que Balac, rey de Moab, procura en vano, mediante Balaam, maldecir a Israel (pero, por medio de la inmoralidad y la idolatría, tiene éxito en seducir a varios miles de israelitas; cp 25). Sigue el informe de un 2º censo, el cual muestra un leve descenso en la población (cp 26); se modifica la ley de la herencia (27:1-11) y Josué es designado sucesor de Moisés (vs 12-23). Los cps 28-31 contienen ciertos agregados a las leyes religiosas e informan de la derrota de Madián. El establecimiento de las 21/2 tribus al este del Jordán se registra en el cp 32. El cp 33:1-49 enumera los lugares donde acamparon desde Egipto hasta el Jordán.


Luego informa de los arreglos finales para la ocupación de Canaán (cps 33 y 34), y para las ciudades levíticas y las de refugio (cp 35). El último capítulo (36) se ocupa del casamiento de la heredera que desea heredar la propiedad de su padre (véase CBA 1:837-840).


Nun


(heb. Nûn, "pez" o "continuación [posteridad]"; Nôn; ac. Nûnu, Nunna, Nuniya y Nunâ).


Hombre de la tribu de Efraín (Nm. 13:8, 16), el padre del sucesor de Moisés, Josué (Ex. 33:11; Dt. 32:44; 34:9; 1 Cr. 7:27).


Nunca.



Vocablo que, con un fuerte matiz de admiración, indica una desaprobación conmocionante. Gramaticalmente, la frase implica una oración o un deseo breve, pero piadoso, de que Dios pueda intervenir y/o prevenir la materialización de un acto mencionado.


En el AT, la palabra ocurre en un número de pasajes como traducción del heb. jâlilâh, literalmente una cosa "Profana" o "impensable" (Gn. 44:7; Jos. 22:29; 1 S. 12:23; 14:45; 20:2; etc.; cf Gn. 18:25; 1 S. 2:30; 24:6; 26:11; 1 R. 21:3; etc.). En el NT, el término se usa para traducir el gr. me guénoito, una expresión exclamativa que significa "nunca tal acontezca", "que no sea jamás", "¡de ninguna manera!", 851 "¡nunca!" o "¡ciertamente, no!" Se la encuentra casi exclusivamente en los escritos de Pablo (Ro. 3:4, 6, 31; 1 Co. 6:15; Gá. 2:17; 3:21; etc.); fuera de sus epístolas, sólo aparece en Lc. 20:16.


Nuzi.



Pequeña ciudad de la antigua Mesopotamia (Iraq) a unos 240 km al norte de Bagdad. Las excavaciones realizadas desde 1925 hasta 1931 por la American Schools of Oriental Research [Escuelas Norteamericanas de Investigaciones Orientales] y la Universidad de Harvard descubrieron unas 5.000 tabletas cuneiformes, principalmente de los ss XV y XIV a.C.


Revelan que los habitantes originales de esta ciudad, de nombre Gasur, eran acadios. Cuando los horeos* la tomaron lo cambiaron por el de Nuzi.


Aunque los textos están escritos en acadio, sus autores eran en su mayoría horeos. Un número menor de tabletas del mismo tipo fue hallado en la vecina Kirkuk (la antigua Arrapkha) y en Tell er-Rimah (antigua Karana), que está a unos 184 km al noroeste de Nuzi.


Este hallazgo creó sensación entre los eruditos bíblicos al revelar que muchas de las costumbres patriarcales están reflejadas en los textos legales de Nuzi. Entre ellas se pueden mencionar los siguientes ejemplos: Una novia promete por escrito proveer a su esposo de una mujer esclava como 2ª esposa en caso de que ella no pudiera tener hijos, procedimiento que siguieron Sara, Raquel y Lea al dar sus criadas esclavas a sus esposos para tener hijos por medio de ellas; una novia recibe una esclava de su padre como parte de la dote, como ocurrió con Rebeca, Lea y Raquel; un contrato de adopción estipula que el adoptado atenderá a su adoptante, y en cambio recibirá a la hija del adoptante como esposa, y que los dioses de la familia pasarían al adoptado sólo en el caso de que el adoptante no tenga hijos biológicos propios, disposición que arroja luz sobre el altercado entre Labán y Jacob en relación con el robo de los dioses de la familia que hizo Raquel. Hay muchos otros paralelos que se pueden consultar en la bibliografía citada al fin de este artículo. Aunque es cierto que algunas de las costumbres de Nuzi también existían en otros períodos de la historia de Mesopotamia, las tabletas halladas iluminan el período patriarcal de una manera realmente notable.


Bib.: E. Chiera y E. A. Speiser, AASOR 6 (1926):75-90; C. H. Gordon, BA 3 (1940):1-12; E. A. Speiser, IDB 6:573, 574; B. L. Eichler, IDBS 635, 636. 852







O




Obadías


(heb. {Ôbadyâh[û], "siervo [adorador] de Yahweh"; aparece en antiguos sellos heb. y en óstracas procedentes de Samaria).



1.


Hombre de la tribu de Isacar (1 Cr. 7:3).



2.


Descendiente del rey Saúl por medio de Jonatán (1 Cr. 8:38; 9:44).



3.


Hijo de Semeías, de los descendientes de Jedutún (1 Cr. 9:16), llamado Abda en Neh. 11:17. Posiblemente sea Obadías 7.



4.


Guerrero de la tribu de Gad que se unió a David en el desierto (1 Cr. 12:9).



5.


Hijo de Jehiel, de la familia de Joab; regresó con 218 varones de su clan de Babilonia con Esdras (Esd. 8:9).



6.


Destacado sacerdote que puso su sello en el pacto de Nehemías (Neh. 10:5).



7.


Jefe de una familia levítica de porteros (Neh. 12:25); posiblemente sea Obadías 3.


Obal


(heb. {Ôbâl, quizá "despojado [desnudo]"; sudar. {Ubal).


Hijo de Joctán y antepasado de una tribu árabe (Gn. 10:28) llamada Ebal* en 1 Cr. 1:22. En sudarábigo es el nombre de una tribu que vivía entre 2adeida y Tsan{a, en el Yemen.


Obed


(heb. {Ôbêd [1-4, 6] , "siervo" o 'adorador [servidor]" [de Dios]; gr. IÇbed u Æbed; heb. {Ôdêd [5, 7], de significado incierto).



1.


Hijo de Rut y Booz (Rt. 4:17); fue el padre de Isaí y el abuelo de David (Rt. 4:21, 22; 1 Cr. 2:12; Mt. 1:5; Lc. 3:32).



2.


Descendientes de Jerameel (1 Cr. 2:37, 38).



3.


Valiente de David (1 Cr. 11:47).



4.


Levita coreíta, portero, de la familia de Obed-edom (1 Cr. 26:7).



5.


Hombre cuyo hijo, el profeta Azarías, animó al rey Asa de Judá (2 Cr. 15:1).



6.


Hombre cuyo hijo Azarías, un capitán del ejército, ayudó a Joiada a poner al joven príncipe Joás en el trono (2 Cr. 23:1).



7.


Profeta de Israel durante el reinado del rey Peka. Protestó contra la esclavitud de los prisioneros tomados por el rey de Israel en una guerra contra Judá y consiguió su liberación. No sólo se les dio la libertad, sino también ropas y comida, y a los débiles entre ellos se les proveyó movilidad (2 Cr. 28:9-15).


Obed-edom


(heb. {Obêd-zEdôm, "Edom está sirviendo" o "siervo de Edom"; también aparece en inscripciones púnicas).



1.


Geteo, por lo tanto, natural de la ciudad filistea de Gat (de acuerdo con la mayoría de los comentadores), de Gat-rimón en Dan, o de Gat-rimón en Manasés (estas 2 últimas eran ciudades de los levitas coatitas). Vivió entre Quiriat-jearim y Jerusalén, cerca del lugar donde Uza murió por haber tocado el arca. Cuando ocurrió esta tragedia, David no se quiso arriesgar a llevarla hasta Jerusalén, y la dejó al cuidado de Obed-edom. Sin embargo, después de 3 meses, cuando vio cómo el Señor bendecía a la familia de Obed-edom, la llevó a Jerusalén y la puso bajo una tienda (2 S. 6:10-12; 1 Cr. 13:13, 14; 15:25).


Algunos comentadores piensan que este Obed-edom es idéntico a Obed-edom 3, que es aparentemente un coreíta, porque éstos pertenecían a los levitas coatitas (Nm. 16:1), a quienes se les asignó un pueblo llamado Gat-rimón como lugar de residencia. Este punto de vista está basado en parte en una posible conexión entre 1 Cr. 26:5 (donde se hace referencia a que Dios bendecía a Obed-edom, un levita coreíta) y 1 Cr. 13:14 y 2 S. 6:11 (donde se afirma que Obed-edom, el geteo, fue bendecido por haber dado alojamiento al arca sagrada).



2.


Levita portero del 2º grupo, y quien durante el transporte del arca a Jerusalén en el reinado de David servía como músico, cargo que mantuvo en relación con el santuario en la capital del reino (1 Cr. 15:18, 21; 16:5).



3.


Levita que acompañó el arca a Jerusalén en el reinado de David (1 Cr. 15:24). Como Obed-edom 2, también era portero en el santuario (15:24; 16:38), y se le asignó la puerta del sur en la organización del personal de templo al comienzo del reinado de Salomón (26:15). Parece haber sido descendiente de Coré, de la división de Coat, y proporcionó 62 miembros de su familia para el servicio en el santuario (vs 1-8). Algunos lo identifican con Obed-edom I. Probablemente, fue un miembro de ella el responsable de un cargo de responsabilidad como administrador de los 853 tesoros en tiempos del rey Amasías (2 Cr. 25:24).


Obelisco


(heb. plural matstsebôth).


Término que aparece en el hebreo de Jer. 43:13 (DHH), y que se tradujo "estatuas" en un pasaje que describe la destrucción de objetos del culto en la "ciudad del sol" egipcia: Bet-semes* (Heliópolis). Eran pilares de piedra levantados para la adoración o como monumentos. Casi con seguridad Jeremías se refiere a los muchos obeliscos que en tiempos antiguos se encontraban en el templo del sol, en Bet-semes. Uno de éstos todavía está en posición vertical en su sitio original. Este monolito, de 21 m de altura con inscripciones en sus 4 costados, fue levantado por Sesostris I en el s XX a.C. (fig 387). La acumulación de suelo aluvial durante los 39 siglos desde su construcción habían sepultado su porción inferior, de modo que recientemente fue elevado y puesto sobre un pedestal nuevo.


Tres de los obeliscos que estuvieron originalmente en el templo del sol de Heliópolis llegaron a diversos países: 1. El gran obelisco que ahora está emplazado en la plaza de San Pedro, en Roma, que fue llevado de Egipto por el emperador Calígula y puesto en su circo. 2. La así llamada Aguja de Cleopatra, sobre la ribera del río Támesis, en Londres. 3. Su gemelo, el obelisco que hoy está en el Parque Central de la ciudad de Nueva York.


Los dos últimos, originalmente levantados por Tutmosis III en el s XV a.C., como indican sus inscripciones, fueron llevados en tiempos romanos a Alejandría, y durante el s XIX d.C. a Inglaterra y América del Norte. Otros obeliscos egipcios se pueden observar en Karnak y Luxor, en el Alto Egipto, en París, en Roma (varios) y en Estambul.


Obil


(heb. zÔbîl, "conductor de camellos [camellero]").


Ismaelita que estaba a cargo de los camellos del rey David, que probablemente recibió su nombre por la función que desempeñaba (1 Cr. 27:30).


Obispado


(gr. episkope, "obispado", "supervisión").


Término que aparece una sola vez traducido como "obispado" (1 Ti. 3:1), aun cuando también aparece en Hch. 1:20 ("oficio"), y en Lc. 19:44 y 1 P. 2:12 ("visitación"). En 1 Ti. 3:1 se hace referencia al trabajo de los obispos o presbíteros, que eran los líderes de la iglesia. En Hch. 1:20 se refiere al "oficio" de Judas Iscariote entre los Doce.


Obispo


(gr. epískopos, "supervisor", "el que supervigila").


Como se lo usa en el NT, este término generalmente se refiere a la persona que sirve como "supervisor", "superintendente" o "guardián" de una iglesia. Una vez (1 P. 2:25) se lo usa para Cristo como guardián de las almas. Los "guardianes" o "supervisores" de Hch. 20:28 son llamados "ancianos" (gr. presbúteros) en el v 17. Tal posibilidad de intercambiar los 2 términos está documentado por Crisóstomo (6 407 d.C). El afirma que en tiempos antiguos los ancianos eran llamados supervisores (u obispos) de Cristo. Clemente de Roma, que vivió en el s I d.C., parece confirmar esto.


Los requisitos de carácter y los deberes de los obispos están claramente descriptos en 1 Ti. 3:2-7. Un examen de sus obligaciones muestra que originalmente no tenían las prerrogativas que más tarde asumieron algunos que ocuparon esos cargos. Véase Anciano.


Bib.: Crisóstomo, Primera homilía sobre la epístola a los Filipenses 1, en Migne, Patrología griega, t. 62, col. 183; Clemente de Roma, La primera epístola de Clemente a los corintios, cp 44.


Oblación.



Véase Sacrificios y Ofrendas.


Obolo


(heb. zagôrâh, gêrâh, "grano", "peso pequeño", "moneda diminuta"; LXX obolós).


Moneda* griega que equivalía a 1/6 de dracma.* En tiempo de Alejandro Magno el óbolo de plata pesaba entre 0,73 y 1,03 g. En el AT el siclo del santuario valía 20 geras* (Ex. 30:13; etc.). Asimismo, en la maldición a Elí y a su descendencia se habla de la zagôrath kesef, "moneda de plata", que la LXX tradujo por "óbolo de plata". En tiempos tardíos el término se hizo equivalente a cualquier moneda pequeña. Véanse Blanca; Gera.




















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