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jueves, 24 de marzo de 2011

Rehobot - Roboam - DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 








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Borken - Schloss Raesfeld 01 

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Gelsenkirchen - Horst 01 
Gelsenkirchen - Horst 01

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Gelsenkirchen - Horst - Zeche Nordstern 02

The colliery Nordstern in Gelsenkirchen - Horst. You can see the red frame work of shaft II and behind of them the briktower of shaft I. The archtict of the colliery was Fritz Schupp in 1951/53. Now using as a industrial estate and publik landscape park.

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Gelsenkirchen - Horst 02

A street near the colliery Nordstern in Gelsenkirchen - Horst.




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Gelsenkirchen - Horst - Zeche Nordstern 03

The colliery Nordstern in Gelsenkirchen - Horst. Now a smarter look on the red frame work of shaft II. The archtict of the colliery was Fritz Schupp in 1951/53.




Bochum Bismarckturm 05 

Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Rehobot - Roboam

Rehobot


(heb. Rejôbôth Be'êr [1], "espacios abiertos [lugares anchos, espaciosos extensiones]", "calles anchas"; Rejôbôth ha-Nâhâr [2]).



1.


Pozo que cavó Isaac en el valle de Gerar, llamado así porque la posesión de este Pozo no fue discutida, en contraste con la de otros que había cavado (Gn. 26:22). Su ubicación ha sido identificada con Ruheibeh, a unos 43 km al sudeste de Rafia. Mapa VI, F-2.



2.


Pueblo "junto al Eufrates" (Gn. 36:37; 1 Cr. 1:48). Hay un Rahaba en la margen izquierda del río no lejos del Khabur. Sin embargo, al menos que el rey de Edom que vino de esta población fuera extranjero, Rehobot debió haber estado en Edom. "El río" (el hebreo dice sólo "el río", generalmente el "Eúfrates") en estos pasajes se debe referir al Zered o algún otro arroyo que corre hacia el Mar Muerto; lugar aún desconocido.



3.


Lugar de Asiria. Véase Rehobot Ir.


Rehobot Ir


(heb. Rejôbôth {Îr, "espacios abiertos de la ciudad").


De acuerdo con la BJ, un pueblo construido por Nimrod en Asiria (Gn. 10:11; "Rehobot", RVR), probablemente el rêbith Nîna, "suburbio de Nínive", mencionado en ciertos textos cuneiformes, pero no se sabe a qué suburbio se refiere Bib.: F. Delitzsch, Wo lag das Paradies? [¿Dónde estuvo el Edén?] (Leipzig, 1881), pp 260. 261.


Rehum


(heb. Rejûm, "compadecido" [por Dios] o "misericordioso [compasivo]"; el nombre aparece en los papiros aram. de Elefantina).



1.


Dirigente de los exiliados que regresaron de Babilonia con Zorobabel (Esd. 2:2). En Neh. 7:7 se lo llama Nehum* (las letras n y r son algo parecidas en el hebreo postexílico).



2.


Oficial de la administración persa (quizá de Saniaria) que se quejó ante Artajerjes por la reconstrucción del muro de Jerusalén (Esd. 4:8, 9, 17, 23).



3.


Levita de la familia de Bani; ayudó a Nehemías a reparar el muro de Jerusalén (Neh. 3:17).



4.


Dirigente judío que puso su sello en el pacto de Nehemías (Neh. 10:25).



5.


Principal sacerdote que regresó de Babilonia con Zorobabel (Neh. 12:1, 3, 7). En la siguiente generación, una familia de sacerdotes con la misma posición relativa en la lista figura como Harim* en el v 15 (tal vez una transposición de las letras hebreas j y r ).


Rei


(heb. Rê{î, "(mi) amigo [compañero, socio]" o "amigable").


Oficial de David que no se unió al intento de Adonías de usurpar el trono (1 R. 1:8).


Reina


(heb. generalmente gebîrâh, literalmente "dama", "reina madre"; malkâh; 'êm [ha-] melek, "madre del rey"; aram. malkâ'; gr. basílissa).


981 Mujer que gobierna un reino o es la esposa de un rey (2 Cr. 9:1; Est. 1:9). Ejemplos de legítimas gobernantes femeninas son la reina de Sabá (1 R. 10:1-13) y Candace, reina de Etiopía (Hch. 8:27). Ester y Vasti eran reinas persas como cónyuges, que probablemente tenían muy poca autoridad oficial comparada con la del rey (Est. 1:9-22; 2:22; 4:10-16). A veces se usa el término "reina" para la reina madre, que a menudo era una mujer influyente. El rey Asa depuso a su abuela de su cargo de influencia porque promovía la idolatría (1 R. 15:13; 2 Cr. 15:16). La "reina del Sur" (Mt. 12:42; Lc. 11:31) se refiere a la reina de Sabá. Juan habla de la aseveración descarada que hace la Babilonia espiritual de ser reina (Ap. 18:7), y describe su destrucción completa y final, que es el resultado de sus viles pecados contra Dios y la humanidad (vs 2-24). Véase Maaca 12.


Reina de Sabá


(heb. malkâh Shebâ').


Reina árabe que visitó a Salomón (1 R. 10:1-13). La tradición ubica su capital en Mârib, en el Yemen, una de las ciudades más prohibidas del sur de Arabia, donde ruinas de templos espectaculares, un gran dique y otras estructuras, además de numerosas inscripciones antiguas en sudarábigo, esperan la exploración y la interpretación del arqueólogo. Una expedición norteamericana trabajó allí unas pocas semanas en 1952 (fig 428), pero tuvo que abandonar el trabajo y todo su equipo por causa de la hostilidad
de los oficiales locales, Véase Seba 1.


Bib.: Wendell Phillips, Qataban and Sheba [Qataban y Saba] (Nueva York, 1955); R. L. Bowen, et al., Archaeological Discoveries in South Arabia [Descubrimientos arqueológicos en Arabia del Sur] (Baltimore, 1958).


Reina del Cielo


(heb. Meleketh [malkâh] hashshâmayim).


Deidad pagana femenina (Jer. 7:18; 44:17-19, 25) que probablemente sea la lshtar asirio-babilónica y la Astarté o Astoret palestina. Dios denunció a los habitantes de Judá y de Jerusalén por su adoración a esta diosa, que realizaban haciendo tortas al horno, quemando incienso y derramando libaciones ante ella. La adoración de la Reina del Cielo sin duda era parte del culto a varias otras divinidades identificadas con las estrellas y los planetas, contra el que Dios amonestó repetidas veces a su pueblo (Dt. 4:19; 17:2-5; cf Job 31:26-28).


Reino


(heb. malkûth; aram. malkû; gr. basiléia).


Estado de monarquía cuya cabeza es un rey. El 1º reino mencionado en la Biblia es el de Nimrod (Gn. 10:9, 10). De acuerdo con la filosofía de la historia presentada en la Biblia, los reinos y los reyes no surgen sencillamente por la voluntad o el poder del hombre, o el capricho de las circunstancias, sino por permiso y orden de Dios (Dn. 2:20, 21; 4:25; cf 1 S. 28:17; 2 Cr. 1:9). Una buena parte de la Biblia trata del reino de Israel, para el cual Dios dispuso que funcionara como más que una unidad política: había de ser un "reino de sacerdotes, y gente santa" (Ex. 19:6). Dios prometió establecer el reino de David y de Salomón para siempre si los israelitas cooperaban con sus planes (2 S. 7:16; 1 R. 9:2-9; etc.). Pero el pueblo fracasó y el reino se dividió (1 R. 12:16, 17, 19), y más tarde los reinos divididos fueron llevados en cautiverio (2 R. 17:22, 23; 24:8-11; 2 Cr. 36:15-21). Bajo la condición de una tardía aceptación del programa divino, Dios prometió el cumplimiento de sus promesas con respecto al reino de David después del retorno de la cautividad (Ez. 36; 37; cf Jer. 18:7-10). Otra vez el pueblo falló, y se declaró de ellos: "El reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él" (Mt. 21:43; véase UBA 4:27-40).


Cuando Juan el Bautista y Jesús llamaron a los judíos al arrepentimiento en vista de que "el reino de los cielos" se había acercado (Mt. 3:2; 4:17), estaban presentándoles la oportunidad de ser ciudadanos del reino que el Mesías había venido a establecer. La condición para la ciudadanía era el arrepentimiento genuino y una conversión completa (Jn. 3:3, 5).


Los principios que debían dirigir a los miembros 982 de este reino fueron presentados en el Sermón del Monte y en otros discursos de Jesús (véase CBA 5:288, 289, 309). El rechazo del Mesías de parte de los judíos originó las declaraciones llenas de tristeza registradas en Mt. 23:37 y Lc. 19:42, y la eliminación del estatus espiritual que los judíos tenían. La nueva nación a la que se le daba el "reino de Dios" (Mt. 21:43) era la iglesia cristiana. Este reino, en su fase espiritual presente, ha de culminar con el futuro reino de gloria que se establecerá en la 2ª venida de Cristo, cuando aparezca "en su gloria, y todos los santos ángeles con él" (Mt. 25:31) para llevar a sus súbditos con él al cielo (1 Ts. 4:16, 17; Jn. 14:1-3; etc.) por 1.000 años. Al fin del milenio este reino se establecerá sobre la tierra. Su capital será la nueva Jerusalén, donde Cristo "reinará por los siglos de los siglos" (Ap. 20; 21; cf 11:15).


Rejilla.



Véase Enrejado.


Relámpago


(heb. bârâq; gr. astrape).


Descarga de la electricidad atmosférica con destellos brillantes de luz y acompañados de truenos; puede ser de nube a nube o de tierra a nube.


Relámpagos y truenos acompañaron la manifestación de Dios en el monte Sinaí (Ex. 19:16; 20:18), y relámpagos salían del trono de Dios en la visión que tuvo Juan de la Divinidad (Ap. 4:5). En repetidas ocasiones los escritores bíblicos presentan los relámpagos como evidencia del poder de Dios (Job 28:26; 37:3, DHH; Sal. 77:18; 97:4; 144:6; Jer. 51:16) y hablan ellos como una de sus armas contra los enemigos de su pueblo (2 S. 22:15; Sal. 18:14; Zac. 9:14). El ángel que quitó la piedra de la tumba de Cristo tenía un brillo similar al del relámpago (Mt. 28:3), y los seres vivientes de la visión de Ezequiel corrían de una parte a otra como relámpagos (Ez. 1:13, 14). Estos acompañan las señales reveladas bajo el 7º sello (Ap. 8:5), la 7ª trompeta (11:19) y la 7ª plaga (16:18). Jesús afirmó que su venida sería un suceso visible, como un relámpago que cruza el cielo (Mt. 24:27).


Religión


(gr. thr'skéia [del verbo threskéuÇ, practicar observancias religiosas", "adorar"], "adoración de Dios", "religión").


El término denota reverencia o adoración, especialmente la que se expresa actos rituales y de servicio (Hch. 26:5; Stg. 1:26, 27). En Col. 2:18, la RVR y la BJ traducen thrêskéia como "culto". Pero en Hch. 25:19, lo que en dichas versiones se traduce por "religión" es el vocablo gr. deisidaimonía, que literalmente quiere decir "adoración [reverencia] a [por] los dioses".


Reloj


(heb. ma{alôth).


En 2 R. 20:11 e Is. 38:8 el término hebreo supone la existencia de un reloj de sol, instrumento conocido en Palestina en la antigüedad, como lo muestra uno egipcio con una inscripción del rey Merneptah (s XIII a.C.) descubierto en las excavaciones de Gezer. Sin embargo, no es seguro que en estos pasajes ma{alôth represente un cuadrante solar. La palabra puede significar "escalones" o "gradas", y así se traduce con frecuencia (2 Cr. 9:18, 19; etc.). Recientemente lwry señaló que el pasaje de Isaías de la versión de los LXX, cuando se estudia junto con la lectura del rollo 1QIsa, parece indicar que se está hablando de las gradas hacia la cámara superior de Acaz (una "sala de Acaz" aparece en 2 R. 23:12). De acuerdo con la idea de Iwry, las sombras retrocedieron milagrosamente en los escalones de esta subida como lo anunció Isaías, y no en un cuadrante solar verdadero. Véanse Cántico gradual; Grados.


Bib.: S. lwry, BASOR 147 (1957):27-33.


429. Reloj de agua egipcio perteneciente a Amenhotep III (Museo de El Cairo).




Remalías


(heb. Remalyâhû, tal vez "Yahweh ha adornado [adorna]" o "a quien Yahweh adorna"; el nombre aparece en un antiguo sello heb.).


Padre del rey Peka de Israel (2 R. 15:25; Is. 7:1, 4, 5; etc.).


Remanente


(heb. principalmente she'âr y términos derivados; yether, "lo que queda [sobra]", "remanente", "resto"; gr. léimma, katáleimma, loipós, "lo que sobra [queda]").


Como se usa en el AT, generalmente los israelitas que sobrevivían a calamidades como guerras, cautiverios, pestes y hambrunas, y a quienes Dios en su misericordia preservaba para continuar siendo su pueblo elegido (Gn. 45:7; 2 R. 19:31; Esd. 9:13, 14; etc.). Como resultado de sus apostasías, los hebreos sufrían grandes catástrofes que llevaban a la nación al borde de la extinción. Una y otra vez "de muchos" quedaban "unos pocos" (Jer. 42:2; cf Is. 10:22). Acordándose del verdadero Dios y volviéndose a él (2 Cr. 30:6; Is. 10: 20, 21; Ez. 983 6:8, 9; etc.), el remanente daba la espalda a la iniquidad (cf Sof. 3:13) y se comprometía a ser leal a los mandamientos de Dios (Esd. 9:14; 10:3-12). Aceptando de nuevo las responsabilidades y los privilegios del pacto eterno, se proponían "echar raíces abajo" y "fruto arriba" y salir para declarar su gloria entre los gentiles (2 R. 19:30, 31; Is. 37:31, 32; cf 66:19). El "remanente" del AT era el resto del pueblo elegido de Dios que en generaciones sucesivas lo representaba. Una y otra vez la mayoría apostató (cf Sal. 78), pero siempre había un "remanentes" que por su fidelidad seguía siendo el heredero exclusivo de las sagradas promesas, los privilegios y las responsabilidades del pacto originalmente hecho con Abrahán y confirmado en el Sinaí. Dios designó a este "remanente" como el grupo al que se proponía enviar el Mesías (Is. 11:1; cf 4:2; 53:2), y por medio del cual quería evangelizar a los paganos (cf Jl. 2:32).


En Ro. 9-11 Pablo presenta a la iglesia cristiana como heredera de las promesas, los privilegios y las responsabilidades del pacto eterno, la sucesora del judaísmo como depositaria de la voluntad revelada de Dios, como representante corporativa de sus propósitos en la tierra, y como su instrumento escogido para la proclamación del evangelio de la salvación de los hombres. En Ro. 9:27 Pablo aplica el término "remanente" a los judíos de sus días, quienes, individualmente, aceptaban a Cristo como el Mesías. Pero ahora tenían derecho a este título como miembros de la iglesia cristiana, y no ya como judíos. En Ro. 11:5 habla de estos judíos, cristianos como de "un remanente escogido por gracia". El "remanente" de Ap. 12:17 es el cuerpo de fieles de Dios, "lo que queda" de esta larga y preciosa línea que sobrevivió los feroces ataques de Satanás a través de los tiempos de la era cristiana, particularmente la oscuridad, la persecución y el error de la Edad Media.


Remate.



Término arquitectónico usado en 1 R. 7:9. Sin embargo, la palabra hebrea así traducida (tefâjôth) es de significado incierto. "Remate" es una traducción conjetural; algunos prefieren "cornisa".


Remedio


(heb. gêhâh, refú'âh, terûfâh; términos que básicamente significan "sanamiento", y sólo en un sentido secundario designan a los medios para producir sanidad" o los "medicamentos").


Cualquier sustancia tomada o aplicada sobre el cuerpo con el propósito de aliviar o curar una enfermedad* o herida. Aunque el hombre fue creado con perfecta salud mental y física, los resultados del pecado pronto se vieron en el deterioro y mal funcionamiento de muchos órganos del cuerpo. Dios dio a su pueblo ciertas leyes de salud que, si se observaban, disminuirían y, en muchos casos, evitarían las enfermedades que afligían al mundo pagano (Dt. 7:9-11, 15). Las naciones gentiles, como Egipto, sintiendo la pesada maldición de la enfermedad, desde temprano desarrollaron sus propios métodos de curar.


Herodoto habla de que Ciro de Persia envió a buscar a Egipto un médico para la vista, y que en tiempos de Darío había médicos egipcios en Susa.


Sabemos que existían parteras entre los hebreos en Egipto antes del éxodo (Ex. 1:15-21). La preocupación temprana de Babilonia en cuanto a la curación es evidente por una sección del código de Hamurabi que trata de las tarifas médicas y leyes contra las malas prácticas en medicina. Se dice que la biblioteca de Usurbanipal contenía unos 800 textos sobre ritos sacerdotales de exorcismo y acerca de la educación de los médicos. El rey Asa de Judá consultó a los médicos por una enfermedad de los pies (2 Cr. 16:12). Diseminadas por las Escrituras encontramos alusiones figuradas a los médicos y los medicamentos (Pr. 17:22; Jer. 8:22; 30:12; Mt. 9:12). El oficio de perfumista* ya existía en los primitivos tiempos bíblicos (Ex. 30:25, 35; Neh. 3:8; Ec. 10:1; etc.). Medicamentos específicos que se mencionan en la Escritura incluyen el aceite o ungüento (Is. 1:6), "aceite y vino" (Lc. 10:34; cf 1 Ti. 5:23), cataplasmas (2 R. 20:7) y el muy estimado bálsamo de Galaad (Jer. 8:22). Josefo afirma que los esenios experimentaban con "raíces y piedras medicinales" por sus cualidades curativas. Fuentes de agua mineral eran muy utilizadas en medicina y para baños calientes y tratamientos termales. Se dice que en las regiones alrededor del Mar Muerto y del Mar de Galilea había varios baños de agua mineral muy populares entre la clase gobernante de Palestina durante el tiempo de Cristo.


Bib.: Herodoto iii.1. 129; FJ-GJ ii.8.6.


Remet


(heb. Remeth, "lugar alto [altura]").


Pueblo en el territorio de Isacar (Jos. 19:21), probablemente idéntico a la ciudad levítica de Ramot (1 Cr. 6:73), aparentemente también llamada Jarmut (Jos. 21:28, 29). Véanse Jarmut 2; Ramot 1.


Remisión.



Véase Perdón.


Renfán


(gr. Rhefán, aunque los manuscritos varían entre esta forma y Rhaifán, Rhemfám, Rhomfán, Rhémfa, Rhemfán y Rhomfá).


Diosa estelar adorada por los antiguos israelitas (Hch. 7:43). Este versículo es una cita tomada de la LXX de Am. 5:26. El nombre hebreo correspondiente es Kywn, vocalizado por los 984 masoretas como Kîyûn, que probablemente es uno de los nombres babilónicos de Saturno. Se ha pensado que los traductores alejandrinos de la LXX usaron un término egipcio para este planeta, pero no se conoce ninguna palabra egipcia similar al término griego.


Renta.



En Esd. 4:13, 20 y 7:24 es traducción del aram. halâk, un término prestado del ac. alâlu: Estipendio pagado a los gobernantes por el usufructo de ciertas garantías. En estos versículos se emplean otras 3 palabras para "impuesto":* la heb. be (gravamen pagado en especies), y las aram. mindâh y middâh (renta a ser pagada en dinero). En una carta a Artajerjes los enemigos de los judíos alegaban que, si a los que retornaban se les permitía reconstruir Jerusalén, éstos rehusarían pagar tributos, impuestos y rentas al Imperio Persa (Esd. 4:13). Gravámenes similares habían sido cargados a otras personas por los primeros reyes que gobernaron en Jerusalén (v 20). Artajerjes decretó que no requeriría tributo,* contribución ni renta de quienes sirvieran en el templo restaurado (7:24). El "banco de los tributos públicos" (gr. telonion) en el que el publicano* Mateo estaba sentado (Mt. 9:9; Mr. 2:14; Lc. 5:27), era una oficina recaudadora o de rentas (como las de impuestos de los gobiernos actuales). El "tributo" de Mt. 17:25 es una traducción del gr. télos, "impuesto (indirecto)", "derechos aduaneros". Pablo amonestó a los cristianos romanos a pagar télos a quienes debieran (Ro. 13:7).


Repisa


(heb. plural kethêfôth, "hombros", "soportes").


En el contexto de 1 R. 7:30 y 34, los soportes de las 4 esquinas de las basas portátiles que se usaban en los lavacros del templo de Salomón.


Reposo


(heb. do, yâthar, yether, mânôaj, menûjâh, najath, yôthêr, shattâthôn, etc.; gr. anápausis, ánesis, eirene, katápausis, loipós, etc.).


El término se usa para: 1. El descanso del sábado. Después de completar su creación, Dios "reposó"; es decir, cesó en su obra. Por supuesto, no necesitaba descansar, porque "no desfallece ni se fatiga con cansancio" (Is. 40:28). El sábado llegó así a ser un "reposo" para el hombre (Ex. 16:23; 31:15; 35:2; etc.). 2. El reposo que Dios prometió a la nación israelita (33:14), que significaba exteriormente la cesación de la peregrinación como nación sin país, libertad de la guerra (cf Dt. 12:9, 10) y el establecimiento en su tierra. Sin embargo, de acuerdo con He. 4:3-9, había en juego algo más que el descanso físico. Josué dio "reposo" a la nación (Dt. 3:18-20; Jos. 21:44; 23:1), pero por causa de la rebelión y la apostasía (cf Jue. 2:11, 12; 10:6; 2 R. 17:9-20; Jer. 7:30; Ez. 3:7; etc.) el pueblo no tuvo, en ningún momento, el reposo espiritual que Dios había proyectado para ellos (He. 4:8, 9). Los israelitas, como nación, fueron finalmente excluidos de este "reposo" (He. 4:5, 6; cf Mt. 21:43, etc.), pero está a disposición de la iglesia cristiana (He. 4:3, 9-11; cf v 1). 3. Un reposo interior del alma, que Cristo ofrece a cada persona (Mt. 11:28, 29). Este descanso es una experiencia que no depende de condiciones externas, sino de una confianza suprema en Jesús (Jn. 14:17; Fil. 4:6, 7; etc.). 4. El fin de la persecución que los cristianos sufrirán antes de la 2ª venida de Cristo (2 Ts. 1:6, 7).


Reptil.



Animal vertebrado que se distingue de las bestias, las aves y los peces porque no camina ni corre erguido sobre 2 ó 4 patas, y no vuela ni se impulsa en el agua por medio de aletas. Más bien se arrastra sobre su vientre, o sobre patitas muy cortas. La clasificación moderna considera reptiles a los vertebrados de sangre fría con tales características.


En la Biblia, expresiones como "animales que se arrastran", "todo lo que se mueve" y "reptiles" son traducción de 4 vocablos: 1. Heb. remes (proviene del verbo râmas, "arrastrarse [moverse]"). En general, describe criaturas pequeñas que se arrastran en tierra y/o se mueven en agua (Gn. 1:21, 24-26; 6:7, 20, DHH: 7:14; 9:3; Hab. 1:14; etc.). Se suele traducir "animales que se arrastran", pero también "reptil" sería aceptable. En sus discursos, Salomón reveló su conocimiento de estos animales (1 R. 4:33). 2. Heb. sherets (proviene del verbo shârats, "pulular [bullir]", "rebosar [abundar]"; de allí que la traducción más exacta sería "cosas [animales] que pululan", "enjambre"). El término sherets incluye criaturas que pululan en el agua (Gn. 1:20; Lv. 11:10), animales que se arrastran (Lv. 11:41-44), reptiles (Lv. 5:2; 22:5), insectos alados (Lv. 11:20-23; Dt. 14:19) y criaturas terrestres (Gn. 7:21; Lv. 11:29; etc.). 3. Heb. zôja, que describe las criaturas que se deslizan y se esconden por sus propios medios, como las serpientes (Dt. 32:24; Mi. 7:17; etc.). 4. Gr. herpetón (proviene del verbo hêrpÇ [en griego clásico], "moverse lentamente", "reptar [arrastrarse]"). Se refiere a los reptiles (Hch. 10:12; 11:6; Ro. 1:23; Stg. 3:7, BJ). En la LXX se usa como traducción de remeÑ y sherets.


Requem


(heb. Reqem, "jaspeado [matizado]" o [con los colores] "combinados").



1.


Uno de los 5 reyes madianitas aliados con Sihón, el rey amorreo de Hesbón. Fue muerto por los israelitas en la guerra contra 985 Madián después del incidente de Baal-peor (Nm. 31:8; Jos. 13:21).



2.


Pueblo en el territorio de Benjamín (Jos. 18:27), que probablemente se deba identificar con el-Burg, a 1 km al sudeste de en-Neb§-Samwîl.



3.


Hijo de Hebrón y descendiente del Caleb que era hijo de Hezrón (1 Cr. 2:43, 44).



4.


Descendiente de Manasés (1 Cr. 7:16).


Resa


(gr. Rh'sá, tal vez "príncipe"; es incierto el nombre heb. representado por esta transliteración gr.).


Hijo de Zorobabel que aparece en la genealogía de Jesucristo que registra Lucas (Lc. 3:27).


Rescate


(las raíces hebreas que dan la idea de rescate son g'I, kpr y pdh; gr. antílutron, apolútrÇsis, lútron; tales vocablos significan "cobertura", "rescate", "compra", "precio de rescate").


Moisés recibió instrucciones de que cuando se tomara un censo nacional cada persona numerada debía dar medio siclo como "rescate ["cobertura"] de su persona... para que no haya en ellos mortandad" (Ex. 30:12). Se fijó un precio de rescate como compensación por la vida de una persona muerta por un buey en ciertas circunstancias (21:29, 30). El salmista afirma que ningún hombre puede rescatar (o redimir) su propia alma de la muerte (Sal. 49:7-9); sólo el Cordero de Dios puede compramos con su propia sangre (Ap. 5:6, 9). Cristo vino a la tierra para dar su vida como rescate por todos (1 Ti. 2:6; cf Mt. 20:28: Mr. 10:45).


Resef


(heb. Retsef [1], "piedra [pavimento] candente" o "carbón encendido"; heb. Reshef [2], "llama" [de fuego]; aparece en la antigua literatura secular como el de un dios can.).



1.


Ciudad del norte de la Mesopotamia, mencionada junto con Gozán, Harán y los "hijos de Edén" como lugares que los asirios pretendían haber conquistado (2 R. 19:12; Is. 37:12). Resef es quizá la Ratsappa de las inscripciones asirias, que algunos han identificado con Rutsâfeh, un oasis al noreste de Palmira, pero que Forrer identifica con la moderna Beled Sinjâr en el Jebel Sinjâr. Mapa XI, B-4/5.


Bib.: E. Forrer, JBL 71 (1952):252.



2.


Descendiente de Efraín (1 Cr. 7:25).


Resén


(heb. Resen, "brida" o "freno").


Antigua ciudad de Asiria fundada por Nimrod (Gn. 10:11, 12), situada entre Cala y Nínive sobre el Tigris; no identificada aún.


Resurrección


(gr. anástasis, "levantarse", "resurrección"; exanástasis, "levantarse de [la tumba]"; éguersis, "levantarse", "resurrección").


Restauración de la vida, junto con la plenitud del ser y la personalidad, posterior a la muerte. El efecto final del pecado es la muerte (Ro. 6:23), y "todos pecaron" (3:23); la salvación del pecado es la vida eterna (Jn. 3:14-17). Pero una vez que ocurrió la muerte, debe haber una resurrección de los muertos, para que el que encontró la liberación del pecado mediante Jesucristo pueda tener vida eterna. Por ello, el cristiano devoto pone la mira en la "esperanza de la vida eterna" prometida "antes del principio de los siglos" (Tit. 1:2; cf 3:7). Por cuanto no se la explícita en ninguno de los 5 libros de Moisés, los saduceos rechazaron la doctrina de la resurrección (Mt. 22:23; Hch. 23:8). Por otro lado, los fariseos y otros judíos generalmente creían en "una resurrección de los muertos, así de justos como de injustos" (Hch. 24:15; cf 23:6-8). Aunque está mencionada implícitamente, y algunas veces también explícitamente (Job 14:13-15; 19:25-27; Sal. 16:11; 17:15; 49:15; 73:24; Is. 26:19; Dn. 12:2), no fue hasta tiempos del NT cuando la resurrección de Jesucristo hizo de la doctrina una realidad concreta, y la enseñanza sobre este importantísimo tema llegó a ser clara y completa (1 Co. 15:3-56; 1 Ts. 4:13-17; Ap. 20:4-6, 11-15; cf Mt. 22:23-33; Jn. 5:25-29; 11:23-26). En realidad, sin la esperanza de la resurrección, todo el andamiaje de la fe cristiana se desploma (1 Co. 15:14-19).


La declaración de Isaías: "Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán" (Is. 26:19), es la 1ª declaración clara y sin ambigüedades con respecto a la resurrección como tal, aun cuando Job, mucho antes, había esperado con fe y esperanza este gran evento (Job 14:13-17; 19:25-27). La 1ª afirmación explícita de que algunos impíos, por lo menos, como también algunos justos, se levantarán de la muerte se encuentra en Dn. 12:2. Comparado con el NT, el AT tiene pocas y muy breves referencias al tema, sin duda porque esta gran verdad no fue claramente comprendida antes que la resurrección de nuestro Señor demostrara la posibilidad y la realidad de la resurrección.


Jesús siempre destacó en sus enseñanzas la vida futura como premio por el bien hacer (Mt. 16:27: 25:31-46; Lc. 16:19-31; etc.). Al dirigirse a un fariseo explicó que la recompensa por un interés compasivo ante las necesidades de sus semejantes la concretaría Dios "en la resurrección de los justos" (Lc. 14:12- 14). Hablando a algunos dirigentes judíos declaró que vendría la hora en que "los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que la 986 oyeren vivirán" (Jn. 5:25). En realidad, "todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación" (vs 28, 29).


La certeza de la resurrección de Cristo dio poder y precisión a la predicación del evangelio (cf Fil. 3:10, 11). Pedro afirmó que "la resurrección de Jesucristo de los muertos" produce "una esperanza viva" en los creyentes (1 P. 1:3). Los apóstoles se consideraron ordenados para ser testigos "de su resurrección" (Hch. 1:22), y basaron sus enseñanzas de ella sobre las predicciones mesiánicas del AT (2:31). Fue su conocimiento personal de "la resurrección del Señor Jesús" lo que dio "gran poder" a su testimonio (4:33). Los apóstoles despertaron la oposición de los dirigentes judíos cuando salieron a predicar "en Jesús la resurrección de entre los muertos" (v 2). Para los filosóficos griegos la idea de una "resurrección de los muertos" era locura (17:18, 32). Cuando fue llevado ante el Sanedrín, Pablo declaró que por causa de su "esperanza y de la resurrección de los muertos" se lo juzgaba (23:6; cf 24:21). A los romanos, Pablo escribió que Jesucristo fue "declarado Hijo de Dios con poder... por la resurrección de entre los muertos" (Ro. 1:4). En el bautismo, explicó, el cristiano da testimonio de su fe en la resurrección de Cristo (6:4, 5).


El gran capítulo sobre el tema en el NT se encuentra en 1 Co. 15. Allí Pablo trata extensamente acerca de su certeza y su importancia vital en la creencia y la fe cristianas (vs 1-22), de la época del suceso (v 23), y de la forma (vs 35-56). Comienza su estudio enumerando los testigos de la resurrección de nuestro Señor (vs 4-8), y sigue mostrando que el evangelio de Cristo sería totalmente vano y la fe cristiana también vana (v 14) "si Cristo no resucitó" y "si no hay resurrección de los muertos" (vs 14, 13).


Afirma que los justos vuelven a la vida sobre la base de la anterior de Cristo, siendo aquello tan seguro como ésta (vs 13-22). "Los que son de Cristo" serán "vivificados" "en su venida" (vs 23, 22). Afirma que el cuerpo resucitado será un "cuerpo espiritual", que diferirá en ciertos aspectos esenciales de nuestro cuerpo actual, pero que de todos modos será real (vs 35-44, 49, 50). En los vs 51-54 enseña que el cambio de mortalidad a inmortalidad ocurrirá en la resurrección y será instantáneo. Juan el Revelador habla de que los justos muertos vuelven a la vida y reinan con Cristo durante 1.000 años (Ap. 20:4-6), y que los impíos muertos resurgen al final del milenio (vs 5, 12, 13) para comparecer en el juicio ante Dios (vs 11, 13, 15). Véanse Alma; Milenio; Muerte.


Bib.: FJ-AJ xviii. 1.4.


Retama.



Traducción del: 1. Heb. {ar{âr, quizás una especie de junípero, en vez de la retama verdadera, la mayoría de cuyas variedades no se ven en Palestina (Jer. 17:6). Este junípero, o cedro de bayas pardas, es una planta que rara vez alcanza una altura de más de 6 m aun en las mejores tierras.

Generalmente se lo encuentra en las partes estériles y rocosas de los desiertos o en vallecitos montañosos inaccesibles. La apariencia del arbusto y su hábitat sirven como una poderosa ilustración de la desolación que experimenta quien pone su confianza en el hombre. 2. Heb. {arô{êr, "Aroer", o "junípero" (véase arriba; Jer. 48:6); sin embargo, la LXX traduce "asno silvestre" el heb. {arôd, que en el contexto resulta más apropiada y que la BJ incorpora ("onagro"). Algunos eruditos creen ver en {ar{âr y {arô{êr al Juniperus phoenicia, un arbusto que forma grupos de plantas en las regiones desérticas de Sinaí y Edom (Jer. 17:6; 48:6). Sus hojas son diminutas, como laminitas delgadas, y tiene pequeños conos redondos de color tostado. Algunos investigadores lo confundieron con el brezo, pero ningún brezal crece en el desierto. 3. Heb. rôthem, un arbusto cupresáceo (también llamado enebro*) de ramas muy abiertas, hojas punzantes en verticilos triples y gálbulas carnosas con semillas del tamaño de un guisante.


Bib.: PB 121, 122.


Reu


(heb. Re, tal vez [su] "amigo" [de Dios]; as. Ra'û).


Descendiente de Heber y antepasado de Abrahán (Gn. 11:18-21; 1 Cr. 1:25). La ciudad de Rugulihi en la Mesopotamia Superior pudo haber recibido de él su denominación, porque varias ciudades antiguas en esa región llevan los nombres que conmemoran antepasados o parientes de Abrahán. Véase Ragau.


Reuel


(heb. Re{û'êl, "amigo de Dios").



1.


Descendiente de Esaú y de Ismael (Gn. 36:2-4, 10, 13, 17; 1 Cr. 1:35, 37).



2.


Suegro de Moisés (Ex. 2:18, 21; Nm. 10:29). Véase Jetro.



3.


Descendiente de Gad (Nm. 2:14). Véase Deuel.



4.


Descendiente de Benjamín (1 Cr. 9:8).


Reúma


(heb. Re'ûmâh, "exaltada [elevada, sublime]"; ac. Ra'amu).


Concubina de Nacor, hermano de Abrahán (Gn. 22:24).


Revelación, La.



Véase Apocalipsis, Libro del.


Revoltón.



Véase Langosta 6. 987


Revoque.



Materiales como la arcilla, la cal viva, el yeso, etc., que cuando eran mezclados con agua se usaban para cubrir las paredes. En la Biblia no se usa el sustantivo, pero sí el verbo "revocar", mencionado en diversas ocasiones. En Palestina y Siria el revoque era frecuentemente hecho de piedra caliza, una roca abundante en el país. Los israelitas recibieron instrucciones de revocar grandes piedras y grabar la ley sobre ellas (Dt. 27:2-4). En ciertos casos, en lo que aparentemente era una infección de hongos, una casa debía ser revocada de nuevo antes de ocuparla nuevamente (Lv. 14:37-42). Las excavaciones muestran que las paredes de la gran sala del trono, en el Palacio del Sur de Nabucodonosor, en Babilonia, posiblemente el escenario de la fiesta de Belsasar, estuvieron cubiertas con un revoque fino de yeso blanco (Dn. 5:5, NBE). Véanse Blanqueado; Mortero.


Rey


(heb. melek; gr. basiléus).


Soberano que tiene la autoridad suprema sobre una tribu o una nación. Generalmente, su mandato es de por vida y la sucesión es hereditaria. El territorio que gobierna es su reino, y reinado el tiempo de su actuación. Los reyes de las antigua, naciones paganas a menudo eran considerados como deidades o descendientes directos de ellas.


La idea de un reino tuvo poca o ninguna importancia en los primeros tiempos de la historia hebrea. La autoridad civil estaba centrada en la familia y en la tribu. Sin embargo, después del éxodo se desarrolló un sentido de unidad nacional. La relación especial del pacto presentaba a Dios como el supremo gobernante de Israel; y sus leyes, como la base del gobierno. Dios era su rey (cf Dt. 33:1-5); la forma de administración fue la teocracia. Sin embargo, los israelitas pronto desearon tener un rey "como tienen todas las naciones" (1 S. 8:5); así lo demuestra su pedido a Gedeón de que fuera su soberano (Jue. 8:22, 23). A Samuel le exigieron directamente un rey; al hacerlo, rechazaron a Dios como su gobernante (1 S. 8:7; cf 10:19; 12:12, 17, 19). Los reyes más dignos se consideraban a sí mismos sólo "virreyes" bajo Dios (Sal. 5:1, 2; 1 R. 3:6, 7; 2 Cr. 20:5, 6; 2 R. 19:14-19; etc.) y estaban dispuestos a ser instruidos por los profetas del Señor (2 S. 12:7-15). Los menos dignos, ignorándolo completamente, condujeron a la nación a la degradación moral y espiritual.


El rey ejercía amplios poderes e influencia en asuntos civiles, militares y religiosos. Era considerado como la suprema autoridad judicial (2 S. 14:4, 15; 15:2: 2 R. 3:16-28), y poseía el poder de vida y muerte (1 R. 1:51, 52).


También era el comandante de sus ejércitos (1 S. 8:20; 1 R. 12:21-24; 2 Cr. 32:2, 3; cf Gn. 14:5; Nm. 21:23), y realizaba alianzas militares sin consultar a su pueblo (1 R. 15:18, 19). El poder legislativo de los reyes de las naciones paganas (Est. 3:12, 13; Dn. 3:1-6) funcionaba mucho menos en Israel, porque, idealmente, las leyes de Israel eran dadas por Dios. A causa de su autoridad en asuntos religiosos, los reyes podían dirigir a toda la nación en el servicio al verdadero Dios (2 S. 6:12; 1 R. 6:1, 2; 2 Cr. 35:1-6) o usar su cargo y su influencia para extender la adoración de dioses falsos y diversos corruptos cultos de fertilidad (1 R. 14:21-24; 16:31-33; 2 R. 23:12-14). A veces ejercían su poder en la designación y eliminación de sacerdotes (1 R. 2:26, 27), pero sólo rara vez sin protestas (2 Cr. 13:9).


Ordinariamente había una línea de separación clara entre las funciones sacerdotales y las del rey (1 S. 13:9-13; Mt. 12:3, 4). Los pecados de los reyes a menudo traían castigos sobre toda la nación (2 S. 24:10-15; 21:8-17).


Isaías 11 presenta un hermoso cuadro simbólico del reinado y el reino de Cristo, introduciendo al lector al significado más profundo y eterno de Cristo como el "Rey de los judíos" (Mt. 27:11; etc.). Jesús poseía el derecho hereditario de ser rey de Israel (1:1-16), pero su apelación a la lealtad siempre estuvo basada en una verdad más profunda y espiritual que la gente no comprendió (Jn. 6:15; 12:13). Satanás reconoció la divina realeza de Cristo, y por medio del soborno trató de quitarle su derecho en el monte de la tentación (Mt. 4:8-10; Lc. 4:5-7). Jesús continuamente procuraba guiar al pueblo a aceptar a Dios como su rey y a comprender la naturaleza de su reino (Mt. 5:35; 18:23; Lc. 22:29, 30). Desafortunadamente, los judíos no reconocieron a Cristo como su largamente esperado Mesías. Dejaron de entender que su soberanía no tenía la naturaleza de un gobierno humano (Jn. 18:36; Fil. 3:20). Era el reino espiritual de la gracia, que un día sería reemplazado por el reino de la gloria (CBA 5:288, 289, 309).


Reyes, Libros de los.



Compendio histórico de la nación hebrea desde la coronación de Salomón y la muerte de David hasta el fin del reinado de Salomón, y del tiempo del reino dividido hasta el cautiverio babilónico y algo más allá, un período que abarca unos 400 años. En el antiguo canon hebreo 1 y 2 R. conformaban un solo libro: Melâkîm, "Reyes" (la división en 2 partes viene de la LXX). En ese canon el libro de Reyes estaba entre los Profetas Anteriores, en la 2ª sección de las Escrituras hebreas, que se conoce como los Profetas. 988

Dichos Profetas Anteriores -Josué, Jueces, Samuel y Reyes- constituyen una narración continua que abarca la historia de Israel desde la muerte de Moisés hasta el exilio.



I. Fuentes históricas.


La forma literaria de los libros de los Reyes indica que los datos históricos fueron seleccionados de diversas fuentes por un editor inspirado, quien reunió materiales y los dispuso en un marco unificado con un plan específico, y que además añadió comentarios inspirados acerca de la significación religiosa y espiritual de los acontecimientos de la historia hebrea. Como fuentes de su información cita: 1. El "libro de los hechos de Salomón" (1 R. 11:41). 2. El "libro de las historias de los reyes de Israel" (14:19) para el reino del norte hasta la muerte de Peka 2 R. 15:30. 31). 3. "Las crónicas de los reyes de Judá" (1 R. 14:29) para el reino del sur hasta la muerte de Joacim (2 R. 24:5, 6). Parece que, en algún momento posterior. el 2 y el 3 fueron fusionados en "el libro de los reyes de Judá y de Israel" (2 Cr. 16:11). Repetidamente el redactor de Reyes remite a sus lectores a estas obras para mayores detalles (cf 1 R. 14:19, 29). La exactitud histórica del informe conservado en 1 y 2 R. ha sido documentada más allá de toda duda por una notable serie de descubrimientos arqueológicos. En certeza y objetividad es infinitamente superior a registros similares conservados en Asiria, Babilonia o Egipto.



II. Autor.


A pesar de la divercidad de materiales reunidos de otras fuentes, hay una sorprendente unidad. Por ejemplo, se usa una fórmula fija para el comienzo y el fin de cada reinado. El de cada rey es evaluado como bueno o malo comparado con otros notables anteriores. Las estructura peculiares de pensamiento y expresión que aparecen en los 2 libros apuntan, sin lugar a dudas, a una sola persona como la responsable de reunir el material en su forma actual. De acuerdo con la tradición judía (Talmud, Baba Bathra 15a), este compilador fue Jeremías. Pero quienquiera haya sido, tenía verdadera perspectiva y percepción de la historia, porque aunque los libros son esencialmente de naturaleza histórica, su propósito principal es poner de relieve una lección: la justicia exalta a la nación, la impiedad la lleva a la ruina. El escritor inspirado retrae el crecimiento y la decadencia del reino hebreo: señala las causas de la prosperidad y de la adversidad, y llama la atención al efecto del carácter moral y religioso sobre los vaivenes del estado (cf 2 R. 17).



III. Tema.


El compilador de Reyes se preocupa principalmente por la historia del reino sureño de Judá, pero incorpora la del reino norteño de Israel; en parte como informe de antecedentes, y en parte para conservar un registro completo de toda la nación. A veces, este procedimiento involucro una cierta cantidad de repeticiones. Para los reyes de Israel, el esquema básico general incluye la duración de su reinado y el tiempo de su muerte.


Para los de Judá, la fórmula incluye también la edad de cada uno al subir al trono, el nombre de su madre y una referencia a su sepultura. En cada caso, se da la fecha del ascenso al trono en relación con el año de reinado del soberano contemporáneo del otro reino. Un rasgo destacable del libro es la cronología de los libros, mediante la cual el autor sincroniza los reinados de los reyes de ambos reinos. Todavía existen dificultades en la conciliación de las cifras y en la armonización de éstas con datos cronológicos extrabíblicos, pero las discrepancias aparentes se deben mayormente a nuestra falta de información acerca de las técnicas de datación cronológica que se usaban en los tiempos bíblicos. Véase Cronología (V).



IV. Bosquejo y Contenido.


El registro combinado de 1 y 2 R. se divide en forma lógica en 3 secciones principales: 1. Desde la muerte de David hasta la división del reino (1 R. 1:1-11:43). 2. Desde la división del reino hasta la caída de Samaria y el fin del reino del norte (1 R. 12:1-2 R. 17:41). 3. Desde Ezequías, contemporáneo de este suceso (1 R. 17:1; 18:1). hasta la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor (2 R. 18:1-25:30). En su mayor parte la naración sigue un orden cronológico y menciona a cada rey en el orden de su ascensión al trono. Añadido al registro hay un breve informe de la gobernación de Gedalías, a quien Nabucodonosor dejó a cargo de los asuntos de Judá después de la destrucción de Jerusalén y de haber llevado a la mayor parte de la nación en cautiverio (25:22-26). También se hace una breve mención de la liberación del rey Joaquín de la prisión varios años más tarde (vs 27-30; véase CBA 2:715-722).


Rezia


(heb. Ritsyâ', "agradable [deleite]").


Descendiente de Aser (1 Cr. 7:39).


Rezín


(heb. Retsîn, quizás "arroyo", "firme", "príncipe" o "dominio" [del sir. ratstsína']; as. Ratsunnu o Rahianu).



1.


Cabeza ancestral de una familia de servidores del templo, algunos de los cuales regresaron de Babilonia con Zorobabel (Esd. 2:48; Neh. 7:50).



2.


Ultimo rey de Damasco (c 750-732 a.C.). Fue tributario de Asiria de acuerdo con las inscripciones de ese país. Alrededor del 989 734 a.C. se rebeló, y con Peka de Israel se comprometió en una campaña contra Acaz de Judá, posiblemente porque éste haría alianza contra Asiria. El y Peka hicieron planes para derrotar a Acaz y poner al "hijo de Tabeel"* en el trono (Is. 7:6).


Rezín marchó hacia el Golfo de Aqab y tomó Elat; Peka hizo una campaña directa contra Judá (2 R. 16:5, 6). Entretanto, Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser III con un regalo y el pedido de que atacara la alianza hostil.


El rey de Asiria prestamente aceptó el pedido. Probablemente se dirigió primero contra Israel y ocupó parte de su territorio; los informes asirios del 734 mencionan su ataque a los filisteos, que también habían peleado contra Judá. Luego invadió la tierra de Damasco (733); después de sitiar la capital, la conquistó y la destruyó (732). Rezín perdió la vida, y el territorio de Damasco pasó a ser provincia asiria (2 R. 16:7-9).


Bib.: ANET 283.


Rezón


(heb. Rezôn, "alto oficial" o "príncipe").


Hijo de Eliada y fugitivo de Hadad-ezer, rey de Soba. Durante el reinado de David organizó una banda de tropas marginales, tomó Damasco (1 R. 11:23-25) y fundó un reino que llegó a ser un enemigo formidable de Salomón. Si Rezón fue el "Hezión" de 1 R. 15:18. como creen algunos, fue el fundador de una dinastía que reinó en esa ciudad por más de un siglo, hasta que Hazael asesinó e Ben-adad II, se estableció como rey y fundó una nueva dinastía. El reinado de Rezón habría durado unos 30 años (probablemente desde c 960 hasta c 930 a.C.).


Ribai


(heb. Rîbay, tal vez "contencioso").


Benjamita de Gabaa cuyo hijo Itai fue uno de los valientes de David (2 S. 23:29; 1 Cr. 11:31).


Ribla


(heb. Riblâh, quizá "fertilidad [fecundidad]"; asir. Rablê).



1.


Lugar en el límite norte de Palestina, al este de Aín (Nm. 34:11); no identificado a menos que sea Ribla 2.



2.


Pueblo en la tierra de Hamat, en Siria (2 R. 23:33; 25:21). El faraón Necao la usó como sede dúrente su campaña militar al norte, durante la cual llamó al rey Joacaz de Judá, lo depuso después de haber reinado sólo 3 meses, y lo envió cautivo a Egipto. Puso a un hermano del depuesto en el trono (23:33, 34). Ribla también fue la sede de Nabucodonosor durante su 3ª campaña palestina, y allí fue llevado el rey Sedequías después de haber sido tomado cautivo; Nabucodonosor ejecutó a todos los príncipes de Judá y le sacó los rey, antes de llevarlo atado a Babilonia (2 R. 25:6, 7, 21, 22; Jer. 39:5-7; 52:9-11, 27). Ribla ha sido identificado con las ruinas de Ribleh, a unos 58 km al noreste de Ba{albek, sobre el Orontes, en una amplia llanura, adecuada para un campamento militar grande. Mapa XI, C-4.


Rifat


(heb. Rîfath, "desanimado").


Hijo (o los descendientes) de Gomer (Gn. 10:3; 1 Cr. 1:6). El nombre no ha aparecido aún en inscripciones antiguas. Josefo identifica a los descendientes con los paflagonios, que vivían al oste del río Halys inferior, en el Asia Menor, ciudad principal era Sinope. Mapa XIX. C-12.


Bib.: FJ-AJ i.6.1.


Rimón


(heb. Rimmôn Rimmônô, "granada").



1.


Pueblo en el sur de Judá, cerca de Aín (Jos. 15:32; 1 Cr. 4:32); más tarde los dos nombres se unieron y resultó En-rimón (Neh. 11:29). Este perteneció primero a Judá, pero más tarde fue traducido a Simeón (Jos. 19:1, 7). Se lo identifica con Khirbet Umm er-Ram~mîn, a unos 14,5 km al norte de Beerseba.



2.


Pueblo fronterizo de Zabulón asignado a los levitas meraritas (Jos. 19:13; 1 Cr. 6:77). Algunos creen que el Dimna* de Jos. 21:35 se debería leer Rimón (la r fue cambiada por una d, que en hebreo postexílico son muy parecidas). La aldea actual de Rummâneh, a unos 9,5 km al nornoreste de Nazaret ha conservado el nombre y señala el sitio de la antigua Rimón. Mapa VI, C-3.



3.


Identificación de una roca que sirvió como refugio para unos 600 derrotados benjamitas hasta que las otras tribus los readmitieron en su territorio varios meses más tarde (Jue. 20:45-47; 21:23, 14). Esta roca ha sido identificada con la moderna Rammûn, a unos 5,5 km al noreste de Bet-el. La aldea está en la cumbre de un promontorio calcáreo aislado, con abruptas hondanadas hacia el norte, el oeste y el sur, y con cavernas que quizá sirvieron como refugio para los desterrados. Mapa VI, E-3.



4.


Benjamita cuyos dos hijos mataron a Isboset, bajo quien habían servido como capitanes, y llevaron su cabeza a David esperando de él una recompensa. En lugar de ellos fueron ejecutados (2 S. 4:2, 5-12).



5.


Dios importante de los sirios a cuya adoración se había dedicado un templo en Damasco (2 R. 5:18), que se cree estuvo en el lugar ahora ocupado por la gran mezquita Omayyad. Rimón aparece en él Mesopotamia como Ramânu, "el tronador", una de las 12 grandes deidades. Ramânu era responsable por la lluvia, la tormenta, los relámpagos y así, en parte, de la fertilidad. Era idéntico a 990 Hadad (Adad), un nombre que aparece en la Biblia en nombres propios como Hadad-ezer (2 S. 8:3) y Ben-adad (1 R. 15:18). Este Dios ha sido llamado a veces Hadad-rimón.* Durante la obra de restauración llevada a cabo en la mezquita Omayyad, de Damasco, se descubrió un bajorrelieve que muestra al Dios Hadad-rimón. Representa una esfinge alada con cabeza humana y una corona de tipo egipcio sobre la cabeza.


Rimón-peres


(heb. Rimmón Perets, "granada del quebrantamiento [de la brecha, grieta]").


Lugar donde los israelitas acamparon en su peregrinación por el desierto (Nm. 33:19, 20); no identificado.


Rina


(heb. Rinnâh, "grito").


Descendiente de Judá (1 Cr. 4:20).


Riñones


(heb. kelâyôth; gr. singular nefrós).


Par de órganos con forma de poroto, que en los vertebrados secretan urea, ácido úrico y otros productos de desecho. La mayoría de los pasajes donde aparece el término trata de los riñones de los animales de sacrificios, que debían ser quemados sobre el altar como una ofrenda a Jehová (Ex. 29:13, 22; Lv. 3:4, 10, 15; etc.). Una vez se mencionan riñones humanos (Job 16:13). Con frecuencia, kelâyôth se usa en forma figurada para lo más íntimo del hombre, el asiento de las emociones y pasiones.


Cuando se lo empleó en este sentido, kelâyôth se tradujo a menudo como "corazón" (Sal. 7:9; 26:2; 73:21; etc.); de igual modo nefrós se tradujo por "mente" (Ap. 2:23).


Río.



Como se lo usa en el AT, cualquier curso de agua, grande o pequeño. La palabra más comúnmente traducida por "río" es el heb. nâhâr, "un río permanente". Cuando se lo emplea con el artículo, hannâhâr designa generalmente al río Eufrates* (Gn. 15:18), y con frecuencia se traduce así.


Sin embargo, también se usa el mismo término para cursos de agua de Siria, del valle mesopotámico, de Etiopía, etc. (2 R. 5:12; Job 14:11; Ez. 1:1; Sof. 3:10; etc.). A menudo, "río" viene del heb. ye'ôr, que, con pocas excepciones, identifica al Nilo* u otras corrientes de Egipto (Ex. 1:22; Zac. 10:11). Otras veces "río" viene del heb. najal, "wadi" (Lv. 11:9, 10; Dt. 2:36, 37; etc.), a menudo traducido "arroyo"* (Dt. 2:13; 1 S. 17:40; etc.). {Ûbal, "río", en Dn. 8:2, 3, 6, es un canal como tal vez también lo es el yûbal de Jer. 17:8. La expresión "del otro lado del río" se usa para designar al río Jordán (Jos. 24:2, 3, 14, 15; etc.). En el NT, "río" es una traducción del gr. potamós, "río", "corriente" (Mr. 1:5; Ap. 9:14; etc.).


Los siguientes son algunos de los ríos más importantes de las tierras bíblicas mencionados en las Escrituras y analizados en este Diccionario: Abana, Ahava, Eufrates, Farfar, Gaas, Gozán, Hidekel, Quebar y Ulai. Véanse también a continuación: Río, El Gran; Río de Egipto.


Río, El Gran


(heb. hannâhâr, "el río").


El río Eufrates,* a menos que siga al término otro nombre. El Eufrates era para los palestinos "el gran río" por excelencia (Gn. 15:18; Dt. 1:7; Jos. 1:4).


En la RVR aparece el término Eufrates (en el AT) 32 veces (Gn. 36:37; Ex. 23:31; etc.), de las cuales sólo 19 veces se indica su nombre en el texto hebreo; en el resto, el hebreo sólo dice "el río".


Río de Egipto


(heb. nâhâr Mitsrayîm [1], "río de Egipto"; heb. najal Mitsrayím [2], "torrente de Egipto"; as. nahal (mat) Mutsri).



1.


De acuerdo con algunos, el Nilo, y, más probablemente, el canal más oriental del Nilo, o brazo Pelusíaco. La expresión hebrea aparece sólo en Gn. 15: 18, en un pasaje que menciona el nâhâr de Egipto como el borde sudoccidental de Canaán, límite que en los pasajes paralelos es descrito como el najal de Egipto, es decir, el Wâd§ el-{Arîsh. Parece lógico, por lo tanto, llegar a la conclusión de que el nâhâr de Egipto es también este mismo wadi. Véase Río de Egipto 2.



2.


Nombre que se usa para el torrente que forma el límite sudoeste de Canaán, de Judá y del reino de Salomón (Nm. 34:5; Jos. 15:4, 47, "arroyo", "río"; 1 R. 8:65; 2 R. 24:7; Is. 27:12, "torrente"). Ha sido identificado con el Wâd§ el-{Arîsh, que corre al norte y noreste de la Península de Sinaí y desemboca en el Mediterráneo a unos 80 km al sudoeste de Gaza. Es una corriente estacional y lleva agua sólo después de fuertes lluvias. Mapa V, A/B-5/6.


Riqueza


(heb. {ôsher, najalâh; gr. plóutos).


La posesión de riquezas no es pecaminosa en sí misma (Ec. 5:19), como lo comprueba el hecho de que fueran ricos algunos de los más notables personajes de la Biblia, como Abrahán, Job y Nicodemo. Pero entraña un gran peligro para la salvación (Mt. 19:23), especialmente si se la ha conseguido explotando a los demás, o si se le dedica el corazón. Nuestro Señor no tuvo palabras de censura para los ricos de su tiempo, pero dio bastante instrucción con respecto al uso adecuado de las posesiones materiales. Véanse las parábolas de los talentos (cp 25:14-30), la del rico insensato (Lc. 12:16-21), el mayordomo infiel (cp 16:1-9) y las minas (cp 19:11-27).


Rissa


(heb. Rissâh, "salpicadura [rocío, destilación]" o "ruina").


Lugar donde acamparon los 991 israelitas durante su peregrinación por el desierto (Nm. 33:21, 22); no identificado.


Ritma


(heb. Rithmâh, "lugar de la escoba [retama, junípero]").


Lugar donde acamparon los israelitas durante su peregrinación por el desierto (Nm. 33:18, 19); no identificado.


Rizpa


(heb. Ritspâh, tal vez "carbón [pirita] encendido/a" o "piedra candente").


Concubina de Saúl. Después de la muerte de éste, Is-boset acusó a Abner de haberla tomado, y lo reprendió por ello, temiendo que hiciera planes de usurpar el poder real. Como Abner se ofendió, se pasó a David, pero luego perdió su vida por la traición de Joab (2 S. 3:6-28). Durante el reinado de David, los hijos de Rizpa, Armoni y Mefiboset, fueron ejecutados, con otros 5 descendientes de Saúl, para expiar un crimen cometido por éste contra los gabaonitas. Rizpa cuidó los cuerpos muertos y los protegió de las bestias y las aves de rapiña hasta que David, al oír de su acto de amor, hizo que se juntaran los restos y recibieran honrosa sepultura en la tumba familiar de la casa de Saúl (21:1, 8-14).


Robador.



Véase Ladrón.


Roble.



Véase Encina/o.


Roboam


(heb. Rejab'âm,"el pueblo ha sido aumentado", [el dios] "{Am ha aumentado" o "el que agranda [engrandece] el [al] pueblo"; gr. Rhoboám).


Hijo de Salomón y de su esposa amonita Naama. Comenzó a reinar a los 41 años como 1º, rey del reino sureño de Judá, después de la división del reino (1 R. 11:43; 14:21). Reinó 17 años (c 931-c 913 a.C.). Al ascender al trono se reunieron representantes de toda la nación en Siquem, la ciudad más céntrica de Israel para coronar al nuevo rey. Sin embaroo, conducidos por Jeroboam, primero exigieron que se aliviaran las cargas públicas.


Roboam prometió dar su respuesta a los 3 días, y entretanto buscó consejo de los ancianos, quienes lo animaron a otorgar los justificados pedidos del pueblo, pero aceptó el consejo de los jóvenes criados con él, quienes le sugirieron que no hiciera caso a los reclamos. Desafió a los peticionantes al declarar que los castigaría con "escorpiones" en lugar de látigos como había hecho su padre. Como resultado, todas las tribus que estaban al norte y al este se separaron de la casa de David y pusieron como rey a Jeroboam. Roboam trató de hacer volver a las tribus enviando a Adoniram, el encargado de los trabajos forzados como mediador. Este hombre, sin embargo, aparentemente por causa del odio violento hacia él, fue inmediatamente asesinado. Recién entonces reconoció Roboam la seriedad de la situación, y volvió a Jerusalén para prepararse para una guerra contra Jeroboam, con el fin de obligar a las tribus rebeldes a someterse por la fuerza, y sólo desistió cuando el profeta Semaías en nombre de Dios le prohibió realizar su plan (1 R. 11:43-12:24; 2 Cr. 9:31-11:4). A pesar de ello, durante el reinado de Roboam hubo acciones de guerra entre los 2 países años más tarde (1 R. 14:30).


En el 5º año de Roboam, el faraón Sisac (Sheshonk I, el 1º rey de la dinastía 22ª de Egipto), aprovechando la división del reino de Salomón, invadió Palestina para reconstruir el perdido imperio asiático de Egipto.


Sisac tomó muchas de las ciudades fortificadas de Judá, conquistó Jerusalén y se llevó los tesoros acumulados durante los reinados de David y de Salomón (1 R. 14:25-28; 2 Cr. 12:1-9). Roboam volvió a fortificar ciudades claves de su país para reforzar sus defensas contra peligros externos (2 Cr. 11:5-12).


El carácter de Roboam muestra que heredó rasgos buenos y malos de su padre. Obedeció al profeta Semaías al abstenerse de luchar contra Jeroboam (1 R. 12:24; 2 Cr. 11:4); se humilló ante Dios en el momento de la invasión de Sisac (2 Cr. 12:6, 12); recibió en su territorio a los sacerdotes y levitas que fueron expulsados del reino del norte cuando Jeroboam introdujo la adoración del becerro en Betel y Dan (11:11-17). Sin embargo, después de haber servido a Jehová durante 3 años (v 17), "hizo lo malo" (12:14) al permitir que se construyeran lugares altos paganos, toleró ritos inmorales y adoró a dioses extranjeros (1 R. 14:22-24). Roboam tuvo 18 esposas, 60 concubinas, 28 hijos y 60 hijas (2 Cr. 11:21).





















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DICCIONARIO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA

  1. Rafael - Rehob
  2. Quelal - Rafa
  3. Pretorio - Quefar-haamoni
  4. Piedras preciosas
  5. Peleteos - Piedra del ángulo
  6. Anexo:Patriarca de Constantinopla
  7. Paraíso - Pelet
  8. Pablo - Parábola
  9. Obot - Pábilo
  10. Nibhaz - Obolo
  11. Natanael - Nezib
  12. Natanael - Nezib
  13. Muladar - Natán
  14. Mizar - Mula
  15. Mical - Miza
  16. Meres - Micaías
  17. Matenai - Meremot
  18. Maquir - Matatía
  19. Mahanaim - Máquina
  20. Llamamiento - Mahalat
  21. Libro de la vida - Llamado
  22. Leche - Libro
  23. Kir - Leca
  24. Jucal - Kibsaim
  25. José - Jubileo
  26. Joiada - Josbecasa
  27. Joacaz - Joiacim
  28. Jesisai - Joab
  29. Jerimot - Jesimiel
  30. Ibdas - Igal
  31. Hititas - Husim
  32. Hin - Historia bíblica
  33. Herodiano - Himno
  34. Hebrón - Herodes
  35. Hazael - Hebreos, Epístola a los
  36. Hasadías - Haya
  37. Hamulitas - Hasabnías
  38. Hacufa - Hamul
  39. Grande, Mar - Hacmoni
  40. Gesur - Granado,a
  41. Generación - Gesem
  42. Garmita - Genealogía
  43. Gabaón - Gargantilla
  44. Foro de Apio - Gabai
  45. Foro de Apio - Gabai
  46. Felipe - Foro. DEL
  47. Ezequiel - Febe. DE
  48. LOGOS - Bible Software - NewsWire
  49. Etnán - Ezequías
  50. Estación - Etiopía
  51. Esdras, Libro de - Estaca
  52. Esceva - Esdras
  53. En-semes - Escarlata
  54. Embalsamar - En-rimón
  55. Elifal - Embajador, a
  56. Elef - Eliezer
  57. Egipto, Mar de - Eleazar
  58. Efesios - Egipto
  59. Ebano - Efesios, Epístola a los
  1. Doctor - Ebal
  2. Derecho - Diamante
  3. Danitas - Derbe
  4. Dabeset - Daniel, Libro de
  5. Crucifixión - DaberatI
  6. Cozeba - Cronología. T
  7. Coreítas - Cozbi. D
  8. Concilio - Coré
  9. Cloé - Conciencia
  10. Cielo - Cleofas
  11. Cástor y Pólux - Cetura
  12. Caracol - Castigo
  13. Canciller - Cara
  14. The Book of Proverbs and Old Testament Theology
  15. Calcedonia - Canasto,a,illo
  16. Buzita - Calcañar
  17. Boanerges - Buzi
  18. Betsabé - Blasto
  19. Bestia - Bet-rehob
  20. Bene-berac - Besor
  21. Beera - Bendito
  22. Basalto - Beer
  23. Ballena - Basa,e
  24. Baara - Baluarte
  25. Azbuc - Baana
  26. Ayah - Azazías
  27. Atarot-sofán - Aya
  28. Astucia - Atarot-adar
  29. Indice del Glosario del Diccionario Adventistas
  30. Asarela - Astrólogo
  31. Artemas - Asareel.
  32. Arod - Artajerjes
  33. Arcturo o Arturo - Aro
  34. Araña - Arco iris
  35. Apolonia - Arán
  36. Apócrifos - Apolión
  37. Antílope - Apocalipsis, Libro del
  38. Anem - Antiguo Testamento
  39. Amoz - Andrónico
  40. Amiel - Amós, Libro de
  41. Amana - Ami
  42. Áloe - Amán
  43. Alejandro - Almud
  44. Ajat - Alejandrina
  45. Ahitob - Ajalón
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  47. Ahasbai - Ahiezer
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