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martes, 26 de abril de 2011

Viña - Zarzal - DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 





Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Viña - Zarzal

Viña


(heb. kerem; gr. ampelon).


Específicamente, un conjunto de vides comunes; un campo plantado de vides que, si es grande, se llama viña, y si es pequeño se llama viñedo.


El cultivo de la vid aparece muy pronto en la Biblia (Gn. 9:20); también se nos dice que las viñas siempre abundaron en Palestina (fig 194). En las Escrituras hay abundantes referencias a la plantación, al cuidado, a la poda y a la cosecha de las uvas. Una descripción bastante compleja de los pasos que debía dar una familia para cultivar su viña aparece en la parábola de Is. 5:1-6, y en las ilustraciones y parábolas de Cristo (Mt. 20:1-16; 21:28-31; Mr. 12:1-9; Jn. 15:1-6). A veces se hacían terrazas para que las viñas pudieran estar ya sea en las laderas o en las cumbres de las colinas (cf Is. 5:1; Jl. 3:18, BJ). Alrededor del terreno se levantaba un cerco de piedra para evitar la entrada de animales merodeadores (Nm. 22:24; Sal. 80:8-13; Pr. 24:30, 31; Cnt. 2:15; Is. 5:5), y además había una torre para el vigía, que tenía la responsabilidad de cuidar de la viña (Mt. 21:33; fig 515). La época de la vendimia empezaba en Palestina en junio en el cálido valle del Jordán, seguía en agosto en las llanuras de la costa y culminaba en septiembre en la región de las colinas y montañas. Esta era la gran fiesta del año, y la alegría de la vendimia era proverbial (ls. 16:10; etc.).


Las viñas les proporcionaron muchas ilustraciones y lecciones espirituales a los profetas y maestros de los tiempos bíblicos. Morar a la sombra de la propia higuera o de la viña era símbolo de alegría, paz y abundancia (1 R. 4:25; Mi. 4:4; Zac. 3:10). Se comparaba a Israel con una viña que había sido transplantada desde Egipto (Sal. 80:8-16). Se decía que los hebreos rebeldes eran como una vid de buena clase que se había echado a perder (Jer. 2:21). Cristo se comparó con una vid, cuyos pámpanos eran los discípulos, y de quienes se esperaba que dieran mucho fruto (Jn. 15:1-8). Para los hebreos, una viña se contaba entre sus posesiones más preciadas, y la promesa de que dispondrían para siempre de los frutos de la vid era un símbolo de seguridad, prosperidad y recompensa (ls. 65:21). Véase Vino.


Bib.: PB 240-244.


Visión


(heb. jâzôn y otras palabras afines; mar'eh y otras palabras afines, "aparición", "vista", "visión"; gr. optasía; hórama; hórasis, "visión", "aparición").


Forma sobrenatural por medio de la cual Dios comunicaba su voluntad a sus siervos los profetas* (Is. 1:1; etc.). Jâzôn, en general, es el término que mejor describe cualquier comunicación divina, al margen de la forma que tomara, mientras que marzeh se refiere definidamente a visiones en las cuales el profeta veía representada delante de él las verdades o los propósitos que Dios quería que impartiera a su pueblo. Una visión podía ocurrir mientras estaba despierto (Dn. 10:7; Hch. 9:3, 7), durante el día (Hch. 10:3) o durante la noche (Gn. 46:2), o podía tomar la forma de un sueño (Nm. 12:6). La Biblia no establece una marcada diferencia entre visiones y sueños, con la excepción de que estos últimos sobrevenían mientras el profeta dormía. Durante la visión éste perdía la conciencia de lo que lo rodeaba, y el Espíritu de Dios controlaba a tal grado las zonas sensoriales de su cerebro que literalmente veía, oía y sentía lo que se le presentaba en visión. Esta podía contener instrucciones para el pueblo de Dios, o revelar hechos concernientes al futuro para capacitarlos para vivir más inteligentemente las horas del presente. Durante la visión el profeta a veces se sentía transportado a distancias considerables (Ez. 3:12-15; 8:3; 40:2; cf 2 Co. 12:1-4). 1208


Viuda


(heb. generalmente zalmánâh; gr. jera, "un/una doliente").


La suerte de las viudas en la antigüedad a menudo era penosa (Lc. 21:2-4), especialmente en los países paganos, donde prevalecían ciertos estigmas supersticiosos que se les adjudicaban. El judaísmo y el cristianismo hicieron mucho para brindar respeto, simpatía y apoyo a las mujeres que habían perdido a sus maridos (Dt. 14:29; 16:11, 14; 27:19; Mr. 12:40; Hch. 6:1; 1 Ti. 5:3-9; Stg. 1:27). La ley mosaica ofrecía protección a las viudas, que a menudo eran explotadas (Sal. 94:6; Is. 1:23; Ez. 22:7; Mal. 3:5; etc.). No se les debía causar aflicción (Ex. 22:22; cf Dt. 27:19), ni se les podía confiscar la ropa como prenda para asegurar la devolución de un préstamo (Dt. 24:17); también participaban de las bendiciones del diezmo* del 3er año (26:12); y espigar* lo que había quedado después de la cosecha era una de sus prerrogativas (24:19-21). La costumbre establecía que las viudas llevaran una vestimenta especial por medio de la cual se las reconociera (Gn. 38:14, 19; cf Judit 10:3, 4). Se esperaba que el hermano de un esposo fallecido se casara con la viuda sin hijos para asegurar la descendencia de su hermano (Gn. 38:7-9; Rt. 4:1-10). El sumo sacerdote no podía casarse con una viuda (Lv. 21:10, 14; cf Ez. 44:22).


Vocación.



Véase Llamado.


Votíva, Ofrenda.



Véase Sacrificios y Ofrendas.


Voto


(heb. generalmente neder, "voto"; gr. generalmente euje, "plegaria", "voto").


Obligación asumida voluntariamente, ya sea como expresión de gratitud por una bendición divina ya recibida o por recibir. Con frecuencia reflejaba la conciencia de la necesidad de una dependencia especial de Dios. El Señor no ordena en ninguna parte que la gente haga votos, pero requiere que un voto, una vez hecho, se cumpla sin falta (Nm. 30:2; Sal. 76:12, BJ; Ec. 5:4, 5, BJ). Al formular un voto un hombre puede dedicar al servicio de Dios algo de su propiedad, o una persona, que podría ser él mismo. Jacob hizo el voto de devolver el diezmo al Señor con la condición de que éste lo protegiera y lo trajera a salvo de vuelta a la casa de sus padres (Gn. 28:20-22). Las personas dedicadas al Señor se podían redimir mediante el pago de una suma de dinero previamente establecida (Lv. 27:2-8; cf 2 R. 12:4). De lo contrario, quedaban vinculadas al santuario (1 S. 1:11, 24, 28).


Un animal limpio no se podía redimir (Lv. 27:9, 10), pero sí uno inmundo (vs 11-13). Una casa o un campo se podían dedicar a Dios (vs 14-16). La casa se podía redimir pagando la quinta parte de su valor; no obstante, algunos reglamentos algo diferentes se aplicaban a la redención de un campo (vs 17-24). También había votos de abstinencia, como el de los recabitas, que no debían beber vino (véase Jer. 35). El voto de nazareato, que se consideraba el más excelso de todos, podía ser temporal o permanente. Sólo en ocasiones especiales, como en el caso de Sansón (Jue. 13:5-7), Samuel (1 S. 1:11) y Juan el Bautista (Lc. 1:15; cf 7:33, 34) era obligatorio y permanente. Por lo menos por un corto tiempo el apóstol Pablo hizo un voto de nazareato (Hch. 18:18; cf 21:23). En ciertas circunstancias un hombre tenía la facultad de anular un voto tomado por una hija soltera o por su mujer (Nm. 30:3-16). El voto de Jefté, uno de los jueces de Israel, es un ejemplo clásico de un voto que se podría considerar fue tomado sin dedicarle la planificación que merecía (Jue. 11:30-40). Véase Nazareo. 1209





Y




Yahweh.



Véase Jehová.


Yegua.



Véase Caballo.


Yelmo


(heb. kôbâ{, qôba{; gr. perikeƒaláia).


Protector de la cabeza usado principalmente para defender al soldado de las flechas u otros proyectiles dirigidos a ella; también servía para diferenciar a los amigos de los enemigos en medio de la batalla. Los yelmos más antiguos eran de cuero, adaptados a la forma de la cabeza y con la forma de gorro, a veces terminados en punta, y de vez en cuando provistos de orejeras. En períodos posteriores se hicieron de metal. Los relieves egipcios que presentan escenas de batallas, muestran una gran variedad de ellos entre las diversas naciones que tomaban parte en la lucha, especialmente entre los Pueblos del Mar en la época de Ramsés III.


A los filisteos se los presenta con adornos de plumas en la cabeza (fig 223). No se sabe a ciencia cierta qué clase de yelmo llevaba Goliat (1 S. 17:5, BJ; "casco" RVR). La Biblia menciona uno de bronce, que perteneció al rey Saúl (v 38), y los de los soldados del rey Uzías (2 Cr. 26:14). Los hebreos que defendían la ciudad de Laquis aparecen en los relieves asirios con yelmos puntiagudos provistos de orejeras. En las excavaciones llevadas a cabo en Laquis se encontró la cimera de metal de un yelmo o casco asirio, en la cual se insertaban las plumas (fig 529).


>Pablo compara "la salvación" y "la esperanza de la salvación" con un yelmo o casco (Ef. 6: 17; 1 Ts. 5 :8).


528. Yelmo de oro del príncipe Meskalamdug de Ur.




529. Cimera de un yelmo asirio encontrado en Laquis; a la izquierda y centro, como se lo encontró; a la derecha, una réplica reconstruida.




Yugada


(heb. tsemed, "yugo").


La cantidad de terreno que una yunta de bueyes podía arar en un día; es decir, una fanega de tierra. Es imposible en la actualidad determinar con certeza dicha cantidad. La "yugada" romana era aproximadamente de 2/3 de un acre inglés (0,27 ha); por falta de una medida más segura, los comentadores por lo general aceptan esta. La palabra sólo aparece 2 veces (1 S. 14:14; Is. 5:10).


Yugo


(heb. {ôl, môt[âh], tsemed, "yugo", "pareja"; gr. generalmente zugós).


Aparato que aprisionaba el cuello de los cautivos y al que se ataban también las manos; asimismo, un trozo de madera convenientemente moldeado que se colocaba sobre el cuello de las bestias de carga para transportar objetos pesados. La clase de yugo que se usaba por lo general era un trozo derecho de madera con hendeduras en los extremos (Lv. 26:13; Ez. 34: 27), por donde se pasaban cuerdas para asegurarlo al cuello del animal (cƒ Jer. 2: 20). El yugo era un símbolo de esclavitud (Gn. 27: 40; Lv. 26:13; Dt. 28: 48; 1 R. 12:4; etc.). Se instruyó a Jeremías para que usara un yugo con el fin de anunciar el inminente cautiverio de Judá (Jer. 27:1-7). Jesús invitó a sus seguidores a que aceptaran su "yugo", que es "fácil" (Mt. 11:29, 30). Pablo comparó el legalismo en el que estaban cayendo los gálatas con un "yugo de esclavitud" (Gá. 5:1). Amonestó a los cristianos para que no se unieran en "yugo desigual" con los incrédulos (2 Co. 6:14). 1210







Z




Zaanaim


(heb. Q Tsa{anannîm y Tsa{annayim, "cargas", "viajes [salidas, traslados]" o "cambios").


Lugar ubicado en el extremo noreste del territorio de Neftalí (Jos. 19:33, VM), cerca de Cedes (Jue. 4:11); no se lo pudo identificar. La "encina" que se menciona en este pasaje de la versión DHH, probablemente era un famoso terebinto. Véase Alón-saananim.


Zaanán


(heb. Tsa{anân, [lugar de] "rebaños" o "dehesa [pasturaje]").


Aldea que se encontraba cerca de Laquis (Mi. 1:11); probablemente la misma que en otro pasaje recibe el nombre de Zenán.*


Zaaván


(heb. Za{awân, "terror" o "inquieto", si el nombre es semita; lo más probable es que se trate de un nombre de origen horeo).


Hijo de Ezer, el horeo (Gn. 36: 27; 1 Cr. 1: 42).


Zabad


(heb. Zâbâd, "El [Dios] concede [ha dotado]" o "dador").



1.


Hijo de Natán y nieto de Jarha, el siervo egipcio de Sesán, un jerameelita de Judá (1 Cr. 2:36, 37).



2.


Descendiente de Efraín, de la familia de Sutela (1 Cr. 7:21).



3.


Valiente de David (1 Cr. 11:41).



4.


El otro nombre por el cual se conocía a Josacar* (2 Cr. 24:26).



5, 6 y 7.


Tres hombres de los días de Esdras que se habían casado con mujeres extranjeras (Esd. 10:27, 33, 43).


Zabai


(heb. Zabbay, quizás "inocente [puro]"; nombre que sólo aparece en inscripciones sudar. y pal.; cun. Zabbai).



1.


Miembro de la familia de Bebai; se había casado con una mujer extranjera en los días de Esdras (Esd. 10:28); tal vez Zabai 2.



2.


Hombre cuyo hijo Baruc le ayudó a Nehemías a reconstruir el muro de Jerusalén (Neh. 3:20); quizá Zabai 1.


Zabdi


(heb. Zabdî, "mi don"; tal vez se trate de una forma abreviada de Zabdîzêl, Zabdiel; aram. de Elefantina, Zbdy; cun. Zabdî).



1.


Miembro de la tribu de Judá, antepasado de Acán (Jos. 7:1, 17, 18), a quien se llama Zimri en 1 Cr. 2:6. Véase Zimri 3.



2.


Hijo de Simei, de la tribu de Benjamín (1 Cr. 8:19, 21).



3.


Encargado de las viñas de David (1 Cr. 27:27).



4.


Hijo de Asaf y antepasado de una familia de levitas cantores (Neh. 11:17), posiblemente el mismo que aparece como Zacur* 4 y Zicri* 5.


Zabdiel


(heb. Zabdîzêl, "don [dádiva] de Dios" o "Dios dio"; sudar. Zbdzl; cun. Zabdi-ilu).



1.


Padre del comandante de la 1ª división de David, de 24.000 hombres encargados de los deberes militares del 1º mes (1 Cr. 27: 2).



2.


Supervisor del templo en días de Nehemías (Neh. 11:14).


Zabud


(heb. Zâbûd o Zabbûd [1], Q Zakkûr [2], "dado" [por Dios], "concedido", "dotado" o "recordado" [por Dios]).



1.


Sacerdote, uno de los ministros de Salomón (1 R. 4:5).



2.


Exiliado, hijo de Bigvai, que regresó de Babilonia, junto con otros 70 hombres, acompañando a Esdras (Esd. 8:14).


Zabulón


(heb. Zebûlûn, "exaltado", "dote" [del verbo zâbad, "dotar de", "dar"] o "morada" [del verbo zâbal, "morar", "habitar"]; en el antiguo idioma de Babilonia, Ziblanum; egip. 0b3wnw; ugar. Zbln; gr. Zaboulón).



1.


Sexto hijo de Jacob e hijo de Lea (Gn. 30:19, 20). Tuvo 3 hijos: Sered, Elón y Jahleel (46:14). Cuando Jacob bendijo a sus hijos, predijo que los descendientes de Zabulón vivirían cerca del mar en la zona norte de Palestina en dirección de Sidón (49:13).



2.


Tribu constituida por los descendientes de Zabulón 1. Se dividió en 3 familias tribales, cuyos antepasados eran los 3 hijos de Zabulón (Nm. 26: 26, 27). Durante las primeras etapas de la peregrinación por el desierto, el conductor de la tribu fue Eliab, hijo de Helón (1: 9; 10: 16), y después Elisafán, hijo de Parnac (34: 25). Gadiel, hijo de Sodi, representó a Zabulón entre los espías (13: 10). Cuando las tribus entraron en Canaán y se reunieron delante de los montes Ebal y Gerizim, los zabulonitas,* junto con otras 5 tribus, se ubicaron en el monte Ebal y pronunciaron las maldiciones que le sobrevendrían al pueblo si transgredía los mandatos de Dios (Dt. 27:13; cƒ Jos. 8: 30-35). 1211


Cuando el país se distribuyó por suertes entre las 12 tribus, el territorio de Zabulón se encontraba en el centro del sur de Galilea. Este territorio limitaba al este y al norte con el de Neftalí, al sur con Isacar y Manasés, y al oeste con Aser (Jos. 19:10-16). No había ciudades importantes en esta región, pero estaba estratégicamente ubicada -controlaba la carretera que iba de este a oeste a través del valle de Jezreel- y gozaba de la bendición de un suelo rnuy fértil. Mapa VI, C-3.


La tribu de Zabulón desempeñó un importante papel en la guerra de liberación conducida por Barac y Débora para deshacerse del yugo de opresión de Jabín de Hazor (Jue. 4:6-10; 5:14-18). También su participación fue destacada en la guerra de Gedeón contra los madianitas (6: 35). Elón, uno de los jueces menores, era zabulonita (12:11, 12).


Cuando las tribus del norte acudieron a Hebrón para invitar a David a que gobernara todo el reino, Zabulón estaba representada por la impresionante cantidad de 50.000 guerreros (1 Cr. 12:33, 40). El gobernador de Zabulón en los días de David era Ismaías, hijo de Abdías (27:19). Se separó de Judá junto con las otras tribus del norte, y cayó en la idolatría. Sufrió mucho en las guerras contra los sirios y los asirios, pero Isaías profetizó una gloriosa compensación por medio de la luz mesiánica que iluminaría su territorio (ls. 9:1, 2). Esta profecía se cumplió cuando Jesucristo vivió en ese territorio y llevó a cabo allí una buena parte de su ministerio (Mt. 4:12-16). Una cantidad de zabulonitas aceptó la invitación del rey Ezequías y celebró la Pascua en Jerusalén (2 Cr. 30:10, 11, 18); a partir de aquí no hay más referencias históricas a esta tribu. El profeta Ezequiel incluyó a Zabulón entre las 12 tribus de su Israel ideal (Ez. 48:33), y se lo menciona en la visión del sellamiento de los 144.000 (Ap. 7:8).


Zabulonitas


(heb. zebûlônî).


Miembros de la tribu de Zabulón* (Nm. 26:27; Jue. 12:11, 12).


Zacal


(heb. Zakkay, "sin tacha [puro, inocente]").


Principal antepasado de una familia de la cual 760 hombres regresaron a Judá con Zorobabel (Esd. 2:9; Neh. 7:14).


Zacarías


(heb. Zekaryâh[û], "Yahweh ha recordado [se acuerda de mi]" o "recordado por Yahweh"; nombre que aparece en un sello heb. antiguo y en una pesa en la que figura una inscripción; aram. Zekaryah; gr. Zajarías).



1.


Decimoquinto rey del reino norteño de Israel, si tomamos en cuenta a Tibni.* Era hijo de Jeroboam II, y con él la dinastía de Jehú llegó a su fin (2 R. 10:30), cuando fue asesinado en Ibleatn por Salum después de un breve reinado que apenas duró 6 meses (c 753-752 a.C.; 14:29; 15:8-12).



2.


Abuelo materno del rey Ezequías de Judá (2 R. 18:1, 2; 2 Cr. 29:1).



3.


Descendiente de Rubén y jefe de la tribu (1 Cr. 5:7).



4.


Hijo de Meselemías, un levita coatita; sirvió como portero del santuario durante el reinado de David (1 Cr. 9:21, 22; 26:2) y era un astuto consejero del monarca (26:2, 14).



5.


Benjamita de Gabaón, hijo de Jehiel (1 Cr. 9:35, 37); tío abuelo del rey Saúl. Véase Zequer.



6.


Levita del 2º orden empleado por David: primero para el traslado del arca a Jerusalén (1 Cr. 15:18, 20), y más tarde para servir delante del arca del Señor (16:5); posiblemente sea el mismo a que se refiere Zacarías 8.



7.


Sacerdote que tocaba la trompeta cuando se trasladaba el arca a Jerusalén durante el reinado de David (1 Cr. 15:24).



8.


Hijo de Isías, levita coatita, de los días de David (1 Cr. 24:25); posiblemente el mismo a que se refiere Zacarías 6.



9.


Levita merarita, hijo de Hosa; David lo empleó como portero (1 Cr. 26:10, 11).



10.


Hombre cuyo hijo Iddo fue el jefe de los manasitas de Galaad durante el reinado de David (1 Cr. 27:21).



11.


Príncipe nombrado por el rey Josafat para enseñar la ley en las ciudades de Judá (2 Cr. 17:7).



12.


Levita gersonita, de la familia de Asaf, e hijo de Benaía. Su hijo Jahaziel animó al rey Josafat a combatir contra Moab (2 Cr. 20:14, 15).



13.


Hijo del rey Josafat de Judá (2 Cr. 21:2).



14.


Hijo de Joiada y sumo sacerdote durante el reino de Joás de Judá. Cuando se generalizó la apostasía en Judá después de la muerte de su padre Joiada, el Espíritu Santo impulsó a Zacarías para que reprendiera a la nación por sus transgresiones. Esto provocó tal resentimiento en ciertos círculos y enojó al rey de tal manera -a quien quizá se lo censuró personalmente- que éste mandó apedrearle en el atrio del templo (2 Cr. 24:20-22).


Este es sin duda el Zacarías a quien se refirió Jesucristo 2 siglos después en su famosa declaración acerca de la sangre de los justos derramada en la tierra, "desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo" (Lc. 11:50, 51). Zacarías, hijo de Joiada, es la única persona de ese nombre mencionada en la Biblia como asesinada en el templo. La muerte de Abel 1212 aparece en el primer libro de las Escrituras hebreas, y el martirio de Zacarías en el último; de allí que las palabras de Cristo, "desde" y "hasta", tenían la intención de cubrir todo el ámbito del AT. El hecho de que a Zacarías se lo llame "el hijo de Berequías", en el pasaje paralelo de Mt. 23:35, plantea un problema, porque el bien conocido profeta Zacarías, que vivió y trabajó después del exilio en los días de Zorobabel, sí era hijo de Berequías. Algunos tratan de solucionar el problema afirmando que las palabras "el hijo de Berequías" de Mt. 23:35 no forman parte de la declaración de Jesucristo, sino que son una frase equivocada añadida posteriormente por algún escriba cuando copió este pasaje. Pero ésta no es la única explicación posible del caso.


En hebreo, "hijo" a menudo significa nieto o descendiente; el mártir Zacarías bien podría haber sido llamado hijo* tanto de Joiada como de Berequías si estaba en la línea de ambos. Véanse Berequías 8; Zacarías 19.



15.


Consejero del rey Uzías de Judá; su consejo le produjo prosperidad al monarca mientras siguió las indicaciones de su asesor (2 Cr. 26:5).



16.


Levita de la casa de Asaf; le ayudó al rey Ezequías a limpiar el templo (2 Cr. 29:13).



17.


Levita coatita, capataz de los obreros que reparaban el templo durante el reinado de Josías (2 Cr. 34:12).



18.


Importante funcionario del templo, probablemente sacerdote, durante el reinado de Josías (2 Cr. 35:8).



19.


Profeta, hijo de Berequías y nieto de lddo (Esd. 5:1; Zac. 1:1; es muy probable que naciera en Babilonia), autor del libro que lleva su nombre. Tal como Jeremías y Ezequiel, muy posiblemente fuera a la vez sacerdote y profeta. Se llega a esta conclusión porque pertenecía a la casa de lddo, y un importante sacerdote que llevaba ese nombre regresó con Zorobabel a Palestina (Neh. 12:1, 4). También es posible que Zacarías 28 (véase más abajo) haya sido descendiente del profeta Zacarías. El libro contiene mensajes dirigidos a Zorobabel, el jefe político de la nación; a Josué, el sumo sacerdote; y al pueblo en general, pero da poca información acerca del autor. Fue contemporáneo del profeta Hageo (Hag. 1:1; Zac. 1:1), junto a quien desempeñó un importante papel en la tarea de estimular a los judíos que habían regresado para que reanudaran la construcción del templo y lo terminaran (Esd. 5:1, 2).



20.


Miembro de la familia de Paros. Regresó a Jerusalén bajo la conducción de Esdras, acompañado de 150 hombres miembros de su familia (Esd. 8:3).



21.


Miembro de la familia de Bebai. Regresó a Jerusalén, en días de Esdras, en compañía de 28 hombres miembros de su familia (Esd. 8:11).



22.


Hombre importante que envió Esdras para que indujera a los levitas y los servidores del templo a regresar con él a Jerusalén (Esd. 8:16).



23.


Miembro de la familia de Elam; se había casado con una mujer extranjera en días de Esdras (Esd. 10:26).



24.


Jefe de los levitas, o sacerdote, que le ayudó a Esdras en la lectura de la ley (Neh. 8:4).



25.


Hijo de Amarías, de la familia judía de Fares (Neh. 11:4).



26.


Hijo de Siloni (Neh. 11:5).



27.


Sacerdote, hijo de Pasur y padre de Amsi (Neh. 11:12).



28.


Sacerdote, cabeza de la casa de Iddo en días del sumo sacerdote Joiacim (Neh. 12:16); tal vez fuera un descendiente de Zacarías 19, el profeta.



29.


Levita, hijo de Jonatán, de la casa de Asaf. Dirigió a un grupo de músicos durante la dedicación del muro de Jerusalén en días de Nehemías (Neh. 12:35, 36).



30.


Sacerdote que tocaba la trompeta durante la dedicación del muro de Jerusalén en días de Nehemías (Neh. 12:41).



31.


Hijo de Jeberequías. Fue uno de los testigos que figuraban en una tablilla escrita por Isaías (ls. 8:2).



32.


Padre de Juan el Bautista (Lc. 3:2), un sacerdote que pertenecía a la clase de Abías. Vivía en una ciudad ubicada en la región de las colinas de Judea con su esposa Elisabet (1:5, 39, 40). Se los describe como un matrimonio de edad, sin hijos, y se dice que "ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor" (vs 6, 7). En una ocasión, cuando la clase a la que Zacarías pertenecía estaba prestando servicio en el templo, se lo eligió para que ofreciera el incienso (Lc. 1:9). Mientras cumplía sus obligaciones, una gran multitud se encontraba rindiendo culto afuera (v 10). De repente se le apareció el ángel Gabriel, de pie junto al altar del incienso (vs 11, 19).


Zacarías tuvo miedo, pero el ángel lo calmó y le informó que sus oraciones habían sido oídas: tendría un hijo al que le daría el nombre de Juan (vs 12, 13). El niño no debía beber bebidas fuertes, y sería lleno del Espíritu Santo desde su nacimiento. Su obra especial consistiría en "preparar al Señor un 1213 pueblo bien dispuesto" (v 17). Zacarías dudó de que esto fuera posible, ya que tanto él como su esposa eran personas de edad avanzada (v 18), por ello Gabriel le anunció que quedaría mudo hasta que la predicción se cumpliera (v 20). Al salir del templo Zacarías trató de explicarle a la gente inquieta por qué se había demorado tanto (vs 21, 22).


Esta comprendió "que había visto visión en el santuario". Cuando terminó su período de servicio regresó a su casa (v 23), y siguió mudo hasta después del nacimiento del niño. Véase Abías 9.


Cuando llegó el momento de circuncidar al bebé, los vecinos y parientes decidieron que debería llevar el nombre de su padre, pero su madre dijo que debía llamarse Juan. Consultado Zacarías, quien todavía estaba mudo, escribió "Juan" en una tablilla (vs 59-63). Entonces su lengua se soltó, "habló bendiciendo a Dios" (v 64) y profetizó acerca de la obra que haría su hijo, a quien se llamaría "profeta del Altísimo" (vs 67-79). Como resultado del incidente, difundido por casi toda Judea, muchos conocieron a Juan y se preguntaban qué le depararía el destino (vs 65, 66).


Zacarías, Libro de.



El penúltimo de los así llamados Profetas Menores; o de "Los Doce", como se los conoce según la clasificación judía.



I. Autor.


El profeta Zacarías (Zac. 1:1). Véase Zacarías 19.



II. Ambientación.


Zacarías, que tal vez también era levita y sacerdote, regresó con Zorobabel de Babilonia en el 536 a.C. (Neh. 12:16; cƒ Esd. 5:1; Zac. 1:1).


Su ministerio profético comenzó en el 2º año de Darío I el Grande (Zac. 1:1; es decir, 520/519 a. C.), unos 16 años después que el 1º, contingente de exiliados regresó a Judea de Babilonia. La última anotación cronológica que aparece en el libro corresponde al 4º año de Darío (7:1; 518/517 a.C.), pero es casi seguro que Zacarías vivió para ver el templo terminado en el 515 a.C., en el 6º año de ese mismo rey (Esd. 6:14, 15).


Luego del decreto de Ciro, unos 50.000 judíos volvieron a Judea bajo la conducción de Zorobabel* (Esd. 1:8; 2:1, 2, 64, 65). Muy poco después de su regreso pusieron los fundamentos del 2º templo (3:1-10), y esta obra progresó en alguna medida durante el resto del reinado de Ciro (535-530 a.C.) y mientras Cambises gobernaba (530-522), a pesar de la oposición enemiga. Pero con el tiempo las tareas cesaron casi por completo, principalmente como consecuencia de la constante oposición de los samaritanos y de los obstáculos que opusieron (4:1-5). El reino del falso Esmerdis, sucesor de Cambises (522), fue demasiado corto como para afectar la obra, y Darío I -el legítimo sucesor del trono, quien eliminó al impostor- dio órdenes precisas para proseguirlas. Pero antes de que su decreto oficial otorgara nueva vigencia al original de Ciro que autorizaba la reconstrucción del templo (5:3-6:13), la gente, animada por los profetas Hageo y Zacarías, había comenzado a trabajar con todo entusiasmo (Hag. 1:2, 12-15; Zac. 1:1; Esd. 5:1) y prosperaban gracias a la bendición de Dios (Hag. 2:5, 15, 18, 19). La obra avanzó rápidamente hasta que la reconstrucción del templo se terminó en el 6º año de Darío (Esd. 6:15). Los mensajes proféticos de Zacarías se dieron durante este período final de la obra (520-518), y su propósito consistió en infundir esperanza en las gloriosas posibilidades que se abrían ante los judíos que habían regresado del cautiverio, si eran fieles.


Después del cautiverio, Dios prometió renovar su pacto con Israel (Ez. 36:21-27, 34, 38; cƒ Jer. 31:10-38; Zac. 1:12-17; 2:12), y les ofreció concederles las correspondientes bendiciones (Jer. 33:4, 6-26; Ez. 36:8-15). Todo eso podía cumplirse sólo si su pueblo estaba dispuesto a cooperar (Zac. 6:15; cf Is. 54:7; Jer. 18:6-10; Ez. 36:11; 43:10, 11; Mi. 6:8; Zac. 10:6), y la futura edad de oro llegaría a su culminación con el advenimiento del Mesías. Pero el fracaso de la nación en lograr los mínimos requerimientos de Dios quedó claramente en evidencia un siglo después, en los días de Malaquías (Mal. 1:6, 7, 12, 13; 2:2, 13, 14, 17; 3:7, 13; etc.).



III. Bosquejo.


Las profecías de Zacarías se podrían resumir de la siguiente manera: El 1º de sus 3 mensajes consiste en una serie de 8 visiones apocalípticas (Zac. 1:1-6:15) que describen simbólicamente la total restauración del pueblo elegido y que alcanzan su culminación con el advenimiento del Mesías. El 2º mensaje (7:1-8:23) es una reprensión del pecado y una invitación a vivir una vida justa. El 3º mensaje (9:1-14:21) describe los acontecimientos finales de la historia, de acuerdo con el plan original de Dios para Israel, que incluye su gloriosa liberación de todos sus enemigos.



IV. Contenido.


En la introducción (Zac. 1:1-6), el Señor llama a su pueblo diciéndole: "Volveos... y yo me volveré a vosotros" (v 3). Los exhorta a que no sigan el mal ejemplo de sus padres en quienes, durante su cautiverio, se habían cumplido todas las maldiciones señaladas por la ley de Moisés como castigo por la desobediencia (Zac. 1:4-6; cf Dn. 9:11, 12). 1214 En la 1ª de la serie de 8 visiones apocalípticas (Zac. 1:7-17) Zacarías ve a un hombre que cabalga sobre un caballo alazán en medio de unos mirtos, seguido de otros caballos. Se pregunta al Señor: "¿Hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén?" (v 12), y el Altísimo contesta que ha celado "con gran celo a Jerusalén y a Sion" y que está "muy airado contra las naciones" que tanto han oprimido a su pueblo (vs 14, 15); ahora se ha vuelto a Jerusalén con misericordia y el templo será reedificado (vs 16, 17). En la 2ª visión la obra de las naciones que han oprimido a Jerusalén está simbolizada por 4 "cuernos", y los medios que el Señor empleará para reparar el daño hecho, por 4 "carpinteros" que aparecerán "para derribar los cuernos de las naciones" (1:18-21). En su 3ª visión Zacarías ve a un hombre que lleva un cordel de medir (2:1-3), quien sale para "medir Jerusalén" (v 2) y trazar planes para su restauración. La ciudad será habitada nuevamente (v 4), y el Señor mismo la protegerá de todos sus enemigos (vs 5-9); "Moraré en medio de ti" (v 10) y "se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día" (v 11). La 4ª visión nos muestra al sumo sacerdote Josué, en su papel de representante de los judíos que habían regresado de Babilonia, de pie, delante del ángel de Jehová, cubierto de "vestiduras viles" (cp 3). Satanás lo acusa ante el Señor y afirma que es indigno. El Señor reprende a Satanás y promete a Josué -y por ende a su pueblo- un cambio de vestiduras (vs 2-4) si se dispone a andar en sus caminos y a honrarlo (v 7).


Entonces el Mesías, "el Renuevo", vendrá e Israel vivirá seguro (vs 8-10). En la 5ª visión (cp 4) Zacarías ve un candelabro de oro con 2 olivos a sus lados que dan aceite a las lámparas. Junto con la visión se le da un mensaje a Zorobabel asegurándole que el glorioso propósito de Dios se llevará a cabo "no con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu" (v 6). La época de Zorobabel es "el día de las pequeñeces" (v 10), pero un magnífico futuro se abre delante del pueblo. En la 6ª visión (5:1-4) Zacarías ve "un rollo que volaba": una "maldición" que entrará en las casas de quienes no estén a la altura de la norma divina. El rollo que vuela es la voluntad revelada de Dios a su pueblo, especialmente su ley moral (v 4). La 7ª visión (vs 5-11) describe la manera como Dios se propone eliminar a los pecadores de los vs 1-4. Zacarías ve un efa* (una medida de capacidad) con una tapa de plomo y con una mujer adentro; ésta, según se le dice, representa la "Maldad" (v 8) de los judíos impenitentes, a la que simbólicamente se lleva de nuevo a la tierra de Sinar (Babilonia). En la 8ª visión (6:1-8) Zacarías ve 4 carros tirados por 4 clases de caballos. Estos, se le dice, son "los cuatro vientos [espíritus] de los cielos" (v 5) que han salido para "recorrer la tierra" (v 7) con el fin de verificar el cumplimiento del propósito de Dios para Israel. El Señor no va a abandonar a su pueblo hasta que se cumpla en su favor todo lo que se ha propuesto hacer. Al concluir la 1ª sección de su libro, se instruye a Zacarías para que ponga simbólicamente coronas en la cabeza de Josué, el sumo sacerdote, como preanuncio de la venida del Renuevo, el Mesías (vs 11, 12), quien será sacerdote y rey (v 13). En sus días vendrán hombres de "lejos" para "edificar el templo de Jehová" (v 15). El gozoso futuro descrito en estas visiones simbólicas se materializará, dice el profeta, únicamente si el pueblo es obediente a "la voz de Jehová vuestro Dios" (v 15).


En el 2º mensaje (cps 7, 8) el profeta denuncia en primer lugar ciertas prácticas religiosas hipócritas, y declara que lo que el Señor pide de su pueblo es misericordia y piedad "cada cual con su hermano" (7:9), que es la esencia de la verdadera religión. Porque esto no se había manifestado, Dios permitió que su pueblo fuera al exilio (v 14) y languideciera por 70 años en Babilonia. Pero él todavía tiene mucho celo por Sion (8:1, 2), y llevará a cabo sus propósitos con respecto a su pueblo (v 3): regresará a Jerusalén, lo traerá del cautiverio, lo hará morar con seguridad allí y lo volverá a aceptar como su pueblo elegido (vs 7, 8). Por eso les dice:


"Esfuércense vuestras manos" (v 9), sobre todo en lo que se refiere a su carácter moral (vs 16, 17), para amar la verdad (v 19). Si hacen esto, las naciones de la tierra acudirán rápidamente "a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén" (vs 21, 22). De todas partes de la tierra vendrá gente para reunirse con los judíos y dirán: "Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros" (v 23).


El 3º mensaje se divide en 2 secciones, a cada una de las cuales Zacarías le da el nombre de "profecía" u "oráculo"; es decir, un mensaje solemne (9:1; 12:1). En el 1º de ellos Dios se propone derribar a los enemigos de Judá, atraer al pueblo a sí mismo y establecer el reino mesiánico (cp 9). Refrigerará a su pueblo (10:1) y serán "como si no los hubiera desechado" (v 6; cf vs 8-12); es decir, como si no los hubiera enviado al exilio. El cp 11 constituye una solemne advertencia contra los falsos "pastores" o dirigentes, quienes han extraviado a la gente que debieron cuidar.


La 2ª "Profecía" u "oráculo" (12-14) bosqueja 1215 los acontecimientos finales de la historia como habrían ocurrido si Israel hubiera sido fiel (véase 6:15). El cuadro que se pinta se asemeja a la batalla de Gog y Magog a la que se refiere Ezequiel (38:39), y estos 2 pasajes constituyen el fundamento profético del cuadro de las últimas grandes batallas que se librarán al fin del tiempo: en el Armagedón (Ap. 16:12-16), y en la de Gog y Magog después del milenio (20:8, 9). Tal como Zacarías describe la escena, "todas las naciones de la tierra" sitiarán Jerusalén (Zac. 12:2, 3), pero Jehová defenderá a los habitantes de la ciudad (v 8) y destruirá "todas las naciones que vinieren contra Jerusalén" (v 9). Mientras suceda esto la gente aparentemente traspasará al Mesías libertador, y al darse cuenta de lo que han hecho llorarán muchísimo (vs 10, 11). Pero "en aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia" (13:1), y Dios purificará la tierra de sus ídolos y de los falsos profetas (vs 2, 3). El Mesías será "herido en casa" de sus presuntos "amigos" (v 6), y como resultado de ello las ovejas -es decir, el pueblo- serán dispersadas (v 7). Las 2/3 partes de toda la tierra serán "cortadas en ella, y se perderán", pero la otra 3ª parte será metida "en el fuego" y se la refinará, y será el pueblo de Dios para siempre jamás (vs 8, 9). Son ante quienes se abrirá el "manantial" (13:1) con el fin de purificarlos del pecado y la inmundicia. Después el Señor saldrá para pelear "con aquellas naciones" (14:1-3) que atacarán Jerusalén, y descenderá sobre el monte de los Olivos, que se partirá en dos, para constituir un gran valle (v 4). En aquel día saldrán aguas vivas de Jerusalén (v 8; cƒ Ez. 47), "Jehová será rey sobre toda la tierra" (Zac. 14:9) y Jerusalén "será habitada confiadamente" (v 11). La forma como Dios eliminará a los que, rechazando su invitación llena de gracia para unirse a su pueblo elegido, combatan contra Jerusalén, se describe en los vs 12-14, 17-19. Y con el tiempo "todos los que sobrevivieron de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos" (v 16; véase CBA 4:1107, 1108).


En cuanto a la naturaleza condicional de las profecías hechas al antiguo lsrael (a lo cual Zacarías llama la atención; 6:15) y en qué medida se las puede aplicar al pueblo de Dios de los últimos días, dado que aquél malogró el cumplimiento de estas promesas, véanse Profeta (II); Pueblo elegido.


Zacur


(heb. Zakkûr, "recordado [por Dios]" o "atento [cuidadoso]"; nombre que aparece en antiguos sellos heb. y en los documentos aram. de Elefantina como Zkr; cun. Zakurum).



1.


Padre de Samúa, el espía rubenita (Nm. 13:4).



2.


Descendiente de Simeón (1 Cr. 4:25, 26).



3.


Levita merarita (1 Cr. 24:27).



4.


Levita, hijo de Asaf. David lo puso al frente de un grupo de cantores (1 Cr. 25:2, 10; cf Neh. 12:35). Posiblemente sea la misma persona que aparece como Zabdi* 4 y como Zicri* 5.



5.


Hijo de lmri que ayudó en la reconstrucción del muro de Jerusalén (Neh. 3:2).



6.


Levita que adjuntó su sello al pacto de Nehemías (Neh. 10:12); quizá Zacur 7.



7.


Levita cuyo hijo Hanán era ayudante de los tesoreros del templo que nombró Nehemías (Neh. 13:13); tal vez Zacur 6.


Zafiro


(heb. sappîr; gr. sápƒiros).


Piedra semipreciosa, tal vez lo que conocemos hoy bajo el nombre de lapislázuli, una mezcla de varios minerales con una coloración azulina (algunos ejemplares tienen vestigios de pirita). Se la importaba de Elam (en Media) y de Urartu. Pero parece que esos países sólo eran intermediarios, porque las minas de lapislázuli sólo existían en Badakhshan, que se encuentra en el extremo nororiental del moderno Afganistán. Este es el lapislázuli al cual Teofrasto, Plinio y varios autores de la Edad Media llaman zafiro. También se producía lapislázuli artificialmente en Asiria y Egipto. La gema mencionada por la Biblia figuraba en la 2ª hilera del pectoral del sumo sacerdote (Ex. 28:18; 39:11).


Cuando los profetas contemplaron en visión el trono de Dios, eligieron el color extraordinario del sappîr para describir la escena (Ex. 24:10; Ez. 1:26; 10:1). En la sección poética de la Biblia se alude tanto a su belleza como a su valor (Job 28:16; Cnt. 5:14; Lm. 4:7; Ez. 28:13), y en la apocalíptica se lo presenta como el 2º fundamento de la Nueva Jerusalén (Ap. 21:19). Para el "zafiro" de Ap. 9:17 (RVR) véase Jacinto.


Zafnat-panea


(heb. Tsâfnath pa{nLaj, "preservador del mundo", "mantenedor de vida" o "el que revela secretos").


Nombre egipcio que le dio Faraón a José cuando le confirió el cargo de Primer Ministro de toda la tierra de Egipto (Gn. 41:45). Este nombre no se ha encontrado en los antiguos textos egipcios. La interpretación más plausible es la de Spiegelberg, quien adelanta la opinión de que corresponde al egip. Dd-p3-ntr- iw.f-{nh, "el dios habla y él vive". 1216


Zafón


(heb. Tsâfôn, "norte"; Cartas de Amarna, Tsapuna).


Ciudad ubicada en el valle del Jordán. Le fue asignada a Gad después de su captura (Jos. 13:27; Jue. 12:1, BJ). Por indicios en el Talmud, generalmente se la identificaba con Tell {Ammat~, a unos 5 km de la boca del Wâd§- Râjeb, y a unos 5 cm de Deir {Alla; Glueck la identifica con alguna certidumbre con Tell el-QÔs, a unos 800 m al nornoreste de Tell {Ammat~. Mapa VI, D-4.


Bib.: N. Glueck, BASOR 90 (1943):20, 21.


Zaham


(heb. Zaham, "disgusto [aversión]", "asco [repugnancia]").


Hijo del rey Roboam de Judá (2 Cr. 11:19).


Zair


(heb. Tsâ{îr "pequeña/o").


Lugar que se encontraba en el sur de Judá (algunos lo identifican con Sior*) o en la tierra de Edom. El ejército de Joram, rey de Judá, acampó en Zair antes de librar batalla contra Edom (2 R. 8:21).


Zalmona


(heb. Tsalmônâh, tal vez "sombreado").


Lugar donde acamparon los israelitas en el desierto, entre el monte Hor y Punón, evidentemente en el Arabá* (Nm. 33:41,42).


Zalmuna


(heb. Tsalmunna{, bien puede ser "la sombra [protección; el abrigo] ha sido retirada/o [negada/o]" o [el dios] "Tsalm [Saturno] rige").


Rey madianita a quien Gedeón capturó y dio muerte (Jue. 8:5-21; Sal. 83:11).


Zampoña


(aram. sûmpônyâh, sûmpônyâz y sîpônyâh; palabra prestada del gr. sumfÇnía, un término musical y también el nombre de un instrumento que se podría describir como una zampoña; las versiones más modernas lo traducen por "gaita").


Instrumento de viento mencionado en Dn. 3:5, 7, 10 y 15, donde se enumeran los que componían la banda musical de Nabucodonosor.


Quienes introdujeron este instrumento y su nombre en Babilonia habrían sido los músicos griegos empleados en la corte. Que los helenos fueron contratados por ese rey está atestiguado por los registros cuneiformes. La zampoña también es mencionada por Polibio, historiador griego del s II a.C., quien lo describe como un instrumento tocado en la corte del rey Antíoco IV. Por lo que se ve en un relieve bitita de Eyuk, en la Anatolia central, es extremadamente antiguo. El relieve está fechado como de la mitad del 2º milenio a.C., y parece indicar que, como en tiempos posteriores, se fabricaba con la piel de un perro. Las zampoñas modernas, usadas en el Oriente, consisten en una bolsa de cuero donde se insertan 2 boquillas. Una para inflarla, la otra para producir los sonidos.


El tono se controla con los dedos del ejecutante, que cubren diversos agujeros sobre la pipa.


Bib.: P-NH xxvi.10; xxxi.4.


Zanja.



Véase Pozo.


Zanoa


(heb. Zânôaj, "repugnancia" o "ciénaga [pantano]").



1.


Ciudad de la Sefela de Judá (Jos. 15:34), aparentemente fundada por Jecutiel (1 Cr. 4:18). Se la volvió a habitar después del exilio (Neh. 11:30), y sus ciudadanos repararon la Puerta del Valle en Jerusalén (3:13).


Se la ha identificado con Khirbet Zânû{, situada a unos 3 km al sudsudeste de Bet-semes.



2.


Ciudad, ubicada en la región de las colinas de Judá (Jos. 15:56), que ha sido identificada con reservas con Khirbet Zanût~, a unos 19 km al sudoeste de Hebrón. Mapa VI, F-3.


Bib.: GP II:489.


Zapato.



Véase Calzado.


Zaqueo


(gr. Zakjáios; del heb. Zakkay, "sin tacha [puro, justo]").


Publicano (recaudador de impuestos) judío de Jericó que, cuando Jesús pasó por su ciudad, se esforzó especialmente por verlo. Jesús reconoció en él a alguien honesto, se alojó en su casa y lo convirtió (Lc. 19:1-10).


Zara


(heb. Zara o Zâraj, "oriente" o "alba [claridad, resplandor, brillo]"; gr. Zára).


Otro nombre para Zera* 3 (Gn. 38:30; 46:12; Mt. 1:3), uno de los mellizos de Judá y Tamar.


Zaranda


(heb. kebârâh y nâfâth, "zaranda", "criba", "tamiz", "cedazo").


Un instrumento con aberturas que permitían caer las partículas más pequeñas de algo puesto encima, como ser granos o semillas, mientras quedaban en la zaranda las porciones más grandes. El término se usa 2 veces en la Biblia en sentido figurado. En Is. 30:28, donde la RVR lo traduce por "criba", para referirse a la "destrucción" a la que sería sometida Asiria; en Am. 9:9, para mencionar el zarandeo que tendría que soportar la casa de Israel con el fin de separar de ella a los pecadores de los fieles.


Zarcillo.



Véase Aro.


Zaret-sahar


(heb. Tsereth hashshajar, "Zaret [resplandor] de la aurora [del alba]").


Ciudad ubicada en el territorio de Rubén; no ha sido localizada. Se hallaba en una colina junto a un valle, aparentemente el valle del Jordán (Jos. 13:19).


Zarza


(heb. zátâd, jôaj; gr. bátos).


Mata o arbusto que tiene espinas, quizás el cambrón o espino cerval. Alcanzaba una altura de 1 a 2 m, y tenía hojas oblongas siempre verdes, con forma de cuñas, espinas aterciopeladas y flores imperfectas que florecían en marzo y abril. 1217 Pero no existe certeza en la identificación de plantas espinosas, como la zarza, pues en la Biblia se usan más de 20 palabras diferentes para referirse a ellas. En su mayor parte, los pasajes en que aparece la palabra "zarza" se refieren a plantas no identificables fácilmente. Por ejemplo: la palabra traducida por "zarzales" en Is. 7:19 probablemente signifique "vegas" o "campos de pastoreo".


La alegoría de la elección de un rey por parte de los árboles, utiliza la zarza en contraste con los gigantes del bosque para simbolizar la débil protección ofrecida a los siquemitas por Abimelec (Jue. 9:8-15). Las zarzas se mencionan como parte de la desolación de Edom (Is. 34:13), y como una ilustración para enfatizar la verdad de que los hombres son conocidos por sus obras y acciones (Lc. 6:44). Para una descripción de la "zarza" del encuentro de Dios con Moisés, véase Arbusto espinoso; también Espinos y Cardos.


Bib.: PB 23, 202, 203.


Zarzal.



Véase Zarza.


















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  2. Simrón - Soferet
  3. Sidón - Simrit
  4. Señora Elegida - Sidim
  5. Selah - Señora
  6. Samuel - Savsa
  7. Salmos, Los - Samúa
  8. Sabá - Salmón
  9. Roca - Saasgaz
  10. Rehobot - Roboam
  11. Rafael - Rehob
  12. Quelal - Rafa
  13. Pretorio - Quefar-haamoni
  14. Piedras preciosas
  15. Peleteos - Piedra del ángulo
  16. Anexo:Patriarca de Constantinopla
  17. Paraíso - Pelet
  18. Pablo - Parábola
  19. Obot - Pábilo
  20. Nibhaz - Obolo
  21. Natanael - Nezib
  22. Natanael - Nezib
  23. Muladar - Natán
  24. Mizar - Mula
  25. Mical - Miza
  26. Meres - Micaías
  27. Matenai - Meremot
  28. Maquir - Matatía
  29. Mahanaim - Máquina
  30. Llamamiento - Mahalat
  31. Libro de la vida - Llamado
  32. Leche - Libro
  33. Kir - Leca
  34. Jucal - Kibsaim
  35. José - Jubileo
  36. Joiada - Josbecasa
  37. Joacaz - Joiacim
  38. Jesisai - Joab
  39. Jerimot - Jesimiel
  40. Ibdas - Igal
  41. Hititas - Husim
  42. Hin - Historia bíblica
  43. Herodiano - Himno
  44. Hebrón - Herodes
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  46. Hasadías - Haya
  47. Hamulitas - Hasabnías
  48. Hacufa - Hamul
  49. Grande, Mar - Hacmoni
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  51. Generación - Gesem
  52. Garmita - Genealogía
  53. Gabaón - Gargantilla
  54. Foro de Apio - Gabai
  55. Foro de Apio - Gabai
  56. Felipe - Foro. DEL
  57. Ezequiel - Febe. DE
  58. Etnán - Ezequías
  59. Estación - Etiopía
  60. Esdras, Libro de - Estaca

  1. Esceva - Esdras






  2. En-semes - Escarlata






  3. Embalsamar - En-rimón






  4. Elifal - Embajador, a






  5. Elef - Eliezer
  6. Egipto, Mar de - Eleazar
  7. Efesios - Egipto
  8. Ebano - Efesios, Epístola a los
  9. Doctor - Ebal
  10. Derecho - Diamante
  11. Danitas - Derbe
  12. Dabeset - Daniel, Libro de
  13. Crucifixión - DaberatI
  14. Cozeba - Cronología. T
  15. Coreítas - Cozbi. D
  16. Concilio - Coré
  17. Cloé - Conciencia
  18. Cielo - Cleofas
  19. Cástor y Pólux - Cetura
  20. Caracol - Castigo
  21. Canciller - Cara
  22. Calcedonia - Canasto,a,illo
  23. Buzita - Calcañar
  24. Boanerges - Buzi
  25. Betsabé - Blasto
  26. Bestia - Bet-rehob
  27. Bene-berac - Besor
  28. Beera - Bendito
  29. Basalto - Beer
  30. Ballena - Basa,e
  31. Baara - Baluarte
  32. Azbuc - Baana
  33. Ayah - Azazías
  34. Atarot-sofán - Aya
  35. Astucia - Atarot-adar
  36. Asarela - Astrólogo
  37. Artemas - Asareel.
  38. Arod - Artajerjes
  39. Arcturo o Arturo - Aro
  40. Araña - Arco iris
  41. Apolonia - Arán
  42. Apócrifos - Apolión
  43. Antílope - Apocalipsis, Libro del
  44. Anem - Antiguo Testamento
  45. Amoz - Andrónico
  46. Amiel - Amós, Libro de
  47. Amana - Ami
  48. Áloe - Amán
  49. Alejandro - Almud
  50. Ajat - Alejandrina
  51. Ahitob - Ajalón
  52. Ahilud - Ahisar
  53. Ahasbai - Ahiezer
  54. Afeca - Aharhel
  55. Admata - Afec
  56. Adaías - Adma
  57. Abrahán - Adaía
  58. Aarón - Abraham
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