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miércoles, 6 de abril de 2011

Sidón - Simrit - DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA








DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA
 





Contenidos - Contents
EL DICCIONARIO BÍBLICO ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA


Sidón - Simrit

Sidón


(heb. Tsîdôn, tal vez "pescando [pesca]" o "pueblo de peces [pesqueros]"; ac. y Cartas de Amarna, Tsidunu; egip. 9ydwn3; fen. Tsdn; gr. Sidon).



1.


Primogénito de Canaán (Gn. 10:15; 1 Cr. 1:13); muy probablemente el constructor de la ciudad-puerto homónima.



2.


Puerto fenicio situado en un pequeño promontorio que penetra en el Mar Mediterráneo, a unos 37 km al norte de Tiro, y más o menos a la misma distancia de Beirut (fig 463). Señalaba el límite norte de Canaán (Gn. 10:19). En el 2º milenio a.C. Sidón era la ciudad más importante de los fenicios, de tal manera que "sidonio" era, en general, sinónimo de "fenicio".


Pero tuvo que ceder su supremacía a Tiro hacia fines del milenio. Sidón aparece por 1ª vez en los registros seculares de los textos cuneiformes de Ebla del período prepatriarcal. En la época de Amarna (s XIV a.C.) la ciudad le pertenecía a Egipto. De acuerdo con esos registros, Simreda, el rey de Sidón, le notificó al faraón de Egipto que Aziru, el gobernante amorreo, amenazaba la soberanía egipcia sobre la ciudad. Mapa VI, A-3.


463. Vista aérea del puerto y de la ciudad de Sidón, sobre la costa fenicia.


Cuando los israelitas se establecieron en Canaán, se asignó Sidón a Aser, pero la tribu nunca la ocupó (Jos. 19:28; Jue. 1:31). Durante el período de los jueces, el pueblo de Israel adoptó el culto idolátrico de los sidonios,* junto con el de las deidades paganas de otras naciones (Jue. 10:6).


También durante ese período los sidonios oprimieron a los israelitas (v 12). Las divinidades sidonias, incluso Baal* y Astoret,* volvieron a recibir adoración por parte de Israel en la época de los reyes (1 R. 11:5, 33; 16:31; 2 R. 23:13), cuando Sidón estaba subordinada a Tiro.


En el 701 a.C. Sidón se sometió a Senaquerib de Asiria, pero se rebeló en tiempos de 1092 Esar-hadón, y como consecuencia de ello fue tomada y destruida en el 678 a.C. Esar-hadón la reconstruyó y la llamó "el Castillo de Esar-hadón". Pero Asiria poco después entró en decadencia y desapareció, por lo que la ciudad, con su antiguo nombre, resurgió políticamente y volvió a ser importante. Jeremías predijo su sometimiento por parte de Nabucodonosor, rey de Babilonia (Jer. 27:3, 6), pero hasta ahora no han aparecido registros históricos referentes al cumplimiento de esta profecía. Ezequiel denunció a la ciudad por su hostilidad hacia Israel (Ez. 28:21-23), y Joel declaró que los sidonios habían saqueado los tesoros de Jerusalén, y habían vendido como esclavos a sus habitantes (Jl. 3:4-6). No se sabe a qué época de la historia se refiere esta declaración.


Cuando Cambises, el 2º rey del Imperio Persa, marchó rumbo a Egipto, Sidón se le sometió (526 a.C.). Más tarde, los sidonios demostraron que eran grandes amigos de los persas, y por consiguiente se les concedió la llanura de Sarón como recompensa por su lealtad. Cuando los judíos regresaron del exilio, Zorobabel consiguió que los sidonios le trajeran cedros para el nuevo templo (Esd. 3:7). Sidón se rebeló contra Artajerjes III en el 351 a.C., pero nuevamente fue tomada y destruida. Después de su reconstrucción llegó a formar parte del Imperio Helenístico de Alejandro Magno en el 333 a.C. Al morir éste, sus sucesores la recibieron como herencia. Cuando Pompeyo conquistó en favor de los romanos las posesiones de los seléucidas en Siria y Fenicia en el s I a.C., Sidón se convirtió en una posesión romana y, lo mismo que Tiro, disfrutó del título de "ciudad libre". Quizás ésa era la situación de la ciudad en tiempos de Cristo.


Gracias a varios documentos se conocen por nombre los siguientes reyes antiguos de Sidón: Simreda (s XIV a.C.; por las Cartas de Amarna*); Tubalu (701 a.C.), en la época de Senaquerib; Abdimilkutte (s VII a.C.), en tiempos de Esar-hadón; Tabnit y Eshmunazar (c. 450 a.C.; por algunos sarcófagos); y Tennes (s IV a.C.), en tiempos de Artajerjes III.


Gente de Sidón vino a Galilea y escuchó la predicación de Jesús (Mr. 3:8: Lc. 6:17). En cierta oportunidad el Señor visitó la zona de Sidón (Mt. 15-21; Mr. 7:24, 31). El rey Agripa I de Judea tenía ciertas diferencias con Tiro y Sidón, pero los administradores de esas ciudades lo apaciguaron con la ayuda de uno de sus más íntimos cortesanos (Hch. 12:20).


Aparentemente, había una iglesia cristiana en Sidón cuando Pablo pasó por ese puerto como prisionero rumbo a Roma, c 60 d.C., porque se le permitió visitar a los amigos (cristianos) que tenía allí (27:3). Siglos después se libraron varias batallas en Sidón, especialmente en el tiempo de las cruzadas. La ruina más notable de la antigua ciudad, la Torre de Sagette, es de la época de los cruzados.


La moderna ciudad de Saida tiene una población en su mayoría musulmana. En la antigua necrópolis se han encontrado varios sarcófagos de la época helenística, entre ellos el del rey Eshmun'azar, que actualmente está en el Museo del Louvre, en París, con una larga inscripción fenicia del s V a.C. (fig 202), y el sarcófago de Tabnit, otro rey del s V a.C., cuyos restos todavía estaban en el ataúd (ahora en el Museo del Antiguo Oriente en Constantinopla).


Bib.: FJ-AJ ix.14.2; ANET 287, 290,505.


Sidonios/as


(heb. tsidônîm).


En primer lugar, los nativos o habitantes de Sidón,* pero usado más tarde para referirse en general a los fenicios (Dt. 3:9; Jue. 3:3; 18:7; etc.). Esta última aplicación resulta evidente en 1 R. 16:31, donde Etbaal,* que era un rey de Tiro, aparece como "rey de los sidonios". De la misma manera Hiram, conocido como uno de los reyes de Tiro, figura en una inscripción fenicia descubierta en Chipre como "rey de los sidonios".


Siega


(heb. qâtsîr; gr. therismós).


La 1ª gramínea que se cosechaba en Palestina era la cebada, que por lo general estaba lista para la siega en la 1ª parte de abril. Le precedía la ofrenda de una gavilla (Lv. 23:10, 11) en el 16º de Nisán (vea 2 S. 21:9). A la cosecha (heb. 'âsîf) de la cebada le seguía de cerca la del trigo (Rt. 2:23), que se extendía por varias semanas, pues comenzaba temprano en las tierras bajas pero terminaba alrededor de junio y julio en las tierras más altas. La siega del trigo se celebraba mediante la presentación de 2 panes en el templo en el 50º día después del 16 de Nisán (Lv. 23:15-21; Dt. 16:9-12). En el otoño venía la recolección de las frutas. Cuando se terminaban todas, se celebraba la fiesta de las Cosechas (Ex. 23:16) o de los Tabernáculos (Lv. 23:34-43). Este era un momento de gran regocijo y de acción de gracias al Señor por las bendiciones del campo y del bosque (Neh. 8:14-18; cf ls. 9:3). El Sal. 65 y posiblemente el 67 son himnos de siega y regocijo.


Jesús se refirió al mundo como un campo maduro para la cosecha del evangelio, pero con pocos obreros para hacer al trabajo que esto demanda (Mt. 9:37, 38; Lc. 10:2; Jn. 4:35). La siega se usa también en el AT para 1093 representar el momento del juicio (Os. 6:11; Jl. 3:13). Lo mismo hizo Cristo (Mt. 13:24-30; cf Ap. 14:15). Jeremías estableció un paralelo entre el fin de la siega y el fin del tiempo de prueba concedido a los seres humanos (Jer. 8:20; cf Ap. 22:11). Véase Hoz.


Sierra


(heb. megêrâh y massôr)


Los descubrimientos hechos en Egipto ponen de manifiesto que las sierras de los tiempos bíblicos estaban constituidas por una hoja de metal unida a un mango de madera. Las hojas eran generalmente de bronce, pero en épocas posteriores también se las hizo de hierro y estaban unidas a sus mangos por correas de cuero, o insertadas en ellos. Se las usaba para cortar madera y piedras (1 R. 7:9; Is. 10:15). En He. 11:37 se nos habla de fieles mártires que fueron aserrados por sus perseguidores.


Probablemente esto se refiera al profeta Isaías, que, de acuerdo con la tradición judía, habría muerto de esa manera a manos del malvado rey Manasés. Según 2 S. 12:31 y 1 Cr. 20:3, David puso a trabajar con sierras a los prisioneros de guerra amonitas.


Sierva


(heb. 'âmâh, shifjâh; gr. dóul', "esclava [sierva]").


Esclava, sirvienta o asistente. El disponer de esclavas o sirvientas proviene de la antigüedad (Gn. 16:1; 29:24; etc.). Dios le dio a los israelitas instrucciones definidas con respecto a los derechos de los esclavos (Ex. 20:10; 21:7-9, 27, 32; etc.). El término se usaba a veces como expresión de humildad (1 S. 25:24; 2 S. 14:12; Lc. 1:38). Véanse Esclavo; Siervo.


Siervo


(heb. generalmente na{ar, "joven" o "jovencito"; {ebed, "esclavo", "sirviente", "súbdito", "servidor"; gr. generalmente dóulos, "esclavo", "sirviente"; diákonos, "sirviente", "ayudante", "diácono"; oikétes, "sirviente doméstico"; páis "niño", "joven", "chico", "esclavo", "sirviente").


Alguien que presta servicios, voluntaria o involuntariamente, a otra persona.


El término puede aplicarse a los funcionarios de la corte como siervos del rey (Gn. 41:10; Ex. 7:10, 20; etc.), o a alguien que de alguna manera tiene relación de dependencia con otra persona (Dn. 1:12, 13). Cuando un inferior se dirige cortésmente a un superior, a menudo se puede referir a sí mismo como siervo, para expresar sumisión (Gn. 50:18, 2 R. 1:13; Lc. 2:29; Hch. 4:29). A los que adoran y sirven al verdadero Dios como súbditos suyos, se los llama siervos del Señor (Gn. 19:19; 1 S. 3:10; Ap. 1:1; 22:6), y especialmente a sus representantes y voceros escogidos (1 R. 8:56; 2 R. 9:7; Dn. 9:6). Pablo comúnmente se refería a sí mismo como "siervo" o "esclavo" de Jesucristo (Ro. 1:1; Fil. 1:1; Tit. 1:1; etc.).


De particular interés es la expresión "mi siervo" o sus equivalentes, tal como aparecen en los cps 41-66 de Isaías, donde a menudo se refiere a Israel como el "siervo" de Dios, a quien él "escogió" (41:8, 9). Isaías ve a la nación desempeñando su papel en el marco de la relación de pacto con el Señor, particularmente con respecto al propósito de Dios para ese pueblo después del cautiverio babilónico (v 9). Al obrar como sus "testigos" (43:10) debían conocer y comprender la voluntad del Señor para poder dar testimonio de él ante las naciones circundantes. Dios derramaría su Espíritu sobre ellos con el fin de capacitarlos para que lo hicieran eficazmente (44:1-3). El Señor redimiría de Babilonia a su "siervo" Jacob y a sus descendientes, los llevaría de nuevo a su propia tierra (65:9), los bendeciría (vs 13-15) y sería glorificado en ellos (49:3). En caso de serle fieles, los defendería de sus enemigos (cf 54:15-17).


En un sentido especial, el Mesías en persona sería el "siervo" de Jehová, que completaría la restauración espiritual y la glorificación de Israel (ls. 42:1-4). El es el siervo sufriente de los cps 52:13-53:12. Al dar testimonio Israel ante las naciones, muchos llegarían a adorar al verdadero Dios, y por esto mismo se convertirían en sus "siervos" (56:6). Los modernos generalmente atribuyen a Israel todos los comentarios acerca del "siervo de Jehová" que aparecen en los cps 41-66, por ser el pueblo elegido de Dios. Sin embargo, los expositores judíos más antiguos -el Tárgum de Isaías, por ejemplo- aplican al Mesías los cps 52:13-53:12. La mayoría de los eruditos judíos que contribuyeron a componer el Midrás, también le aplicaron estos pasajes al futuro Mesías. Véanse Esclavo; Sierva.


Siete


(heb. y aram. sheba{; gr. heptá).


Preeminentemente el número sagrado entre los hebreos y otros pueblos del antiguo Oriente, y también hasta cierto punto en tierras remotas como la India y China, y Europa Central y las Islas Británicas. Este concepto se manifestó con fuerza entre los pueblos semitas, en la antigua Babilonia y en las regiones que cayeron bajo la influencia caldea. Los textos cuneiformes dan a entender que los babilonios consideraban el 7 como el número de la totalidad, de lo completo. El origen de la idea de que es sagrado se pierde en la niebla de la antigüedad. El amplio reconocimiento concedido al número 7 implica que la idea ya era bien conocida y estaba firmemente establecida en el pensamiento de la gente antes de la dispersión 1094 de las diferentes razas, y hay razón de sobra para creer que se originó con los 7 días de la semana de la creación; no se ha podido dar otra explicación más lógica. La creación de la tierra en 7 días, las 7 grandes luminarias del sistema solar visibles a simple vista -el Sol, la Luna, y los planetas Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno-, y las sucesivas fases de la luna que abarcan aproximadamente 7 días cada una, eran fenómenos acerca de los cuales los seres humanos sacaron la conclusión de que Dios consideraba el número 7 como especialmente suyo. Particularmente impresionante era el hecho de que había bendecido y santificado el 7º día, la 7ª porción del tiempo, como un período sagrado, y puesto aparte en señal del favor divino, de su buena voluntad y de su deseo de bendecir a los hombres.


El número 7 aparece constantemente en la antigua liturgia judía. Cada 7º día era santo (Ex. 20:8-11). Había 7 días de Panes sin Levadura (34:18) y se dedicaban 7 días a la fiesta de los Tabernáculos (Lv. 23:34). Cada 7º año era un año sabático (Ex. 21:2). El 1º día del 7º mes era reposo (sábado;* Lv. 23:24). La sangre se asperjaba 7 veces en el Día de la Expiación (16:14, 19), como asimismo en otras ocasiones, como ser la purificación de un leproso o de una casa leprosa (14:7, 16, 27, 51). Se imponían 7 días de reclusión ceremonial en casos de impureza real o sospechada por casos de lepra o por contacto con un cadáver, o por otras razones (Lv. 13:2, 4, 22, 26, etc.). La circuncisión se practicaba a los 7 días (12:3; cf v 2). Un animal destinado al sacrificio debía tener por lo menos 7 días de edad (Ex. 22:30). La consagración de los sacerdotes se debía repetir cada día durante 7 días (29:35). El candelabro del templo tenía 7 luces (Nm. 8:2). Hay también numerosas circunstancias históricas en las cuales el número 7 aparentemente desempeñó un papel simbólico (véase Gn. 29:20; 33:3; 41:53; Nm. 23:1, 14, 29; Jos. 6:8; cf 1 R. 18:43; Dn. 3:19; 4:16, 23, 25, 32). De particular interés es el uso del número 7 en el Apocalipsis. Allí encontramos 7 iglesias (Ap. 1:4), 7 candeleros de oro (y 12), 7 estrellas o ángeles (vs 16, 20), 7 lámparas (4:5), 7 Espíritus de Dios (1:4; 3:1; 4:5), un libro sellado con 7 sellos (5:1), un cordero con 7 cuernos y 7 ojos (v 6), 7 ángeles con 7 trompetas (8:2), 7 truenos (10:3), y los 7 ángeles que derraman las 7 plagas postreras (15:1, 7).


Parece que también se le asigna un significado especial a los múltiples de 7. La Pascua caía en el día 14 del 1º mes (Ex. 12:6; cf v 16). Se ofrecían 14 corderos durante cada uno de los 7 días de la fiesta de los Tabernáculos (Nm. 29:13, 15-32). La genealogía de Cristo que presenta Mateo estaba arreglada en 3 grupos de 14 personajes cada uno (Mt. 1:17).


El número 49 (7 x 7) figura en el cómputo del Pentecostés, que caía en el día 50º a partir del 2º día de la fiesta de los Panes sin Levadura (Lv. 23:15).Dos jubileos sucesivos estaban separados por un período de 49 años (25:8). Hay numerosos ejemplos del uso del número 70 (7 x 10; Ex. 1:5; 15:27; 24:1; Jue. 1:7; 8:30; 2 R. 10:1; 2 Cr. 29:32; Sal. 90:10; Ez. 8:11; Dn. 9:24; Lc. 10:1, 17). Véase el uso del número 490 (70 x 7), tal como aparece en Dn. 9:24 y Mt. 18:22. La mitad de 7 (3 1/2) también tiene su significado en Dn. 7:25, 9:27, 12:7, Ap. 11:2 y 13:5. El número 7, tal como se lo usa de múltiples maneras en la Biblia, expresa plenitud o algo completo.


Sifi


(heb. Shif{î, "abundante"; as. Shapi').


Descendiente de Simeón (1 Cr. 4:37).


Sifmita


(heb. shifmî).


Designación adjudicada a Zabdi para dar a entender que era nativo o habitante de Sefam o Sifmot (1 Cr. 27:27). Véase Zabdi 3.


Sifmot


(heb. Ðifmôth, "el que usa barba" o "lugares desnudos [fructíferos]").


Ciudad del sur de Judá a la cual David envió parte del botín tomado a los amalecitas (1 S. 30:28); aún no ha sido identificada.


Sifra


(heb. Shifrâh, "hermosura"; egip. Shrp, como el nombre de una esclava semita).


Una de las 2 parteras hebreas de Egipto, a quienes Faraón les dio la orden de dar muerte a los recién nacidos hebreos, orden que ellas no acataron (Ex. 1:15).


Bib.: Albright, JAOS 74 (1954):229.


Siftán


(heb. Shiftân,"juicio", "juez" o 'judicial").


Efraimita cuyo hijo Kemuel formó parte del grupo encargado de dividir la tierra entre las diferentes tribus (Nm. 34:17, 24).


Sigaión.



Véase Salmos, Los (III.B.5).


Sigionot


(heb. shigyônôth).


Forma plural de Sigaión* (Hab. 3: 1).


Sihón


(heb. Shî'ôn, quizá "ruina").


Ciudad del territorio de Isacar (Jos. 19:19); aún no ha sido identificada.


Sihor


(heb. Shîjôr, Shijôr y Shijor, "negro [turbio]"; egip. sh 2r, "lago de Horus", término que se refiere a parte de la rama Pelusíaca del Nilo).


Término de incierta aplicación que aparece en Jos. 13:3, 1 Cr. 13:5, Is. 23:3, DHH; y en Jer. 2:18, BJ nota. Se pueden conjeturar las siguientes posibilidades: 1. Una porción del Nilo (cf Jer. 2:18, BJ nota). 2. El Wâd§ el-{Arîsh, otro nombre para el "Arroyo 1095 de Egipto". 3. Un cuerpo de agua, no identificado, en el borde oriental de Egipto.


Bib.: Gardiner, JEA 5 (1918):251,252.


Sihor-libnat


(heb. Shîjôr Libnâth, quizá "río de vidrio").


Río ubicado en el límite meridional de Aser (Jos. 19:26). Se lo identifica comúnmente con el Nahr ez-Zerqa, al sur del Carmelo. Hay quienes creen que el término hebreo designa 2 sitios diferentes.


Sila


(heb. Sillâ', quizá "calzada").


Lugar cerca de Jerusalén (2 R. 12:20); aún no ha sido identificado.


Silas


(gr. Sílas y Silás, "amante de la selva [selvático]"; tal vez derivado del aram. She'îlâ', equivalente al heb. Shâ'ûl, Saúl o Saulo).


El nombre Silas aparece en los escritos de Josefo y en inscripciones griegas. Su forma latina, que también figura en inscripciones, es Silvanus, del que se deriva la forma griega del NT, "Silvano".* Ciudadano romano (Hch. 16:37, 38), compañero de Pablo durante su 2º viaje misionero (15:40-18:22). Si se compara Hch. 18:5 con 2 Co. 1:19 se puede verificar que también se llamaba Silvano; sin duda el Silvano de 1 Ts. 1:1, 2 Ts. 1:1 y 1 P. 5:12. Era dirigente de la iglesia (Hch 15:22) y profeta (v 32). Después del Concilio de Jerusalén, junto con Judas Barsabás fue elegido para ir con Pablo y Bernabé a llevar las cartas del concilio a los miembros de origen gentil de las iglesias "de Antioquía, en Siria y en Cilicia", y para explicar las decisiones a que este había llegado (vs 22, 23). Al llegar a Antioquía dieron sus mensajes, y Silas y Judas, que eran profetas, exhortaron y fortalecieron a la iglesia de ese lugar (vs 30-32). Más tarde, Pablo escogió a Silas para que lo acompañara en su 2º viaje misionero (vs 40, 41). En Filipos fueron detenidos, azotados y arrojados a la prisión (16:17-24). Un terremoto los liberó, y su ciudadanía romana originó las disculpas de los magistrados (vs 25-40). Luego fueron a Tesalónica y a Berea (17:1-10). Silas se quedó allí con Timoteo, mientras Pablo proseguía hacia Atenas (vs 14, 15).


Después, Silas y Timoteo se reunieron con Pablo en Corinto y dedicaron algún tiempo a predicar allí (cf Hch. 18:5; 2 Co. 1:19). No se sabe nada más de la vida posterior de Silas a menos que, como parecerían indicarlo Hch. 18:5 y 2 Co. 1: 19, fuera el secretario que escribió al dictado 1 P.
(5:12).


Silem


(heb. Shillêm, "E] [Dios] ha compensado" o "restitución [retribución, recompensa]"; el nombre aparece en sellos heb. antiguos).


Hijo de Neftalí (Gn. 46:24) y antepasado de una familia tribal, los silemitas* (Nm. 26:49). Se lo llama Salum en 1 Cr. 7:13. Véase Salum 6.


Silemitas


(heb. shillêmî).


Descendientes de Silem* (Nm. 26:49).


Silhi


(heb. Shiljî , tal vez "dardo" o "armado [fuerte]").


Abuelo materno del rey Josafat de Judá (1 R. 22:42 ; 2 Cr. 20:31).


Silhim


(heb. Shiljîm, quizá "dardos" o "armados [fuertes]").


Ciudad del sudoeste de Judá (Jos.15:32); posiblemente sea la Saruhén* de 19:6.


Silo


(heb. Shîlôh, Shîlô, Shilô y Shilôh, "tranquilo [tranquilidad, reposo]", "cómodo").


Ciudad ubicada a unos 16 km al norte de Betel y a unos 5 km al sudeste de Lebona, al este de la principal carretera que va de Jerusalén a Siquem. Su nombre moderno es Seilûn. Las excavaciones practicadas han puesto de manifiesto que esta ciudad ya existía algún tiempo antes de la invasión hebrea. No se sabe como cayó en manos de los israelitas, quienes la poseyeron desde los tiempos de Josué hasta que los filisteos la destruyeron 300 años más tarde. En Silo se levantó el tabernáculo (Jos. 18:1), se distribuyó la tierra (vs 8-10) y, mientras los israelitas acampaban, Josué murió (24:1, 29). En Jue. 21:19-24 se nos dice que cada año se celebraba en Silo una "fiesta solemne de Jehová", con jovencitas que danzaban. Hacia fines del período de los jueces Elí oficiaba como sumo sacerdote en Silo, y bajo su tutela el profeta Samuel llegó a la edad adulta (1 S. 1-3). En ese tiempo los filisteos se apoderaron del arca en la batalla de Afec (4:1-11), y probablemente destruyeron Silo, conclusión a la que se puede llegar gracias al hecho de que el arca no fue llevada a ese lugar -cuando los filisteos se la devolvieron a los israelitas (6:21-7:2)- sino a Quiriat-jearim. Las excavaciones practicadas demuestran que su destrucción tuvo que haber ocurrido c 1100 a.C., fecha que concuerda con la cronología bíblica, según la cual el arca habría sido tomada medio siglo antes de la coronación de Saúl. La ciudad permaneció en ruinas por muchos siglos, y parece que Jeremías no la conoció en otra condición (Jer. 7:12, 14; 26:6, 9). Pero al parecer tenía algunos habitantes, puesto que allí vivía el profeta Abías en la época de Jeroboam I (1 R. 14:2, 4), y también ciertos hombres que fueron asesinados en Mizpa mientras iban a Jerusalén para llevar ofrendas al templo que estaba en ruinas en tiempos de Jeremías (Jer. 41:5). Silo volvió a ser una ciudad habitada en el período helenístico, y continuó siéndolo hasta la época de Bizancio. Una expedición danesa bajo la dirección de H. Kjaer y A. Schmidt excavaron partes de la antigua 1096 ciudad entre los años 1926 y 1932. Mapa VI, D-3.


Bib.: H. Kjaer, PEFQS 59 (1927):202-213; 63 (1931):71-88; JPOS 10 (1930):87-174; W. F. Albright, AJA 39 (1935):143, 144.


464. Ruinas antiguas en Silo.




Siloé


(heb. Shilôaj [del verbo shâlaj, "enviar"], enviado" o "emitido"; Shelaj, tal vez "dardo" o "ramo"; gr. SilÇám).



1.


Estanque alimentado por un acueducto que provenía de la vertiente de Gihón.* Dicho estanque estaba ubicado, según Josefo, en la zona sur de Jerusalén, donde todavía existe un estanque de unos 17,5 m por 5,5 m llamado Birket Silwân (fig 465). Recibe el agua de la Fuente de la Virgen, en el valle del Cedrón, por medio de un túnel cavado en la roca de unos 533 m de largo, 0,61 m de ancho, y entre 1,50 y 4,60 m de alto (fig 278).


Generalmente se cree que el túnel (fig 466) y la fuente original fueron construidos por el rey Ezequías (2 R. 20:20; 2 Cr. 32:30). En 1880 se descubrió en el muro del túnel una inscripción hebrea de 6 líneas (fig 467) a unos 6 m de la salida del estanque. Cuenta cómo se excavó el túnel y ofrece valiosa información acerca de sus medidas:


465. El estanque de Siloé en Jerusalén.




466. El túnel de Siloé en el punto donde se encontraron los excavadores (mencionados en la inscripción) mientras cavaban desde cada extremo.


"[. . . cuando] se abrió (el túnel). Y ésta es la manera como se lo abrió: - Mientras [. . . ] (estaban) aún [. . . ] hacha(s) cada hombre frente a su compañero, y mientras todavía faltaban tres codos que cavar, [se oyó] la voz de un hombre que llamaba a su compañero, porque había una desviación en la roca a la derecha 1097 [y a la izquierda]. Y cuando el túnel se terminó de abrir, los picapedreros tallaron (la roca), cada hombre en frente de su compañero. pico contra pico: y el agua corrió desde el reservorio por 1.200 codos, y la altura de la roca sobre la(s) cabeza(s) de los picapedreros era de 100 codos". Mapas XVII, XVIII.


Bib.: FJ-GJ v.4.1, 2; W. F. Albright, ANET 321.


467. La inscripción de Siloé proveniente del tiempo de Ezequías, hoy en un museo de Estambul.





2.


Torre mencionada en Lc. 13:4. Probablemente era un edificio que se encontraba cerca del estanque de Siloé.


Siloh


(heb. Shîlôh, Q Shîlô, "tranquilo [tranquilidad, reposo]" o "cómodo").


Término que se encuentra en Gn. 49:10 y que muchos comentaristas creen que es una designación para el Mesías. Aparte de los mencionados, a este nombre se le ha dado diversos significados: "descendiente", "el enviado", "aquel a quien le corresponde (el cetro)", "el que da descanso", "el que trae la paz". Este nombre aparece en la profecía de Jacob según la cual se afirma que "el cetro" no se apartaría de la tribu de Judá, "ni el legislador de entre sus pies", hasta la llegada de Siloh. Se ha interpretado esto como que la nación judía tendría gobernantes nacionales hasta el momento cuando apareciera el Mesías. Para explicar el cumplimiento de esta profecía se ha argumentado que aunque Judea era un estado sometido, gozaba de cierta autonomía local y durante la mayor parte del tiempo estuvo gobernado por administradores judíos. Hubo gobernadores como Zorobabel, Esdras y Nehemías bajo los persas, sumos sacerdotes bajo los Tolomeos y los Seléucidas, y más tarde los nativos. Asmoneos, que eran reyes y sacerdotes a la vez, bajo los cuales Judea gozó de una breve independencia. Después los romanos reemplazaron a los asmoneos por el rey Herodes el Grande, quien era idumeo de raza pero judío por religión. Finalmente en el 6 d.C fue depuesto Arquelao, sucesor de Herodes, y por 1a vez Judea llego a ser provincia romana administrada directamente por un gobernador romano. En ese entonces, Jesús ya había nacido.


Siloni


(heb. Shîlônî. "morador en Silo").


Ante pasado de un habitante de Jerusalén (Nhe.11:5). Se cree generalmente que descendía de Sela, un hijo de Judá y padre de"los Selaítas" (Nm. 26:20).


Silonitas


(heb. shîlônî).


Nativos de la ciudad de Silo* (1 R. 11:29; 12:15; 15:29; 1 Cr. 9:5; 2 Cr. 9:29).


Silsa


(heb. Shilshâh, "tríada [triple]").


Decendiente de Aser (1 Cr. 7:37).


Silvano


(gr. Silouanós, "amante de la selva [selvático]").


Otro nombre para Silas*(2 Co. 1:19;etc.).


Sima


(gr. jásma, "una abertura abismal", literalmente "un precipicio").


Término que aparece en Lc. 16:26, en la parábola del rico y Lázaro, donde se describe el espacio de separación sin puente entre Abrahán y el hombre rico. Figuradamente, el abismo ha sido entendido como una representación de la diferencia fundamental de carácter entre el justo y el impío.


Simea


(heb. Shim{â', "El [Dios] ha oído", "rumor" o "fama"; el nombre aparece en inscripciones fen. y protosemíticas [sinaíticas]).



1.


Hijo de David (1 Cr.-. 3:5); se lo llama Samúa en 2 S, 5:14. Vease Samúa 2.



2.


Levita merarita (1 Cr. 6:30).



3.


Levita gersonita (1 Cr. 6:39-43).



4.


Otro nombre para Simeam*: (1 Cr. 8:32).



5.


Hermano de David e hijo de Isaí 1098 (1 Cr. 20:7; 2 S. 13:3, 32, heb. Shim{âh; 1 Cr. 20:7; 2 S. 21:21, heb. Shim{î; 1 Cr. 2:13, 1 S. 16:9 y 17:13, heb. Shammâh). Véase Sama 2.


Simeam


(heb. Shim'âm, tal vez "rumor" o "fama").


Benjamita (1 Cr. 9:38) llamado Simea* en 8:32.


Simeat


(heb. Shim{ath, "informe" o "fama").


Amonita, madre de uno de los asesinos del rey Joás de Judá (2 R. 12:21: 2 Cr. 24:26).


Simeateos


(heb. Shim{âthîm).


Familia de escribas de ascendencia cenea por medio de "Hamat, padre de la casa de Recab" (1 Cr. 2:55).


Simei


(heb. Shim{î, "famoso"; tal vez una abreviatura de Shemâ{ yâh, Semaías).



1.


Segundo hijo de Gersón y nieto de Leví. Fue el antepasado principal de una subdivisión de la familia tribal de Gersón (Ex. 6:17; Nm. 3:18, 21; 1 Cr. 23:7 ; Zac. 12:13).



2.


Hijo de Gera, de la casa de Saúl. Como consideraba que David había usurpado el trono, cuando el rey tuvo que huir por causa de Absalón dio rienda suelta a su desdén mediante crudas maldiciones, aparentemente convencido de que David había sido definitivamente destronado (2 S. 16:5-13). Cuando éste regresó triunfante. Simei pretendió estar arrepentido, y no fue castigado gracias a la generosidad del rey (19:18-23).


Pero Salomón ordenó que se lo ejecutara por una desobediencia posterior (1 R. 2:8, 9, 36-46).



3.


Hermano de David (2 S - 21:21). Aparece como Simea en la RVR y la DHH.
La NBE lo llama Samá, y la BJ Simá. Véase Simea 5.



4.


Funcionario de David que permaneció fiel durante la usurpación de Adonías (1 R.1:8): posiblemente Simei 5.



5.


Hijo de Ela; funcionario de Salomón, encargado de los abastecimientos en territorio de Benjamín (1 R. 4: 1 81). Quizá Simei 4.



6.


Hermano de Zorobabel (1 Cr. 3:19).



7.


Descendiente de Simeón y padre de 16 hijos y 6 hijas (1 Cr. 4:26, 27).



8.


Descendiente de Rubén (1 Cr. 5:4).



9.


Levita merarita (1 Cr. 6:29).



10.


Levita gersonita (1 Cr. 6:42).



11.


Jefe benjamita (1 Cr. 8:21); se lo llama Sema* en el v 13.



12.


Levita gersonita (1 Cr. 23:9).



13.


Levita, cabeza del 10º de los 24 turnos en que organizó David el desempeño de las tareas de los músicos del templo (1 Cr. 25:17).


Aparentemente era hijo de Jedutún (v 3), aunque su nombre no aparece entre ellos en el texto hebreo, posiblemente omitido por accidente, ya que se dice que Jedutún tuvo 6 hijos, de los cuales sólo 5 aparecen en la lista.


Las versiones españolas (RVR, DHH y NBE) incluyen este nombre sobre la base de la LXX y un Ms hebreo; no así la BJ.



14.


Ramatita encargado de las viñas de David (1 Cr. 27:27).



15.


Levita de los hijos de Hemán; ayudó en la limpieza del templo durante el reinado de Ezequías (2 Cr. 29:14, 15); tal vez Simei 16.



16.


Levita que se desempeñó como superintendente asistente de la tesorería del templo bajo Ezequías (2 Cr. 31:12); quizá Simei 15.



17, 18 y 19.


Tres hombres casados con mujeres extranjeras en tiempos de Esdras (Esd.10:23, 33, 38).



20.


Benjamita antepasado de Mardoqueo (Est. 2:5).


Simeón


(heb. Shim{on, "atención [respuesta]" [a la oración] o "que oye [escucha; oyendo]"; gr. Sumeon; el nombre aparece en un contrato heb. entre los Rollos del Mar Muerto, en una inscripción en un osario judío [fig 468] y en las inscripciones nab. y pal.). Véase Simón.


468. Inscripción sobre un osario judío (receptáculo de huesos): "Simeón Barsabás".





1.


Segundo hijo de Lea y Jacob (Gn. 29:33). El y su hermano Leví mascaron a los siquemitas para vengarse por la humillación a que éstos sometieron a su hermana Dina (34:25-31). José eligió a Simeón para que se quedara en prisión en calidad de rehén hasta que sus hermanos regresaran con Benjamín (42:24). Simeón tuvo 6 hijos, de los cuales 5 fueron antepasados de familias tribales (Gn.46:10; Nm. 26:12-14; 1 Cr. 4:24).


Cuando Jacob bendijo a sus hijos en su lecho de muerte, condenó a Simeón y a Leví por su crueldad, y predijo que sus descendientes se dividirían y serían esparcidos en Israel (Gn. 49:5-7).



2.


Tribu a que dio origen Simeón I. El jefe tribal durante la 1 parte de la peregrinación por el desierto fue Selumiel, hijo de Zurisadai (Nm. 1:6; 2:12; 7:36, 41; 10:19), y más tarde Semuel, hijo de Amiud (34:20). Safat, hijo de Horí, representó a la tribu entre los espías (13:5). Resulta extraño que en las bendiciones pronunciadas por Moisés no se mencione a Simeón. No se sabe si la omisión fue intencional por parte de Moisés, o si algún escriba por accidente omitió ese nombre 1099.


Cuando las 12 tribus se reunieron junto a los montes Ebal y Gerizim, la tribu de Simeón se ubicó en las laderas del monte Gerizim para pronunciar las bendiciones de Jehová (Dt. 27:12). Cuando el país se distribuyó echando suertes, la tribu de Simeón, que aparentemente era una de las más insignificantes, recibió su territorio dentro de la región meridional de Judá, en el cual se encontraban algunas ciudades importantes como Beerseba, Siclag y Horma (Jos, 19:1-9). Por consiguiente, los simeonitas* se unieron a Judá en sus luchas contra los cananeos (Jue. 1:1, 3, 17).


Aparentemente, con el tiempo fueron absorbidos por Judá y difícilmente volvieron a desempeñar algún papel como tribu distinta, aunque no perdieron del todo su identidad, ya que en los días de Ezequías se dice que derrotaron al pueblo de Cam, que moraba en el valle de Gedor, y ocuparon su territorio (1 Cr. 4:24, 39-41). Más o menos en esa época unos 500 simeonitas* exterminaron los remanentes de amalecitas y se apoderaron de sus tierras (vs 42,43). Ezequiel incluyó a esta tribu en el Israel ideal que habitaría Canaán (Ez. 48:24, 25, 33), y Juan los incorpora a los sellados por el ángel de Ap. 7:7. Mapa VI, F-2.



3.


Miembro de la familia de Harim; estaba casado con una mujer extranjera en los días de Esdras (Esd. 10:31).



4.


Hombre piadoso que esperaba la salvación de Israel. Puesto que había recibido la promesa del Espíritu Santo de que no moriría hasta haber visto al Mesías, estaba en el templo cuando José y María fueron a presentar al Niño Jesús ante el Señor, de acuerdo con la ley hebrea. Simeón reconoció en él al Cristo e hizo algunas predicciones con respecto al Niño y su madre, mientras expresaba su disposición a morir pues su más ferviente deseo se había cumplido (Lc. 2:25-35).



5.


Judío que aparece en la genealogía de Jesús según Lucas (Lc. 3:30).


Simeonitas


(heb. shim{ônî).


Miembros de la tribu constituida por los descendientes de Simeón* 1 (Nm. 26:14; 1 Cr. 27:16).


Simón


(heb. Shîmôn [1], tal vez "desierto"; as. Simânu; gr. SímÇn [2-11],"oyendo [que oye o escucha]"; tal vez una forma de Sumeon a su vez una transliteración del heb. Shim{ôn, Simeón; el nombre aparece en algunas inscripciones).



1.


Jefe de una familia de Judá (1 Cr. 4:20).



2.


Simón Pedro (Mt. 4:18; Lc. 4:38; etc.). Véase Pedro.



3.


El cananista (Mt. 10:4; Mt. 3:18; Lc. 6:15; Hch. 1:13). Cananista* es "zelote" * para Lc., Hch. y la DHH, "fanático" para la NBE, y "cananeo"* para la BJ.


Uno de los discípulos de Jesús. La Biblia no dice nada más acerca de él fuera de contarlo entre los Doce. Según la tradición, habría trabajado en el norte de África y habría sufrido el martirio en Palestina durante el reinado de Domiciano, un perseguidor de los cristianos.



4.


Hermano de Jesús (Mt. 13:55; Mr. 6:3). Véase Hermanos de Jesús.



5.


El leproso, un residente de Betania (Mt. 26:6; Mr. 14:3). El término "leproso" da a entender que habría sufrido de lepra pero estaba recuperado, indudablemente gracias a Jesús, porque si no se lo habría considerado paria. Mientras el Señor estaba en su casa como invitado, una mujer lo ungió con un costoso perfume (Mt. 26:6-13; Mr. 14:3-9). Otro informe acerca de este ungimiento le da a Simón, el anfitrión, el título de "fariseo" (Lc. 7:36, 39, 40-47). Muchos comentaristas consideran que éste es otro incidente, de modo que el fariseo sería otro Simón. Por razones para identificar a ambos como la misma persona, véase CBA 5:745-747.



6.


De Cirene (Mt. 27:32; Mr. 15:21; Lc.23:26), el hombre a quien se obligó a llevar la cruz de Jesús. Marcos nos dice que en ese momento "venía del campo" y era el padre de Alejandro y Rufo.



7.


El fariseo (Lc. 7:36; etc.). Véase Simón 5.



8.


El padre de Judas Iscariote (Jn. 6:71; 12:4; 13:2, 26).



9.


El mago* (Hch. 8:9-24). De acuerdo con Justino Mártir, habría nacido en Gito, una aldea de Samaria. El 1º contacto de Simón con el cristianismo se habría producido cuando Felipe, el evangelista, ejerció su ministerio en Samaria (Hch. 8:5). Se lo presenta como alguien que engañaba al pueblo mediante la realización de supuestos milagros, los que le ganaron el título de "el gran poder de Dios" (v 10); tal vez era uno de esos judíos que lucraban explotando la superstición y la credulidad de los paganos.


Cuando oyó el evangelio predicado por Felipe, creyó y fue bautizado, pero a la luz de los acontecimientos posteriores surge la duda de si se convirtió realmente. Las "señales y grandes milagros" que realizaba Felipe lo asombraron (Hch, 8:13), de modo que cuando más tarde descubrió que el poder para hacer tales cosas era consecuencia de haber recibido el Espíritu Santo, le ofreció dinero a Pedro para comprar ese don (vs 18, 19).


En vista de esto, el apóstol lo reprendió (vs 23). Simón le pidió que orara para no recibir castigo alguno (v 24). Se convirtió más tarde en una figura central de cierta literatura 1100 de los primeros siglos, en la que se lo describe como precursor de la herejía gnóstica, y un maestro cuyo sistema se basaba en gran medida en la angelología, la astrología y en una creencia ilimitada en sus propios poderes "divinos". En los así llamados Reconocimientos de Clemente y en las Homilías clementinas, se lo presenta discutiendo con Pedro y haciendo milagros para oponerse al apóstol. En ambos casos éste lo reprende.


Bib.: Justino Mártir, Primera Apología, 26.



10.


El curtidor* (Hch. 9: 43), residente de Jope que por "muchos días" fue anfitrión de Pedro. Mientras se alojaba en su casa, que estaba "junto al mar" (10: 6), Pedro tuvo la visión del lienzo que descendía del cielo (vs 9-16) y se le dijo que visitara a Cornelio (vs 17-22).



11.


El profeta y/o maestro cristiano residente en Antioquía en el tiempo de la preparación de Saulo y Bernabé para el servicio en el campo misionero.


También era conocido por su nombre latino, Niger, que significa "negro", lo que sugiere que habría pertenecido a una raza africana (Hch. 13: 1).


Simón el Mago.



Véase Simón 9.


Simple.



La expresión del AT que se traduce por esta palabra es generalmente pethî, "inexperto", "inocente", "que no sospecha"; "alguien sobre quien fácilmente se puede ejercer influencia, ya sea para bien o para mal, y a veces alguien que, además, es moralmente débil". En Sal. 19:7, por ejemplo, donde la palabra hebrea ha sido traducida por "sencillo", se refiere a alguien sin experiencia pero que puede aprender y sacar provecho de la instrucción que se le da. Al joven "simple" de Pr. 7: 7 le falta buen juicio (cf 8: 5; 14:15).


La traducción de la palabra hebrea en el griego del NT es ákakos y akéraios, "inocente" y "sin malicia", y "puro" e "inocente", respectivamente.


Estas palabras aparecen en Ro. 16:18 y 19, donde la RVR las traduce por "ingenuos" y la DHH por "sencillos"; la NBE, al 1º texto por "ingenuos" y al 2º por "sencillos"; y la BJ, al 1º por "sencillos" y al 2º por "inocentes".


Simrat


(heb. Shimrâth, "vigilante [guardián, guarda]" o "vigilancia [vigilia]").


Descendiente de Benjamín (1 Cr. 8:1, 21).


Simri


(heb. shimrî, "El [Dios] ha vigilado" o "vigilante").



1.


Descendiente de Simeón (1 Cr. 4:24, 37).



2.


Hombre cuyo hijo Jediael era uno de los "valientes" de David (1 Cr. 11:45).



3.


Levita merarita, cabeza de una familia de porteros (1 Cr. 26: 10).



4.


Levita que colaboró con la limpieza del templo durante el reinado de Ezequías (2 Cr. 29:13).


Simrit


(heb. Shimrîth, "vigilante").


Moabita, madre de uno de los asesinos del rey Joás (2 Cr. 24:26). Se la llama Somer* en 2 R. 12:21.




















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